Dos cosas que no te dejan salir feliz del entreno | Versión entrenadora

Si eres jugador, todo lo que te cuento aquí, también te sirve, quédate hasta el final.

Hoy vengo abrirme en canal contigo.

Creo que lo que vivo como entrenadora, puede serte útil a ti también.


Desde finales del año pasado, mi forma de entrenar a cambiado. Y no hablo de entrenar más táctica y menos técnica, sino la forma en la que me relaciono con lo que hago.

Antes, cada entrenamiento era un mal rato, saliera bien o mal, siempre sentía que no había salido como esperaba y por lo tanto, me iba a casa con una sensación muy desagradable.

Es más, por mi mala relación con el resultado del entrenamiento he sufrido mucha ansiedad, la cual la pagaba con atracones de comida.

Es decir, no es tanto el que pasa, sino lo que yo interpreto de lo que pasa.

No era consciente, pero mi interpretación estaba enfocada en esas cosas que no podía controlar y en la responsabilidad total del entreno que sentía que yo tenía.

Mi valía personal, no solo profesional, dependía del entrenamiento y de la satisfacción de mis jugadoras frente a este.

Si el entreno iba mal, en mi cabeza se repetía una y otra vez «no sirves para esto», «no eres buena entrenadora», «las niñas no aprenden contigo», «cualquiera sabe hacerlo mejor», «no enseñas bien la técnica», «no sabes nada de táctica»…

Si el entreno iba bien, mi mente no me lo reconocía, sino que se centraba en eso que por algún casual no salió del todo bien: «el ejercicio estuvo muy parado», «la rece no siempre llego a su sitio», «las niñas estaban de risas» e infinidad de cosas que mi inconsciente detectaba como no perfectas.

Mi autoexigencia por hacerlo todo bien, me hacía que no pudiera hacer nada bien.

Con el tiempo he podido salir de esa situación.

Ahora, pase lo que pase en el entreno me voy con una sensación de satisfacción, no me pesa el entreno y al salir del pabellón puedo dejar en él todo lo que allí ocurrió.

Pero me he dado cuenta, que justo había dos cosas que me estaban impidiendo salir con un sabor agradable del entrenamiento y quiero contártelas para que las evites tú.


Las dos cosas que me hacían castigarme tras el entreno:

  • Centrarme en lo que no depende de mi. Sí, me enfocaba en cualquier cosa en la que yo no podría hacer nada, como el resultado final de un entreno, la actitud de las niñas, su mal descanso, su alterada atención. Todas esas cosas que salían mal del entreno. Todas las cosas que no sabía y aun no podía enseñar…

Mi mente se iba a lo que no tenía y se culpaba y lloraba por lo que no tenía. No era consciente de todo lo que podría estar haciendo bien si me centraba en lo que dependía de mí.

  • Asumir la totalidad de la responsabilidad del resultado del entrenamiento, sentía que todo era culpa mía, y si había evolución era porque tenía niñas muy coordinadas, no por mi.

Continuamente atribuía los fracasos a mi labor y los éxitos a las niñas.

Me cargaba con lo malo, la responsabilidad total de cosas que no dependían de mi, eran mi culpa.

No era consciente de que la mente de 16 niñas no depende de mi, y por lo tanto, no puede ser culpa mía que eso influya de forma negativa en el resultado del entreno.

Me cargué con tantas responsabilidades que no puede encargarme de mi, de como estaba yo.

Sino que solo veía el mal resultado y me lo echaba en cara, desarrollando así una sensación permanente de ansiedad, frustración e incapacidad, porque sentía que nada de lo que hacia podría servir.

Claro esta mirando a donde no debía…


Cómo soy capaz de salir satisfecha tras un mal entreno

Modificando mi pensamiento. Abajo en el PsicoTruco te ayudo a que tu puedas hacerlo.

Me costó, pero cuando entendí que si seguía enfocándome en eso que no salió, no avanzaría, ni las niñas, ni yo, decidí hacer algo diferente.

Mi impotencia era tan grande, que sentía que las cosas eran así y no podía hacerlo de mejor forma aunque lo intentara, pero no, si había otra forma.

El problema era que lo seguía enfocando mal.

