Soy entrenadora | Mi primer partido

Desde este septiembre he tenido la oportunidad de comenzar a trabajar como entrenadora en uno de los mejores clubes de voleibol de Granada, el Club Deportivo Universidad.

Hasta ese momento, mi experiencia como entrenadora se reducía a unos meses de prácticas con un compañero del club, por lo que, este mes ha supuesto todo un reto para mí, a nivel profesional, personal y emocional.

En estas dos últimas semanas he tenido cinco partidos amistosos, de los que saco mucho aprendizaje. Me he equivocado, he cometido errores graves y he tratado de con todos mis recursos hacer mi mejor papel.

En el este post quiero hablaros de lo «cómoda» que me sentí en momentos complicados emocionalmente para mis jugadoras. ¿Por qué me sentí tan «cómoda» en una situación así? Te lo cuento en las siguientes líneas.

A lo largo un partido, y más aún en los primeros partidos de la temporada, las jugadoras andan inseguras, desconfían de sus habilidades y aún no tienen suficiente seguridad en ellas como para coger el mando en acciones complejas. Emocionalmente, es un momento delicado, hay muchas emociones, situaciones y acciones que no se van a saber gestionar adecuadamente. Son adolescentes, son sensibles, aun no manejan el deporte, por lo que van a fallar, van a frustrarse y agobiarse infinidad de veces a lo largo del partido.

Una vez que he contextualizado de donde partimos, os cuento como actué.

Durante los partidos, me encontré con niñas que tenían lagrimas en los ojos mientras estaban dentro de este. Me vi con niñas que estaban tan agobiadas que les desubicaba el simple hecho de estar en su posición. En estos momentos, dí gracias a la psicología. Dí gracias a tener conocimientos sobre cómo actuar con esas niñas y qué hacer con su estado tan sensible.

Antes de nada, es sana esa frustración y debemos dejar que se frustren. Eso sí, si su manejo de la frustración no le permite hacer un buen papel dentro del campo, la frustración debe pasarse en el banquillo. Así no dañará el rendimiento del equipo y podrá gestionar su incómoda emoción adecuadamente.

Cuando el agobio era bastante alto y las notaba excesivamente reflexivas y desconcentradas, pedí cambio y las saqué del campo. Validé su agobio, les invité a que respirarán y se relajarán. Les pedí que cuando volvieran a estar bien, me avisarán y entrarían. Este proceso lo realicé varias veces.

De este ultimo fin de semana, me quedo con dos historias que me sorprendieron gratamente.

La primera: durante el primer partido, una niña, que era de mis mejores jugadoras, cometió varios fallos, en tan solo unos puntos, la vi muy agobiada, su cara estaba tensa, seria y su tez comenzaba a ponerse roja en señal de vergüenza. La saqué, lloró, se agobió y se calmó, pero aún así me pidió no entrar en el siguiente set. Aun no estaba bien.

En el siguiente partido, esta niña se comió la bola. Volvió con una ganas que me sorprendieron, luchaba cada bola a muerte, levantó al equipo y no se agobió en ningún momento (o supo gestionarlo internamente sin que yo me percatara). Era otra, pero tan solo había pasado una hora. Esta niña de tan solo unos 11 años, me demostró que aunque estemos teniendo un mal momento, tener la oportunidad de calmarnos y tiempo para ordenar nuestros pensamientos, puede ayudarnos a sacar nuestro mayor rendimiento actitudinal.

La otro historia, me hace especial ilusión. No es de mis mejores jugadores técnicamente, pero le echa más ganas que ninguna. Cada vez que le digo algo, sus ojos me miran tan atentamente que a veces me llegan a intimidar. Su recepción no es buena y no lo fue durante el partido. Todos los saques empezaron a ir a ella y ella los fallaba. Se agobió bastante y comenzó a fallar aún más. Sentía que estaba perdiendo la confianza en ella misma, en su rostro vi decepción y vergüenza. Pedí tiempo, le permití calmarse, validar su agobio y le recordé que ella sabía hacerlo. Le di algunas claves técnicas que le ayudarían a recibir mejor y volvió al campo. Esta niña que estaba perdiendo la confianza en sí, acabó pidiendo el balón en los últimos puntos del final del partido. No es buena atacante, durante los entrenamientos, sus ataques no siempre entraban. Pero ella se sentía con confianza aun habiéndolo hecho mal antes. Pidió la bola, remató e hizo punto. Acabó con una sonrisa su partido.

¿Que saco de este fin de semana?

