El líbero | Carácterísticas psicológicas

El líbero es la figura especializada en la recepción y la defensa en el voleibol. Diaz (2013) se refiere a él como un jugador «a medias», ya que no realiza las acciones más vistosas y llamativas como el ataque o el saque.

El libero es un jugador que tiene una gran carga psicológica debido a su especialización, por lo que tendrá que tener unas habilidades y características especificas para soportar de la mejor forma dicha carga.

A continuación te muestro algunas de las caraterísticas del líbero según Joaquin Diaz (2013) nos plasma en su libro.

  • Adaptabilidad mental. El libero es un jugador que intercala períodos de mucha intensidad con momentos de pausa en sus reemplazos por el jugador zaguero. Por esto mismo, deberá estar en continuo cambio de activación y de reenfoque atencional.
  • Motivación intrínseca. Este jugador no culmina las acciones típicas del voleibol, por lo que necesita una fuente más estable de motivación. El líbero es un jugador que se sacrifica para que los demás puedan rematar la jugada. Su motivación intrínseca será lo que le diferenciará de cualquier otro jugador y le ayudará a realizar sus acciones adecuadamente.
  • Gestión del error. Nuestro especialista forma parte de la acción inicial del juego, de él depende que la jugada pueda tener mayor o menor éxito. Si la recepción es mala, al colocador se le complica poner una buena bola, por lo que las probabilidades de éxito en ataque disminuyen. Como es un especialista, se espera mucho de él, y varios fallos pueden hacerle desconcentrarse del partido. Este debe saber gestionar y regular sus emociones de forma idónea y sobre todo tras los errores que pueda cometer en su especialidad.
  • Buen comunicador. Debe saber comunicar de forma simple y clara a sus compañeros la información que le dé el entrenador (en sus continuas salidas) para que estos puedan procesarla sin que interfiera con su concentración en el juego. Además, debe tener especial cuidado con su comunicación no verbal, esta tiene una gran influencia en la transferencia del estado de ánimo al equipo.
  • Animador y motivador del equipo. Anima y mantiene la activación y atención de sus compañeros. Da ánimos y procura que la motivación siga en pie al igual que la concentración y foco en el otro campo.
  • Atención y concentración en todo momento. Tanto la recepción como la defensa son acciones en las que se debe estar realmente concentrado para poder mandar el balón al sitio adecuado. El juego suele ser muy rápido y la atención debe estar reenfocandose para permanecer continuamente en el balón y los oponentes. Eso le ayudará mucho a poder anticiparse a la bola y defender balones complicados.
  • Autoconfianza y seguridad en sí mismo. El libero es un refuerzo para el equipo, es el experto de la recepción y defensa. El simple hecho de estar en pista, alivia y relaja a los jugadores, por eso mismo el líbero debe ser una persona segura y con autoconfianza en sus acciones y movimientos. Un líbero inseguro hará que sus compañeros se encuentren algo más inestables e inquietos en la defensa y recepción.

Por lo tanto, el líbero tendrá que tener una gran fortaleza mental, y resiliencia tras el fallo y una gran capacidad atencional que le permita el continuo cambio de enfoque y la adaptabilidad para ir regulando su activación según este dentro o fuera de la pista. También es el termómetro emocional del equipo, tiene el poder de gestionar las emociones, relajarlos o activarlos segun sea necesario.

El líbero es seguridad, es apoyo y comunicación, es mucho más que salvar bolas.

En las siguientes semanas me encantaría poner mostraros algunas pautas para poder desarrollar las habilidades que justo arriba os muestro. Hazme saber si te gustaría que siguiese tratando temas específicos del voleibol y si quieres conocer como potenciar las habilidades y características del líbero.

Te leo en los comentarios, en IG: @mardurannn o por lacatalizadoradeportiva@gmail.com

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Díaz, J. (2013) Voleibol. Entrenamiento psicológico para la recepción y defensa de segunda línea. Conesa, España: Ushuaia Ediciones.

La falsa autoconfianza

La falsa autoconfianza es el estado contrario a la autoconfianza. Podemos detectarla cuando nos encontramos diciendo frases como: «seguro que ganamos», «este partido es muy fácil», «somos los mejores», «esos son malísimos», etc.

Esta falsa autoconfianza se da cuando realizamos un análisis nada realista, ni objetivo sobre la situación en la que nos encontramos.

Dicho análisis está basado en aquello que queremos y deseamos conseguir (ganar), y no en nuestras posibilidades reales de conseguirlo.

A veces, ante situaciones complicadas pecamos de falsa autoconfianza. Diciendo algo así como: «seguro que ganamos, somos los mejores, esos no nos pueden ganar».