El enfoque adecuado es centrarme en lo que si dependía de mi: mi preparación del entreno, dirigirlo, y asegurarme de que mi objetivo se cumplía. Ahí era donde tenía que poner mi atención y focalizar todo de mi.

Cuando empecé a hacerlo, todo cambió.

Eso sí, mi interpretación del entreno dio un cambio de 360º grados porque entendí que no todo era mi culpa.

Siempre lo digo aquí y lo tenia clavado en mi mente, somos responsables y los referente de nuestros jugadores.

Pero eso es una cosa y otra, que todo lo que pase en el entreno es culpa del entrenador.

No, no, lo es, el entrenador puede crear el mejor entreno de su vida, pero si las niñas durmieron mal, están estresadas y no tienen ganas de entrenar, el mejor entrenamiento se convierte en un «churro».

Podemos influir en esa actitud, sí. Sin embargo no somos los responsables de ella.

Ahora, planteo un buen entreno, teniendo en cuenta que actitud quiero en ellas, pero si ellas no me la dan y yo lo intenté todo, no me voy mal a mi casa.

Yo trabajé en lo que dependía de mi y asumí mi responsabilidad.

Esto es lo que me hace salir satisfecha del entreno y del partido, haya pasado lo que haya pasado.

Y ahora te enseño cómo puedes hacerlo tú.


PsicoTruco | Gestiona la emoción que no te deja sentirte satisfecho con tu trabajo

Lo primero es identificar en la situación que te encuentras.

El otro día leí, «si no llegas a un lugar, no puedes irte de él» (Leslie Greenber, 2000). Por lo que, lo que a mi me hizo salir de ese bucle interno negativo era darme cuenta que estaba dentro de él.

¿Cómo hacer esto?

  • Emoción y pensamiento se desarrollan a la vez, es lo mismo, mejor dicho. Por lo tanto si detectas el desagrado en ti, podrás llegar al pensamiento
  • Cuando te encuentres mal (con ansiedad, sientas que estás incomodo y quieres huir de ese lugar) párate y escucha tu cabeza, ¿qué pensamientos e ideas hay? Cógelas al vuelo, ellas te ayudarán a salir de ahí
  • Imagínate que cazaste el pensamiento «no valgo para esto». A este pensamiento vamos a sacarle información para ver realmente qué sentimos, porqué y como dejar de hacerlo.
  • Pregúntate ¿frente a que no te sientes valido?,¿es al entreno, a la gestión de las niñas?, ¿no te sientes valido por que te comparas con gente que llega muchos años en esto y lo resuelve mejor?
  • Tu mente te puede responder que se siente incapaz frente al entreno, porque siente que no sabe planear buenos entrenamientos, ni dirigirlos cuando no sale como debe. Pregúntale desde ahí, y eso ¿cómo te hace sentir?
  • Seguramente frustrado, enfado consigo mismo, impotente, solo, incapaz, sin recursos, inferior, poco resolutivo... ¿de que informan realmente estás emociones?
  • Estas sensaciones te informan de que lo que ha pasado es diferente a lo que querías que pasase, esperabas algo mejor y ha habido una situación menos favorable. Pero en ningún momento, eso te enfoca a ti como único responsable.
  • Si la emoción de frustración te informa de que las cosas no salieron como querías, tienes dos opciones: 1. Seguir fijándote en lo que no salió y culpándote a ti mismo; 2. Ver que realmente que no salió y preparar un entreno para que poco a poco vaya saliendo mejor.
  • Si eres capaz de identificar tu sensación negativa y el pensamiento, podrás ponerte a dialogar con él para descubrir que hacer y que mensaje te envía. Si realizas esto cuando sales de tu entrenamiento y te centras en mejorar lo que salió mal, tendrás el control y te sentirás satisfecho con tu trabajo.

Lo que aquí acabo de mostraste es un paso a paso para descubrir que sientes y piensas y cómo poder modificarlo para sentirte mejor.

Pero si no eres capaz de entender que debes enfocarte solo en lo que depende de ti y asumir que no todo es tu culpa, aunque realices esto, no podrás sentirte bien.

Entrenador, lo estás haciendo bien, ya eres suficiente. Das tu día a día porque esto salga bien y si no sale, no es porque no quieres sino porque no sabes como hacerlo mejor.