Nuestras jugadoras son personas. Son personas sensibles emocionalmente y con analfabetismo en la gestión adaptativa de lo que sienten. Con validación emocional, empatía, tiempo y paciencia, una jugadora agobiada por sus fallos puede acabar reconstruyendo su propia confianza.

Observa a tu jugadora, identifica su emoción, validala (da importancia a lo que siente, para ella la tiene), dale tiempo y sé paciente.

Esta no es la mejor forma de actuar, es la forma en la que yo actué. Habrá mil formas más adecuadas de hacerlo, sin duda alguna. Pero me apetecía compartirla, por si puede servirte.

Si eres entrenador y crees que puedo ayudarte a gestionar tus emociones y las de tus jugadoras/es, envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un MD por Instagram: @mardurannn

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Mar Durán | 🚀 La Catalizadora Deportiva

El equipo es un engranaje

Un equipo es un engranaje. Para que este engranaje funcione fluidamente deben darse algunos requisitos. Bajo mi punto de vista, estos son los aspectos esenciales que deben formar parte de un equipo.

Interdependencia

Las piezas se necesitan unas a otras aunque trabajen de forma independiente. Cada una es esencial, tiene su función y depende de ella que las demás puedan realizar bien sus tareas. Es decir, hay una mezcla de conceptos. Por un lado, cada una trabaja en su función de forma independiente al resto, pero, a su vez, esa función individual está totalmente conecta con las demás funciones. Las funciones por separado son dependientes en la vista general. Cada pase de un/a jugador/a es independiente al resto de acciones, pero el como sea este pase depende de la acción anterior. Así mismo, el pase posterior será influido y dependiente de éste. 

Concienciar y trabajar esta interdependencia será fundamental para que en el transcurso del funcionamiento del sistema, este sea lo más funcional posible.

Engrasamiento

Cada pieza tiene que estar bien engrasada. Debe funcionar bien individualmente (a nivel psicológico, físico, técnico) para poder aportar adecuadamente al equipo. Si un jugador no tiene los requerimientos deportivos adecuados, no conoce bien la técnica o su actitud y gestión emocional es negativa, acabará interfiriendo y entorpeciendo al resto del equipo. Es muy importante, que cada parte esté bien individualmente para que así cuando trabaje con el resto, el trabajo en equipo sea eso, trabajo en equipo. 

Cuidar a cada uno de los jugadores y trabajar con ellos de forma individual nos ayudará a tener las piezas bien engrasadas.

Sonido agradable

El ruido resultante que sale del funcionamiento debe ser agradable. La comunicación entre los miembros tiene que ser útil y asertiva. Eliminando así, posibles «chirridos», reproches y quejas. Debe existir ruido, la comunicación entre las partes debe estar. Esta comunicación debe ayudar a que el sistema realmente funcione bien. La comunicación debe ser una herramienta para que se alcance con menos esfuerzo y mayor rapidez el objetivo. 

Poner especial hincapié en que la comunicación ayudará a que ésta no sea una interferencia en sí. Introducir la colaboración y curiosidad nos ayudará a evitar culpas y reproches.

Guia

Alguien debe ir guiando este sistema. Debe facilitar la comunicación entre las partes, cuidar cada pieza y proporcionar herramientas para que la productividad y rendimiento sean las que se buscan. Se vuelve fundamental la figura del entrenador y/o un líder dentro de un equipo. Este es el capataz, el que dirige, el que vela por el buen hacer, Aquel que conoce cómo se hacen las cosas y cuál de ellas es la mejor opción entre las disponibles.

Crear respeto, autoridad y confianza frente a la imagen del entrenador será lo que impulsará a que los miembros del equipo se dejen guiar por cada una de las decisiones que el seleccionador vea oportunas.

Tarea en común

El sistema tiene que tener un fin común, algo que les haga trabajar en la misma dirección. Si cada pieza trabaja para su propio fin, el engranaje comenzará a encontrarse con muchas dificultades. ¿Qué pasaría si unas piezas quieren ir a la derecha y otras a la izquierda? Se trataría de una competición interna. El equipo debe trabajar en crear una meta común, donde cada parte esté concienciada de que ese es el fin y el trabajo irá dirigido hacia ello. 

Hablar sobre la relevancia, esfuerzo, obstáculos y beneficios que dará la consecución del objetivo puede ayudar a que se forje con más fuerza esa meta común por la que todas/os van a trabajar.

Por lo tanto, los valores deportivos que se trabajarán para que el funcionamiento del sistema sea éxito, son los siguientes: 

  • Compañerismo
  • Autoconocimiento y gestión propia
  • Comunicación útil y asertiva
  • Confianza en el entrenador
  • Objetivos en común

Si crees que puedo ayudarte a trabajar estos valores dentro de tu equipo envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un MD por Instagram, @mardurannn.

