Características Psicológicas del Jugador de Élite (CPRD)

Fernando Gimeno, José María Buceta y María del Carmen Pérez-Llanta (2001) crearon el cuestionario del que hoy os vengo a hablar. Este cuestionario trata sobre las Características Psicológicas Relacionadas con el Rendimiento Deportivo (CPRD).

Se creó este cuestionario con el fin de descifrar cuales eran esas características que podrían influir en el rendimiento deportivo de un jugador.

Partiendo de otro anterior, Psychological Slills Inventory for Sports (PSIS) de Mahoney citado por Gimeno, Buceta & Perez-Llanta (2001), crearon el que hablaremos en estas líneas. El PSIS contiene seis escalas en las que se evalúa la ansiedad, autoconfianza, concentración, motivación, preparación mental y cohesión de equipo.

El CPRD (Gimeno, Buceta & Perez-Llanta, 2001) contiene cinco escalas que miden cinco variables psicológicas diferentes:

Factor 1. Control del estrés

Mide tanto la respuesta del jugador durante el entrenamiento y el partido, como las situaciones estresantes que rodean la competición (el día del partido, una lesión, un mal entrenamiento).

Una puntuación alta en ella quiere decir que el deportista tiene herramientas psicológicas para ser capaz de controlar situaciones estresantes.

Factor 2. Influencia de la evaluación del rendimiento

Se encarga de detectar las respuestas del deportista en los momentos en los que el mismo se evalúa o cree que lo están evaluando. Es decir, cuando siente que algún compañero, entrenador o público hacen un juicio sobre su juego. A modo de ejemplo, cualquier competición, campeonato o mala decisión puede desembocar esta sensación de evaluación y opinión externa que puede acabar influyendo en su rendimiento.

Si se obtiene una puntuación alta en este factor, se puede entender que el jugador es capaz de controlar el impacto de una valoración negativa sobre como juega y su rendimiento.

Factor 3. Motivación

Evalúa el interés y motivación del deportista por entrenar y querer mejorar día a día; la relación entre el coste/beneficio del esfuerzo respecto a su vida persona; la importancia que otorga al deporte frente a otras tareas y la capacidad de establecerse objetivos y trabajar en la consecución de ellos.

Factor 4. Habilidad mental

Se refiere a esas habilidades psicológicas que potencian el juego, como son: la práctica de la visualización, autorregulación de pensamientos y análisis del objetivo y el propio rendimiento.

Factor 5. Cohesión de equipo

Esta ultima escala mide algo fundamental dentro de los deportes colectivos, por eso este factor evalúa la relación interpersonal frente al grupo, la satisfacción dentro de este y el trabajo que se esta realizando; la actitud individualista y cuanto valor se le da a la pertenencia y espíritu de equipo.


Siete años más tarde, los mismo creadores del cuestionario hicieron un estudio (Gimeno, Buceta & Perez-Llanta, 2007) en el que querían descubrir la influencia de las variables psicológicas de los deportistas.

Lo hicieron concretamente con tres disciplinas, natación, jugo y fútbol. Solo os hablaré de los resultados de las dos últimas, ya que la primera esta más encaminadas a las lesiones y variables psicológicas (tema que abordaremos en otras publicaciones).

Como conclusiones tras dicho estudio, se encontró lo siguiente:

En el judo

Se descubrió que los judokas que ganaron tenían un mayor control del estrés y manejaban de mejor forma las influencias y juicios de los demás. Es decir, eran capaces de mantener la calma y hacer que las opiniones ajenas no afectaran a su juego. Los que tuvieron éxito puntuaron más alto en las siguientes escalas del cuestionario:

  • Soy eficaz controlando mi tensión
  • Me concentro con facilidad en aquello que es lo más importante en cada momento de una competición
  • Suelo confiar en mi mismo aun en los momentos mas difíciles de una competición.

Dicho de otra manera, los que fueron exitosos manejaban con eficacia su concentración antes del combate, su confianza era estable, controlaban su nivel de activación y sentían satisfacción por los objetivos conseguidos (motivación de logro).

En el fútbol

Vieron que los futbolistas que continuaban en la competición cuatro años después (de la primera evaluación) sentían lo siguiente:

  • Mayor confianza en la técnica y en si mismo
  • Establecían metas alcanzables con continuidad
  • Menos ansiedad mientras jugaban
  • Menos dudas con su actuación
  • Mayor confianza cuando comenzaban haciéndolo mal

Gimeno, Buceta & Perez-Llanta, 2007 destacaban que el control del estrés y la influencia de la evaluación son realemente significativas dentro del desarrollo de un deportista.

Asimismo, ambos estudios dan a entender que estas cinco variables psicológicas ayudarán a que el éxito y el rendimiento deportivo sea mayor en quien las tengan, que en quién no.

En definitiva, las características que te van a ayudar en tu desarrollo como deportista son:

  • Tener una buena gestión del estrés (Control del estrés)
  • Reducir el impacto de la evaluación externa e interna (Influencia de la evaluación del rendimiento)
  • Motivarte con tu progreso y querer dedicarle tiempo y esfuerzo (Motivación)
  • Trabajar mentalmente, analizarte y autorregular tus pensamientos (Habilidad mental)
  • Confiar y trabajar por un fin común con tu equipo creando interdependencia (Cohesión de grupo)

Hasta ahora te he comentando cuales son las características que algunos de los profesionales consideran más relevantes frente al desarrollo deportivo.

Ya las conoces, por lo que, ahora toca ponerse manos a la obra. Si ya cuentas con estas características enhorabuena, centratete en mantenerlas. Sino es así, puedo ayudarte a trabajar en ellas.