Pero sabrás, saldrás y te sentirás satisfecho con tu trabajo.

Yo salí de ahí, tu también lo harás.


Te veo la semana que viene😝

¿Qué haré una semana sin ti, Mar?

Yo también me lo pregunto…

Pero no te preocupes. Por Instagram (@mardurannn) voy a estar subiendo contenido esta semana sobre este tema, así que puedes verme por allí.

¿Mar, no hay charlas este año?

Pues sí, ya ha está el 3er episodio de El Juego Interior del Voleibol y te dejo por aquí la segunda entrevista: El miedo a la lesión y cómo afrontar un error con Fran Ruiz, receptor del Vidya Viridex Sabaudia:

https://www.instagram.com/reel/DFAi31SIhQR/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=792&rd=https%3A%2F%2Fmarduranmayorgas.com&rp=%2F2025%2F01%2F20%2Fpierdes-tu-partido-por-tus-expectativas-dos-casos-real-que-vivi-que-lo-confirman%2F#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A1610.5%7D

Más contenido que te va a interesar:

https://www.instagram.com/p/DC_dN8aIMJE/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=792&rd=https%3A%2F%2Fmarduranmayorgas.com&rp=%2F2025%2F01%2F20%2Fpierdes-tu-partido-por-tus-expectativas-dos-casos-real-que-vivi-que-lo-confirman%2F#%7B%22ci%22%3A1%2C%22os%22%3A1615.8999999910593%7D


Tu post de cada lunes,

hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🏐 Psicóloga del Voleibol


Referencias

Greenberg, L. (2000). Emociones: Una guía interna. Editorial Desclée de Brouwer.

Pierdes tu partido por tus expectativas | Dos casos reales que viví que lo confirman

¿Cómo es posible que jugando contra alguien inferior, juguemos tan mal? ¿Pero si es alguien superior jugamos como nunca antes?

De eso mismo vamos a hablar hoy.

Como sabrás, dentro del voleibol, la mente tiene un papel realmente importante, ¿porqué?

Porque puedes ser la mejor sacadora de la comarca, pero si hoy estás bloqueada con el saque, y no eres capaz de meterlo, da igualmente lo buena que seas sacando, porque no eres capaz de meter la bola en otro campo.

¿Porqué pasa esto?

Influyen muchas cosas, hoy no puedo desvelártelas todas, pero sí te explicaré porque pierdes/juegas mal ante un rival inferior y porqué lo haces muy buen ante un buen rival.

Tu expectativa te hace perder

Antes de nada, quiero dejar claro que no quiero decir que la técnica y táctica no sean necesarias, sino todo lo contario.

Cuando me refiero a que pierdes por tus expectativas es porque doy por hecho que a nivel técnico y táctico tu equipo y tu sois capaces de resolver el partido.

Aclarando esto, lo que piensas condiciona totalmente el resultado que obtendrás. Hace un mes te hablaba de que construimos como nos sentimos, pues esa misma idea es la que vamos a desarrollar.

¿Porqué es tan importante mi pensamiento frente a como juego?

Por que tu expectativa está directamente relacionada con tu autoconfianza, ¿cómo?

Según nos cuenta Buceta (2020) «las expectativas poco realistas favorecen que el deportista dude, desconfíe o se escude en la falsa autoconfianza y su impacto negativo será todavía más grave cuando no se cumpla».

Es más, sigue contándonos que cuanto mayor es la diferencia entre una expectativa y el resultado, más duro es el golpe en la autoconfianza (Buceta, 2020).

Con esto quiero que te traslades al último partido que perdiste siendo el otro un rival asequible.

¿Qué había en tu mente?

¿Pensabas que erais superiores?¿Qué se podía ganar fácil?

O todo lo contario, ¿creías que el partido ya estaba perdido sin empezar a jugarlo?¿Te sentías inferior?

Si te paras a leer detenidamente puedes apreciar que en ninguno de las respuestas hay una expectativa realista y que en ambas hablas del resultado.

En las primeras, sientes que sois superiores, lo que te hará ir «sobrado», relajado y cometer muchos errores tontos (tocar la red, falta de posición, fallo en el saque…) por falta de concentración e intensidad.

