Está nueva sección irá destinada a analizar psicológicamente la serie anime de voleibol, Haikyu.
Voy a destinar estas publicaciones a:
Reflexionar sobre los personajes, sus acciones y cómo interactúan entre ellos
Destacar cosas positivas a implementar durante el juego
Cuestionar conductas, bajo mi visión, que no creo adecuadas o que pueden dar problemas
Analizar sus pensamientos y cómo influyen en el juego y sus compañeros
Proponer tareas y acciones basándome en lo que les dio éxito
Haikyuu ha conseguido plasmar y hacernos ver una forma de jugar muy sana entre compañeros y rivales.
A ello le sumamos que existen escenas dónde podemos conocer los pensamientos de los jugadores, es decir, podemos saber que autodiálogo existe en ellos mientras juegan.
Desde la perspectiva del análisis psicológico, me parece una fantasía poder tener ese tipo de información. Podrá ser muy útil para saber que tipo de pensamientos rondan por la cabeza de los diferentes tipos de deportistas que salen en la serie.
Por esta razón, iré analizando los capítulos y con ello habrá spoilers en cada publicación. Si no la has visto, te invito a que la comiences y tras cada capitulo te pases por aquí para saber que opina una psicóloga sobre lo que acabas de ver.
Cada publicación contendrá el resumen del episodio. En él voy a destacar las escenas más interesantes a nivel psicológico. Y lo acabaré con lo que considero relevante e interesante para poner en práctica o con una reflexión sobre ese capítulo. Dicho de otra manera, acabarás de leer teniendo claras las ideas más útiles y prácticas para incorporar en tu juego.
Soy sincera, esta serie ha llegado a emocionarme más veces de las que pensé. Y quiero poder transmitir con ella los valores y los cimientos que creo que deben reinar en el deporte.
A modo de aclaración, quiero matizar que lo que cuento en esta sección es simplemente mi opinión y la forma en la que yo entiendo el deporte y voleibol en relación a lo que se plasma en esta entretenida serie.
La serie comienza con el protagonista dando un paseo con su bici. Se llama Shoyo Hinata y es el chico del pelo naranja.
Durante su camino, se para a ver un partido de voleibol donde está jugando el Karasuno, una escuela que no está muy lejos de allí.
Hinata se queda impresionado al descubrir lo alto que salta y como golpea a la bola el pequeño gigante, el numero 10, en ese momento, del Karasuno.
Se queda tan impresionado por ese deporte y ese pequeño solo de altura, que decide ponerse a entrenar para poder jugar. Para poder ser como él, Shoyo también era de altura media.
Le cuesta tres años poder tener opción de jugar un partido. Consigue convencer a dos de sus amigos y a tres más para poder ser seis e inscribirse en un torneo. El carismático de Hinata hace que estos compañeros acepten sin conocer apenas el voleibol y no saber ni como se juega.
Eran pequeños en altura y con aparente fragilidad corporal.
Los demás equipos tenían jugadores altos, corpulentos, con conocimiento y experiencia sobre el voleibol.
Cuento esto, porque teniendo esto como contexto tiene mucho más valor la actitud y mentalidad del protagonista. Él es consciente de que es bajito, como su ídolo, pero sabe que tiene la opción de saltar alto y poder sobrepasar cualquier muro que tenga delante sí.
Cuando llegan al pabellón donde será su primer partidos, unos jugadores critican sus cuerpos y el mal voleibol que creen que tendrán.
Y aquí, se desarrolla una escena que me encanta.
Mientras estos jugadores de primero, se meten con Hinata, Kageyama, conocido como el Rey (el que sale en la imagen de abajo), impide que estos jueguen el partido (a modo de castigo) por ofender y meterse con el rival.
Kageyama es el colocador del primer equipo contra el que jugaran. Su técnica, precisión y distribución del juego son asombrosas.
A raíz de ahí, ambos (Kageyama y Hinata) mantienen una conversación en la que la confianza de Hinata sobre sí mismo y el equipo es admirable. Ni el mismo Rey hace que esta se diluya y comienza una batalla verbal con él.
Repite que es bajito, pero que puede saltar. Y a mi me sorprende e ilusiona que alguien no vea la altura como un problema dentro del voleibol. Sabe que tiene otras opciones y fuerza física para saltar por encima de cualquier bloqueo.
Eso sí, seamos honesto, dentro del voleibol es necesaria la altura y en el alto nivel es casi imprescindible, pero me encanta que Hinata en ningún momento lo ve como un factor en contra. Sabe que es así y tendrá que averiguarselas de otra forma para conseguir lo que quiere.
En esta conversación (HInata) dice algo que creo que cualquier jugador debería grabarse muy adentro «no está decidido que vayamos a perder, sino nos rendimos».
Hinata no da por perdido nada, tuviese delante a quien tuviese, él era consciente de su potencial y de lo que sí podía hacer. Eso le carga de confianza para plantarle cara al mismisimo Rey.
Comienza el partido y…
Durante los primeros puntos, Hinata recuerda todo lo que ha tenido que hacer para poder estar allí. Por fin está en un pabellón contra un equipo de verdad, teniendo la oportunidad de jugar al voleibol. Eso que tanto había soñado y para lo que se ha preparado.
Desde que conoció al pequeño gigante en la tele hasta ese momento, Shoyo se pasó tres años entrenando solo. En su colegio no había nadie más que quisiera hacer voley y fue el único en apuntarse. De nuevo, eso no fue un problema para él. Eso si, su obsesión por atacar era tan que grande, que buscaba con ansia que alguien pudiese colocarle una bola para rematar.
En una de las conversaciones con un amigo suyo, este le dijo:
Amigo: «¿Si no puedes ir a las competiciones (porque esta solo) para que te entrenas tanto?»
Hinata: «Porque antes o después jugaré en un partido oficial, ahora todos me rechazan, pero lo conseguiré»
Tenía súper claro su objetivo y sabía que tenía que prepararse para ello, porque confiaba en que su momento llegaría.
Actualmente me cuesta ver una actitud y comportamiento así. Nos cegamos por el corto plazo y el refuerzo inmediato. Si vemos que hacer algo no tendrá un beneficio al instante, lo dejamos.
¿Hubieses hecho como Hinata?¿Hubieses estado entrenando solo cada día por si en algún momento llegaba tu oportunidad?
Hinata miraba hacia el futuro, se preparaba para cuando llegase su momentos, sin saber si llegaría. No desistía y confiaba en que eso iba a ocurrir.
A pesar de la desigualdad entre equipos de altura y nivel, ni sus compañeros ni el tiraron la toalla durante el encuentro. En el primer bloqueo que le hicieron a Hinata, sus compañeros le gritaron «te la seguiremos colocando», su respuesta al no pasar el muro, «en el próximo marcaré «. Esta respuesta es la que tiene que acompañar cada error que cometamos en nuestro juego.
En una de las últimas jugadas, la bola de uno de sus compañeros, sale despedida y Shoyo, sale corriendo tras ella para salvarla. No lo hace y acaba golpeándose contra la pared.
Tras levantarse, su respuesta fue: «A la próxima llegaré».
Es incansable, no desiste.
Su resistencia y coraje; su perseverancia e ilusión le hacen dejarse la piel cueste lo que cueste mientras este en la pista y la bola volando.
Tras el golpe, uno de sus amigos, le suelta en ese instante:
Amigo: «Esta claro que no somos rival para ellos, ¿porqué te esfuerzas tanto?»
Hinata: Pues no lo tengo claro, pero, todavía no hemos perdido
En el tanteo global iban 0-2 en set y en ese tercero, 24-7, para el equipo contrario. Pero para Hinata aún no habían perdido y no iba a dejar caer la bola.
En estas, la voz del pensamiento dice:
«Es eso, así de sencillo, da igual lo difícil que sea la bola, la perseguimos solo por una razón, porque la bola aun no hay caído». «Seguimos luchando solo por una razón, porque aun no hemos perdido».
Hinata y su equipo estaban luchando cada punto como podían. El otro equipo, no tanto. Sentía que ya lo tenían ganado y bajaron la guardia. El Rey les recordó que aun no se había ganado y que los balones se pelean hasta el final.
En este momento, con la guardia bajada del equipo rival, Shoyo, muestra su habilidad y agilidad de salto. Su compañero, por falta de experiencia, coloca hacia atrás en vez de hacia delante, donde estaba Hinata. En vez de quejarse, se recorre el lateral de la pista, salta y remata sin tener delante ningún bloqueo delante.
La bola va fuera, pero les ha dejado a todos sin habla.
Hinata acaba de dejar sin palabras a Kageyama. No entiende como ha podido ir de un sitio a otro tan rápido, ni como pudo saltar tanto.
Al acabar el partido, ambos dos tienen una conversación en la que Hinata, se arma de valor, y aun habiendo perdido, le planta cara. Le hace saber que aunque él sea quien reina en la pista (en ese momento), le vencerá.
Ese fue el primer partido de Shoyo, el cual le dio alas para seguir entrenando y trabajando para llegar al Karasuno. Se metió en el equipo de las chicas, para así poder tener entrenamientos de mayor calidad. Se preparó físicamente lluviese, nevara, o hiciera sol.
Tenía un sueño, un destino y alguien a quien admirar. Lo que era combustible suficiente para seguir trabajando fueran las cosas como fueran.
En el final del capitulo se ve como Hinata consigue entrar en la escuela superior de Karasuno. Para ir hasta allí cada día tiene que subir unas montañas y padalear durante 30 minutos. Pero en ningún caso eso fue un obstáculo para él, sino que es una oportunidad.
Ahora Shoyo, tiene una motivación doble: sacar al Rey de la pista, ser mejor que él.
Lo curioso fue que, al entrar al pabellón del Karasuno, se encontró al mismísimo Kageyama entrenando., el cual será su nuevo compañero de equipo.