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Mar Durán | 🚀 la catalizadora deportiva

Desgaste emocional

Daniel Goleman (1997) en su famoso libro Inteligencia Emocional nos define la emoción como  “un sentimiento que afecta a los propios pensamientos, estados psicológicos, estados biológicos y voluntad de acción”.

Es decir, queramos o no la emoción nos acaba afectando a todos los niveles de nuestro ser y origina cada una de nuestras respuestas y pensamientos.

Pero la emoción no solo se queda en eso, sino que, según de la intensidad de la que hablemos, forjará con más o menos viveza conexiones neuronales que podrán ser recordadas con igual intensidad en futuras situaicones similares (Daniel Goleman, 1997). Dicho de otra forma, si durante los último minutos del partido la ansiedad e inseguridad son muy intensas, es posible que esa emoción se quede grabada en nuestra mente y se active con la misma magnitud en otro fin de partido que contenga situaciones similares.

Siguiendo con el rastro que pueden dejarnos las emociones, entramos en un aspecto muy curiosos que me apetece contarte. A menudo, un amigo mio deportista, me contaba como tras un partido sentía que las emociones que sentía le acompañaban dos tres días más. Si el partido lo tenía el domingo, hasta el miercoles seguía sin recuperarse emocionalmente de este partido. Si las emociones eran buenas, la recuperación era mayor, pero si había perdido el partido o sentía que habia hecho una mala actuación, esta recuperación se demoraba algo más. Incluso era más intensa y desagradable. Durante los entrenamientos y aun sin recuperarse emocionalmente, sentía como este desgate emocional le influia en su rendimeinto, haciendo que fuese más negativo, lento y le faltara concetración.

Puede comfirmar este testimonio leyendo el libro Coaching Deportivo de Carrera. En él el autor decía que «los jugadores después de un partido demoran más de tres días en recuperarse». Y sí, mi amigo, tardaba unos tres días en quitarse de encima las emociones que el partido anterior se habian desarrollado en él.

Carrera, hace especial énfasis en que escapas de este desgaste emocional es la peor opción que un deportista puede escoger. El desgaste emocional se diluye si el jugador permite observar ese sentimeinto y descubrir como le está afectando. Simplemente parandose a sentir y analizar la emoción el desgaste emocional puede diluirse antes. El problma es cuando se evitan las emociones posteriores a un partido. Esto hace que el desgaste se prolongue, ya que el vacio que se experimenta solo se va si se le hace frente.

Si te apetece seguir conociendo como llevar mejor el desgaste emocional post partido, envíame un mensaje a: lacatalizadoradeportiva@gmail.com; Instagram o Twitter: @mardurannn

Tu post del lunes, hasta la semana que viene 🙂

Mar Durán | 🚀 la catalizadora deportiva

Bibliografía

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional (edición en castellano). Barcelona, España: Editorial Kairós, S.A.

Carrera, S. (2016). Coaching Deportivo. Sangolquí, Ecuador: Editorial de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.

Gestión del fallo | Voleibol

El voleibol es un deporte muy rápido el cual no te permite pararte a pensar sobre el error que se acaba de cometer. La siguiente acción estará delante tuya antes de que puedas darte cuenta.

Pero, a menudo, el error nos atrapa y hace que las siguientes jugadas sean inconscientes e ineficaces. Aún tenemos en la cabeza la imagen del error, nos invaden pensamientos sobre qué hicimos mal, nos castigamos y comenzamos a dudar de nuestras habilidades. Esta atención puesta en el pasado hace que la atención a la jugada presente sea escasa y poco efectiva.  

¿Cómo seguir en el partido a pesar de cometer un error?

Gestión durante el juego

(1) Primero. Rápidamente asume tu error, acéptalo mentalmente: «fallé la recepción», “el saque se fue fuera”. No juzgues tu error, solo observalo descriptivamente. Dedícale escasos segundos.

(2) Segundo. Prométete que tras el partido analizarás ese fallo, el cerebro se quedará tranquilo sabiendo que ese error se evaluará más tarde. Esto te dejará poner toda tú atención en las siguientes acciones. Te permitirá tener la mente libre para ocuparla en tu función dentro de la pista.

(3) Tercero. Busca el balón y clava tus ojos en él. Repítete mentalmente o en voz alta algo que mantenga tu atención en el juego. Habla sobre que ocurre en el campo contrario: si la colocadora está delantera o zaguera, si tiene dos o tres ataques, por ejemplo. Para acciones específicas como la recpeción, a mí, personalmente me ayuda fijar los ojos en el balón un 1 segundo antes de ser golpeado y mientras eso ocurre me repito mentalmente «balón, balón». Esto me ayuda a tener la mente ocupada en la bola, concentrarme en la recpeción y prepararme para seguir el recorrido de la pelota. 