Pero, ¿esta afirmación está hecha bajo lo que deseo que pase o bajo el análisis realista de mis capacidades y las del contrario?

La falsa autoconfianza es una actitud de apariencia donde escondemos una autoconfianza débil que no queremos mostrar. Ni a los demás, ni a nosotros mismos, engañando tanto a los otros como a nosotros. Muchas veces es inconsciente, ya que no nos permitimos tener opción a no sentirnos seguros dentro de la pista.

Puede parecer reconfortante mostrarse «seguro» ante los demás y no reflexionar sobre la realidad del partido. Pero esto solo te llevará al autoengaño, y te evitará descubrir el verdadero estado de tu autoconfianza débil. Lo que no te impedirá mejorarla, porque no sabrás su estado real.

Al generar este tipo de expectativas sin reflexión sobre lo que realmente podría ocurrir, caemos en expectativas demasiado altas. Cuando la realidad del partido nos sorprende alejándose de nuestras expectativas irrealistas se ve dañada nuestra autoconfianza. Y es normal, porque tú piensas que vas a hacer un buen partido; que el otro equipo es peor, pero al ver que no, te das cuenta de que quizás eso que pensabas no era cierto. Ahí empiezas a creer que no eres suficientemente bueno y tu autoconfianza y autoestima se debilitan.

Pero no es así, no quiere decir que tú seas malo, sino que tu análisis irreal había elevado tus expectativas. El problema no es tu calidad como deportista, sino tu sistema de expectativas y tu miedo a autoobservarte.

Para asegurarte de que estás libre de la falsa autoconfianza, hazle estás preguntas a tus expectativas:

  • ¿Es coherente tu pensamiento con lo que está haciendo tu equipo ahora mismo?
  • ¿Es coherente con tu estado de forma actual?
  • ¿Conoces lo suficiente al rival como para que esa idea se dé?
  • ¿Tus frases son para aparentar seguridad frente a tu equipo?
  • ¿O es una forma de querer huir de un análisis realista sobre lo que pasará?

En las publicaciones anteriores hablo sobre la autoconfianza y qué hacer para potenciarla. Si a menudo tienes comentarios de este tipo y crees que elevas las expectativas, las publicaciones pasadas van a ayudarte. Puedes encontrarlas en el apartado de estrategias psicológicas.

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.

Acciones para potenciar tu autoconfianza

En VOLEIBOL

La semana pasada hablamos de la autoconfianza. Nos referíamos a ella como la sensación de sentir control ante una situación, en este caso un partido o entrenamiento.

A lo largo de este artículo quiero mostrarte alguna acciones que pueden ayudarte a potenciar tu confianza.

Estas acciones están encaminadas al voleibol, pero pueden adaptarse a otros deportes o la vida cotidiana.

La idea es realizar una serie de conductas que nos ayuden a generar y mantener seguridad en nosotros sea cual sea la acción.

Son cuatro ideas independientes, sin embargo usar las cuatro potenciarán aún más tu autoconfianza. Si quieres hacerlo por separado, cada una podrá ayudarte sin necesidad de las demás, pero su efectividad no será igual.

  • Visualizate. Imagina como quieres entrar a la pista, como quieres moverte en ella, como quieres sacar, recibir, atacar, colocar. Imagínate haciendo el partido de tu vida. Trata de hacerlo de la forma más real posible. Trae a tu mente el ruido, el olor, tus sensaciones, a tus compañeros… Haz un esfuerzo por imaginarte lo más nitidamente posible todo lo que hay a tu alrededor. No sólo pienses en ti de manera fugaz. Se trata de un trabajo consciente en el que vas a reproducir en tu mente la escena que luego quieres que ocurra. Por ello, deberás tener la mayor cantidad de información para que sea lo más similar posible a la realidad. Como consejo, haz esto tras un par de respiraciones profundas que te permitan estar en calma y de ahí con lo ojos cerrados comenzar a visualizar. Hazlo el día antes del partido o en las horas previas.
  • Elabora un autodialogo positivo. No es necesario que te hables bonito y te digas que eres el mejor y lo harás genial. No se trata de eso. Pero si de que tu conversación sea en tono positivo, que te permitas fallar y que no te autoculpes, castigues o te infravalores. Se realista y confia en ti. No empieces con un «no puedo», «no me sale», «soy malo». Antes de cada inicio de punto, permítete demostrarte que puedes hacerlo bien, date un voto de confianza. Si algún pensamiento negativo te llega, lo siguiente te ayudará.
  • Detén todo aquel pensamiento negativo especialmente en el saque. El saque se trata de esa acción que solo depende de ti. Si estás inseguro o incómodo, si sientes que la situación se te va de las manos, se notara en tu saque haciéndolo inestable. Por ello, antes de tener la bola en mano y escuchar el pitido del árbitro, detén cualquier pensamiento o sensación que pueda invadirte y hacerte dudar en ese momento (lo tienes explicado en la publicación detener el pensamiento). Respira, haz tu rutina/ritual y golpea la bola.
  • Anticípate a los obstáculos que puedas encontrarte. Párate a intuir (antes del partido) que momentos, acciones y sensaciones crees que puedan sacarte del partido. Los set contienen 25 puntos, y en ellos cada punto puede contar con muchas acciones rápidas que pueden sorprenderte, agobiarte, frustrarte y enfadarte. Adelantate a ellas y piensa que harás cuando aparezcan. Así serás más rápido y efectivo para cuando se den. Por ejemplo, si eres una persona muy impulsiva y tus fallos o los de tus compañeros te hacen enfadar, piensa que acciones podrían beneficiar al equipo tras ese fallo. Así cuando falles o fallen tendrás algo que hacer que ayudará al equipo y te sacará ese error de la mente.