Continuará…
Puesta en práctica del capítulo
Busca un referente, ten un objetivo. Esto te va a dar la motivación necesaria para seguir peleando haya los contratiempos que haya. El esfuerzo va a depender de ti y de tu afán por querer parecerte a lo que admiras. Esa motivación intrínseca (sale de dentro) seguirá viva y latente hasta que consigas alcanzar eso que buscas.
¿Quién es tu pequeño gigante?¿Y tu Kageyama?
Conócete. Analiza que eres, qué se te da bien, qué cosas ya tienes, qué puede ayudarte, qué necesitas desarrollar, qué cosas tienes en contra y cómo resolverlas.
¿Cuál es tu punto fuerte?¿Y tu debilidad?¿Cómo vas a resolverla?
No te quejes y lamentes sobre las cosas que no tienes y busca soluciones con lo que sí tienes. Si no tienes altura, trata de encontrar alguna alternativa para suplantar eso. Pero no maldigas a la vida por tu mala suerte y trabaja para conseguir tu objetivo.
¿De qué sueles quejarte?
Confía en ti, en el proceso y ten paciencia. Las cosas no las tendrás de hoy para mañana, el deporte y más el voleibol, es una actividad a la que hay que dedicarle muchos años para empezar a ver algún resultado. Entrena poniendo foco en una meta a largo plazo, y con paciencia y pasión sigue trabajando para acercarte un poquito más a ella.
¿Tienes paciencia cuándo las cosas salen mal?
Pide otra bola. Cada vez que cometas un error, pide repetirlo, sigue trabajando, a la próxima estarás más cerca de hacer punto. Que un error no te bloquee. Que un fallo no te determine para tener un mal partido.
¿Qué haces cuándo fallas?
No te achantes ante nada. Siempre habrá juicios de los demás hacia nosotros. Haz oídos sordos a lo que dicen y confía en ti. Hazte valer cuando tengas la bola en tus manos y muestra aquello que sabes hacer.
¿Cómo actúas ante el rival?
Nunca bajes la guardia en un partido, si el otro no se rinde, en cualquier momento el tanteo puede jugar a su favor. Relajarte en un partido solo le da alas al otro para ir generando la confianza que necesitaban para ganarte.
¿Cómo es tu estado de activación cuándo vas ganando?¿Y perdiendo?
Hoy te traigo el resumen del siguiente artículo: Toma de decisiones y rendimiento en las acciones de juego intermedias y finalistas en voleibol, en sets con diferentes resultados (Conejero, Claver, Fernandez-Echeverría, Gil-Arias & Moreno, 2017). Que se llevó a cabo en todos los equipos que participaron en el Campeonato Nacional Juvenil de 2012.
El objetivo final de este estudio fue descubrir la asociación que puede existir entre acciones finalistas e intermedias con el resultado de cada set. Dicho de otra forma, cómo puede afectar a ganar o perder cada acción que vamos haciendo a lo largo del partido.
Quiero mostrarte los resultados de este estudio y darte una serie de recomendaciones para mejorar tu toma de decisiones.
¿Qué es una toma de decisión y qué influye en ella?
Hablamos de la toma de decisión cuando elegimos una respuesta entre otras. Es la acción que me lleva a hacer un blockout cuando tengo un triple bloqueo delante. Antes de esa elección, se lleva a cabo un proceso en el que se analiza que opciones hay, qué contexto tengo, y cuál creo que será la acción más adecuada para el objetivo que busco (Conejero, Claver, Fernandez-Echeverría, Gil-Arias & Moreno, 2017)
El voleibol es un deporte abierto, donde las jugadas son diferentes en cada momento. Por esta razón, la toma de decisión se vuelve más compleja, ya que los estímulos continuamente difieren al igual que las posibles respuestas y el entorno.
Toma de decisiones, rendimiento deportivo y resultado del set
En el estudio, Conejero, Claver, Fernandez-Echeverría, Gil-Arias & Moreno (2017) analizan acciones intermedias de juego como la recepción, colocación y defensa; y finalistas, como el saque, ataque y bloqueo.
Los resultados se analizaron haciendo varias asociaciones entre estos aspectos. Específicamente se relacionó el resultado del set con la toma de decisión intermedia y finalista; y el resultado del set con el rendimiento de acciones finalista y intermedia.
Con todo ello, se vio lo siguiente.
Existía una relación significativa entre el resultado del set y la toma de decisión de acciones intermedias. Quiero decir, aquellos equipos que durante el juego elegían la opción más adecuada en acciones intermedias (recepción, colocación y defensa) ganaban el set. El equipo que tenía acciones incorrectas, lo perdían. De igual forma, hallaron que ocurría lo mismo frente a las acciones finalistas (ataque, bloqueo y saque) del juego.
Respecto a la variable de resultado de set y rendimiento en acciones intermedia, lo equipos que consiguen la victoria en el set son los que mayor resolución tenían en las acciones intermedias del juego, los que permitían que se pudiese atacar con todas las opciones. En cambio, los equipos que perdían tenían una baja eficiencia en las acciones de colocación, recepción y defensa lo que hacía que sus ataques estuvieran limitados.
Teniendo en cuenta el resultado y el rendimiento finalista de la acción, los equipos que ganan el set son los que tienen una alta efectividad en estas acciones (ataque, bloqueo y saque). Los que pierden, tienen un nivel bajo y sus acciones hacen que el rival pueda continuar la jugada y acabar formando un buen ataque.
Frente al rendimiento y la toma de decisiones concluyeron que la decisión tiene relación con el rendimiento de esas acciones. Dicho de otra forma, una acción correcta aumenta el rendimiento en el juego del equipo y acerca al éxito en el partido.
Por lo tanto, para ganar un set, debe existir un alto rendimiento en todas las acciones del juego, y especialmente en el ataque, saque y bloqueo. Estas últimas acciones son, además, predictoras de los sets ganados.
Es decir, la toma de decisión y el rendimiento de esta van a decidir el resultado del set. Teniendo en cuenta que cuanto mejor sea la decisión más posibilidades de obtener un resultado que sea positivo.
Como recomendación, Suarez, Claver, Fernandez-Echeverría, Gil-Arias & Moreno (2017) insisten en que un entrenador debe buscar la mejora en la toma de decisiones del jugador en las diferentes acciones. En etapas de formación es necesario que se de un equilibrio entre el desarrollo táctico y decisional de los jugadores y su habilidad para realizar diferentes acciones que aumenten el rendimiento en el juego.
¿Cómo mejorar la toma decisión?
Antes de nada, quiero recordarte la importancia de la toma de decisiones dentro del voleibol. Se trata de un deporte abierto, en el que cada jugador va a partir de una seria de estímulos, opciones y contexto diferentes.
Quiero decir, cada vez que el contrario pase la bola a mi campo lo hará de forma diferente, puede venir un saque, un ataque, una finta o un freeball. De ahí yo puedo estar o no estar en mi posición y el balón puede venir desde diferentes sitios, y a diferentes velocidades. Mi defensa o recepción tendrá que ir a un lugar u a otro según la jugada o la posición del colocador.
Como ves, cada interacción con el balón es completamente diferente. Desarrollar una buena toma de decisiones tiene que basarse en el entrenamiento de varias posibilidades de juego, donde exista una gran variabilidad de estímulos (A. Ureña, comunicación personal, 10 de mayo de 2023).
Partiendo de todo lo anterior, te planteo los siguientes aspectos que pueden ayudarte a mejorar tu toma de decisiones en el juego:
Conoce a fondo el voleibol: cuanto más conocimiento tengas sobre el juego, sus posiciones, sus diferentes opciones y sus posibles resultados, más acertada será tu decisión y más preparado estarás para resolver lo siguiente que ocurra.
Observa y lee el juego: mira cada detalles mientras estés en el campo. Presta atención a las tendencias, a cómo funcionan en conjunto y separados. Observa también el estado emocional y como eso afecta a su rendimiento cuando tienen que actuar. Esta lectura te ayudará a tomar una decisión mucho más rápida y anticiparte a su jugada.
Desarrolla tu adaptabilidad al juego: el voleibol es muy dinámico, por lo que tienes que estar atento para ajustar las estrategias y tácticas según sea necesario. Conseguir esto te va a dar soltura para evaluar en menos tiempo la jugada y modificar o mantener la decisión establecida.
Evalúa el de riesgos y recompensa: cada decisión va atener un resultado. El conocimiento y experiencia van a ir dándote la solución correcta, pero antes, tienes que ir identificando que consecuencias puede tener aquella acción que tienes en mente realizar. No actuarás de igual forma en un 0-0 que un 23-24, ahí tu análisis debe ser más específico y acertado, porque el riesgo a fallar será mucho mayor.
Entrena la toma de decisiones bajo presión: crea situaciones en las que el juego produzca una tensión extra que haga que la decisión a tomar tenga real importancia. Recrea el final del set o partido igualados y oblígate a decidir en el menor tiempo posible la mejor de las elecciones.
Como EXTRA tienes que tener en cuanta varias cosas:
Experiencia: cuanto más juego tengas, más fácil te será identificar y leer el juego. Eso te dará mayor firmeza y eficacia en las decisiones que tomes.
Mentalidad positiva y confianza: ten una mentalidad positiva y confía en tus habilidades y conocimientos. Si dudas y te sientes inseguro va a afectar en tu toma de decisiones.
Mantén la calma: confía en ti y en tu ojo para evaluar la situación y tomar decisiones basadas en tu conocimiento y experiencia.
Análisis y retroalimentación: Al finalizar cada partido, analiza tus decisiones y busca un feedback externo. Habla con tus compañeros sobre cómo lo hiciste y qué habrían hecho ellos. Aumenta el número de opciones frente a las respuesta que tú diste y consulta con tu entrenador cuales serían las más adecuadas y frente a qué situaciónes.