Y en el caso dos, tendrás miedo y te habrás infravalorado tanto que tu cuerpo y mente no estarán preparados para defender y pelear como es debido.

La idea previa al partido es la que hace que se gane o se pierda el partido. Asimismo, el desarrollo de esa idea comparándola con el resultado que se está dando, te hará sentirte frustrado, empoderado o abatido por la situación.

Y esto, como antes nos ha dicho Buceta tiene que ver con la discrepancia que hay entre lo que pensabas que ocurriría y lo que está ocurriendo.

¿Cómo te sentirás si pensabas que sería fácil ganar y de repente quien te está ganando es el otro?

¿Cómo crees que afecta esto a tu autoconfianza?¿Podrás sobreponerte y recuperar la seguridad en ti fácilmente?

Es muy complicado, porque siempre que nuestra expectativa y el resultado estén lejos, nuestra autoconfianza y rendimiento serán bajos y el sobreesfuerzo para llegar a los niveles normales deberá ser extraordinario.

Esto mismo, me ha pasado en los dos fines de semana pasados, y quiero contártelo.

Los dos casos reales de mi equipo

El primer fin de semana de enero jugamos un partido con un rival muy igual, incluso superior (a nivel de juego, y técnico).

Esa semana yo traté de hacer un trabajo mental con mis chicas en el que quise bajar las expectativas que tenían sobre si mismas, sentía que eran elevadas para la posición en la que realmente estábamos. Es decir, sentía que la expectativas no eran realistas y estaban alimentadas por la falsa autoconfianza.

Comenzó el partido, y aunque yo rebaje la idea de que «éramos las mejores», el juego se lo demostró.

Cuando la receptora delantera del otro equipo empezó a pegarnos «pinchotes» (picar la bola en un remate) se nos cambió la cara.

Los dos primeros set nos ganaron y recuerdo perfectamente como les dije a mis niñas «esto va a ser así, el partido no va a ser fácil y van a seguir pegando fuerte, hay que seguir trabajando como sabemos».

Conseguimos en el tercer set ponernos por delante de ellas. En ningún momento creíamos que éramos inferiores, ni tampoco superiores, solo nos pusimos a jugar a lo que sabíamos, a eso que entrenamos cada semana. No hubo más que el querer ganar y dejarnos el alma allí.

El cuarto y el quinto set también fueron para nosotras.

No os imagináis la felicidad de ellas y la mía, al haber ganado ese partido.

Nos costó mucho trabajo, pero supieron estar super enfocadas en la tarea que ese momento debía desempeñarse. Conseguimos hacer un buen juego porque nuestra mente nos lo permitió.

Si en el tercer set nos hubiésemos venido abajo pensado que el contrario era superior y estaba todo perdido, jamás hubiéramos podido ganar.

Y la idea no está en pensar que eres superior, ahí también está el problema y es el segundo caso.

Hace dos días, tuvimos otro partido y muy diferente a este.

Jugamos contra un rival con el que ya nos habíamos enfrentado, la otra vez ganamos 3-0 y fue asequible para nosotras.

Y eso claro, a la mente ya le da mucha información, da igual lo que diga la entrenadora, si la mente cree que lo que tiene en frente es algo muy fácil para ella, nadie se lo quitará de la cabeza (excepto el juego).

No obstante, mis jugadoras el primer set entraron concentradas, hubo errores tontos por no tener la atención donde debía estar, pero el marcador estuvo a nuestro favor y con distancia del otro.

Pero… no todo el partido fue así. En el segundo set, supongo que la confianza que da el ganar al otro por más de diez punto te hace relajarte. Y tanto que nos relajamos. Ese set casi lo perdimos, ¿por el buen juego del rival? No, por errores nuestros.

Si eres entrenador y me estás leyendo, ¿qué da más rabia que esto? Nada.

Éramos las mismas, y el juego no salía. ¿Qué pasaba?

Nuestra mente creyó que sería muy fácil ganar (expectativa irrealista), pero cuando vio que el marcador del rival iba por encima, la desconfianza nos tocó a la puerta y sin abrirle, entró.

Fallamos lo que no estaba escrito… se quería jugar como antes, pero la mente no estaba preparada para ello.