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Gimeno, F., Buceta, J.M., y Pérez-Llantada, M.C. (2001). El cuestionario de «Características psicológicas relacionadas con el Rendimiento Deportivo» (C.P.R.D.): Características psicométricas. Análise Psicológica, volumen (1), pp 93-113

Gimeno, F., Buceta, J.M., y Pérez-Llantada, M.C. (2007). Influencia de las variables psicológicas en el deporte de competición: evaluación mediante el cuestionario: Características psicológicas relacionadas con el rendimiento deportivo. Psicothema, volumen (19), nº 4, pp. 667-672.

No quiero ser suplente

¿Cómo dejar de ser suplente?

Marcelo Roffé (2020) elaboró un trabajo realmente interesante sobre como puede afectar ser suplente a la psicología y rendimiento de un jugador.

El trabajo se basa en una intervención psicológica que él mismo realizó a un jugador argentino que era suplente. Con una serie de sesiones consiguió aumentar la confianza del jugador, alejar sus miedos y aumentar su rendimiento, lo que le permitió acabar siendo titular y mantenerla durante 13 partidos.

En la intervención de Roffé (2020) podemos observar como el jugador suplente se encuentra en un situación no tan agradable como la del titular. Los suplentes suelen sufrir una mayor ansiedad, un estado de ánimo menos positivo, disminución en su autoconfianza, bajada del rendimiento y un menor cuidado en su vida fuera del entorno deportivo (Roffé, 2020).

A su vez, los suplentes suelen verse aislados, infravalorados y fuera del grupo, lo que hace que acaben siendo más críticos con el entrenador y demás jugadores que juegan más que él (Roffé, 2020).

A lo largo de las sesiones, Roffé descubrió que, aparte de los aspectos ya mencionados, el jugador suplente podría desarrollar una serie de efectos psicológicos que afectarían a su juego. Entre ellos se destacan: déficit atencional y motivacional, disminución de la autoestima, estrés, exceso de agresión, conflicto con compañeros y cuerpo técnico y sensación de fracaso y frustración.

La figura del entrenador en la gestión del equipo es clave, no hay duda de ello. Pero, si estoy totalmente de acuerdo con Roffé (2020) en que «son los jugadores con su rendimiento los que se ponen y se sacan.» Los deportistas son los que con su trabajo hacen que el entrenador pueda sentir mas o menos confianza ante un jugador y su buen desempeño cuando se encuentra en pista.

Comparto también la visión que éste mismo tiene sobre un suplente, ya que Marcelo no lo ve como un problema, sino como un jugador que será la solución del bajo rendimiento que se está jugando en ese momento (Roffé, 2020). Es decir, el suplente, en muchas ocasiones, tiene el poder de darle la vuelta al partido y realizar un mejor trabajo que los titulares.


Ahora, vayamos a algo más práctico.

Voy a basar las sugerencias, que abajo te muestro, teniendo en cuenta la intervención de Marcelo Roffé al futbolista argentino.

El objetivo principal para que dejes de ser suplente, es que vuelvas a recuperar o potenciar la confianza en ti, en tu juego y te sientas capaz y con control sobre la situación.

Va a consistir en dos tareas. Una individual, y otra en colaboración con tu entrenador.

La parte individual es trabajo personal en el que trabajarás tu autoconfianza, miedos, inseguridades, control de emociones y concienciación del papel del esfuerzo. Lo ideal sería hacerlo de la mano de un psicólogo.

La otra parte de colaboración será con tu entrenador y tu trabajo en pista.

Comenzamos por la parte individual, como dije la basaremos en la idea de que vuelvas a sentirte competente. Para ello, ya tienes herramientas que puedes encontrar en este mismo blog. Las que te recomiendo en primer lugar son:

Al paralelo, trabajarás con tu entrenador (parte colaborativa), ¿cómo hacerlo?:

  • Pregúntale a tu entrenador qué necesitas para ser titular
  • La respuesta que te dé, será tu objetivo
  • Divide ese objetivo en pequeñas acciones para que puedas trabajarlas cada día en el entrenamiento
  • Busca la forma de medir, registrar o evaluar esas acciones, y dejalo por escrito para ver el progreso
  • Pide feedback a tu entrenador y compañeros para saber si te estás acercando al objetivo
  • Focalízate en trabajar en tu objetivo, ten paciencia y trabaja cada día para acercarte un poco más

Juega en equipo, ayuda y permite que te ayuden. De nada sirve que seas muy bueno jugando si tu equipo no está en tu nivel o no están cómodos jugando contigo. Un jugador solo nunca podrá ganar un partido.

Como EXTRA, te planteo lo siguiente.

Observa al compañero «que te está quitando el puesto» y desde la ADMIRACIÓN trata de ver que es lo que el está haciendo bien y tú no. Pidele a él y a los demás que te ayuden a trabajar en esos puntos débiles.

Por último, quiero que sepas que el entrenador no te va a regalar nada. La titularidad y minutos de juego es algo que tienes que ganarte tú.

Trabaja, ponle actitud, mucha actitud y más ganas que el resto. Tu reto será que el entrenador no tenga dudas de ponerte como titular y dejarte en el campo.

Eso si, la actitud es una parte fundamental del desarrollo adecuado del jugador, pero no nos olvidemos de que tienes que tener una serie de habilidades técnicas y tácticas que vayan acordes con el rendimiento que el equipo y el entrenador plantea.

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Mar Durán  🚀 La Catalizadora Deportiva


Roffé, M (2020, Octubre 1) Psicología del jugador suplente en el fútbol. Psicología Aplicada al Deporte y al Ejercicio Físico, volumen (5) Recuperado de https://www.revistapsicologiaaplicadadeporteyejercicio.org/art/rpadef2020a11

Cambios Atencionales en el Voleibol

Lo que contaré en los siguientes párrafos es el resultado de los trabajos de Nideffer (1976) citados por Díaz (2013) sobre la atención y concentración; y las estrategias que propone Díaz (2013) sobre como entrenarlas.

¿A qué miro?