En resumen, la toma de decisiones en el voleibol requiere una combinación de conocimiento del juego, adaptabilidad y capacidad de lectura del juego. Necesitarás mucha práctica, experiencia, paciencia y confianza para que, con el tiempo, tus decisiones sean más acertadas estés o no bajo presión.
Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏
Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva
Referencias
Conejero, M. Claver, F., Fernandez-Echeverría, C., Gil-Arias, A & Moreno, M.P. (2017) Toma de decisiones y rendimiento en las acciones de juego intermedias y finalistas en voleibol, en sets con diferentes resultado. Federación Española de Asociaciones de Docentes de Educación Física (FEADEF), 31, 28-33.
El miedo es una emoción primaria, que según Paul Ekman, se expresa de igual forma sea cual sea el lugar del mundo.
Para Bellido (2022) psicólogo y coach sevillano, el miedo es la emoción encargada de salvarnos la vida, ya que nos informa de las posibles amenazas que existen a nuestro alrededor. Cuando aparece el miedo, trae consigo una función adaptativa (al igual que cualquier otra emoción). En este caso, el miedo siempre tratara de protegernos, por eso en ocasiones, cuando sentimos miedo, nos quedarnos quietos por temor a lo que pueda ocurrir.
¿Qué es el miedo a fallar?
En concreto, el miedo a cometer un error no es un miedo normal, sino uno colateral. Dicho de otra forma, no se tiene miedo a la acción, como podría ser rematar o sacar, sino que se tiene miedo a lo que puede pasar una vez se de ese fallo.
Por esta razón, cuando tenemos miedo a fallar, a lo que le damos importancia es a la consecuencia y a lo que pasa tras ella o lo que pienso que podrá pasar tras ella (el entrenador ya no me pondrá más, la colocadora no me va poner la siguiente bola,mis compañeras me van a rechazar…)
En un final del set (a partir del punto 18-20) cada error cobrará un mayor peso.
Fallar un saque en el 0-1, a nivel de punto, es igual que fallarlo en el 23-24, pero a nivel de juego no. Cometer un error en ese momento del partido puede suponer perder o ganar. Los jugadores conocen esto y por eso, aquellos que no tienen entrenado su juego bajo presión no van a poder gestionar adecuadamente este miedo.
En estos casos, será como una crónica anunciada, quien tiene miedo a fallar, va a acabar fallando.
¿Porqué cuando tengo miedo, fallo?
Como antes dije, el miedo lo que hace es ponernos alerta, prepararnos para la catástrofe que puede ocurrir. Por esto mismo, el cerebro activa y pone en sobre aviso al cuerpo. Comienza a tensar músculos y a inhibir otros. Prepara los que necesitamos para huir o luchar y desactiva aquellos que no se usarán.
Te lo muestro con un ejemplo practico.
Tensa tu brazo, hombro, espalda y cadera. Con todo estas partes contraídas, trata de hacer el gesto del remate. Imagina que tienes un balón delante, y lo golpeas.
¿Qué ocurre?
¿Cómo se mueve tu brazo?
¿Si tuvieras una bola delante el gesto seria fluido?
¿Crees que harías punto si golpearas así?
Es posible que todo el brazo se mueva de forma rígida, como sino existiera una articulación. Todo lo contrario a lo que sería movimiento fluido (como un látigo).
Ahora, relaja el brazo, tu hombro, tu cadera, tu mano y golpea tranquilamente simulando un remate.
¿Notas la diferencia?
Eso mismo ocurre cuando estas jugando, si tienes miedo, tu cuerpo esta tenso y alerta en las posibles amenazas (no jugar el próximo partido, que tus compañeras no te pasen el balón…).
O sea, ni tu cuerpo ni tu mente están en condiciones de estar jugando. No estás pendiente del balón, sino de las respuestas, caras y gestos que hace tu entrenador y compañeros cada vez que te mueves. Tu atención esta en la amenaza, y por eso, no puede estar en el balón, ni en la intención de ganar.
El miedo te va a sacar del partido, ya que, como dije al principio, inhibe aquellas cosas que no son necesarias en ese «complicado» momento.
En ese estado de alerta por fallar una acción, tu mente inhibe la motivación, el compañerismo, la toma coherente de decisiones… En esa «situación peligrosa», todo lo que es ganar el punto y el partido, esta en un segundo plano para tu sistema emocional, que es el que está guiando tu respuestas.
¿Cómo se si tengo miedo a fallar?
Muchas veces el propio jugador no es consciente de este miedo, pero si actúa en consecuencia a ello.
A continuación te enumero algunas situaciones que pueden ayudarte a identificar tu miedo.
Quedarte parado delante de una bola
Rematar a la red
Rematar fuera
No complicarte al pasar la bola (free)
Tomar malas decisiones (rematar/ sacar al líbero)
Cometer errores no forzados (tocar la red)
No atacar fuerte
Encoger el brazo
Estar disperso, como desubicado, mirando a varios lados
Prestar atención a otra cosa que no sea la bola
Desplazarte lento por el campo
¿Qué hacer para dejar de tener miedo?
Para mi, gestionar adecuadamente un error es no tener miedo a fallar de nuevo. Creo que el miedo a fallar es la materialización de la inseguridad en las propias habilidades técnicas, tácticas, físicas y psicológicas.
Es decir, cuando tenemos miedo a fallar entran en juego varias aspectos, entre ellos, el sistema de creencias que tiene el jugador (sus pensamientos, experiencias…), su autoconcepto (autoconfianza, autoestima…) y su fortaleza mental.
A veces lo obviamos, pero para gestionar una emoción primero tengo que saber que estoy sintiendo esa emoción. Es fundamental tener la capacidad de reconocer nuestras emociones, saber conectar con ellas, detectar su mensaje (Bellido, 2022) y de ahí, actuar de forma coherente para ganar.
Para reducir este miedo, te propongo lo siguiente: Activar el Plan Final de Set, que consiste en lo siguiente:
Cuando se acerque el final de set, en el punto 18:
El capitán en pista va a decir: «18», cuando os unáis en el centro tras haber ganado ese punto.
Con esto se activa el Plan Final de Set.
Esto da comienzo al verdadero partido.
La concentración, atención y activación tienen que estar en su punto justo. La confianza en el compañero y seguridad en uno mismo también.
Lo pasos a seguir para ello:
Se reconoce que la presión del partido acaba de cambiar. «Ahora empieza el partido»
Se observa con mayor detalle que tengo enfrente. Para poder tomar decisiones coherentes en el ataque.
Se aumenta en un segundo el saque. Uso un segundo extra para aumentar mi concentración visualizando el balón y la zona de saque.
Se aumenta la rapidez en la cobertura/apoyo del propio ataque, para hacer sentir seguro al atacante. Y se lo hago saber, «pégale fuerte, estamos abajo»
Se mantiene la calma emocional tras cada punto. Ya sea el puntazo de nuestra vida o la mayor equivocación, se mantendrá calma y foco en la bola. Es decir, no se celebra exageradamente, ni se acompaña nuestra acción con gestos que denoten frustración (modificará nuestra activación). Se reacciona con neutralidad, se va al centro con los compañeros y se repite «Final de Set, seguimos trabajando».
Esto dar un valor diferente a lo que supone un final de set.
Ayuda a regular la emoción, para poder tener equilibrada la activación y concentración en el juego. Potencia el trabajo en equipo y da soporte y confianza entre los propios compañeros.
A su vez, le permite ser conscientes de que se entra en un periodo diferente del partido, por lo que el juego lo será también. Ahora cada acción tiene mayor relevancia y por ello la concentración en el juego tiene que ser máxima.
Este plan va a concienciar y dar familiaridad sobre ese incomodo momento. Los jugadores van a tener un objetivo (ganar), con un plan y unos pasos a seguir.
EXTRA – Activa el plan en el entrenamiento. Les va a permitir llegar a un final de set, sabiendo qué hacer y cómo hacerlo. Verás a tus jugadores jugar con confianza, sabiendo qué hacer y arriesgando cuando hay que hacerlo.
Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏
Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva
Referencias
Bellido, J. (2022). Bienestar centrado en las emociones. Madrid, España: Grupo Editorial Luis Vives
Dentro de la psicología, existen varias ramas y terapias que tratan de explicar la conducta humana. En el día de hoy te voy a hablar sobre la terapia cognitiva.
Antes, quiero explicarte que quiere decir la palabra cognitivo. Lo cognitivo hace referencia a los procesos por el cual el ser humano produce conocimiento a través de la información captada por su entorno. Es decir, la cognición son los pensamientos, el lenguaje, la percepción, la memoria, el razonamiento, la toma de decisiones, la resolución de problemas… En definitiva, son ese conjunto de procesos mentales que afectan a la conducta humana.
Beck, divulgador de la Teoría Cognitiva, la cimienta con estos procesos mentales. Para él, lo que hacemos esta determinado por la forma en la que cada uno estructuramos nuestro mundo. Dicho de otra forma, la manera de pensar y los esquemas que permiten estos procesamientos son los que hacen que actuemos como lo hacemos.
Existen por lo tanto dos tipos de cogniciones, por un lado tenemos los procesos cognitivos y por otro, el contenido de estos.
Los procesos cognitivos son esos mecanismos de almacenamiento, recuperación y codificación de datos que realizan nuestras estructuras mentales, las distorsiones cognitivas.
El contenido cognitivo, son las creencias y pensamientos automáticos (pensamiento rápidos sin razonamiento) que suscitan de nuestra mente.
Los pensamientos automáticos erróneos son los que producen las distorsiones.
En definitiva, una distorsión cognitiva es un error en la forma en la que se procesa la información. Es cuando usamos de forma incorrecta un esquema mental que da lugar a una acción o respuesta desadaptativa.