Ver que el resultado es diferente a tu expectativa (ir perdiendo cuando creías que sería fácil ganar) hace que empieces a dudar de ti y la seguridad en tu juego se vaya.

En los últimos puntos remontamos y ganamos, pero nos costó lo nuestro.

El tercer set, si se jugó como se debía y se sabía.

¿Porqué? Porque la expectativa había cambiado, sabíamos que o jugamos a nuestro nivel, como sabíamos o nos podrían ganar.

Cuando rebajamos nuestras expectativas sobre nuestro juego, nosotras y el rival, es cuando la autoconfianza volvió a donde debía estar y todo empezó a salir.

¿Cómo hacer que esto no pase?

Te lo cuento en el PsicoTruco, sigue leyendo

El PsicoTruco | Gana el partido gracias a tus expectativas

Al igual que puedes perder un partido o un set por tu expectativa, puedes ganarlo por lo mismo. Tan solo tienes que saber cómo debes pensar y donde focalizar tu atención.

Eso es lo que te voy a contar.

Para poder tener autoconfianza debes generar expectativas que sean realistas teniendo en cuanta a tu equipo, el rival y el momento de la competición.

  • Antes del partidos, hazte las siguientes preguntas para elaborar una expectativa que si pueda ayudarte a ganar el partido.
  • ¿Cómo hemos entrenado esta semana?¿Qué éxitos a conseguido mi equipo?¿Qué jugadoras conforman mi equipo actual?, ¿hay alguna lesión?, ¿estamos todas? ¿Quién es el rival? ¿Qué historia tiene? ¿Ha ganado más que tú? ¿Qué experiencia en momentos difíciles tiene? ¿En qué momento de la competición te encuentras?,¿un amistoso? ¿te juegas pasar a una fase importante? ¿es una final?
  • Responde a estas preguntas de forma honesta, eso te ayudará a posicionarte en el sitio que realmente estás: «vamos a jugar tratando de hacerlo bien en cada momento, es un rival duro y hay que luchar cada balón, no sabemos que pasará, pero queremos ganar»
  • No te subestimes ni infravalores al rival, no sabes cuanto de bien lo podrá hacer contra ti, ni cuanto de mal podrás hacer tú.
  • Haz que el éxito y fracaso dependan de ti, para ello, no valen las excusas, haz que tu buen trabajo te acerque a lo que esperas (éxito controlado) y sino, que la falta de ese trabajo, sin juzgarte, sea lo que te dice que necesitas trabajar (fracaso controlado), (Buceta, 2020).

PsicoBonus

Haz que tus pensamientos y expectativas estén dirigidas a lo que tú haces. A eso que ocurre cuando el balón está en tu campo.

No elabores expectativas irreales sobre el resultado, eso no depende de ti, enfrente hay otro que quiere lo mismo que tú, no será fácil.

Pero si controlas lo que haces tú.

Elabora expectativas realistas sobre tu juego, sobre como eres capaz de jugar y lo que sabes hacer, no sobre el resultado.


Mar, ¿con esto ya siempre ganaré todos mis partidos?

No, supongo que no. Aun te queda mucho por perder. Esto te va a ayudar a que tu autoconfianza te ayude a jugar bien y puedas estar enfocado y peleando todo el partido. Siempre y cuando elabores expectativas realista de tu juego.

Te veo la semana que viene😝

¿Qué haré una semana sin ti, Mar?

Yo también me lo pregunto…

Pero no te preocupes. Por Instagram (@mardurannn) voy a estar subiendo contenido esta semana sobre este tema, así que puedes verme por allí.

¿Mar, no hay charlas este año?

Pues sí, ya ha está el 3er episodio de El Juego Interior del Voleibol y te dejo por aquí la segunda entrevista: El miedo a la lesión y cómo afrontar un error con Fran Ruiz, receptor del Vidya Viridex Sabaudia:

Más contenido que te va a interesar:


Tu post de cada lunes,

hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🏐 Psicóloga del Voleibol


Referencias

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.

Los 5 factores que te impiden salir del bucle negativo

Cinco cosas. Solo cinco te impiden salir de tu bucle. Y hoy las vas a conocer.