(4) Cuarto. Una vez que tienes la atención en el balón, activa tu cuerpo. Una de las estrategias que yo uso es ponerme de puntillas para tener el cuerpo inclinado hacia delante y predispuesto para moverse, me ayuda a moverme con mayor rápidez y soltura cuando me llega la bola.

Extra, ayúdate de tus compañerxs tras el fallo. Usa el ir al centro del campo como una estrategia para parar tu bucle mental, “obligate” a unir al equipo tras cada fallo y propón una estrategia para las siguientes jugadas. 

La idea es mantener la mente en cualquier cosa que no sea el error que acabas de cometer, así evitarás entrar en una cascada de pensamientos negativos que debilitarán tu rendimiento dentro de la pista.

Gestión tras el juego

Tras el partido y si lo necesitas, elabora un análisis más profrundo sobre ese error o tu partido en general.

Basa ese análisis en buscar críticas constructivas. Busca qué mejorar y piensa cómo podrías hacerlo. No te castigues por lo que hicistes, acepta y perdonate, actuastes de la mejor forma que sabias con los recursos y conocimientos que tenías en ese momento. Crea un mini plan para trabajar lo que fue mal durante el partido. Haz una guia de qué te gustaría trabajar, individualmente, en los entrenamientos de la semana próxima para evitar repetir los mismo fallos en el siguiente partido.

Puedes completar este análisis con la visión de tu entrenador o compañerxs. Ayúdate de ello para tener una visión diferente a la tuya. Una nueva perspectiva que puede ayudarte a conocer con más objetividad el papel que desarrollaste en el partido.

Por último pregúntate: ¿qué aprendizaje puedo sacar de todo esto?

Por lo tanto, a modo de resumen:

Durante el partido:

  • Usar el centro como estrategia para parar tus pensamientos
  • Asume el error sin juzgarlo
  • Resérvalo para analizarlo posteriormente
  • Fija tus ojos en el balón u oponente
  • Activa tu cuerpo para estar preparado

Tras el partido:

  • Elabora críticas constructivas.
  • Piensa qué mejorar y cómo vas a hacerlo
  • Acepta y perdona lo que hicistes, no te castigues
  • Crea un plan para trabajar en eso que quieres mejorar
  • Busca una perspectiva diferente a la tuya

Si quieres aprender a gestionar tu error, analizarlo correctamente y crear un plan de las cosas que quieres mejorar, estaré encantada de ayudarte en el proceso.

Ponte en contacto conmigo a través de: lacatalizadoradeportiva@gmail.com, Instagram o Twitter, @mardurannn

Tu post del lunes, hasta la semana que viene 🙂

Mar Durán | La catalizadora deportiva

Máximo rendimiento deportivo | Estado de Flow

¿Qué es el Estado de Flow o Fluir?

Es la bonita sensación de estar absorto en una tarea. Es sentirse parte de la tarea, fundirse y fluir con lo que se está haciendo. Es un estado psicológico óptimo en el que se produce un equilibrio entre el desafío de la actividad y las habilidades de las que se dispone para dicha actividad. Como peculiaridad tiene la sensación de que el tiempo no pasa y que te encuentras en el punto más alto de tus capacidades.

Csikszentmihalyi introductor de este término lo define como un estado subjetivo que la persona experimenta cuando está completamente involucrada en algo hasta el punto de olvidarse de todo menos de esa misma tarea.

El estado de flow en el deporte es cuando al deportista «le sale todo», cuando llega a balones complicados, cuando se siente imparable y fluyendo con tarea. Cuando se le pregunta a la persona como lo ha hecho, ni ella es consciente de cómo ha sido. Solo estaba fluyendo, salió solo. Ahí, es cuando un deportista expresa su máximo rendimiento.

¿Cómo saber si estoy en un Estado de Flow?

Sabrás que estás fluyendo si:

– Experimentas una gran atención y concentración frente a la tarea que estás realizando

– Sientes una gran sensación de bienestar. Te llena un estado de felicidad intrínseca (que viene de dentro), de placer y liberación mientras ejecutas la acción

Pierdes la noción del tiempo y todo lo que no es la tarea se difumina a tu alrededor

– La fatiga física y mental desaparecen

– La actividad no requiere un esfuerzo para ti. Es un estado de conciencia automático en que no tienes sensación de esfuerzo, «no te cuesta trabajo» realizarla

– Sientes que tus habilidades son las idóneas para esa actividad

– Tus capacidades y creatividad se aumentan durante el desarrollo del juego

No existen creencias limitantes, ni miedo, ni pensamientos que te generen inseguridad. Te sientes poderosx e imparable

¿Qué beneficios tiene esto en el deporte?