Tipos de distorsiones
Beck propone los siguientes tipos de distorsiones que producimos día a día:
Personalización, es cuando se cree que los demás hacen cosas mal por tu culpa, sin considerar otras posibles causas. «Laura ha fallado el remate porque mi recepción no fue buena»
Sobregeneralizacion, se generaliza de forma negativa lo que se acaba de hacer a cualquier otra faceta de la vida. «He fallado el saque, hoy ya no me sale nada bien»
Afirmaciones «debería» y «tengo que», se tiene una idea fija de como el jugador y otros deberían hacerlo y se sobreestima de forma negativa que eso no se haga así. «El libero debe hacer una doble positiva cada vez que recibe, sino es un mal líbero»
Pensamiento dicotómico, se ve la situación en dos categorías, no existe un continuo, es todo o nada. «Si se ganamos somos los mejores, si perdemos somos los peores»
Razonamiento emocional, se piensa que algo es cierto por el simple hecho de sentirlo así. Se ignora la información que desmienta todo ello. «Me siento incomodo atacando por zona dos, no se atacar por dos»
Magnificación o minimización, cuando el jugador se evalúa a sí mismo o a otros aumentado lo negativo o reduciendo lo positivo. «Tener un porcentaje de acierto en ataque del 90% no significa que sea un atacante efectivo»
Descalificación de lo positivo, cuando nos decimos que las acciones exitosas o cualidades no tienen suficiente valor o no fueron causa nuestra. «He hecho punto porque he tenido mucha suerte».
Catastrofísmo se predice el futuro de forma negativa. «Voy a estar tan nervioso que voy a fallar en todo lo que haga»
Abstracción selectiva, se observa solo un aspecto negativo en vez de observar el conjunto. «Hemos perdido dos partido, somos un equipo malísimo»
Etiqueta, cuando se etiqueta a sí mismo o a otros sin tener en cuenta todo lo que rodea esa persona. «Soy un perdedor»
¿Cómo afecta en el voleibol?
Quizás te hayas sentido identificado con alguna de estas situaciones. Es muy normal que la cabeza tenga este tipo de pensamientos. A menudo los damos por buenos sin pararnos a pensar en ellos.
Hacemos interpretaciones erróneas de muchas acciones d nuestro día a día. Dentro del voleibol, las acciones de juego son rápidas y dinámicas. La mente no puede pararse a pensar mientras el balón vuela. Pero si lo hace cuando este toca el suelo. En los pequeños periodos de pausa que contiene este deporte, la cabeza recupera la acción anterior y rápidamente la cataloga de una forma determinada. Ahí es donde entran en juego estas distorsiones.
¿Cuántas veces te paso que te echaste la culpa de un error de un compañero?,¿o cargaste tu solo con el peso de la derrota?,¿o solo veíais lo negativo?
¿Cuántas veces tener un mal partido condiciono el resto de tu día?,¿cuántas veces te etiquetaste como mal jugador sin tener en cuenta los demás factores?,¿cuántas veces sentirte inseguro en una posición te ha hizo perder la confianza en ti mismo?
Estoy segura de que has respondido de forma afirmativa a varias de estas preguntas. Si fue así, no te agobies.
Lo positivo de todo esto, es que ya sabes que no todo lo que piensas es correcto. Cada uno de tus pensamientos puede estar sujeto a errores e interpretaciones con incompleta y escasa información. Estos pensamientos pueden llevarte a conclusiones muy equivocadas, que te sacaran del partido y te harán desconfiar de ti durante ese rato.
¿Qué hacer para reducirlas?
El primer paso es ser consciente de esta distorsión cognitiva. Una vez la identifiques tratarás de equilibrarla para que no te saque del partido.
Es decir, vas a cuestionarla, ponerla en duda y crear un pensamiento alternativo que pueda sustituirle.
Personalización, «Laura ha fallado el remate porque mi recepción no fue buena»->«Laura ha fallado el remate, eso es cierto, pero no tiene porque ser culpa mia. Mi recepción no fue perfecta, pero la colocación sí. Laura ha llegado tarde a la bola y la estrellado contra la red. En este caso, ese fallo no ha sido causa mía».
Sobregeneralizacion, «He fallado el saque, hoy ya no me sale nada bien»->«He fallado un saque porque me he puesto nerviosa al mirar a la grada. No quiere decir que los demás los vaya a fallar o se me haya olvidado jugar. Y eso no significa que cuando acabe el partido sigan saliéndome las cosas mal»
Afirmaciones «debería» y «tengo que», «El líbero debe hacer una doble positiva cada vez que recibe, sino es un mal líbero»->«El líbero es el experto en la recepción y defensa, pero como ser humano va a tener fallos, y no todas las recepciones serán perfectas y eso no le hace mal líbero, sino humano».
Pensamiento dicotómico, «Si se ganamos somos los mejores, si perdemos somos los peores»->«Si ganamos un partido quiere decir que hemos jugado bien como equipo, o el rival tenía menor nivel. Si perdemos podemos haber jugado muy bien , pero el rival ser superior y más acertado, pero no quiere decir que mi equipo hiciera un mal trabajo o sí»
Razonamiento emocional,«Me siento incomodo atacando por zona dos, no se atacar por dos»->«Hoy me siento incómodo por zona dos, pero eso no tiene que ver con que sea un mal atacante o con que no sepa pegarle bien por dos. Que me sienta incomodo no quiere decir que eso sea así. Es como me siento, no lo que soy»
Magnificación o minimización,«Tener un porcentaje de acierto en ataque del 90% no significa que sea un atacante efectivo»->«El porcentaje habla de mi efectividad en ataque, si es de un 90% , ese número esta muy cercano al 100% por lo que mi efectividad como atacante es bastante alta».
Descalificación de lo positivo, «He hecho punto porque he tenido mucha suerte» ->«He hecho un punto porque me he habilitado, he saltado lo sufiente y he conseguido poder la bola en tres metros»
Catastrofismo,«Voy a estar tan nervioso que voy a fallar en todo lo que haga»->«Voy a estar nerviosos y quizás comience fallando, pero sé que voy a tranquilizarme en cuanto esté en el campo y jugaré como yo sé»
Abstracción selectiva,«Hemos perdido dos partido, somos un equipo malísimo»->«Hemos perdido dos partidos y existe una gran cantidad de posibles causas como para concluir que ha sido porque somos malos jugadores»
Etiqueta, «Soy un perdedor» ->«He perdido más veces de las que gané, pero eso no me hace meterme en la categoría de perdedor, lo mismo que perdí, puedo ganar»
Para ser más consciente de estos pensamientos es muy importante que a menudo verbalices lo que sientas y piensas con tus compañeros.
Escucharte decir alguna de estas afirmaciones puede ser suficiente para darte cuenta de que no estas en lo cierto.
¿Cómo ayudar a un compañero?
Si algún compañero te dice alguna de estas afirmaciones, refléjale eso mismo que acaba de decir.
– COLOCADOR :»acabamos de perder el partido por mi culpa»
-TÚ: «es verdad, hemos perdido por tu culpa, porque tu eres el único que ha jugador el partido. Además, todas las bolas que has tocado han sido malas. Por eso mismo hemos quedado 3-2, y con un porcentaje en ataque el 95%, porque todas tus colocaciones han sido malas»
Hazle ver la incongruencia de su pensamiento. No le juzgues, solo refléjale lo que te dice. Escuchar sus pensamientos en boca de otro, le hará darse cuenta de que su afirmación carecía de mucha otra información relevante como para acabar concluyendo eso.
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La validación emocional es ser capaz de comunicarle a otro que lo que siente, piensa y hace tiene sentido en ese contexto o situación concreta (Linehan, 1993). Es darle sentido y aceptar eso que siente y piensa en ese momento.
Validar la emoción no quiere decir que pienses igual que esa persona, pero si hacer que se sienta comprendido respecto a lo que siente, piensa o hace (Linehan, 1993).
Por el contrario, invalidar una emoción es cuando se ignora, se le quita interés y no se le permite expresarla. Sería cuando categorizamos como exagerada o sin sentido una emoción o acción en un momento o situación especifica (Rathus, J & Miller, A, 2015).
Dentro de este concepto, que se refiere a una acción que hacemos frente a otro, no podemos olvidar la autovalidación (validación emocional sobre nuestras emociones). Sin una autovalidación consciente serás incapaz de identificar y comprender la emoción del jugador. Autovalidarlas en ti mismo, te permite detectarlas y ayudar a gestionarlas en los otros (Rathus, J & Miller, A, 2015).
Validación en el deporte
Esta validación es usada por los psicólogos en consulta para ayudar a gestionar y comprender las emociones del cliente. Educarles en inteligencia emocional, mostrar cercanía, escucha y comprensión.
Un entrenador no tiene porque usar esto pero, tener algunos matices sobre como trabajar las emociones de sus jugadores, puede serle muy útil. La validación va a permitir que el propio deportista aprenda a regular mejor sus emociones (Linehan, 1993). Si queremos que nuestros jugadores sepan autogestionarse dentro del partido, tenemos que ayudarle a identificar que sienten, previamente.
Por lo tanto, trasladando esto, a lo que es el deporte. Creo que es una habilidad realmente importante en la comunicación del entrenador y el jugador, ya que este se sentirá escuchado y comprendido por el primero. Será muy necesario en momentos de presión e intensidad dentro del partido. En este caso, lo que necesita el jugador es comprensión y enfoque, no gritos y reproches.
¿Cuándo y cómo hacerla?
¿Cuándo? Siempre.
Nuestros jugadores deben sentir que sus emociones son validadas por su entrenador en cada momento. Cada emoción es necesaria y el entrenador debe encargarse de que el joven deportistas así lo crea. La emoción es algo que no puede controlarse, pero la respuesta sí. Por ello, se valida la emoción y se trabaja en la acción.