Pero no solo eso, si no que a parte de ponerle nombre, le vas a poner solución a la que es el origen de todas ellas.

Pero Mar, ¿realmente que es un bucle negativo?

Es un estado en el que la mente se ancla a pensamientos, imágenes y percepciones negativas en bucle, repitiendo una y otra vez sensaciones destructivas que te hacen sentir mal y jugar cada vez peor. ¿Te suena verdad?

Sí demasiado y más cuando cometo un error, ¿eso porque es?

Efectivamente.

Este estado puede desarrollarse por infinidad de causas, la mente es muy caprichosa y cualquier estímulo puede desencadenar algo así, pero hay uno, que a menudo te ancla a él. Y como bien has dicho tú, es el error.

Sobre él y algunas cositas más te estaré hablando hoy.

¿Habrá PsicoTruco para poner esto en práctica antes del partido del finde?

Sí, una vez de haya hablado de las cinco cosas que no te dejan salir del bucle, te hablaré de lo que sí te hará salir de él.

Y ahora, vamos allá.


Las 5 factores que te impiden salir del bucle negativo

1. El pensamiento obsesivo

Este es el primer elemento y no siempre el más visible.

Es el que elabora esa sensación de desconcentración, de aturdimiento. Cuando se comete un error, el pensamiento que se genera justo al cometerse, ese es el que inicia este run-run mental que nos hace sentirnos cada vez peor.

¿Qué contiene esta sensación en bucle?

Pueden ser palabras y frases o imágenes. Las imágenes tienen que ver con el error que acabas de cometer, con la cara de tu entrenador, la mirada que te echó tu compañera o la alegría del rival al ver tu fallo.

Estás imágenes aparecen de forma latente, como suspiros internos, y se mantienen ahí, como difuminadas, sin hacer mucho ruido, pero molestando.

Aparecen cuando intentas volver a realizar esa acción, cuando comienzas a coger confianza en ti. Vienen a recordarte el avergonzante evento que acabas de pasar para que no vuelvas a realizar semejante acción.

Eso es de lo que tu mente quiere protegerte, pero… ¿realmente es así?

¿Ese recuerdo visual realmente nos salvará la vida de un peligro? ¿O solo nos hace estar más inseguros a cada paso que damos por si volvemos a fallar?

Pero no es sola la imagen la que viene a ti.

El pensamiento también lo hace creando uno de los equipos más unidos y destructivos que conozco.

El pensamiento destructivito que aparece tras el error y que acompaña a la imagen del error, es tu voz crítica.

Y realmente no la escuchas como algo tuyo, sino como algo que está fuera de ti, y que te riñe desde ese lado.

Puede sonar a tu entrenador, tu padre, o cualquier amigo, que te recuerda lo poco vales, los errores que cometes y el porque lo haces mal.

Esa voz se acopla a la tuya interna, a tu inseguridad y amabas generan unas ideas y expectativas destructivas que te hacen cada vez tener menos confianza en ti mismo. Suenan algo así: «no vales para esto», «otra vez has fallado», » ha ido de nuevo a la red».

Son frases que te reprochan, que no te ayudan. Son oraciones que en bucle te repiten una y otra vez todo lo mal que lo hiciste y efecto negativo que tus acciones están teniendo.

Es el pensamiento obsesivo junto con las imágenes el primer factor que impiden que puedas salir del bucle negativo en el que ellos mismo te metieron.

Vamos a descubrir al resto de participantes para poder acabar uno con uno.

¿Cuál es el siguiente?

La emoción negativa que retroalimenta este circulo, la gasolina que hace que tengas energía para seguir dando vueltas como un hamster en un sitio del que no puedes salir.


2. La emoción negativa que mantiene al pensamiento obsesivo

Sí, al rededor de eso pensamientos e imágenes también hay una emoción.

Y como sabes no es una emoción positiva, sino mas bien, algo negativo que mantiene esas sensaciones desagradables del error.

Para mi, creo que este factor es uno de los más perjudiciales del bucle, ¿porqué?

Porque como te dije antes es el combustible, es lo que hace que tengas ganas de seguir en ese estado.

¿Por qué uno tiene ganas de seguir en ese estado?

Por la emoción que se tiene.