Este estado te permite potenciar tu estado de concentración y atención mientras estás jugando. Te ayuda a conseguir buenos resultados (marcar un golazo, hacerte un paradón, pegar un remate en tres metros o hacer un saque directo al oponente). Tus movimientos y acciones se vuelven eficaces y magistrales. Eres capaz de dominar tu mente y jugar al máximo de tu rendimiento deportivo. Aumentas tu automotivación, confianza y disminuyes tu ansiedad y miedo frente al partido y tu desempeño en él.

¿Cómo conseguir el estado de flow mientras estoy jugando?

Primero, márcate un objetivo específico, claro y alcanzable según tus habilidades. Mi recomendación es que el objetivo no sea de resultado (ganar el partido), sino de realización (hacer una buena técnica).

Asegúrate de que tus capacidades y el reto al que te expones están en equilibrio. Aventúrate a elevar un poco ese reto, para que pueda convertirse en un desafío real pero sin que llegue a frustrarte. Conforme el reto se vaya completando, elévalo. Haz que el estado de flow se alargue a la vez que tus habilidades aumentan.

A continuación, fija tu atención en el desarrollo de la actividad. Olvídate del resultado. Céntrate en cómo debe realizarse esa actividad, trata de meterte dentro de ella y fluir mientras la haces.

Pide que se te dé una retroalimentación lo más inmediata posible para poder ajustar tanto tus habilidades como el reto en sí. Esto te permitirá saber si vas por buen camino y te ayudará a que puedas centrarte mejor en la ejecución y dejar a un lado el resultado.

Solo conseguirás una inmersión en el estado de Flow si la actividad despierta en ti un interés real, si te apasiona y te gusta. Podrás estar en Flow si tu deporte realmente te llena y te hace sentir plenx.

Si realizas todo lo anterior, pero el estado de Flow no llega quizás tu deporte no te está llenando lo suficiente. Quizás te encuentras en un momento de presión o inseguridad que no te deja poner tu atención en la actividad. Sea o no sea así, toma esa sensación para pensar sobre lo que esa actividad realmente te genera. Puede ser que en el pasado ese deporte te llenara, pero ya no.

Mi experiencia con estado de flow

Fuera del deporte he tenido la bonita suerte de experimentar este estado varias veces, cada vez que preparo un post o creo un diseño estoy fluyendo. Pero cuando hablamos de deporte, la cosa cambia. A mis 23 años, puedo decir que apenas lo he vivido una vez, y es la experiencia que te quiero contar.

Fui consciente de esta sensación al finalizar la tarea (como siempre que uno se encuentra inmerso en el disfrute de la actividad, en flow). Me sentía poderosa, capaz de leer la trayectoria del balón. Era capaz de hacer el movimiento justo que necesitaba para continuar con el juego, sentía una profunda seguridad en mí y mis habilidades técnicas que me dejaron asombrada. No sentía ni un ápice de miedo, ni duda, solo fluía con la situación, el balón y el juego. No había nada en mi cabeza, solo una atención plena al balón y la ejecución justa, correcta y efectiva que le permitía a mi pareja continuar el juego. Mi cuerpo se movía con soltura y realizaba acciones complejas con total naturalidad. Me sentía plena y una sensación de placer y satisfacción me recorría el cuerpo a cada instante. La gente que había a mi alrededor se difuminó, el tiempo dejó de existir y en mi cabeza solo existía el balón, mi compañera y el juego que ambas estábamos desarrollando. La concentración en el juego era extrema. Eso me permitió jugar al máximo de mis habilidades, sacar mi potencial y elevar mi rendimiento como jugadora.

Me sentía plena, absorta, autorrealizada, completa y eficaz. Sentía que ese era el lugar y el momento. Sentí que esa sensación de plenitud era estar en Flow. La pena de ello, que cuando lo sentí, ya había pasado. Ese peculiar y limitado momento, llamado Estado de Flow toma conciencia en la mente una vez ha concluido. Somos conscientes de él una vez salimos de ese estado de absorción que nos produce la tarea.

Por ello, cuando estés en tu deporte, fluye, diviértete. Pon la atención en la bola y deja que tu cuerpo sea el se mueva con total libertad. Cuando menos te des cuenta, habrás sentido la indescriptible sensación de FLUIR.

