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Todos conocemos al típico jugador que al atacar dice: «un poco más alta». Se le pone la bola más alta, remata y dice: «se quedó un poco despegada, pégala».
Esto lo dice si remato mal. Porque si lo hace bien, aunque le hubieses puesto una mala bola te diría «muy buena, ahí perfecta».
No soy una psicóloga al uso, sino más bien una que anda todo el día en la pista, o en la arena. Eso hace que observe infinidad de cosas, tantas que a veces se me caen las pelotas de las manos por quedarte pensando.
La cosa es que, la queja por la bola puesta es algo que suelo escuchar. No en todos, pero casi siempre hay uno por equipo que jamás está contento con lo que le ponen.
¿Por qué se queja?
¿Tan mal le ponen siempre la bola?
¿O es que se queja de que no es capaz de arreglarla y trata de culpar al colocador para quitarse responsabilidad?
No es la primera vez que hablamos de la queja, pero si es la primera vez que te voy a hablar de las atribuciones causales, que es aquello que explica el porqué tu compañero busca culpar a otros de lo que él no sabe arreglar.
La atrición causal
Dicen Castillo y Álvarez (2023) que es propio del ser humano buscar la comprensión de aquello que se vive. Necesitamos entender que ocurre a nuestro alrededor y para ello buscamos razones que puedan estar sujetas al pasado, tratando de dar una respuesta a lo que pasará en el futuro.
Esto se conoce como atribución causal que es un proceso cognitivo por el cuál una persona trata de explicar los acontecimientos y comportamientos buscando una causa que los origine. Es más, buscamos esta explicación con mayor ganas cuando se tratan de situaciones inesperadas o de situaciones de fracaso (Castillo y Álvarez, 2023).
Y no hay más fracaso que fallar un remate de una colocación perfecta…
Castillo y Álvarez (2023) hablan de que hay tres principales teorías que se encargan de explicar las diferentes atribuciones que hacemos. Te las voy a enumerar las tres, pero solo te explicaré la que he encontrado con más utilidad para el caso planteado (la tercera).
- Análisis ingenuo de la acción: la atribución causal va enfocada a factores personales y sociales que generan patrones que relacionan causa y efecto como si de teorías sustentadas se tratasen.
- Teoría de la covarianza: es cuando establecemos relaciones entre causa y efecto teniendo en cuenta la proximidad temporal.
- Teoría de atribución para el éxito y fracaso: realizamos el proceso de atribución causal para explicar el logro o fracaso que hemos cometido.
Teoría de atribución para el éxito y fracaso | Weiner, 1979 citado por Castillo y Álvarez, 2023)
Supongo que te sonará eso de «si hago punto es que yo ataqué bien, pero si fallo es porque la bola estaba mal colocada». Bueno, entiendo que así tal cual quizás no lo hayas escuchado, pero muchos dejan caer este pensamiento.
Esto tiene que ver con la atribución causal de la que estamos hablando. ¿A qué le atribuyo yo mis errores?¿y mis aciertos?
Según la causa que yo le encuentre, me estancaré o avanzaré. Te explico.
Esta teoría nos habla de tres dimensiones, que son las la constituyen:
- Locus de causalidad: hace referencia a donde sitúa la persona la causa: interna o externa.
- Estabilidad: dimensión temporal. Hace referencia a las veces que la persona percibe que se produce una relación entre causa y efecto y si se da de forma estable o inestable.
- Controlabilidad: si la causa puede ser contrada o no por el jugador.
Y juntando todo esto, nos daría la siguiente tabla:
| INTERNO | INTERNO | EXTERNO | EXTERNO | |
| ESTABLE | INESTABLE | ESTABLE | INESTABLE | |
| CONTROLABLE | Esfuerzo típico | Esfuerzo infrecuente | Ayuda consistente de otros | Ayuda infrecuente de otros |
| INCONTROLABLE | Capacidad | Estado de ánimo Fatiga Enfermedad | Dificultad de la tarea | Suerte |
Observando la tabla anterior podemos ver los dos polos opuesto de Esfuerzo y Suerte. Por un lado tenemos un locus interno que nos responsabiliza de lo que hacemos y por el otro, la mala suerte de no tener control sobre nuestro juego.