En ese bucle, la emoción que parece es una mezcla entre enfado, decepción y frustración con uno mismo.

Como nuestro cerebro siempre quiere tener razón y estar en consonancia con lo que piensa. Sentirte así te hará actuar desde ese estado de enfado y frustración.

Tomando decisiones precipitadas, errando mucho y haciendo que las imágenes y pensamientos cada vez sean más y con más fuerza.

La emoción de enfado y frustración, va cargando nuestra voz critica de más recuerdos y acciones negativas, lo que hace que cada vez juguemos peor, estemos más desconcentrado y con la atención en la furia y frustración por jugar mal y no saber como hacerlo mejor.

¿Y de dónde viene esto?

Viene de sensación de no ser valido, ni capaz.

Del siguiente factor.

Que es uno de los que inicia gran parte de todo esto, pero como lo hace desde lejos, es raro que te des cuenta, tu autoexigencia.

3. Tu autoexigencia

Quiero que te imagines como si la autoexigencia fueras una señora echada en sofá frente a la tele.

Los botones del mando son los pensamientos, imágenes y todo eso que desarrolla tu mente para actuar. Y lo que se ve en la tele, tu propia vida, tus acciones, tus errores, tu juego. Eso que tu haces.

Lo que tu haces, tiene que ver con lo que el mando te dice que hagas y ese mando está dirigido por alguien superior, que está siendo tu autoexigencia.

Esta autoexigencia está sentadita en el sofá, pulsando botones porque quiere ser algo.

Como desde su sofá no puede serlo, no para de pulsar botones para que tú si puedas.

Pero claro, estando tan lejos, no siempre es consciente de que tú puedes hacer o no. Por eso te pide y te dice cosas continuamente, estén o no a tu alcance, puedas o no conseguirlo.

Así se siente la autoexigencia, una sensación incontrolable de acciones a realizar para tener contento a alguien que nunca lo estará porque nunca es suficiente lo que tú harás.

Si dejas que esa autoexigencia pulse botones a lo loco, te pondrá loco a ti.

¿Por qué esto se inicia? ¿En que momento esta señora autoexigencia coge el poder de tu vida y tus acciones?

En el momento en el que cometes el error, y ahí es donde aparece el cuarto factor.

4. Tu baja tolerancia al error

Sí, sí, tu baja tolerancia al error, hace que el mando de ti, lo tenga alguien insaciablemente enfermo, en vez de ti.

Si tu asumieras que vas a cometer errores y tu relación con él (erro) no fuese tan desagradable, esa señora no cogería el mando.

Tu relación con el error te hace tanto daño porque lo asocias con fracaso. Y ese, si es el error, no que tu balón vaya a la red.

Si cada vez que algo no sale bien, es señal de que eres un fracaso de jugador, claramente, odiarás fallar y cada vez que se produzca te odiarás a ti.

¿Qué hará la señora autoexigencia en ese momento? Dará más volumen a los pensamientos autoexigentes a ver si así conseguimos que el error se vaya.

Pero así nunca se van.

Solo hace que vengan más (errores), que te enfades y frustres contigo y que la señora autoexigencia le de a MÁS volumen generando un circulo vicioso de odio que te ancla a seguir jugar mal y actuar mal con otros.

La idea está en la creencia alrededor del error y el significado que tú le das.

Mientras que cada error, siga significando en ti un fracaso, tu evolución en el voleibol será muy lenta y tendrás una sensación de insuficiencia continua con tu entrenamiento y en tu día a día.

Vale, pero ¿y todo esto de donde sale, porque mi baja tolerancia al error?, ¿de donde viene que yo tenga esas asociación de fracaso?

Del quinto factor y el más importante. El autoconcepto negativo que tienes sobre ti como jugador.

5. Tu autoconcepto negativo como jugador

Si la autoexigencia era la señora que está en el sofá, el autoconcepto del jugador es la red que se permita que se vea la tele y qué canales.

La señora autoexigencia solo puede ver, los canales que la tele le deja.

Y esos canales son tu autoconcepto, esas ideas que tienes sobre ti, sobre como haces las cosas, sobre quién eres y qué puedes hacer.