Según Nideffer la concentración es la habilidad de mantener y enfocar la atención hacia el estimulo necesario dependiendo de la tarea. Es decir, la capacidad de tan solo atender a lo que realmente es importante y relevante de la actividad que se está acometiendo en ese preciso instante.

Dentro del deporte, el modelo atencional que se use requiere diferentes focalizaciones que darán la oportunidad de cambiar el foco y hacer más fácil centrarse en la tarea a realizar (Díaz, 2013).

En voleibol, los líberos y receptores tienen que dominar esta habilidad, ya que deben estar atendiendo y reaccionando a situaciones inestables, cambiantes e imprevistas que ocurren al otro lado de la red.

Por lo tanto, cada situación de defensa y recepción será diferente. Teniendo en cuenta, la fase, el balón, el atacante o el sacador, nuestra atención cambiará. Debido a la rapidez del voleibol, el cambio atencional debe ser rápido y eficaz para poder salvar y poner la bola en su sitio preciso.

Tipos atencionales y cuando usarlos

En el trabajo de Díaz (2013) se hace distinción de dos complejos diferentes del juego en voleibol: KI y KII. En ambos habla de los mismo tipos de atención aunque focalizados de forma diferente.

Hoy quiero hablaros de este tipo de focos y cual de ellos sería más adecuado para cada una de las situaciones que se darán en juego. En otras semanas podríamos entrar en profundidad sobre cada fase de juego, sus cambios atencionales y como entrenarlas.

Nideffeer (1976) citado por Díaz (2013) hablaba de cuatro tipos de focalización atencional. En él combina dos dimensiones diferentes de las que extrae las cuatro categorías. Por un lado, tenemos la dimensión de la amplitud de la atención, pudiendo ser amplio o reducida; y por el otro, la dirección de la atención, siendo interna o externa.

Lo dicho, relacionando ambos conceptos descubrimos los siguientes tipos atencionales:

  • Reducido-Interno (Preparación). Se trata de una focalización anterior al movimiento o al contacto con el balón. Que te ayuda a evaluar tu situación técnica (posición respecto al campo, posición de piernas, gravedad), identificar pensamientos y reconocer el estado de activación y emocional. Por ejemplo: control de pensamiento mientras el sacador va hacia el balón.
  • Amplio-Interno (Análisis). Te permite analizar y tomar decisiones, teniendo en cuenta la información pasada y sensaciones internas. Este foco permite crear un plan sobre la mejor acción a realizar. Por ejemplo: analizar qué espacio de la pista debo ocupar al defender el ataque por cuatro.
  • Amplio-Externo (Evaluación). Este foco te ayuda a identificar diferentes estímulos que se estén dando a la vez y responder a ellos. Por ejemplo: evaluar al bloqueo propio y la trayectoria de los rematadores.
  • Reducido-Externo (Actuación). Dirige la atención al exterior focalizándose solo en aspectos importantes que contienen la información que se necesita. Por ejemplo: focalizar la mano del bloqueador cuando golpea.

En la imagen siguiente podrás descubrir los cuatro focos atencionales y como cada una de las dos dimensiones se juntan para provocar los diferentes tipos:

Como ves, cada momento del juego potencia su resultado si el foco atencional usado es el adecuado. Si usamos un foco amplio-externo cuando tenemos que adivinar la trayectoria del balón al ser rematado, es posible que no podamos discriminar su dirección antes de ejecutarla. Nuestra atención se habrá perdido en la infinidad de distractores que rodeaban el aspecto relevante a focalizar.

Dentro del voleibol la continuidad de acciones obliga a que los jugadores aprendan a cambiar el foco de su atención constantemente. Como dije anteriormente, Diaz (2013) formula diferentes estrategias psicológicas sobre cada foco atencional tanto en el KI como el KII. Entre las estrategias que plantea se encuentran la practica imagina; rutinas pre-actuación y establecimiento de objetivos, entre otras.

Si te interesa que profundice sobre estas estrategias, estaré encantada de comentarlas por aquí (si quieres que sea así, házmelo saber en comentarios).

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Mar Durán | La Psicóloga del Voleibol

Feliz Semana Santa

Díaz, J. (2013) Voleibol. Entrenamiento psicológico para la recepción y defensa de segunda línea. Conesa, España: Ushuaia Ediciones.

Comunicación no verbal en el voleibol

Cuando se habla de comunicación no verbal se hace referencia a aquel lenguaje que se usa sin palabras. Es decir, a los gestos, expresiones faciales, contactos, miradas… Toda aquella forma de comunicación que no emita palabras.

Quiero en esta publicación contaros los resultados sobre un estudio de esto mismo en colocadoras de voleibol. El trabajo lo realizó Díaz (1984) y en él, analiza las diferentes acciones no verbales tanto positivas como negativas, grupales e individuales de las colocadoras durante el juego.

El análisis se basó en los gestos paradeportivos: «aquellas conductas y actuaciones que no tienen relación directa con la realización técnica o táctica en voleibol». Estos gestos de dividen en cuatro categorías (Díaz, 2013):

  • Acciones positivas individuales (API). Acciones de una jugadora al final de la jugada: saltos, levantamiento de brazos sonrisa, gritos, autoaplusos.
  • Acciones positivas grupales (APG). Acciones van hacia las compañeras con el fin de apoyar o animar: abrazos, aplausos, miradas de alegría.
  • Acciones negativas individuales (ANI). Acciones de reproche o enfado que hace una jugadora cuando se falla o no se consigue punto: llevarse las manos a la cabeza, quedarse parada con las manos en jarra, brazos cruzados, negar, mirar al suelo
  • Acciones negativas grupales (APG). Acciones en las que se le reprocha algo a la compañera, con mirada de enfado, resoplidos

En el estudio, la mayoría de acciones positivas totales que hacían durante el partido eran mucho superiores a las negativas (258 positivas frente a 19 negativas; 283 frente a 50). También se vió que no participaban en los puntos en los que no habían formado parte de él.