Espero que puedan serte útiles algunas de estas acciones. Si es así estaré encantada de que me lo cuentes en los comentarios.

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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

AUTOCONFIANZA (en el deporte)

Bandura (1977) hablaba de autoeficacia para hacer referencia a la seguridad de una persona sobre sus capacidades para realizar algo correctamente. Con el tiempo y como sinónimo se comenzó a usar, la conocida palabra autoconfianza. De la cual, vamos a estar hablando en este artículo.

José María Buceta (2020) se refiere a esta como la percepción de control del deportista sobre las diferentes situaciones. Es decir, la autoconfianza es la variable que nos va a permitir sentir control sobre un partido teniendo en cuenta nuestras habilidades y capacidades.

Para mi, la autoconfianza es como un ejercicio de honestidad con uno mismo sobre qué podemos o no hacer con eso que tenemos. Es decir, qué control puedo tener yo durante un partido, teniendo en cuenta aquellas cosas que se me dan bien o mal, y la calidad del contrario.

La sensación de control durante un partido no es decir que el partido será muy fácil y se ganará con los ojos cerrados. No. Tener control sobre un partido requiere tener seguridad y confianza en cada movimiento que se haga. Para ello tengo que conocer muy bien que habilidades técnicas tengo y cuáles son las que tengo que usar en ese partido.

Buceta (2020), definía este término de la siguiente manera. La autoconfianza es:

– Conocer las posibilidades propias y el qué hacer para que se den en el partido.

– Conocer las acciones necesarias para resolverlas las rachas malas y dificultades que se den.

– Tener la capacidad de anticipación sobre lo q que puede dificultar mi seguridad en el juego

Es decir, cuando hablo de autoconfianza, me refiero a un estado activo. Me explico, la propia confianza no solo se basa en creer, sino también en actuar sobre eso que se cree. Sólo sentir que puedo realizar un saque flotante, no me hará conseguirlo. Para hacerlo tengo que ponerme a ello y ser realista frente a las dificultades que aparezcan. Que confíe en que tengo habilidad no quiere decir que no vayan a existir obstáculos. Ser consciente de esos baches y planear como resolverlos, es tener autoconfianza. Esta no es una creencia ilusa sobre el que puedo hacer, sino una percepción de uno mismo realista y contextualizada.

Usándose de esta forma, la autoconfianza es uno de las mayores aliados del rendimiento deportivo. Para desarrollar un juego estable y eficiente necesitamos sentir control y seguridad durante el partido y para ello necesitamos de autoconfianza. Esta nos llevará a entender que hay cosas que no dependen de nosotros. Saberlo, nos da control para tolerarlas cuando se dén.

Al desarrollar un estado de autoconfianza el deportista genera soltura y fluidez en sus movimientos, tiene la mente en el juego y se siente resolutivo. Es decir, confía en sus propios recursos. De esta manera, forma un estado interno de fortaleza psicológica que supone el conocimiento de la dificultad del objetivo y las posibilidades reales de conseguirlo.

Del mismo modo esa autoconfianza activa previene de sorpresas en el juego, elimina situaciones muy estressantes y ayuda a poner foco en la resolución de la acción.

Directamente la autoconfianza potencia el rendimiento deportivo del jugador.

¿Cómo potenciar la autoconfianza? Te lo cuento en las próximas semanas

Tu post de cada lunes 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L