Uno de los principales fines de mi PGMF (https://marduranmayorgas.com/2022/07/16/programa-gestion-del-miedo-a-fallar-mar-duran/) es alcanzar un Estado de Flow donde reine la seguridad del jugador en sí mismo y no haya cabida para el miedo, ni la duda.

Si quieres entrar en el estado de flow, establecer un objetivo acorde a tus habilidades y aumentar tu rendimiento deportivo, contacta conmigo. Estaré encantada de acompañarte a que fluyas en eso que tanto te apasiona.

Ponte en contacto conmigo a través de: lacatalizadoradeportiva@gmail.com, Instagram o Twitter, @mardurannn

Tu post del lunes, hasta la semana que viene 😊

Mar Durán | La catalizadora deportiva

Mi Miedo a Fallar

Como jugadora siempre he tenido miedo. He jugado siempre peor de lo que mis habilidades técnicas me lo permitían. Y ahora entiendo que era por miedo. Mi inseguridad alentada por este miedo me hacía moverme por la pista con lentitud, rigidez y torpeza. Acababa fallando y «demostrándole» a mi miedo, eso de lo que él me avisaba, «vas a fallar».

¿Qué he hecho para dejar de tener miedo? Seguir el PGMF (si no sabes qué es, tienes una entrada donde te lo explico: https://marduranmayorgas.com/2022/07/16/programa-gestion-del-miedo-a-fallar-mar-duran/)

Comencé identificando mi miedo, empecé a ser consciente de que sentía miedo sobre algunas acciones como rematar, recibir de antebrazos o colocar de dedos. Me dí cuenta de ello gracias a la observación que hacían mis compañeros sobre mí.

Me paré a leer el mensaje que quería darme. Sentía que si fallaba decepcionaría a mi compañera y el miedo me estaba informando de esa posible decepción. Explorar esta información me llevó a la creencia limitante que me hacía tener miedo: «no sabes rematar bien, vas a fallar, va a ir contra la red».

Confronté esta creencia y me dí cuenta de que no era cierta.

Elaboré un nuevo pensamiento «hazlo fácil, sabes pasar el balón con un remate al otro campo». Esta nueva creencia me ayudó a generar movimientos y comportamientos nuevos en el campo que validaban mis nuevos pensamientos .

A raíz de ahí, trabajé mi autoconfianza y seguridad en mi juego. Lo hice llevando a cabo un proceso de autoconocimiento donde fui consciente de mis límites (esas cosas que aun no dominaba) y mis puntos fuertes (donde me sentía segura y podía arriesgar).

En mi caso, me da seguridad hablar sobre lo que ocurre durante el juego «el balón va corto», «yo te coloco», eso me permite estar en el presente, estar atenta y activa para cualquier posible situación.

Esta nueva forma de juego mental hace que mis movimientos y juego sean más fluidos, relajados y certeros. Me dan seguridad y potencian mi autoconfianza.


Me encantará contarte de dónde salió este post. Antes, permíteme que te ponga en contexto. 

Desde los 10 años hasta los 16 estuve jugando a voleibol en el club de mi pueblo. Nunca fui suficientemente buena, pero era la mayor y parecía que hacía algo medio bien. Pero yo no lo sentía así. Recuerdo vagamente cómo no era consciente de mis movimientos en pista, cómo recibía o golpeaba el balón sin ni siquiera mirarlo. Mi sensación de insatisfacción tras cada partido y entrenamiento eran enormes.

Dejé el voleibol a los 16 años porque no soportaba más esa sensación de inferioridad frente a mis compañeras, esa desconexión mientras jugaba o entrenaba y esa incomprensión conmigo y la técnica de este deporte.

Hasta ahora, no he sido consciente de qué ocurría en mi interior y por qué me comportaba de esa forma.

Una buena amiga, me ayudó hace tan solo unos días a descubrir el porqué.


Volvamos a lo interesante: cómo descubrí que me pasaba por la cabeza mientras jugaba. Me dí cuenta a los 23 años, pero como dicen «nunca es tarde si la dicha es buena».

Con el paso de los años abandoné el voleibol de pista. Ahora el voleibol que práctico es voley playa. En él me dí cuenta de esto que os quiero contar.

Estábamos echando un rey de la pista con unos amigos. Mi pareja de voley, compañera cuando era pequeña en voley pista, me preguntó, ¿por qué no rematas? Me acababa de «poner un bolón», como decimos en voleibol, y yo la había pasado de antebrazos. Esa bola había sido ideal para hacer un muy buen remate.