Las API salían a la luz cuando obtenían punto con aplausos y levantamiento de brazos, las ANI tras un error o un punto perdido. Las acciones que acompañaban a esto eran mirar hacia el suelo, rumiar palabras llevarse las manos a la cabeza o negar con esta. Respecto a acciones grupales, se vieron sonrisas, se expresaba animo y se chocaban las manos con las compañeras. En los gestos negativos, se miraba hacia el banquillo o se pedía explicaciones con mala cara.

Las acciones negativas salían tras los fallos, errores o perdidas, aun así, se vió como en la gran mayoría de errores las colocadoras no expresaban mala cara ni otra acción negativa.

Durante el estudio, se preguntó a las jugadoras que era aquello que mas molestaba o perturbaba el animo de ellas mientras estaban jugando. El 63% dijeron que una la mala cara de reproche o enfado de una compañera al fallar era de lo que más les afectaba para continuar con la mente en el partido.

Realmente como vemos, la comunicación no verbal tiene una importante influencia en el estado mental individual y del equipo. Esta va a generar un determinado ambiente de juego y dinámica de equipo. Y más aún, si le incorporamos el facto de inconsciencia que tienen nuestras expresiones y gestos no verbales.

La mayoría de nosotros no tenemos la suficiente conciencia corporal y facial como para darnos cuenta de la cara que ponemos o los gestos que hacemos en momentos de tensión o enfado. Pero si los detecta el que nos ve y este va a interpretrarlo a su manera, pudiendose atribuir la causa de esa mala cara, reproche o resoplido a su fallo o acción.

A veces el error no tiene porque sacarnos de nuestro estado de concentración, pero una mala cara o un gesto sí puede hacerlo. Ya que continuamente vamos a buscar la aprobación de nuestro entrenador y compañeras.

Por lo tanto, ¿Qué hacer cuando mis compañeros fallan?

  • Sonriele
  • Hazle una caricia, chocale o dale una palma que le muestre cariño
  • Trasmítele calma con un rostro tranquilo y voz serena
  • Dile que sigues confiando en ella

Sino te sale ninguna acción positiva, que pueda calmarle o algún gesto de animo, trata de mantener una cara neutra y controlar tus gestos y expresiones.

Haz que prevalezcan las API y APG por encima de las ANI y ANG, y sino no tienes nada bueno que aportar, no lo hagas.

En resumen, creo que todos estamos de acuerdo con la gran importancia que tiene la comunicación no verbal en un deporte como el voleibol. Donde hay muy poco espacio, mucho contacto, gran margen de error e impresiciones y poca contención emocional y gestual tras el error. Por ello, trate de ser consciente de tu comunicación no verbal y cuidala.

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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Díaz, J. (2013) Voleibol. Entrenamiento psicológico para la recepción y defensa de segunda línea. Conesa, España: Ushuaia Ediciones.

Díaz, J (1984): Observación y registro de gestos paradeportivos durante un encuentro de voleibol femenino de la primera divisón española. Acta del coloquio internacional de psicología del deporte. Madrid CSD. Vb. Separata técnica Nº 19-20-21-22.

Aprender a perder en el voleibol

Walter Riso (psicólogo clínico) y Toni Nadal (entrenador de Rafa Nadal) van a ayudarme a explicarte lo importante que es aprender a perder y lo necesario que es frustrarse y seguir trabajando.

*No quiero que se confunda el mensaje, no hablo de no querer ganar y resignarse a ser un perdedor. En estas lineas quiero remarcar lo que pasa si no se gana y como continuar tras no ganar*

Para Walter, aprender a perder, es entender que los recursos que tengo ahora mismo no son suficientes para alcanzar el objetivo marcado. Es ser capaz de reconocer la propia limitación.

Hoy, se nos enseña a ganar, se presiona para ser el mejor y nos da miedo hablar de errores y la posibilidad de perder. Sentimos que al hablar de perder, nos volvemos perdedores, que si perdemos es que somos menos. Se piensa que perder es de gente que no vale lo suficiente, que es poquita cosa. Pero aprender a perder es aprender a tolerar la frustración cuando las cosas van mal.

Riso relata que aprender a perder es ser capaz de comprender en qué momento las cosas se escapan de nuestro margen de control. Cuando eso ocurre, esto no debe ser un perder triste, sino un aliciente para seguir intentándolo. No todo el mundo es el mejor en lo que hace, ni todo el mundo puede ser el primero en aquello a lo que se dedica. Y eso no le hace menos válido.

Esto fue algo de lo que habló Walter Riso y quiero recalcar. Un jugador no vale por lo que tiene, por las veces que ganó o perdió, un deportista vale por lo que es. Hay jugadores que no ganan y siguen siendo personas maravillosas.

Es más, Walter nos cuenta como estas personas que no siempre ganan son capaces de tolerar mejorar la frustración y manejan menos ansiedad en su día a día. La necesidad constante de ser el mejor y no poder fallar en nada genera una gran ansiedad que mantiene al jugador en constante alerta este o no jugando.

Toni Nadal, entrenador y tío del famoso y excelente jugador de tenis, Rafa Nadal, habla en sus numerosas conferencias sobre la frustración en el deporte. En esta (te la dejo abajo), concretamente, nos explica el miedo atroz que tenemos a fracasar, a la frustración. Ese propio miedo es el que nos hace estar continuamente frustrados. Toni lo que plantea es a convivir con el fracaso, porque esta ahí y siempre estará. Es condición humana caerse, fallar, equivocarse. Si lo evitamos nos sentiremos frustrados a la primera por algo que es natural y forma parte del día a día.

Frustrarse es lo que nos ayuda a dejar de hacerlo, si cuidamos constante a nuestros jugadores e hijos para que no se frusten nunca sabrán como responder a ello cuando esto pase.