El como hacerlo lo baso en DBT (Teoría Dialéctica Conductual), creada por Linehan (2001) que se centra en la validación emocional y la búsqueda del cambio, a raíz de esta. El fin de esta teoría es mejorar la gestión emocional de los pacientes, reducir la impulsividad y crear conductas más adaptativas al entorno.
De acuerdo con todo esto, quiero trasladar esta información al trato de un entrenador con sus jugadores. Voy a mostrártelo a través de un ejemplo. Este ejemplo contiene cinco de los seis niveles que propone Linehan (1997) para validar emociones.
Imagínate que estas en la final del campeonato de España. Es la primera vez que tus jugadores están en ese campeonato y aun son jugadores bastantes jóvenes. La tendencia emocional es agobio, miedo y nerviosismo.
Lo más natural es que estos deportistas se encuentren nerviosos, inseguros y con miedo, Antes de ponerse a jugar, mil pensamientos y sensaciones negativas y extrañas van a aparecer en su cuerpo y mente. El entrenador tiene que ir con esto en la cabeza, estás emociones van a estar, hay que validarlas y gestionarlas para que no pesen en el partido.
Lo que un entrenador no puede hacer es quitar valor a esas emociones con frases tipo: «no os pongáis nerviosos, hombre», «míralos, ya están asustados y si ni quiera hemos empezado a jugar…»
¿Qué ocurre aquí? Para empezar, en muchas ocasiones, el primero que está asustado y nervioso es el propio entrenador, lo segundo que se está invalidando la emoción. Dicho de otra manera, se les esta dando a entender a los niños que eso que sienten no es válido, es exagerado e incorrecto en esa situación. Sin embargo, es todo lo contrario. Uno siente miedo y ansiedad ante situaciones que no sabe como van a desencadenarse. Por lo tanto, cuando un jugador este agobiado:
Escúchale atentamente y con interés. Habla sobre la competición, sobre qué piensa, qué siente, qué expectativas tiene, qué es lo que realmente le preocupa. Presta atención a lo que te cuenta y charla sobre ello. Esto tendrá el poder de ir volviendo la situación algo más familiar y previsible. Ese simple hecho le va a calmar, porque sentirá un poco seguridad y control sobre esa situación.
Refleja lo que siente. Para que se sienta realmente escuchado vas a tener que demostrárselo. Resume eso que te acaba de contar, incluye parte de sus pensamientos y emociones. Si te acaba de contar que ese campeonato le pone muy nervioso porque le recuerda a cuando se dobló el tobillo y que siente que eso le va a impedir saltar al máximo. Tú como buen entrenador, que habrá escuchado, al final de su intervención le dirás algo como: «Piensas que no podrás saltar al bloqueo como normalmente porque esta situación te recuerda a cuando te lesionaste y crees que eso bloqueará».
Verbaliza lo que no sabe expresar. Este nivel para un no psicólogo puede ser más complejo, pero con que observes con atención puedes identificar muchas cosas. Fíjate en como se expresa, si su tono de voz es bajito, si habla muy rápido y sus gestos le acompañan, si no te mira a los ojos o no puede estarse quieto. Cuando hables con el, observalo bien, su cuerpo te va a estar dando información que va a aportarle mucho más valor a lo que él te dice. Continua lo anterior con algo como: «Además, veo que me mientras que me lo cuentas no paras de mover tus pies, tus ojos miran a todos lados y tu voz y entonación están más agitadas de lo normal. No me miras a los ojos y tu cara mira para el suelo, se te ve triste, preocupado y avergonzado por sentirte inseguro en esta situación»
Explica la emoción o conducta. Los entrenadores no suelen ser psicólogos, por lo que esta parte es la más complicada de gestionar. No obstantes, es importante que tanto el entrenador como los deportistas entiendan y sepan que cada emoción es necesaria. Que no existen emociones malas ni buenas, solo emociones agradables o desagradables. Las emociones siempre llegan a nosotros como alertas o mensajes, vienen a comunicarnos una información. Eso no quiere decir que sea excusable y justificable la respuesta que se tenga a continuación. Una cosa es la emoción y otra su respuesta. La respuesta si se puede controlar y se debe manejar. La emoción, no. Es un aviso que el cuerpo nos da sobre lo que nos rodea. Por ello, tras esta conversación podríamos decirle al jugador, «¿De que crees que te está informando esa sensación que tienes?¿De qué te avisa?¿Qué es lo que realmente te agobia?» Toda emoción siempre trae una información sana, en forma de prevención. Ayúdale a encontrarla.
Reconoce al jugador por lo que es. Eso si, sea lo que sea lo hablado y sentido, el entrenador tiene que diferenciar eso de lo que el jugador es. Quiero decir, que un en momento dado el deportista sienta miedo o este más agobiado de lo normal no quiere decir que no sepa gestionar esa ansiedad o que sea un jugador que se acobarda en el partido.Una cosa será como se sienta y otra lo que el es. Por lo que, yo acabaría esa conversación con él haciéndole ver esto. «Qué te sientas agobiado en este momento no quiere decir que vayas a hacer un mal partido. Esto que sientes es porque el recuerdo te trae esa inseguridad. Este momento es parecido al otro y te produce ese miedo, pero lo bueno es que esa lesión es pasado, ya estas recuperado y llevas un año saltando al máximo sin tener ningún problema, hoy tampoco lo tendrás». Aun no estas en la pista y por eso el agobio, pero tu sabes que cuando tengas el balón en las manos será un partido más en el que vas a luchar por la bola como siempre».
Quitale importancia al hecho, a la situación, pero no a la emoción o sentimientos de tus jugadores.
Y recuerda, antes de hablar con ellos, obsérvate a ti. Autovalidate, así te será más fácil poder detectar su emoción, escucharles de forma activa y ayudarles a gestionar sus emociones fuera y cuando estén en la pista.
¿Por qué es importante para un entrenador?
Un entrenador quiere rendimiento, quiere que lo que se entrena pueda verse en la pista. Y que los nervios, no jueguen una mala jugada. Gestionar estos nervios por primera vez en una competición es complicado. La tarea será trabajarlo antes. Muchos autores coinciden (Goleman, 1996; Bellido, 2022; Salovey y Mayer, 1989) en que lo principal para una buena gestión emocional es el reconocimiento de esta emoción. Sin ella no se puede gestionar nada. Nuestros jugadores jóvenes carecen de estas herramientas para poder canalizar lo que sienten. La validación emocional va a ir permitiéndoles que vayan identificando sus emociones poco a poco.
A esto, Linehan (1993) añade algunas otras ventajas de esta herramienta:
Oportunidad para expresar las emociones y aceptarlas.
Ayuda a observar y nombrar emociones, describiendo las sensaciones físicas, expresiones faciales, pensamientos, suposiciones, interpretaciones, expectativas y acciones.
Validez e importancia a lo que siente o piensa, indiferentemente de que sea acertado o no
Motiva al jugador y le da confianza.
Se enfoca en las fortalezas.
Establece objetivos realistas y elimina falsa expectativas.
Da cercanía y apoyo
Es decir, mejora la comunicación entre el entrenador y el jugador creando un vinculo de compresión y confianza.
En conclusión,
Rathus, J & Miller, A (2015) confirma junto con Linehan (1997) que la validación emocional implica escuchar activamente al jugador, mirándole a los ojos, comprender la comunicación verbal y no verbal, y reflejar las emociones del deportista sin juzgarle y teniendo en cuenta su contexto y experiencias previas.
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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva
Referencias
Bellido, J. (2022). Bienestar centrado en las emociones. Madrid, España: Grupo Editorial Luis Vives
Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional (edición en castellano). Barcelona, España: Editorial Kairós, S.A
Linehan, M. (1993). Cognitive – behavioral treatment of borderline personality disorder. New York, NY: Guilford Press.
¿Qué es la Practica Imaginada o el Entrenamiento mental?
Se refiere a la vivencia mental de una tarea. Dentro del voleibol es cuando el jugador proyecta mentalmente imágenes sobre sus acciones y movimientos (Díaz, 2013). Es decir, la visualización de cómo recibe, defiende, saca, coloca, remata o bloquea.
Realmente existen matices entre lo que se refiere a práctica imaginada o entrenamiento metal y visualización. En la ultima el término solo hace referencia a imágenes, pero la idea de los anteriores va mucho más allá. Tanto el entrenamiento mental como la práctica imaginada tratan de recuperar y recrear el máximo número de sensaciones e imágenes que rodean y forman ese momento que se revive enlamente (Moreno, 2012). No obstante, a lo largo de este articulo las usaré de forma indiferente. Pero cada vez que use el termino visualización quiero que no solo pienses en imágenes, sino en todo lo que hay alrededor de ellas.
Jacobson (1932) citado por Buceta (2020) descubrió que cuando imaginamos que usamos una parte de nuestro cuerpo, los músculos que se moverían si lo ejecutáramos de verdad, se activan y funcionan como si la acción se estuviese dando. En otras palabras, la visualización de mi movimiento influye en lo que hago, ya que eso permite estar entrenando esa acción sin mover ni un dedo. Pero para que esto se dé, la forma de hacerlo tiene que ser la adecuada, más abajo te cuento cuál es.
El entrenamiento mental no solo nos permite aprender y perfeccionar movimientos a nivel técnico, sino que también nos ayuda a anticipar como irá la competición y cual puede ser nuestro rendimiento durante ella (Buceta, 2020)
Por lo tanto, lo que quiero que entiendas de aquí es que, la práctica imaginada es una forma muy interesante, sin desgaste físico, de seguir entrenando. E incluso, añade Díaz (2013), ayuda a la hora de focalizar nuestra atención y concentración en el partido.
De ahí que, la idea de esta estrategia sea que el jugador realice la vivencia de futuro teniendo en cuenta su experiencia pasada, lo que conoce de su equipo, del contrario y las posibles situaciones que se den (Díaz, 2013). Para anticiparse y actuar de forma más rápida y eficiente conforme la bola está volando.