Al escucharla me quedé callada. No lo sabía, no tenía ni idea. Lo peor era que no se me había pasado ni por la cabeza. Seguido de ese silencio, me pregunté a mi misma, ¿por qué no arriesgas más? Y ahí… Me dí cuenta de que ¡¡¡me daba miedo!!!

Me explico, no me daba miedo rematar, no, me daba miedo fallar el punto, perder el partido, hacerlo mal delante de gente. Me daba miedo fallar a mi compañera.

Eso me hizo pensar y me llevó a hacerme las siguientes preguntas ¿Qué o quién alimentaba mi miedo? ¿Qué hacía que jugará en piloto automático y no estuviese concentrada?¿Por qué me daba miedo fallar si sabía que mi compañera entendería cualquier fallo? ¿Qué ocurría en mi cabeza que me limitaba tanto? Y la más importante, ¿qué necesitaba yo para dar la mejor versión de mí aún teniendo miedo?

No os voy a engañar, en ese momento no supe responder a ninguna de estas preguntas. Pero sí pude hacerlo con los días.

Trabajar mi miedo, pararme a ver qué peligro está percibiendo y descubrir que pensamientos alimentan eso, han hecho que pueda jugar mejor. Me han permitido jugar con confianza, me han hecho ser consciente de mi juego, de estar en pista con mis cinco sentidos y poder dar la mejor versión de mí.

Ahora acaba un entrenamiento o partido y una sensación de satisfacción me llena el alma.

¿Es porque gano siempre? No, ojalá. Es porque en cada momento doy toda mi atención al juego, doy todo de mí y trato de mejorar en cada punto. Como decía Rafa Nadal en su entrevista a Telefónica: «cuando uno hace todo lo que puede, no está obligado a más» (https://www.youtube.com/watch?v=WjfL0xV1W6k)

Desarrollar el Programa de Gestión del Miedo a Fallar me ha ayudado mucho a trabajar mi miedo, a conocerme y a generar una confianza en mis habilidades técnicas y tácticas que jamás imaginé.

Lo que te ofrece el programa no es que desaparezca el miedo, sino que convivas con él, que te pares a charlar y trates de identificar porqué te está obstaculizando tanto.

Este programa me ha hecho ser mejor jugadora, ¿quieres jugar mejor? Ponte en contacto conmigo: lacatalizadoradeportiva@gmail.com o por @mardurannn

Tu post del lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Programa Gestión del Miedo a Fallar

¿Qué es el Programa de Gestión del Miedo a Fallar (PGMF)?

El PGMF es un proyecto creado con el fin de ayudar a los deportistas a que gestionen adecuadamente sus miedo e inseguridades mientras están compitiendo. 

El fin principal del programa es guiarte en la autocontrol dentro de pista y ayudarte a desarrollar fortaleza mental y autoconfianza durante el juego.

¿Porque se habla de miedo? Porque el miedo es una de las emociones más limitantes dentro del deporte. Genera inseguridad, duda y tensión.

A veces no somos conscientes de que sentimos miedo mientras jugamos. Pasan desapercibidos pensamientos que nos limitan por el propio temor al fallo de: «se me va a ir fuera», «voy a fallar», «no soy capaz», «no, no lo voy hacer», «sigo como siempre, no quiero arriesgar». 

¿Para quién es este programa?

Para cualquier DEPORTISTA que quiera conocerse mejor así mismo, quiera aprender cómo regular sus emociones, pensamientos y acciones; y quiera desarrollar fortaleza mental dentro del entorno deportivo.

En específico, este programa es para aquellos deportistas que la presión les hace jugar peor, para los que el miedo no les permite jugar como saben.

¿Para qué te va a servir este programa?

Este programa pretende a contribuir en la mejora de los siguientes aspectos y cualidades: 

  • Fortaleza mental 
  • Autoconocimiento 
  • Autoconfianza 
  • Seguridad y control en tu juego 
  • Autoregulación emocional
  • Autocontrol cognitivo y conductual 
  • Mayor prestigio como jugador (mejores condiciones)
  • Aumento en tu rendimiento deportivo (más tiempo de juego)

¿Qué incluye?

  • Identificación de emociones
  • Comprensión del miedo
  • Transformación de creencias limitantes en pensamientos motivantes y adecuados para el juego
  • Desarrollo de nuevos comportamientos deportivos
  • Aumento de la confianza y seguridad en el juego propio

Duración 

Las sesiones serán aproximadamente de una hora. En esa hora se trabajará de forma cooperativa (psicóloga-cliente). Se trabajará mediante la pregunta, la experimentación propia, la toma de conciencia y la reflexión. Las sesiones se programaran según la disponibilidad de ambas partes.