Toni decía, «las cosas que tienen valor, cuestan«. El hecho de perder nos informa de que lo que hemos hecho hasta ahora no es válido y que hay que seguir trabajando. Como decía Walter Riso, el perder nos presenta nuestras limitaciones, y aprender a gestionar la frustración comienza ahí. En comprender cuales son nuestras debilidades y limitaciones ante el rival o nuestras propias habilidades. Perder nos muestra por donde tenemos que seguir trabajando.

A menudo nos autoengañamos, creemos que somos mejor de lo que realmente somos y por eso, fallar nos fastidia y frusta tanto. Convivimos con una falsa autoconfianza que nos hace sobrevalorarnos y no esforzarnos lo suficiente. Lo que hace que el día del partido no entendamos porque perdemos y nos haga pensar sobre abandonar.

Dentro del voleibol, aprender a perder y tolerar el error es algo fundamental. Ya lo he comentado varias veces, y es que el voleibol es un deporte técnicamente complejo y requiere una gran presión, velocidad y fuerza según la acciones a realizar. El campo es relativamente pequeño, hay una red alta en mitad y se necesita la ayuda de los compañeros para poder jugar. Al menos dos toques de personas diferentes son necesarios para poder armar un ataque que pueda darnos punto.

Es decir, querer ser jugador de voleibol es sinónimo de dar mal a miles de bolas antes de saber hacerlo bien. Voleibol y error van juntos. La bola debe ir a un sitio concreto y con la altura justa, frustrarte cada vez que toques el balón no te va a permitir avanzar como jugador.

Lo primero, es que quiero que comprendas que vas a equivocarte, que la mayoría de repeticiones que hagas serán malas.

Pero, cada vez que lo hagas mal, sabrás como no hacerlo. Cada error te acercará un poco más a ser mejor voleibolista.

Cuando algo te salga mal:

  • Acéptalo,
  • frustrate,
  • y continua intentándolo,
  • sigue, sigue y vuelve a seguir

Las cosas con valor cuestan tiempo y trabajo.

Vales por lo que eres, por tu trabajo, por tu esfuerzo. Vales por lo que haces, no por el resultado de lo que haces.

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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Como dije al principio, tanto Walter Riso como Toni Nadal han sido quienes han inspirado y basado este articulo. Ambos dos los escuché en las siguientes conferencias:

Walter Riso junto con BBVA Aprendemos juntos, Más fuerte que la adversidad (minutos 30-34) https://www.youtube.com/watch?v=VKMjSmbJUcc

Toni Nadal junto a Telefonica Mejor conectados, Aprender a convivir con el fracaso para tener éxito https://open.spotify.com/episode/4Y53NZ4wKsskMxVqTPQjOx?si=JIjmF-FrRWqcTcRH1Dw_IA&utm_source=copy-link

Cómo mejorar en el Voleibol

Quiero hablaros de la inmediatez dentro del deporte y la tendencia generalizada que existe con la necesidad de obtener resultados cuanto antes.

Lo quiero hacer bajo el ejemplo de dos jugadoras. Desde ahí quiero explicaros como el pensamiento de cada una de ellas ha afectado en su progreso e influido en su motivación.

Ambas jugadoras comenzaron el mismo día, han tenido a la misma entrenadora y los ejercicios han sido iguales para ambas.

Jugadora X: Se trata de una chica deportista que ha estado anteriormente en otros deportes. Cuenta con habilidades deportivas básicas, un mínimo de coordinación, agilidad y concentración durante el juego. Es una chica muy impaciente que quiere obtener el resultado esperado a la primera y sino es así, se desesperada, abandona lo que no le sale y se pone a hacer lo que sabe que si le sale.

Jugadora Y: Es una chica que nunca ha hecho deporte anteriormente. Carece de habilidades deportivas básicas, su coordinación y movilidad no son las que suelen constituir a un deportista. Es una chica muy paciente, trabajadora, que intenta e intenta las tareas aunque no le dé resultado lo que hace. A pesar de que se agobie cuando no encuentra el resultado esperado sigue trabajando en silencio, sin ninguna queja una y otra vez.

Al comienzo de los entrenamientos juzgué sin querer a estas dos personas, deposité mi confianza en la primera y traté de darle alas para que esas habilidades pudiesen potenciarse. En cuanto a la segunda, trate de que no se desanimara y siguiera intentándolo cada día aunque no consiguiera pasar la bola al otro lado.

Durante estos meses, en los entrenamientos, se ha hecho incapié en desarrollar y trabajar la condición física, buscando una mejora en la coordinación, movilidad y agilidad en todas las jugadoras.

Ahora, en mitad de la temporada puedo decir que mis juicios no fueron ciertos. En este punto nos encontramos una Jugadora X estancada. Cada vez que toca sacar esta se desespera y achaca que lleva intentádolo mucho tiempo y que ya no le va a salir nunca. Ha dejado de intentar el saque de arriba y se va al lado contrario en el que yo ayudo a las compañeras.

En cambio, la Jugadora Y cada día me sorprende más. Al comienzo le costó encajar, porque las demás la veían algo patosa y no depositaban confianza en ella. A día de hoy, ella misma se sorprende de que su trabajo empiece a dar resultados. Esta chica se ha pasado sacando desde septiembre hasta febrero sin meter un saque en el otro campo. La semana pasada corrió hacia mi con una sonrisa en la cara para contarme que todos los saques le habían entrado. Asimismo su coordinación, movilidad y medición del balón han mejorado muchísimo. Es capaz de completar correctamente todos los circuitos de coordinación, y golpear con éxito la bola en varias ocasiones.

La Jugadora Y cuando no veía resultados tomaba como opción seguir. No sé si buscaba una mejora a largo plazo o no. Pero no desistía y eso le está permitiendo ir cada día con ganas al entrenamiento. Su trabajo y esfuerzo diario sin la necesidad de un refuerzo inmediato le está permitiendo mejorar a pasos lentos, pero mejora.