Practica imaginada para potenciar tu recepción en voleibol
Joaquín Díaz relata que en sus numerosas aplicaciones con jugadores de voleibol, éstos han afrontado con muy buena actitud y valoran satisfactoriamente entrenar la práctica imaginada (Díaz, 2013). Eso sí, lo primero es ensayar y trabajar esta habilidad con un profesional que te guíe en el proceso. Luego, una vez dominada podrás realizarla en cualquier lugar y sin ayuda.
La practica imaginada (Díaz, 2013) es una técnica que se debe adaptar a cada una de las fases que queremos entrenar mentalmente. Por ejemplo, dentro del voleibol, es más fácil trabajar las situaciones cerradas como el saque o la recepción que las abiertas como la defensa.
Ver vídeos sobre la variabilidad y sistemas de saque y ataque de los jugadores y equipos contrarios ayuda mucho al trabajo de la técnica de recepción. Puesto que, va a facilitar el trabajo imaginativo del entrenamiento mental y posibilitará que las imágenes mentales se acerquen con más exactitud y precisión a la realidad (Díaz 2013).
A continuación, te muestro un ejemplo que nos aporta Díaz (2013) en su libro. Nos da un modelo de como podría ser una correcta visualización en el complejo KI:
«Una vez relajado y tranquilo.
Colócate mentalmente en posición de recepción. Intenta imaginarte perfecto en todos los aspectos técnicos y corporales. Procura que esas imágenes sean muy reales. Siente a tus compañeros de recepción, el ruido, comentarios.
Estas seguro y confiado. Sientes toda la situación controlada. Estas activo y dinámico.
Imagina y visualiza de la forma más real posible con toda claridad a los jugadores del equipo contrario, la ubicación del colocador, del sacador, lugar en el que se ubica, tipo de saque que realiza. Repasa mentalmente y observa con mucha claridad al sacador, haciendo sus rutinas y gestos técnicos de saque.
Imagina como será ese saque, su trayectoria, su potencia. Visualiza claramente el balón como se acerca hacia tu posición. Siente como llega el balón, siente como lo recibes, como lo notas perfectamente amortiguando. Imagínate dirigiendo el balón hacia el colocador, visualiza que va perfectamente amortiguado, plano, sin vueltas, perfecto» (Díaz, 2013).
Reproduce esto mismo en tu cabeza. Tratando de traer todas las sensaciones que rodearán al día del partido. Cuanto más parecido sea a la realidad más opciones de que lo que imaginas se dé.
Para visualizar necesito:
Palmi (1987) en su trabajo nos cuenta algunas de las indicaciones que nos harán más fácil este entrenamiento mental:
Primeramente se debe conocer muy bien el gesto técnico a imaginar.
Antes de la práctica imaginada, el cuerpo y la mente tienen que estar relajados.
Debe hacer silencio y ser un lugar tranquilo.
El lugar dónde se desarrolla la acción tiene que se lo más nítida posible.
Utiliza, de primeras, imágenes en cámara lenta que puedas reproducir con precisión.
Imagínalo con todos los sentidos posibles: olores, sonidos, tacto, iluminación, sensaciones internas, pensamientos…
Siéntelo con mucha intensidad, con toda la viveza que puedas.
Visualiza la ejecución y su resultado.
Corrige aquellas acciones que sean incorrectas y trata de que lo que imaginas sea lo más correcto posible.
Quiero que imagines todo esto bajo expectativas realista de éxito, donde exista un equilibrio entre tus posibilidades y lo que ocurre. Añadele tensión emocional, imaginalo en una situación incomoda para ti, y reproduce como acabas gestionándolo y volviendo el enfoque al partido (Palmi, 1987). Observate con control tras haber regulado tu estado. Ahora estás calmado, enfocado, seguro y confiado.
Para que el entrenamiento sea más llevadero, Palmi (1987) recomienda que se haga por secciones de pequeños minutos dentro de la sesión.
Mi recomendación es que antes de ponerte a entrenar mentalmente tengas muy claro el qué visualizar. Para ello, redacta con anterioridad todo aquello que quieres recrear. Pon cada detalle, por pequeño que te parezca. Con ello ya escrito, comienza a recrear cada palabra en tu mente.
Ten mucha paciencia y constancia, es algo que no sale a la primera. No va a ocurrir que el primer día que te imagines jugando bien, te de resultado.
Esto se trata de una habilidad que hay que trabajar mucho. Hay que dedicarle tiempo y saber como focalizarse para que pueda ser útil. Por eso mismo, recomiendo empezar a usar esta estrategia con un profesional que pueda guiarte en el proceso y darte recursos que puedan serte útiles cuando la practiques solo.
A modo de resumen, la práctica mental bien usada te ayudará a:
Perfeccionar y matizar habilidades técnicas (Díaz, 2013).
Anticipar el rendimiento del partido (Buceta, 2020).
Ayudar en la toma decisiones según los posibles escenarios que se den (Díaz, 2013)
Reducir y optimizar el tiempo de aprendizaje mientras se está asimilando un nuevo gesto a nivel motor (Palmi, 1987).
Aumentar la precisión de un movimiento (Palmi, 1987).
Ahorrar el trabajo de entrenamientos intensivos en días consecutivos (Palmi, 1987).
Practicar repetidas veces sin un desgaste excesivo de energía (Palmi, 1987).
Potenciar y aumentar la concentración y autoconfianza en el gestos técnicos (Palmi, 1987).
Permitir anticipar situaciones estresantes y planear como actuar ante ellas(Palmi, 1987).
Es decir, la practica imaginada da recursos de afrontamiento al deportista, ya que le permite, antes del partido, entrenar de forma global aprovechando todas las capacidades que este tiene (Palmi, 1987).
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Mar Duran 🚀 La Catalizadora Deportiva
Rerefencias
Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.
Díaz, J. (2013) Voleibol. Entrenamiento psicológico para la recepción y defensa de segunda línea. Conesa, España: Ushuaia Ediciones.
Palmi, I. G. (1987). Practica imaginada: L’entrenament ideomotor (representation mentale du mouvement: L’entrainement ideomoteur). Apunts: Educación Física y Deportes, 9, 26-31.
Moreno, A.M. (2012). Desechando las nociones erróneas de la práctica imaginada en el aprendizaje de habilidades motrices: un meta-análisis. EFDeportes.com. Buenos Aires
Esta pasada semana he tenido la suerte de formar parte de un Campeonato a nivel Español Universitario (CEU). He sido la segunda entrenadora de la Selección Universitaria de Granada y ello me ha permitido observar y vivenciar como la psicología del jugador puede ir fluctuando conforme los días y los partidos se van dando.
Antes de nada, quiero matizar que la situación de un campeonato es algo diferente a lo que es un partido normal de cualquier liga regular. En un campeonato tendremos que jugar varios partidos en poco tiempo, por lo que la psicología y la emocionalidad del jugador puede estar más afectada que de costrumbre.
Aquí quiero mostrarte algunos de los factores psicológicos que, bajo mi perspectiva, han sido más determinantes en el rendimiento individual y colectivo de los equipos.
Los principales aspectos que creo que pueden afectar al rendimiento a lo largo de un campeonato son:
Expectativas sobre lo que se espera que ocurra
Fatiga mental y emocional
Autoculpa, acumulación de errores y su mala gestión
La presión frente a la semifinal y final
Expectativas
Un campeonato lleva consigo una serie de expectativas. Estas van a ser tanto internas como externas. A nivel interno podemos ir imaginando como actuaremos teniendo en cuenta nuestros años anteriores o como hemos estado trabajando esta temporada, o todo lo contrario, como nos gustaría hacerlo.
A esto, se le va a sumar las expectativas externas, quién se cree que será el favorito, quiénes llegarán a la final… Es decir, habrá una serie de creencias, ideas y pensamientos que irán circulando alrededor nuestra.
Queramos o no, inconscientemente todo esto va a ir conformando parte de nuestro pensamiento al jugar. Estas creencias internas y externas irán conformando la base de mis pensamientos y emociones durante todo el campeonato.
Asimismo, las expectativas y la autoconfianza están estrechamente relacionadas. Si yo, o comentarios ajenos, me posicionan como una de las mejores jugadoras del campeonato, o a mi equipo como el finalista, conforme vayan pasando los partidos, los resultados me irán informando de como voy respecto a eso que se espera.
O sea, si piensan que jugaré bien y tengo un mal partido, mi autoconfianza se debilitará, ya que percibiré que me falta control sobre una situación que se suponía que tendría controlada.
Por el contrario, si nadie espera nada de mi, pasan los partidos y mi juego sorprende positivamente, a la vez que consigue resultados, mi autoconfianza irá aumentando.
— ¿Qué hacer para que las expectativas no afecten a tu juego? —
Regula y contrasta cada cosa que escuches sobre tu rendimiento o el de tu equipo.
Hazle preguntas a esas ideas y equilíbrala con lo que en ese momento sois y realistamente podéis ser.
Por ejemplo, se cree que tu equipo es uno de los favoritos para llegar a la final, porque ya lo ha hecho en los años anteriores. Por lo tanto, se da por hecho que este año también lo será.
Pero eso no tiene porque ser así: ¿tenéis el mismo equipo?;¿el rendimiento de las jugadoras es el mismo?;¿es el mismo entrenador?¿cuál es el nivel de los demás equipos?…
Ir contrastando toda la información que nos llegue con la realidad nos da seguridad y control sobre lo que sí depende de nosotros. Las expectativas y las opiniones siempre estarán, depende de ti de que te puedan afectar o no.
Fatiga mental
Como he dicho, un campeonato es la secuencia de varios partidos en un periodo bastante corto. Dicho de otra manera, en solo 2 días podemos haber jugado unos 4 o 5 partidos. Parece obvio que en estas situaciones la fatiga y el cansancio físico van a ser de mayor magnitud que a lo largo de la temporada.