Si quieres saber que se trabajaría en cada una de las sesiones, déjame tu correo y te envío información más detallada por ahí. 

Envíame la palabra MIEDO a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o a IG: @mardurannn y te cuento más sobre este programa.


Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Este documento puede ayudarte a resolver tus primeras dudas:

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

¿Que es un catalizador?

Un catalizador es una sustancia que es capaz de hacer que un sistema químico alcance con mayor rapidez su estado de equilibrio, sin alterar las propiedades de dicho equilibrio ni consumirse durante el proceso. Consigue este equilibrio con mayor rapidez ya que controla y reduce los gases nocivos, reduciendo así la contaminación. Esta sustancia catalizadora permite transformar gases como el monóxido de carbono, hidrocarburos o óxido nitroso en agua y dióxido de carbono, que son menos lesivos para el proceso y entorno.

Eso sí, el catalizador no deja de ser una alternativa, mucho más sana para el sistema y el entorno, a la subida de temperatura y emisión de gases nocivos.

¿De que me encargo yo como psicóloga? 🧠

Como psicóloga soy esa persona que se encarga de acelerar el proceso de fortaleza mental de un deportista, sin alterar su emocionalidad, ni rendimiento deportivo, y ahorrando años de frustración y derrotas. Lo consigo en menos tiempo, ya que acompañar a los deportista a a desarrollar gestión de pensamientos, emociones y acciones, lo que le acerca a su estabilidad mental. Pasando así de un: “soy incapaz de meter esa bola” a un “es complicado meter esa bola, voy a concentrarme y tratar de confiar en mi cuerpo , no pensar mientras lo realizo y fluir con el balón”. Transformando así, el primer pensamiento, un gas más nocivo, en otro menos lesivo para él y su equipo.

¿Podría un coche ir sin catalizador? Sí 

¿Podría un jugador/equipo no contar con el trabajo de un psicólogo? Sí. 

Entonces, ¿qué beneficio tiene entonces usar un catalizador?¿Y contar con un psicólogo? 

En ambas partes, ayudan a llegar antes a un estado de equilibrio/estabilidad (mental y emocional), evitando la contaminación al exterior y el perjuicio o desequilibrio en el propio sistema (jugador o equipo).

Contar con el trabajo de un psicólogo te va ahorrar frustraciones, te va a ayudar a gestionarte mejor en el campo y fuera de él. Te va proporcionar estrategias que te harán sentirte satisfecho con tu trabajo y esfuerzo a pesar de no obtener el resultado deseado.

Esto es lo que puede ofrecerte La Catalizadora Deportiva 🚀

Entonces, ¿cuándo tenemos nuestra primera sesión?

¿Quién es Mar?

Mar es psicóloga y entrenadora principalmente. Adora la actividad física, el movimiento y los valores que el deporte impregna en cada persona que se acerca a él.

Trabaja tanto a nivel individual, aportando herramientas emocionales y cognitivas para que el deportista aumente su rendimiento y valor como jugador; como a nivel grupal con talleres específicos para equipos.

Asimismo, colabora con clubes de los que forma parte como formadora a nivel psicológico de los entrenadores que lo forman.

Su principal fin es poder aportar conocimiento sobre la conducta humana.

¿Por qué jugamos como jugamos? y ¿qué hacer para jugar/guiar al jugador lo más eficaz posible? son la principal función de su trabajo y este blog. Con esto pretende que el prestigio como jugador, entrenador y club se eleven y se mantengan con el tiempo. Ya que habrán aprendido a cómo llegar a ese punto y conservarse en ese estado.

Le apasiona lo que hace y desde hace un año la pista de voleibol se ha vuelto su casa. No obstante, siempre esta abierta a tratar cualquier otro deporte, como en sus inicios, dónde formó parte del Club de Hockey Malaga91.

Actualmente, trabaja como:

  • Formadora de entrenadores a nivel psicológico en clubes como Club Voleibol San Pedro (Marbella) y Club Voleibol Manzanares (Madrid).
  • Psicóloga en el equipo senior masculino del Hockey Málaga91.
  • Entrenadora de voleibol en el Club de la Universidad de Granada entrenando a categorías inferiores en formación
  • Arbitro Nivel I y Anotadora Nacional
  • Creadora de contenido psicológico en mis redes sociales

También es la responsable de la Preparación Psicológica del Campus de Tecnificación de Voleibol del CDU y he dado charlas para el Programa 2025 de la Federación Española de Voleibol.

Por lo tanto, estamos ante una profesional que comprende el juego desde del campo, como jugadora y desde fuera como psicóloga, coach, entrenadora y árbitro.