De la Jugadora X no puedo decir lo mismo. Esta niña podría estar jugando mucho mejor de lo que lo hace, pero no se lo permite. Cada vez que comete un error se castiga. No se permite fallar y piensa que tiene que hacerlo bien todo. Si hay algo que no hace bien, lo abandona y retrocede a lo que sabe hacer. Esta jugadora está estancada, no progresa, no se permite trabajar y esperar pacientemente una recompensa a posteriori. Sino la tiene en ese momento, desiste. Ella misma día a día limita su mejora, no viene tan motivada, y en los entrenamientos está sin ganas y su activación ha disminuido mucho.

Lo que te comento en estas dos jugadoras es un tema muy tratado dentro de la psicología. En los sesenta Walter Mischel, psiclogo de la Stanford University, en California, hizo un experimento donde dejaban en una habitación a unos niños con una gominola. La tarea era que si conseguían no comersela le darían una más cuando el adulto comprobara que puedo aguantar. Tras este experimento se hizo un estudio longitudinal con los mismo sujetos, donde se descubrió como el autocontrol y la capacidad de postergar la recompensa tenía relación con el éxito de los participantes. Aquellos que esperaron tuvieron un mayor éxito durante el trascurso de sus vidas.

El autocontrol y la capacidad de buscar un beneficio a largo plazo dentro del deporte, es una habilidad fundamental, que va a permitir al jugador poder avanzar en su rendimiento deportivo. Se necesitan mucho años para poder ser bueno dentro de un deporte, quien busca un éxito inmediato acabará desisitiendo.

El voleibol, en concreto, es un deporte muy técnico donde la precisión en cada movimiento debe ser la adecuada, para que el juego pueda continuar. Cuando se carece de las habilidades y el entrenamiento suficiente, este deporte se vuelve muy complejo y desesperante. Se necesita mucha paciencia, trabajo y voluntad para poder progresar dentro de él.

Tanto en el voleibol como en otro deporte, la cantidad de horas que se debe echar al entrenamiento deben ser muy abundantes, y no siempre harán justicia al resultado final.

El cerebro necesita repetición para automatizar gestos y acciones, sino tenemos suficientes repeticiones buenas el cerebro no será capaz de desarrollar correctamente acciones como rematar o colocar de forma rápida, precisa y automática.

Cada vez que falles, pregúntate si quieres ser la jugadora X, quejarte, abandonar y retroceder en tu progreso o prefieres seguir intentándolo día a día, esperando que con el tiempo haya resultados, como la jugadora Y.

Sé paciente, trabaja y trabaja, visualízate consiguiéndolo y deja que el tiempo y tu esfuerzo diario te ayuden a conseguirlo.

Tu post de cada lunes, nos vemos la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Reincorporación al juego tras una lesión

En la reincorporación al juego el jugador tiene que ser consciente de que sus condiciones físicas y mentales habrán cambiado. Estar inactivo durante algún tiempo hace que el ritmo sea más bajo que el que se tenía antes de la lesión.

Por esto mismo, quiero tocar tres puntos concretos que te ayudarán a que la reincorporación sea lo más progresiva, adaptativa y efectiva para ti.

En esta reincorporación tenemos que tener en cuenta que no eres el mismo que antes, tu estado psicológico, emocional y condición física son diferentes.

A la hora de la reincorporación:

  • Establece objetivos graduales y adaptados a tu estado actual. Antes de la lesión podías saltar, tirarte al suelo, colocar y rematar sin problema. Ahora tu desarrollo deportivo está limitado. Es normal que no puedas dar el cien por cien, llevas un tiempo parado y tu ritmo habrá descendido. Tu cuerpo tiene que volver adaptarse a los entrenamientos y tú volver a coger confianza en las acciones de precisión características del voleibol. Tomate con calma la vuelta, no puedes exigirte lo mismo que antes de la lesión, tu ritmo de entrenamiento no es el de tus compañeros y tu cuerpo y mente tiene que amoldarse de nuevo a ello. Te propongo que junto a tu entrenador/a establezcais que objetivos a corto plazo son más importantes y te ayudarán a sentirte y estar como antes de la lesión. Te ayudará que sean muy concretos y algo que puedas ir midiendo día a día. Hazlo por niveles, de forma gradual para que conforme pasen los días puedas ir aumentando el nivel, te hará sentir que progresas, estarás más motivado e irás generando autoconfianza en ti. A su vez, esto te ayudará a dejar a un lado la frustración de no poder dar y estar como antes de la lesión. Empieza con calma y poco a poco ve dando un poco más de ti.
  • Ajusta tus expectativas y las de tu equipo. Rebaja tus creencias y expectativas a tu estado actual. Olvida lo que hacías y quien eras, ese forma parte del pasado. Crea nuevos pensamientos realistas sobre lo que eres ahora. Tu rendimiento será menor que antes de la lesión y será así solo por un tiempo. No te exijas demasiado, no te culpes por no conseguir lo que antes hacías y sigue trabajando bajo tus posibilidades. Para cada objetivo que hayas marcado, ajusta tus expectativas sobre él. Preguntate si realmente tu estado post lesión te permite hacer eso y en ese tiempo establecido. Objetivo y creencias irán ligadas, si son congruentes tu ayudarán a progresar, sino es así, te estarán limitando y te obstaculizarán tu progreso. Piensa teniendo en cuenta el largo plazo, y ten paciencia.
  • Gestiona el miedo a una futura lesión. El miedo a una posible lesión siempre esta, y te acompañará durante algún tiempo. Cuando pasamos por una lesión y más si es una lesión grave y dolorosa, el simple hecho de pensar en tener que volver a sufrir lo mismo nos produce un miedo y preocupación demasiado grande. Este miedo va a paralizarte, va a serte lento e inseguro y te hará estar incomodo en un lugar familiar. La posibilidad de que la lesión vuelva es real, pero no debería porqué causar un impedimento para volver a desarrollar tu juego anterior. Toma conciencia, confronta y habla con tu miedo y sobre él. Si el fisioterapeuta te dio el alta, es que estas apto para volver al juego. Confía en ello, ve con prudencia, pero deja el miedo atrás. Crea un pensamiento alternativo cada vez que aparezca el miedo y la preocupación. Relativiza y confronta cada situación que te detenga o te haga sentir inseguro. El miedo solo te hará moverte lento, torpe y tarde, y en el voleibol eso es sinónimo de errores tontos y punto para el otro.