Pues a todo ello, debemos añadirle también toda la fatiga mental que puede producir esta atípica y bonita situación. Un campeonato es un evento puntual, intenso, exigente y de corta duración, lo que se va a ver reflejado en la intensidad del juego y en las emociones y sensaciones resultantes de ello.
La presión, el nerviosismo, la inseguridad, el malestar en el estomago, el miedo a fallar, el ruido, las ganas, la ilusión, la toma de decisiones, la concentración van a estar jugando en tu interior a la vez que tú lo haces en pista. La fatiga física y el cansancio por los partidos anteriores también te acompañarán.
Con todo este contexto, es natural que cuando las piernas empiecen a fallar también lo haga nuestra cabeza.
Para poder tener una buena toma de decisiones, que es fundamental en deportes como el voleibol, necesitamos una mente despejada, enfocada y concentrada en la tarea. Para que sea capaz de captar la mayor información posible y así diseñar una acción que pueda dar como resultado un punto a favor.
— ¿Qué hacer para que la fatiga mental y emocional no afecten a tu juego? —
Descansar y desconectar tras cada partido.
Asegúrate de dormir suficiente y que el sueño sea de calidad. El sueño te va a permitir liberar estrés mientras duermes y te ayudará a regular mejor tus emociones al día siguiente o en las horas siguientes.
Entre partido y partido, da un paseo corto por donde haya naturaleza, charla con tus compañeras sobre cualquier cosa que no sea tu deporte y como fue el partido y mantente alejada del móvil todo lo posible.
En resumen, haz algo que dé descanso a tu cerebro. Échate un siesta o túmbate a descansar con los ojos cerrados y en silencio. Con unos 20 minutos le estarás dando un plus a tu cerebro que tu juego lo agradecerá.
Autoculpa y acumulación de errores
Acabas de quedarte a las puertas de la final, y el punto ha sido un error tuyo. La autoculpa, desolación, frutración y rabia junto a las lagrimas van a definirte en unos instantes. Te vas a echar el peso del equipo y de ese partido a tus hombros y vas a culparte por hacer perder a tu equipo. Pero… ¿un partido se pierde por un punto?, ¿solo has aportado negativamente al equipo?, ¿no has ayudado en ningún momento a hacer punto?
Al perder un partido en este contexto, el sistema emocional se vuelve realmente sensible. Vas a sentir que ha sido tu culpa y vas a cargarte con todo lo malo del campeonato. Pero quiero que sepas que aunque en ese momento pienses que es así, no lo es.
Durante el campeonato vas a jugar muchos partidos, y vas cometer muchos errores. Y es que, eso forma parte del deporte. Vas a fallar como lo hace cualquier otro ser humano. Es más, en las fases finales, cuando toca arriesgar, es cuando hay una mayor probabilidad de fallo. Y es un tópico, pero si en un partido juegas solo a pasar la bola, lo tienes perdido. Así que, si quieres ganar tendrás que arriesgar y hacerlo sabiendo que es posible que salga mal.
En este punto es muy importante saber ir archivando cada partido y error conforma se acaba. Sino la acumulación, incomodidad e inseguridad que se apoderará de ti, tras cada fallo, se irá agrandando de forma exponencial cada vez que vayas dando un paso.
— ¿Qué hacer para que la fatiga mental no afecten a tu juego? —
Cada partido es un nuevo episodio y tienes que encargarte de que sea así. Para empezarlo tienes que tener la mente vacía de lo que pasó en el anterior, sino te pasarás este nuevo capítulo reviviendo el anterior sin poder jugar este.
Resetéa y comienza de nuevo.
Mira cada partido y cada set como si fuese el primero del campeonato. Haya lo que haya ocurrido, tienes delante una nueva oportunidad para hacerlo bien.
Para ello haz lo siguiente.
Objetivo: tener la mente libre de lo que ya ocurrió.
Abre el blog de notas y escribe todo lo que hiciste o crees que hiciste mal; todo lo que ronde por tu cabeza; cada pensamiento de culpa, de enfado, de frustración… Y acabalo escribiendo como te gustaría que fuese el siguiente partido.
Escribe esto durante unos 3 minutos. Al acabar vas a sentirte aliviado como si te acabaras de quitar una mochila pesada que llevabas cargando todo un partido.
Entre acciones del mismo partido puedes usar herramientas como la gestión del fallo y la detención del pensamiento que encontrarás en estrategias psicológicas del menú de arriba.
Presión en las fases finales
Además de todo lo comentado, quiero puntualizar en un aspecto en concreto. La presión.
Esta irá muy relacionada y armada según las expectativas que se hayan ideado y conformando a lo largo del campeonato. Es decir, en la fase final, la presión para los equipos finalistas será mucho mayor que al comienzo de la fase de grupos.
No todo el mundo sabe competir bajo presión, ni todo el mundo es capaz de dar un buen papel cuando los puntos no están de su lado. Sin embargo, eso es lo que hace a un buen deportista. Saber rendir de forma correcta bajo presión será la tarea de los que realmente quieran ganar.
Muchas veces construimos un buen equipo a nivel técnico y táctico con mucha calidad en juego, pero pésimos bajo presión. Cualquier persona es capaz de trabajar bien cuando está tranquila, sin presión ninguna, pero no todos cuando se da el escenario contrario.
En estos momentos (la final), queremos hacerlo bien, por lo tanto vamos a poner un mayor control en aquellas acciones que ya son inconscientes y automáticas. Ahí es cuando se comete el error.
A aquel que no necesita demostrar que hará un buen partido, irá tranquilo, jugará como siempre y dejará su mente y su cuerpo fluir. El que por lo que sea, tenga una mayor necesidad de que vean que lo hará bien, pondrá mas atención y quitará poder a sus acciones automáticas, volviéndolas lentas y torpes.
— ¿Qué hacer para que la presión no afecten a tu juego? —
Fluye. Olvídate de que tienes que hacerlo bien y disfruta.
Acabas de llegar a la final. Ya has ganado, ya has hecho lo más complicado, ahora disfruta.
Jamás en tu vida vas a tener esta oportunidad de nuevo, nunca más vas a tener la suerte de competir contra ese rival, ni tener al lado a tus compañeros de igual forma que ahora.
Entra calmado, agradecido y con la seguridad de que no tienes que impresionar a nadie, solo tienes que jugar como sabes que es lo que te ha llevado hasta ahí.
Disfrutar del ultimo partido, ese que tan solo dos equipos pueden jugar.
Te acabo de hablar de cada factor por separado. Pero eso se aleja un poco de lo que ocurre en la realidad.
Lo he hecho así para poder explicarte cada uno de ellos, pero en el juego no van separados. Sino que, continuamente confluyen y se relacionan entre sí. Las consecuencias de uno se sumarán a las del otro.
La fatiga mental hace que mis errores sean mayores y estos se vayan acumulando. Lo que va a aumentar la autoculpa y la mala gestión de ellos.
Por el lado de las expectativas y la presión ocurre algo muy similar. Ya que la última estará sujeta a la primera. Según sea el tamaño de las expectativas así será la presión que yo tendré cuando salga a la pista
Para finalizar, quiero que recuerdes que un campeonato va a ser diferente que jugar cualquier partido de la temporada. El resultado que consigues ahí, no define lo que has hecho a lo largo de esta. Ese resultado solo valora tu actuación durante determinados partidos. Quédate con tu trabajo y esfuerzo durante todo el año.
Pero eso sí, cuando estés en el campeonato nada te va a librar de las expectativas, la presión, la fatiga física, mental y emocional, ni de la autoculpa, ni la acumulación del error.
Pero sí espero que esta publicación te ayude a saber como actuar para que puedas sentirte cómodo jugando como tu sabes.
Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏
Mar Duran 🚀 La Catalizadora Deportiva
Referencias
Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.
El autodialogo son aquellas conversaciones internas que tenemos con nosotros mismos.
Quiero centrar este post en los pensamientos y el diálogo interno que se desarrolla tras un fallo dentro del voleibol.
El voleibol es un deporte muy rápido, mientras la bola está en juego. Pero cuando la bola cae, hay tiempo para pensar. Entre punto y punto, podemos rumiar sobre nuestros fallos y poner en duda nuestra valía personal y deportiva.
El qué nos decimos y cómo nos lo decimos afecta a la forma en la jugamos. Si tras cada fallo me digo que mala soy, puedo acabar debilitando mi autoconfianza y seguridad en mi juego.
El cerebro trabaja para conseguir aquello que se propone y en lo que piensa. Si limitas tus capacidades con tu pensamiento, estarás limitando tus oportunidades para hacer un buen partido.
No obstante, es algo natural. Sin darnos cuenta, nos pasamos el día hablando con nosotros mismos. Y en la mayoría de los casos no somos conscientes del contenido de ese diálogo.
Serías capaz de decirme:
¿Qué viene a tu cabeza cada vez que cometes un fallo?
¿Qué es lo primero que piensas sobre ti cuando fallas el saque?
¿Y cuándo rematas contra la red?
Lo que te traigo hoy es una herramienta para ir identificando cómo es tu autodialogo interno mientras juegas.
Durante un partido no vas a poder llevarlo a cabo. Por ello, empieza a entrenarte durante los entrenamientos. Te invito a que pongas atención durante el entrenamiento y al acabar te analices, para ello ayúdate de esta tabla:
En situación, quiero que expongas la situación que te hizo fallar (remate a la red, remate fuera, saque fallado… )
Al lado escribe los pensamientos que acompañaron a ese fallo.
Y en la tercera columna escribe un pensamiento alternativo al primero que se te vino a la mente.
A modo de ejemplo:
En el pensamiento alternativo quiero que elabores un pensamiento que te motive y te mantenga con la concentración en el partido y la bola. No algo que te haga dudar, te de inseguridad y desconfianza.