Ahí radica la importancia de la queja y nuestra atribución. De lo que hará que avancemos como deportistas o que nos estanquemos en el lugar que estamos.
¿Suerte o esfuerzo, con cuál quieres quedarte?
Castillo y Álvarez, (2023) cuentan una anécdota muy interesante de Rafa Nadal y su tito Toni Nadal. Léela con atención y dime si Rafa atribuye su fracaso a algo controlable y que depende de él o a algo externo como su raqueta o la suerte.
Estaba Toni y Rafa en una competición. Toni no solo llevaba de jugador a Rafa, sino que iba otro chico con ellos. Durante un partido, Toni se fue con el otro chico en vez de con Rafa. Un conocido de Toni se le acercó y le preguntó si Rafa tenía más raquetas.
«¿por qué me preguntas eso?», preguntó. «Porque lleva todo el partido jugando con la raqueta rota». Cuando Toni fue a hablar con su sobrino, no se podía creer que no se hubiera dado cuenta de que estaba jugando con la raqueta rota, la respuesta de Nadal fue: «tengo tan asumido que si no estoy jugando bien es por mi culpa, que no me podía imaginar estar perdiendo por culpa de la raqueta». (Castillo y Álvarez, 2023)
¿A qué atribuyó su «fracaso»?, ¿a la raqueta?, ¿a su capacidad?, ¿a algo externo o interno?
Por algo Rafa Nadal ha sido tan grande como jugador. Con esa mentalidad, no deja nada a la suerte y se responsabiliza de todo. Esto le hace que el tenga el control sobre la situación, le permite centrarse realmente en el trabajo, focalizarse en su esfuerzo para tratar de aumentar su capacidad. No se pierde en la suerte o en las cosas que el no puede controlar (la raqueta).
Yo detesto la palabra suerte en el aspecto del juego. Tengo jugadores que cuando hacen algo bien creen que ha sido «suerte» y yo siempre les prohíbo que se digan eso. Les invito a modificarlo por «talento oculto», que aunque parezca algo muy loco, no lo es tanto. La suerte son esas cosas que supuestamente dejamos en mano de la vida o Dios, ¿pero y si realmente son talentos nuestros que aun no hemos detectado? Yo por mucha suerte que tenga, la diago corta no sé atacarla.
Y con esto, también incluyo el quitarle mérito al rival. No es que tuvo suerte y por eso te ganó. Es que hizo más cosas bien que tú.
Cada vez que atribuyes a la suerte algo, lo estás quitando de tu locus de control, lo alejas de tu responsabilidad. Trata de buscar que las cosas siempre estén bajo tu mano, que tú puedas controlarlas para que sean estables y así sentir el control sobre la situación.
Te resumo el artículo en una frase. Como jugador tienes dos opciones, que son los extremos de la tabla de arriba. Una es tratar que las cosas tengan una causa interna, controlable y lo más estable posible: tu esfuerzo. Y la otra, hacer que tu rendimiento dependa de algo en lo que no puedes hacer nada: la ayuda de otros (la colación de tu compañero) o la suerte.
Así que, la única forma de ser buen jugador, es dejar de quejarte de la bola o la suerte que tuvo el otro. Lo que te llevará a ser el jugador que quieres ser es buscar la responsabilidad interna y ver que puedes hacer bien con lo que tienes delante de ti.
Mar Durán | La Psicóloga del Voleibol
Referencias
Castillo, I. & Álvarez, O. (2023). PSICOLOGIA SOCIAL de la actividad física, el deporte y el ejercicio. McGraw Hill.