A modo de resumen, volver a jugar de nuevo es muy buena noticia, volver a sentir la competición y poder formar parte activa de ello es una alegría inmensa para aquel que ama su deporte. La vuelta será complicada y las recaídas están ahí. Pero márcate metas cortas que te ayuden a sentir que avanzas y tienes el control; ajusta tus pensamientos y creencias sobre tu estado actual; y gestiona tu miedo a una pasible lesión, confía en ti y detén todo pensamiento intrusivo y negativo sobre una recaida.

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Duran 🚀 La Catalizadora Deportiva

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.

El líbero | Carácterísticas psicológicas

El líbero es la figura especializada en la recepción y la defensa en el voleibol. Diaz (2013) se refiere a él como un jugador «a medias», ya que no realiza las acciones más vistosas y llamativas como el ataque o el saque.

El libero es un jugador que tiene una gran carga psicológica debido a su especialización, por lo que tendrá que tener unas habilidades y características especificas para soportar de la mejor forma dicha carga.

A continuación te muestro algunas de las caraterísticas del líbero según Joaquin Diaz (2013) nos plasma en su libro.

  • Adaptabilidad mental. El libero es un jugador que intercala períodos de mucha intensidad con momentos de pausa en sus reemplazos por el jugador zaguero. Por esto mismo, deberá estar en continuo cambio de activación y de reenfoque atencional.
  • Motivación intrínseca. Este jugador no culmina las acciones típicas del voleibol, por lo que necesita una fuente más estable de motivación. El líbero es un jugador que se sacrifica para que los demás puedan rematar la jugada. Su motivación intrínseca será lo que le diferenciará de cualquier otro jugador y le ayudará a realizar sus acciones adecuadamente.
  • Gestión del error. Nuestro especialista forma parte de la acción inicial del juego, de él depende que la jugada pueda tener mayor o menor éxito. Si la recepción es mala, al colocador se le complica poner una buena bola, por lo que las probabilidades de éxito en ataque disminuyen. Como es un especialista, se espera mucho de él, y varios fallos pueden hacerle desconcentrarse del partido. Este debe saber gestionar y regular sus emociones de forma idónea y sobre todo tras los errores que pueda cometer en su especialidad.
  • Buen comunicador. Debe saber comunicar de forma simple y clara a sus compañeros la información que le dé el entrenador (en sus continuas salidas) para que estos puedan procesarla sin que interfiera con su concentración en el juego. Además, debe tener especial cuidado con su comunicación no verbal, esta tiene una gran influencia en la transferencia del estado de ánimo al equipo.
  • Animador y motivador del equipo. Anima y mantiene la activación y atención de sus compañeros. Da ánimos y procura que la motivación siga en pie al igual que la concentración y foco en el otro campo.
  • Atención y concentración en todo momento. Tanto la recepción como la defensa son acciones en las que se debe estar realmente concentrado para poder mandar el balón al sitio adecuado. El juego suele ser muy rápido y la atención debe estar reenfocandose para permanecer continuamente en el balón y los oponentes. Eso le ayudará mucho a poder anticiparse a la bola y defender balones complicados.
  • Autoconfianza y seguridad en sí mismo. El libero es un refuerzo para el equipo, es el experto de la recepción y defensa. El simple hecho de estar en pista, alivia y relaja a los jugadores, por eso mismo el líbero debe ser una persona segura y con autoconfianza en sus acciones y movimientos. Un líbero inseguro hará que sus compañeros se encuentren algo más inestables e inquietos en la defensa y recepción.

Por lo tanto, el líbero tendrá que tener una gran fortaleza mental, y resiliencia tras el fallo y una gran capacidad atencional que le permita el continuo cambio de enfoque y la adaptabilidad para ir regulando su activación según este dentro o fuera de la pista. También es el termómetro emocional del equipo, tiene el poder de gestionar las emociones, relajarlos o activarlos segun sea necesario.

El líbero es seguridad, es apoyo y comunicación, es mucho más que salvar bolas.

En las siguientes semanas me encantaría poner mostraros algunas pautas para poder desarrollar las habilidades que justo arriba os muestro. Hazme saber si te gustaría que siguiese tratando temas específicos del voleibol y si quieres conocer como potenciar las habilidades y características del líbero.

Te leo en los comentarios, en IG: @mardurannn o por lacatalizadoradeportiva@gmail.com

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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Díaz, J. (2013) Voleibol. Entrenamiento psicológico para la recepción y defensa de segunda línea. Conesa, España: Ushuaia Ediciones.

La falsa autoconfianza

La falsa autoconfianza es el estado contrario a la autoconfianza. Podemos detectarla cuando nos encontramos diciendo frases como: «seguro que ganamos», «este partido es muy fácil», «somos los mejores», «esos son malísimos», etc.

Esta falsa autoconfianza se da cuando realizamos un análisis nada realista, ni objetivo sobre la situación en la que nos encontramos.

Dicho análisis está basado en aquello que queremos y deseamos conseguir (ganar), y no en nuestras posibilidades reales de conseguirlo.

A veces, ante situaciones complicadas pecamos de falsa autoconfianza. Diciendo algo así como: «seguro que ganamos, somos los mejores, esos no nos pueden ganar».