Obligarte a poner un pensamiento alternativo no te va a hacer que en la primera vez que falles, te salga. Pero si va a ir modulando a tu cabeza a una nueva forma de comunicación contigo mismo.
Te ayudará a pensar sobre ti de forma diferente tras cada fallo. Lo que hará que poco a poco vayas introducciendo pensamientos alternativos a cada fallo.
Es decir, tras equivocarte, deja que te fluya el primero, y reemplazalo por uno de los alternativos que previamente estableciste.
Permitete que tras cometer errores tu concentración y confianza siguen siendo las miasma.
Está herramienta te va a ir ayudando a ser consciente de como te hablas y a su vez, te va ayudar a ir generando un diálogo interno positivo y constructivo.
No uses frases hechas, no servirán. Ese pensamiento alternativo debe ser algo congruente con tus creencias para que pueda servirte.
Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😉
Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva
Referencia
Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.
Este articulo se va a basar en mi experiencia personal, en cómo ha sido mi recuperación, y como está siendo mi lesión y el afrontamiento emocional tras la tercera recaída.
Voy a contarte qué pensamientos venían a mi cabeza, qué sentía y cómo actuaba con ello. El fin es mostrarte en primera persona las fases de las que te hablé en la publicación sobre lesiones. Quiero que veas que se trata de un proceso natural con una serie de emociones y pensamientos que llevan un trascurso. Será necesario pasar por cada una de ellas para poder hacer un afrontamiento más eficaz del nuevo estado.
Me lesioné por primera vez en noviembre, en una caída dónde trataba de salvar la bola. Tras ese golpe no pude ni estirar la pierna, y si lo intentaba me mareaba. En esos momentos, me parecía broma, sentía que era imposible que no pudiese estirar la pierna, estaba en shock y continuamente trataba de comprobar que era mentira, pero no, no lo era. Me sacaron de allí subida a hombros de una compañera. Me sentía ridícula, con vergüenza e inútil. No podía ni tan siquiera desplazarme por mi misma. Me dijeron que era solo un golpe en la rótula y que en unas semanas estaría bien. Pero no fue así. Pasaban las semanas y mi rodilla seguía hinchada. Por lo que comencé a trabajar con mi fisio.
En este punto, ya nos encontramos en diciembre. Y con ello viene la Navidad, por lo que el periodo que comencé a trabajar tenía que tomar una pausa. Tras una evaluación posterior, se pensó que tenía un edema (un moratón por la parte interna de la rodilla). Esta lesión es larga, ya que un moratón en el hueso no lleva el rápido proceso del que vemos en la piel. Empezaba a trabajar en mi lesión, tenía información sobre que me ocurría y tenía recursos para poder recuperarme pronto. Me fui a las vacaciones con trabajo hecho, y con motivación e ilusión por seguir.
El domingo antes de volver de Navidad, en una flexión de rodilla, un bloqueo de ésta me impidió volver a estirarla. Me tiré al suelo e incrédula traté de estirarla, sentí algo raro pero con molestias pude hacerlo. No me lo podía creer, tras toda la Navidad activa y manteniendo la condición física que estaba alcanzando, me volvía a lesionar de la rodilla. Esta se me hinchó tanto que caminar se me complicaba. Sentía que tenía que volver a empezar, pero no, era aun peor. En principios de enero me encontraba peor de lo que había estado en diciembre. Mi fisio me pidió que le diera de margen unas tres semanas, que seguiríamos trabajando y en febrero volvería a estar como en diciembre. Que un profesional de su tuya me dijera eso, me alivió y me calmó. Acepté, y se cumplió. Febrero y marzo se basaron en seguir tratando mi rodilla. Mi recuperación consistía en el fortalecimiento de mis piernas y mejorar mi condición física, en general. Estaría para volver a jugar a finales de marzo. En esta misma fecha, ya comencé a hacerlo, con mucho cuidado y algo de miedo, he de decir. Pero estaba feliz, me sentía segura en mis movimientos, motivada y con muchas ganas de seguir trabajando en mí y mi cuerpo. ¡Por fin podía volver a jugar!
No obstante, la historia sigue. Llegó Semana Santa y con ello vuelvo al pueblo y dejo la rehabilitación durante esos días. En casa sigo trabajando mi rodilla, e incluso consigo correr por el campo, como no lo había conseguido hasta ese entonces. Me sentía hábil, ágil, feliz. Podía de nuevo hacer ejercicio sin problema, podía volver a sentirme llena y viva con el movimiento.
El sábado antes del lunes de vuelta tras las vacaciones (ya estamos en abril), en una sentadilla, mi rodilla derecha (la misma que en las anteriores veces) me da un crujido y se bloquea. Me cuesta ponerla recta y camino torpe porque siento que no todo esta en su sitio. No me lo podía creer, os prometo que no daba crédito. Trato de caminar bien e ir de un sitio de la casa al otro, pero aunque lo intenté, no pude caminar con normalidad.
Me tiro al suelo y me derrumbo a llorar. No lloraba por el dolor, lloraba por la impotencia, por la rabia y la pena de volver a encontrarme en la casilla de salida cuando casi tocaba la meta. En urgencias me revisaron y todo estaba bien. Al llegar a casa, la desolación se fue. Hablé con mi fisio y a la vuelta seguiríamos trabajando como hasta ahora. Volví y así fue. Comencé un periodo de adaptación, donde la intensidad y el tiempo de ejercicio era menor que al principio. En una semana ya volvía a correr sin problema, me alivió saber que no tendría que tirarme otro mes para volver a dónde empecé. Había caminado un poco hacia atrás, pero volvía a estar caminando hacia delante. Hasta el martes pasado, claro.
Siempre que me despierto, activo mi cuerpo con una serie de estiramientos, llevaba cuatro meses haciendo eso cada día. El martes pasado, un nuevo crujido y un bloqueo me acompañaron también. Esta vez fue más sutil, y mi reacción también (ya empezaba a ser algo conocido) pude estirarla al poco tiempo y al caminar sentía una ligera molestia. Sinceramente, no le di mucha importancia, estaba medio bien (o de eso pretendía autoconvencerme). Fui al fisio y traté de hacer mis ejercicios de siempre, pero no podía. El hinchazón no me dejaba doblar normal la rodilla. No quería asumir que volvía a dar pasos hacia atrás. Traté de correr y eso empeoró la cosa. Esa noche la rodilla no me dejó dormir con normalidad.
Al día siguiente, no pude más que vaciarme llorando. De camino al fisio, me volví a sentir inútil, torpe y dependiente. Volvía a perder mi autonomía e independencia. Me costaba caminar, y no podía conducir. Llegar al fisio me costó una barbaridad. El estar allí y ver que no podía realizar mi trabajo de siempre me mató. Ahora si que estaba en la casilla de salida. Y el problema es que no sabia que me estaba haciendo retroceder. Al verme así, solo me vinieron mil preocupaciones. No sobre la rodilla, sino sobre mi trabajo. Se aproximaban eventos y proyectos que me hacían realmente ilusión y en ese estado no sabía si podría llevarlos a cabo. La noche anterior releí la publicación que os mencioné antes (Lesiones, la tienes en el menú de arriba). Me di cuenta de que me encontraba en la fase de depresión. Y así fue, me quedé seca de lagrimas y de pena. No sabía que me ocurría y tenía que comenzar un proceso que no quería comenzar por miedo al resultado que pudiera dar.
Al día siguiente, esa pena se marchó, negocié y acepte mi nueva recaída. Asumí que el proceso va a ser mucho más largo de lo que esperaba, que es posible que tenga o no que pasar por quirófano y que las recaídas pueden y seguro que volverán.
Parece mentira, pero aceptar esto aunque suponga una operación, me tranquilizó. Me calmo conocer las diferentes opciones que tenía, y prepararme para cada una de ellas.
Actualmente, volveré a trabajar en mi rehabilitación poco a poco para que la rodilla pueda ir adaptándose. Tengo la enorme suerte de contar con el mejor fisio. Me habla claro, me da certeza sobre lo que cree que puede pasarme y eso me da seguridad y calma mi cabecita y emociones.
No sé en que orden pasé las «fases de la lesión» (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) y no sé si eso influye o no en el trascurso de la asimilación. Pero si sé que me dió tranquilidad saber que formaba parte de un proceso, que mis sentimientos y sensaciones serían transitorias. Lo mismo que sentía rabia, acabaría sintiendo pena y finalmente volvería a estar tranquila, en paz y motivada.
Sé que conocer esto me permitió echar todos los sentimientos fuera. Permitirme sentirlos fue lo que me hizo agilizar el período y estar mejor al completar cada fase.
A modo de reflexión, creo que fueron dos aspectos principales los que me ayudaron en este trascurso de estos siete meses. La constancia y el trabajo diario por recuperarme; y la resiliencia y paciencia que tuve que desarrollar para continuar en el proceso.
Asimismo, me di cuenta de lo siguiente. ¡Cómo nos agobia y martiriza el no saber y como alivia y calma lo que produce certeza! Da igual que sea una noticia desagradable, siempre nos dejará más tranquilos que no saber que pasa.
Como curiosidad, ninguna de las preocupaciones que me venían a la mente con las recaídas se cumplieron. La mayoría de nuestras preocupaciones, solo están en nuestra mente, rara vez se dan de verdad. Sino me crees, haz la prueba. Escribe en un papel las preocupaciones que te invaden ahora. Leelo en seis meses y mira a ver cuáles de ellas se hicieron realidad.
Por lo tanto, entiende tu lesión como un proceso, una serie de pasos a seguir. No tengas prisa por correr a la siguiente etapa, déjate fluir por ellas sin controlar nada.
Si alguien te dice que no llores o que no estés triste, no le hagas caso por favor. Llora y ponte triste, eso es lo que te hará que mañana puedas verlo todo un poquito mejor.
Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