Si solo hay canales en que yo cometo errores (pienso «no sé hacer nada bien») y no existe ninguno en el que yo soy un jugador bueno que sale a resolver problemas, la autoexigencia solo podrá ver y reproducir en mi, un jugador malo que se equivoca.

Y ahí es donde debemos trabajar. En crear un red con diferentes canales donde tú seas un buen jugador, donde trabajes en hacerlo bien y donde aunque te equivoques, seas capaz de seguir jugando bien y no sentirte un fracaso al cometer errores.

El autoconcepto negativo del jugador es lo que hace que el jugador no pueda hacerlo mejor.

Si piensas que no eres capaz, que no eres valido, será imposible que te sientas satisfecho cuando consigas cosas. Es más creerás que fue suerte, y que tu no eres eso.

Pero es que además, sentirás que no mereces ese reconocimiento porque dentro de ti no existe un canal en el que tu eres una buena jugadora.

Por eso, para aquel que dentro de su red, solo tenga canales negativos donde se vea jugando mal, le enseño a ampliar sus canales hasta sintonizar con el canal beneficioso que te permite jugar bien y disfrutar.


El PsicoTruco para aumentar autoconcepto como jugador y persona

Para ampliar esa red, tienes que pensar que realmente eres capaz de jugar bien. Que tienes ese conocimiento en ti, que eres válido y que si entras en el bucle, podrás salir.

Para hacerlo, tienes que demostrárselo a la señora autoexigencia.

¿Cómo vamos a hacerlo?

Vamos a demostrarle que ya lo hicimos. Que sabemos hacerlo bien y que tenemos herramientas para volver a hacerlo.

  • Coge papel y boli
  • Haz una lista de todos tus éxitos como jugador. Premios, clasificaciones y todas esas cosas que no sabías hacer cuando empezaste a jugar (sacar de arriba).
  • Si no se te viene a la cabeza nada, haz lo siguiente.
  • Recuerda que cosas te dice la gente que haces bien.
  • Escribe esas cosas que no te cuesta trabaja hacer (animar a tu compañera, defender la diago)
  • Pregunta a tu gente cerca qué se te da bien en tu día a día.
  • Habla con tus compañeras y entrenadora sobre esas cosas que dominas y te salen bien casi siempre.

Con esta lista, tienes ya suficientes cosas para ir resintonizando tus canales y aumentar tu autoconcepto.

Debes demostrarle a tu cerebro, a la señora del sofá, que ya has conseguido eso que dice que no harás.

Construimos como nos sentimos, así que, tienes mucho poder.

No es cierto que no tienes poder sobre ese mando que pulsa los canales.

NO.

Tú eres esa misma señora y lo mismo que puedes darle a los botones bajo el disfraz de señora autoexigente puedes hacerlo desde el lugar de alguien querido que te acompaña a hacerlo mejor cada vez.

Eres tú el que decide a quien sienta en el sofá para darle al mando.

Eres tú quien diseña esa red y esos canales.

Toma el poder de tus acciones, crea nuevas redes, amplia tus canales y sé tu, desde una perspectiva amable y ambiciosa quien toca cada botón.


Mar, ¿con esto ya nunca entraré en un bucle negativo?

No, lo siento en alma, pero no. Al igual que cuando estás en el sofá y aparece tu hermano/a o padre/madre a quitarte el mando, pasará en tu día a día.

Vendrá gente, que querrá tocar tus botones, ser quién decide que ver y como verlo. Pero ahí estarás tú, firme, para decir que es tu mando, tu red y tu tele. Podrás decirlo, si generas confianza en ti, y en que tú tienes el poder para decidir.

Te veo la semana que viene😝

¿Qué haré una semana sin ti, Mar?

Yo también me lo pregunto…

Pero no te preocupes. Por Instagram (@mardurannn) voy a estar subiendo contenido esta semana sobre este tema, así que puedes verme por allí.

¿Mar, no hay charlas este año?

Pues sí, ya ha está el 1er episodio de El Juego Interior del Voleibol y te dejo por aquí la segunda entrevista: El segundo error de la recepción con Julia De Paula, receptora del Vfb Suhl Lotto Thüringen.

Más contenido que te va a interesar:


Tu post de cada lunes,

hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🏐 Psicóloga del Voleibol