Pero, ¿esta afirmación está hecha bajo lo que deseo que pase o bajo el análisis realista de mis capacidades y las del contrario?

La falsa autoconfianza es una actitud de apariencia donde escondemos una autoconfianza débil que no queremos mostrar. Ni a los demás, ni a nosotros mismos, engañando tanto a los otros como a nosotros. Muchas veces es inconsciente, ya que no nos permitimos tener opción a no sentirnos seguros dentro de la pista.

Puede parecer reconfortante mostrarse «seguro» ante los demás y no reflexionar sobre la realidad del partido. Pero esto solo te llevará al autoengaño, y te evitará descubrir el verdadero estado de tu autoconfianza débil. Lo que no te impedirá mejorarla, porque no sabrás su estado real.

Al generar este tipo de expectativas sin reflexión sobre lo que realmente podría ocurrir, caemos en expectativas demasiado altas. Cuando la realidad del partido nos sorprende alejándose de nuestras expectativas irrealistas se ve dañada nuestra autoconfianza. Y es normal, porque tú piensas que vas a hacer un buen partido; que el otro equipo es peor, pero al ver que no, te das cuenta de que quizás eso que pensabas no era cierto. Ahí empiezas a creer que no eres suficientemente bueno y tu autoconfianza y autoestima se debilitan.

Pero no es así, no quiere decir que tú seas malo, sino que tu análisis irreal había elevado tus expectativas. El problema no es tu calidad como deportista, sino tu sistema de expectativas y tu miedo a autoobservarte.

Para asegurarte de que estás libre de la falsa autoconfianza, hazle estás preguntas a tus expectativas:

  • ¿Es coherente tu pensamiento con lo que está haciendo tu equipo ahora mismo?
  • ¿Es coherente con tu estado de forma actual?
  • ¿Conoces lo suficiente al rival como para que esa idea se dé?
  • ¿Tus frases son para aparentar seguridad frente a tu equipo?
  • ¿O es una forma de querer huir de un análisis realista sobre lo que pasará?

En las publicaciones anteriores hablo sobre la autoconfianza y qué hacer para potenciarla. Si a menudo tienes comentarios de este tipo y crees que elevas las expectativas, las publicaciones pasadas van a ayudarte. Puedes encontrarlas en el apartado de estrategias psicológicas.

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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.

Acciones para potenciar tu autoconfianza

En VOLEIBOL

La semana pasada hablamos de la autoconfianza. Nos referíamos a ella como la sensación de sentir control ante una situación, en este caso un partido o entrenamiento.

A lo largo de este artículo quiero mostrarte alguna acciones que pueden ayudarte a potenciar tu confianza.

Estas acciones están encaminadas al voleibol, pero pueden adaptarse a otros deportes o la vida cotidiana.

La idea es realizar una serie de conductas que nos ayuden a generar y mantener seguridad en nosotros sea cual sea la acción.

Son cuatro ideas independientes, sin embargo usar las cuatro potenciarán aún más tu autoconfianza. Si quieres hacerlo por separado, cada una podrá ayudarte sin necesidad de las demás, pero su efectividad no será igual.

  • Visualizate. Imagina como quieres entrar a la pista, como quieres moverte en ella, como quieres sacar, recibir, atacar, colocar. Imagínate haciendo el partido de tu vida. Trata de hacerlo de la forma más real posible. Trae a tu mente el ruido, el olor, tus sensaciones, a tus compañeros… Haz un esfuerzo por imaginarte lo más nitidamente posible todo lo que hay a tu alrededor. No sólo pienses en ti de manera fugaz. Se trata de un trabajo consciente en el que vas a reproducir en tu mente la escena que luego quieres que ocurra. Por ello, deberás tener la mayor cantidad de información para que sea lo más similar posible a la realidad. Como consejo, haz esto tras un par de respiraciones profundas que te permitan estar en calma y de ahí con lo ojos cerrados comenzar a visualizar. Hazlo el día antes del partido o en las horas previas.
  • Elabora un autodialogo positivo. No es necesario que te hables bonito y te digas que eres el mejor y lo harás genial. No se trata de eso. Pero si de que tu conversación sea en tono positivo, que te permitas fallar y que no te autoculpes, castigues o te infravalores. Se realista y confia en ti. No empieces con un «no puedo», «no me sale», «soy malo». Antes de cada inicio de punto, permítete demostrarte que puedes hacerlo bien, date un voto de confianza. Si algún pensamiento negativo te llega, lo siguiente te ayudará.
  • Detén todo aquel pensamiento negativo especialmente en el saque. El saque se trata de esa acción que solo depende de ti. Si estás inseguro o incómodo, si sientes que la situación se te va de las manos, se notara en tu saque haciéndolo inestable. Por ello, antes de tener la bola en mano y escuchar el pitido del árbitro, detén cualquier pensamiento o sensación que pueda invadirte y hacerte dudar en ese momento (lo tienes explicado en la publicación detener el pensamiento). Respira, haz tu rutina/ritual y golpea la bola.
  • Anticípate a los obstáculos que puedas encontrarte. Párate a intuir (antes del partido) que momentos, acciones y sensaciones crees que puedan sacarte del partido. Los set contienen 25 puntos, y en ellos cada punto puede contar con muchas acciones rápidas que pueden sorprenderte, agobiarte, frustrarte y enfadarte. Adelantate a ellas y piensa que harás cuando aparezcan. Así serás más rápido y efectivo para cuando se den. Por ejemplo, si eres una persona muy impulsiva y tus fallos o los de tus compañeros te hacen enfadar, piensa que acciones podrían beneficiar al equipo tras ese fallo. Así cuando falles o fallen tendrás algo que hacer que ayudará al equipo y te sacará ese error de la mente.

Espero que puedan serte útiles algunas de estas acciones. Si es así estaré encantada de que me lo cuentes en los comentarios.

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva