La actuación del entrenador en los partidos

¿Afecta la intervención del entrenador en el desarrollo del partido?¿Afecta positiva o negativamente?

Durante el partido es posible que el comportamiento del entrenador pueda estar interfiriendo negativamente a la actuación de las jugadoras.

Si mientras el balón está en juego, el entrenador habla, el jugador tratará de escucharle. La atención se trasladará del partido a la información que el entrenador le está dando. Es decir, deja de estar atento al juego y el balón y se concentra en tratar de entender lo que su entrenador le pide.

Por esto mismo, Buceta (2000) argumenta que un entrenador solo es conveniente que se dirija a sus jugadores en momentos de pausa, dónde estos no están jugando.

El voleibol, contiene muchos de ellos. El periodo temporal que hay entre que acaba un punto y el equipo ganador saca, se considera un momento de pausa. Estas pausas son muy cortas y muchas veces los entrenadores siguen dando indicaciones aún cuando el balón ya salió de la mano de la sacadora.

¿Cuánto bien hace esa información a nuestros jugadores? ¿Le beneficia o le saca de la concentración que requiere la recepción?¿Si le estoy hablando puede mi jugador atender y concentrarse en el sacador y la bola?

Como entrenadores, continuamente sentimos la necesidad de estar comunicándonos con nuestros jugadores, de hablar sobre como actuar en el siguiente punto o hacer referencia a algo que acaba de pasar.

Respecto a esto, Buceta matiza que cuando hablamos en estos momentos de pausa, debemos hacer referencia solo a lo qué se tiene que hacer en ese momento. Nada de hablar de lo que ha pasado o de lo que se creé que podrá pasar mucho más adelante. Es decir, si se interviene que sea para focalizar al jugador en la acción que va a desarrollarse justo en ese momento próximo.

En numerosas ocasiones he presenciado como en estos momentos de pausa o aún con la bola en juego, el entrenador recrimina al jugador lo que acaba de hacer.

Imagínate por un momento, que el jugador eres tú. Acabas de recibir una bola que en vez de ir hacia el colocador va al lado contrario. El jugador ya sabe que lo hizo mal, ¿realmente es necesario que el entrenador empiece a gritarle y decirle lo torpe que es?

Si este jugador recibe tanto grito y alteración del entrenador, ¿a donde creéis que va su atención? ¿al juego o al entrenador?

Quizás quiera focalizar de nuevo su atención en el juego para arreglar aquello que causó, pero el comportamiento del entrenador y las referencias que este hace sobre él le hacen imposible centrarse en el juego. La intervención del entrenador está haciendo que el rendimiento del jugador disminuya, ya que su pensamiento estará en el recuerdo de lo mal que recibió esa ultima bola.

Si este jugador es alguien que trata siempre de ser perfeccionista y muy rumiante. El entrenador acaba de hacer que el jugador se autocastigue y no pueda sacarse de la cabeza lo poco hábil que fue en esa situación.

El jugador al escuchar a su entrenador en ese estado se distrae y empieza a ponerse nervioso. Cuando le llegue la bola, ¿crees que estará en condiciones de tomar la decisión correcta frente a la situación que se le dé? Seguramente, no.

Favorecer la concentración de los jugadores

Aún así, seas un entrenador gritón o no. Tu intervención puede estar disminuyendo el rendimiento deportivo de tu jugador. Con que el entrenador haga referencia a algo diferente a lo que en ese momento está pasando creará una división en la atención del jugador. Ya que estará generando un estímulo más al que atender:

  • por un lado tiene que escuchar al entrenador y asimilar esa información
  • y por el otro, tiene que estar atento a los aspectos clave del juego

Buceta nos propone actuar de forma metódica y dejar la impulsividad a un lado. Para ello nos afirma que es más apropiado no decir nada para facilitar que el jugador pueda quedarse en la tarea. Si tenemos que realizar un comentario, que éste aporte información relevante y útil para ese instante. Es decir, dar algún matiz verdaderamente constructivo sobre cómo actuar justamente antes de la siguiente jugada.

En resumen, el entrenador puede usar los momentos de pausa para referirse a algo que pasará en el siguiente punto. Que sea algo conciso, breve y que ya conozca, no debe requerir un procesamiento elevado.

Y si la intervención se hace durante la misma jugada debe ir referido a esa tarea que se está realizando en ese instante.

No le repitas el error a tu jugador, favorece que su atención siga en el balón y el atacante contrario. Anímale a continuar y hacerlo mejor la próxima vez que tenga el balón entre manos.

Ejercicio práctico

Obsérvate en un partido. Deténte a analizar cómo actúan tus jugadores tras tu intervención:

  • ¿En qué momentos intervienes?
  • ¿Cuánto de importante es lo que quieres decir?¿Es útil hacerlo en ese momento?
  • ¿Qué contenido tiene esa intervención?
  • ¿Cuál es la respuesta del jugador? ¿Le favorece o perjudica?
  • ¿Lleva a cabo lo que le pides?

Esta información te va a permitir ajustar tus intervenciones al juego y a tus jugadores. Sé eficaz en tus comentarios y haz que esas palabras favorezcan su concentración.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Buceta (2000) Baloncesto para jugadores jóvenes, cap 5 La actuación del entrenador en los partidos.

Autocompasión en el deporte

Hace unas semanas hablábamos de este concepto en las habilidades del entrenador. Hoy quiero profundizar en la relevancia de este aspecto, su importancia dentro del deporte y cómo sacarle partido tanto si eres entrenador como jugador.

Lo reconozco, este constructo cada día me interesa más.

El deporte está lleno de exigencias internas y externas, tensión, presión, esfuerzo, constancia, sacrificio, desgaste físico, mental, victorias, derrotas… Si le añadimos un poquito de amabilidad y bondad, quizá su trascurso se vuelve más llevadero.

¿Podemos ser bondadosos y exigentes a la vez? ¿Puedo tratarme con amabilidad y a la vez querer hacerlo mejor la próxima vez? ¿Podrían convivir la exigencia y la bondad en el mismo espacio y tiempo?

De esto va a tratar el artículo de hoy, conseguir unir la exigencia y la amabilidad por uno mismo, para aumentar el rendimiento deportivo.

Pero antes de nada, vamos a recordar que entendíamos por autocompasión.

¿Qué es la autocompasión?

La autocompasición es como reaccionamos con nosotros mismo a situaciones que nosotros mismos hacemos (Araya, C., & Moncada, L., 2016).

La primera en usar este constructo en occidente ha sido Krisitin Neff junto a Cristopher Germer.

Esta palabra procede del budismo, dónde allí la compasión se entiendo de forma diferente a como lo hacemos aquí.

La compasión según los budista es entendida como brindar felicidad al otro, aliviar el daño y trabajar para que el otro deje de sufrir. En cambio, en la cultura occidental lo entendemos como acompañar en el sufrimiento al otro. Es decir, no tiene esa parte activa de que el budismo le da.

Hanh (2002) citado por Araya y Moncada (2016) afirma que antes de tener compasión por alguien o algo debemos comprender eso a lo que queremos tenerle compasión. Es decir, hacer un análisis profundo y detallado de lo observado. Para esta comprensión profunda, la atención plena o el mindfulness será lo que haga emerger la compasión.

La autocompasión sería ser cálidos con nosotros mismos, comprender el porqué hacemos y pensamos las cosas. Es tratarnos como trataríamos a alguien a quién queremos mucho. Lo opuesto a esto es cuando nos criticamos, reprochamos o infravaloramos por fallar o no actuar adecuadamente (Neff, 2012)

¿Qué no es autocompasión?

Aunque al leerlo te recuerde a la autoestima, la aucompasión y esta difieren en gran parte. Tampoco es autocriticismo (la autocrítica continua a la actuación de uno mismo), ni autocomplaciencia, tener lástima por uno mismo.

Neff en su descubrimiento del término de autocompasión estuvo trabajando mucho sobre la autoestima y ahí se dió cuenta de las diferencias y del daño que podría estar causando esta última. Esta se centra en querer desarrollar una gran estima hacia uno mismo lo que hace que puedas caer en el narcisismo, la comparación constante con los otros, el estar a la defensiva, el continuo juicio exterior e interno…

En ese momento, Neff vio que la autocompasión podría ser la alternativa ideal a la incansable necesidad de desarrollar un autoestima alta. ¿Por qué? Por qué la autocompasión da la misma protección del odio hacia uno mismo que la autoestima, pero esta lo hace sin caer en la necesidad de creerse perfecto ni mejor que los demás (Neff y Germer, 2022)

Beneficios de la autocompasión

El desarrollo de la autocompasión beneficia nuestra salud mental y bienestar psicológico en general.

Araya y Moncada (2016) nos cuentan las ganancias de desarrollar esta amabilidad.

En primer lugar se asocia a una disminución de la ansiedad y depresión. Activa parte del sistema neurológico que da calma y suaviza la situación dando seguridad y bienestar. Con lo que consigue disminuir el miedo y el asilamiento. A la vez que mitiga la rumiación mental, dando stop a la cascada de pensamientos negativos que inundan nuestra atención.

También, ayuda en el proceso de la identificación de sentimientos, y en el desarrollo de la inteligencia emocional. Gracias a ello se genera mayor autonomía y sensación de capacidad y competencia propia.

Te hablo de los beneficios porque quiero que veas el resultado positivo que puede tener el esfuerzo de cambiar de mentalidad a la hora de hablarnos. Continuamente tenemos exigencias fuera que nos acabamos autoimponiendo y que generan sensaciones incómodas de insuficiencia, incapacidad y desubicación. Pero nada más lejos de la realidad, sino que con tanta carga acabamos reprochándonos hasta el respirar. Nos cegamos mucho en el resultado y obviamos el trayecto. En vez de reforzarnos por casi llegar, nos criticamos por no acabarlo como queriamos.

¿Como solucionar esto?Autocompasión como jugador

*Situación: tras fallar un remate*

Lo primero es que quiero que te preguntes, ¿cómo te gustaría que te tratasen otros tras haber fallado?

Supongo que querrás que entiendan tu error, que comprendan ese fallo como algo normal, que puedan darle una justificación si es necesaria y que sigan confiando en ti, a pesar de que ese balón se quedara en la red.

Si te gustaría que comprendieran tu error, confiaran en ti y te transmitieran honestamente esa confianza, hazlo tú también contigo mismo.

Acepta ese error, comprendelo, tratate con amabilidad, como si ese error lo hubiese hecho a quién quieres mucho y sigue confiando en ti, aunque sea el cuarto y sexto error. ¿Acaso dejarías de confiar en tu madre/padre/hermano porque tuviese unos malos puntos?

La exigencia debe permanecer, lo que debe marcharse es el juicio, la critica, la incomprensión tuya por tus fallos. Comprendelos, hablate bien, sigue confiando en ti y sigue pidiéndote aquello que le pedirías a quién más quieras de tu equipo.

No te hagas de menos, tampoco de más. Sé honesto, compasivo y sigue.

Autocompasión como entrenador

*Situación: en un final de set empatado*

Aunque seas entrenador, quiero que sigas la misma línea anterior. Eso sí, aquí esa autocompasión tendrá mucho más valor. Poder comprenderte como entrenador te ayudará a comprenderlos como jugadores.

Que se haya llegado a este punto tan delicado del partido no tiene porque ser culpa tuya. Pero, puede ser que hayas tomado decisiones incorrectas a lo largo del partido y hayan propiciado ese final tan tenso. Sea como sea, ya nos encontramos en esa situación. No estas calmado, ni tampoco confías mucho en la situación.

Pero sí quieres ganar y quieres que tus jugadores lo crean y estén seguros cuando tengan el balon en las manos.

Lo primero es que quiero que entiendas que cuanto más amable seas contigo, más calmado estarás y podrás descubrir que opción correcta tomar. Ellos te verán tranquilo y sentirán que es cierto eso que les dices.

Para llegar a ese punto, tú tienes que autogestionarte a ti.

Como antes hemos dicho, debemos ser bondadosos con nosotros, para eso tenemos que comprender que ha pasado. Estoy segura de que tienes razones y muy coherentes para actuar de la forma que lo has hecho hasta este momento. Lo sé y tú también.

Ahora, tratate como tratarías a alguien a quién quieres mucho. ¿Qué le dirías, cómo harías para que levante esa situación? ¿Le criticarías? ¿o serias amable con el?

Haz eso mismo contigo. Hablate bien, (que no tiene que ser bonito) relaja el cuerpo y mira a los ojos a tus jugadores. Sé breve y muy claro con que quieres decirle y asegurate de creer en ello antes de contarselo.

Pero sobre todo, hablate como si tuvieras que ayudar a tus abuelos o tus hermanos a salir de esa situación.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Araya, C., & Moncada, L. (2016). Auto-compasión: origen, concepto y evidencias preliminares. Revista Argentina de Clínica Psicológica, XXV(1), 67-78.

Neff, K. (2012). The Science of self-compassion. In C. G. R. Siegel (Ed.), Compassion and Wisdom in Psychotherapy. New York: Guilford Press.

Neff, K., & Germer, C. K. (2022). Enseñando el Programa Mindfulness y Autocompasión. Editorial: Desclée De Brouwer, Bilbao.

Fran Ruiz | Jugador Profesional de Voleibol

Ejemplo de trabajo, constancia y confianza en uno mismo

Conocí a Fran personalmente hace unos meses. Sí, he tenido la suerte de conocerle cara a cara y compartir tiempo con él. Sabía sobre su recorrido deportivo, sobre lo querido y amado que era dentro del voleibol, pero no era consciente del cariño real que todo jugador de voleibol le tiene.

Siempre me ronda la cabeza sobre por qué hay personas tan queridas y otras no tanto. Antes de conocer a Fran tenía curiosidad por saber el porqué tantísimo amor hacía él. Desde que crucé dos palabras al verle, lo entendí.

Creo que un jugador puede progresar dentro de su deporte solo si todo lo que le rodea se lo permite. Para que tu alrededor te ayude en ello tienes que currartelo antes. No hablo ahora sobre rendimiento deportivo, sino sobre humanidad. Fran es alguien muy humano, y creo que esa es una de sus mayores cualidades que le ha permitido su éxito deportivo.

Quiero hacer un mini escaner sobre algunas de sus características y cualidades psicológicas que creo que le han dado ese desarrollo deportivo que le propulso a Chipre y a Italia y que le permiten seguir teniendo el rendimiento excepcional a día de hoy.

Dentro del voleibol, un deporte en el que se compite con una red de altura bastante considerable, la altura del jugador es un elemento necesario y diferenciador.

Para el alto rendimiento, es algo imprescindible. Excepto si eres Fran Ruiz.

Existen más jugadores de altura media dentro del voleibol de élite, pero no suele tener un papel protagonista en la red, sino que hacen la función de líbero.

Es decir, para una posición como la de Fran, que es el outsidehitter, atacante externo, punta, ala o receptor (según como le llames tú jajajaja) la altura es esencial. Debe saltar por encima del bloqueo para hacer punto, y debe subir por encima de la red para bloquear. Ésta está a la altura de 2.43m y él mide 1’78m.

Honestamente, creo que ese numero ha sido el que le ha permitido desarrollar de todo ese potencial que tiene dentro.

Estuvo en la Permanente desde pequeño. Allí estudia y entrenaba a voleibol mañana y tarde. Defendió nuestros colores en la selección española y jugó en Italia durante unos cinco años. Ahora tenemos la suerte de poder disfrutarlo en la Super Liga Masculina, liga española de máximo nivel. Con su camiseta verde vuelve a jugar en el equipo que ya anteriormente representó, Unicaja Costa de Almería.

Características de Fran

Como he comentado, pienso que Fran ha tenido una serie de cualidades psicológicas muy positivas que le han permitido tener la capacidad de ser un jugador de muy alto rendimiento que ha jugado en ligas tan exigentes como la Italia. Ha roto mitos e ideas preconcebidas sobre la altura y posibilidades de un jugador frente a esta.

El inicio de Fran dentro del voleibol no ha sido tan sencillo como para otros. Me explico, si eres alto, dentro del voleibol es posible que tengas un hueco aunque técnicamente no estés desarrollado.

Si tu altura no es suficiente, o eres excepcional o no tienes opción. Es decir, Fran lo tenía claro, iba a ser excepcional.

Su altura le ha hecho tener que trabajar mucho más que otros, desarrollar una capacidad de constancia y esfuerzo que de otra forma quizás no hubiese conseguido.

Estás y otras cualidades son de las que quiero hablarte.

Así es Fran:

  • Confianza en sí mismo

Sin duda creo que esta es la principal. La fe ciega que ha tenido siempre en sí mismo es envidiable. Él no veía otra opción, ni función para él dentro del voleibol. No tenía la altura que se consideraba oportuna, pero podía conseguir las habilidades para que no se notase. Siempre confió y confía en él. Se tiene un cariño inmenso así mismo y eso le hace tener esa autoconfianza tan estable y sana. Además le hace ser una persona con la que todo el mundo quiere pasar tiempo. Internamente está tan sano, tan en paz, que puede regalar luz a quién tiene cerca.

Me gusta mucho verle jugar. Camina por la pista muy seguro, da pasos firmes, no piensa y disfruta.

Para él sigue siendo su pasión, no es su trabajo y eso le permite jugar con mucha confianza y seguridad en sí mismo. Sabe que es capaz y que puede hacerlo bien. No duda de sí. Y eso le genera mucha tranquilidad y paz mientras está en la pista. Juega, salta y hace punto.

Saber que uno confía en sí mismo cometa los errores que cometa es una habilidad esencial de un deportista y él la tiene.

  • Apertura mental

En Córdoba, su ciudad natal, no había voleibol de chicos. Tuvo que averiguarselas desde pequeño para poder jugar. Buscó un equipo de chicos, algo lejos de donde él vivía. Quería jugar, no le importaba donde fuese. Sus padres le llevaban hasta allá. Estuvo abierto a irse a otros clubes, a marcharse a la permanente siento tan solo un adolescente. Dejó su casa, sus amigos, sus estudios en su ciudad y se fue a la otra punta de España para jugar y estudiar. Lo cambio por trabajo, constancia y voleibol.

Más adulto, no se lo pensó dos veces y se marchó a Italia. Allí ha estado jugando durante cinco años en diferentes clubes. Una vez más, abierto a cualquier opción que le permitiera seguir jugando.

La mentalidad de un deportista se basa mucho en su apertura y creatividad. El alto rendimiento es sinónimo de fichajes, de ciudades nuevas. Son cambios continuos. Un año se trabaja con un entrenador y unos compañeros y al año siguiente esto cambia. Si desde pequeño se tiene esta apertura y adaptación al cambio, cuando se tiene que afrontar situaciones de este estilo, se pueden gestionar muy bien.

Fran tiene una adaptación a lo nuevo maravillosa, sabe ser flexible a todo lo que venga y está abierto a cualquier situación, persona y estado. Y eso le hace mantener su rendimiento este donde esté y con quién esté.

  • Búsqueda de oportunidades

Mucha gente ante la situación de Fran hubiesen dejado el voleibol. Se hubiesen quejado, maldecido por vivir en Córdoba y no tener equipo de voleibol y ni altura suficiente. Pero, ¿qué hizo Fran?¿se quejó? No, se puso a ver qué otros recursos tenía para llegar donde otros lo hacían con facilidad. Se puso a buscar soluciones. No había queja. Usaba su tiempo en ser mejor y en trabajar para serlo.

No es fácil, pero lo hizo. Ante obstáculos, no perdía el tiempo, si no que buscaba oportunidades. Buscaba opciones. No se limitó y lo consiguió.

La vida no nos pone siempre buena cara. Y hay que buscar cómo llegar al sitio que queremos usando alternativas, no lastimandonos por no tener lo que creemos que hace falta tener.

  • Persistencia y Constancia

No es fácil ser jugador profesional. Ni tampoco lo es llegar hasta ahí. Un deportista que tiene la suerte de dedicarse a ello, solo hace eso. De lunes a viernes se entrena por la mañana y tarde y el fin de semana se viaja al partido. Se duerme pronto y se madruga. Se come sano y bien. Dejas atrás la cerveza en el bar con amigos, fiestas, vacaciones, estar con tu familia. Y lo cambias por trabajo. Trabajas físicamente muy duro cada día para poder estar en tu máximo rendimiento.

Estos sacrificios te acercan al éxito. Y a Fran le llevaron hasta allí.

Un jugador tiene que estar en forma siempre, necesita la constancia día tras día, e incluso en vacaciones.

Ese es Fran, un apasionado del trabajo bien hecho.

En vacaciones sigue yendo al gimnasio para cuando llegue la temporada estar a punto. Se cuida para poder rendir cuando hay que hacerlo.

Me consta que es un currante, un trabajador incansable que busca hacerlo mejor cada vez y hasta que no está bien hecho, no lo deja.

Esa necesidad de echar toda la leña al fuego, de entrenar más por lo que pueda pasar, de una repetición extra, de un trabajo diario sin excepción es lo que hace a Fran ser tan disciplinado, constante y sacar rendimiento continuamente. Es lo que hace que cuando lo veamos en la pista, nos preguntemos ¿cómo lo hace?

  • La importancia de la preparación física

Fran salta mucho. No recuerdo cuanto era. Pero si sé que mucho, conseguía saltar más de un metro. ¡¡Más de un metro saltando!!, es una locura, no cabe duda. Es decir, llegaba a tocar hasta tres metros de alto.

Lo que más me gusta es cuando la gente le pregunta, ¿cómo saltas tanto? Y él les dice, porque hago pesas.

Durante algún tiempo, se decía que un jugador de voleibol si hacía pesas, estaba bajando su rendimiento. La evidencia científica nos demuestra lo contrario y lo podemos ver en Fran.

Su potencia de salto viene de su amor por la sentadilla y del trabajazo que hace a nivel físico. Este punto, dentro de un jugador del alto rendimiento es algo esencial. Es necesario para llegar a ese nivel y más necesario para mantenerse dentro de este.

  • Humildad y humanidad

Lo dije antes y quiero volver a repetirlo.

La humildad siempre ha sido una característica recurrente en grandes deportistas como Rafa Nadal, Andrés Iniesta o Puyol. Y créeme, Fran no tiene nada que envidiarles.

Siempre trabaja para mejorar. No da por hecho nada, escucha con la misma atención a su entrenador que al fan que le admira. Sabe que aún puede ser mejor, que hay que seguir, que aún le queda mucho por hacer.

Es una persona con un corazón enorme. Da mucho a la gente, por eso recibe tanto. El mundo del voleibol le admira por su personalidad y recorrido profesional. Le quieren por esa actitud tan positiva, por esa garra y fuerza que siempre desprende. Siempre va con una sonrisa que regala a quién pasa cerca.

Y ésta también es otra de las cualidades que quiero destacar de él. Su positividad y su alegría siempre le acompañan. Siempre quiere una más. Piensa en la siguiente bola y sigue enfocado en ella y en hacerlo bien. No se queda en el error, sino que pide que le vuelvan a colocar. Y hace punto, porque confía en él.

Fran no veía obstáculos, no había límites para él. Nunca se limitó, por eso es el jugador que es. Por favor, confía en ti, busca alternativas y nunca te limites.


Charla con Fran Ruiz, mañana martes 2 de octubre a las 20h, en @mardurannn (Instagram).

Mañana podremos charlar en directo con Fran en La Charla PsicoDeportiva donde hablaremos sobre cómo consigue desarrollar estás habilidades y qué considera él que ha sido lo que le ha llevado a vivir del voleibol.

Espero tu pregunta.

Nos vemos mañana😊 en @mardurannn (Instagram)


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Mañana tengo examen, «lo llevo mal» y no sé si ir a entrenar

Lee esta publicación, te ayudo a decidir😏

Te gusta tu deporte, lo sé, quieres ir a entrenar, pero no quieres suspender. Crees que ir a entrenar te «quitará tiempo».

Voy a hablarte desde la experiencia personal. Trabajo bajo presión, me cuesta mucho adelantar trabajo y hacerlo con tiempo, sino es en el último momento, me cuesta desarrollar la concentración suficiente para que salga bien. Pero cuando se trataba de organizarme para poder ir a entrenar, todo era diferente.

En mi época adolescente recuerdo organizarme muy bien para no faltar ni un día a entrenar. Es más tan solo tengo el recuerdo de haberlo hecho uno o dos días durante los 7 años que estuve. Quiero decirte con esto, que si tu excusa es que si solo te concentras el último día y no puedes adelantar trabajo, te traigo el ejemplo de alguien que consiguió hacerlo.

Hasta que no tuve que organizarme para poder ir a entrenar, no supe realmente lo que era organización y productividad. Si es verdad que mi amor por ir a entrenar era enorme. No concebía el faltar, como tampoco el suspender. En mi cabeza iban las dos cosas y tenía que averiguarmelas para sacarlo todo hacia delante.

No perdía ni un solo minuto en el móvil. Era llegar a casa del instituto, comer y poner a estudiar y con los deberes. Tenía poco tiempo, así que había que aprovecharlo.

Irme a entrenar, me daba la vida. Como llega y al instante me ponía a estudiar, el camino hasta el pabellón era mi primer y ansiado descanso. Me sabía a gloria ese camino hasta la pista, me liberaba el estrés acumulado y me permitía ir asentando lo que acaba de estudiar. Es más, en muchas ocasiones me descubría repasando la materia mientras iba caminando al entrenamiento.

Ni que decir tiene, que al llegar a casa, usaba el mismo procedimiento, me duchaba, cenaba y sin mirar móvil ni perder más tiempo, me encerraba de nuevo en la habitación a seguir estudiando.

Si te quedas en casa, ¿cómo sabes que no desperdiciarás una 1h30min en Instagram, BeReal, YouTube o Tik Tok?¿crees de verdad que te pasarás las 4h de la tarde sentada estudiando y siendo muy productiva?¿crees que no necesitarás un respiro, alguien con quien hablar y algo que te haga liberar esa tensión y estrés de tener que aprenderte una materia en una tarde?¿no crees que el tener que ir a entrenar te hará estar más concentrada antes y después?

¿Qué pasa realmente si te quedas en casa?

Hasta ahora hemos puesto el foco en ti y en tu organización. Pero cuando faltas a entrenar y te quedas en casa, ¿solo hay consecuencias para ti?

Si realizas un deporte individual quizás si, pero si estas en un equipo, realizando un deporte colectivo como el voleibol, no solo esa ausencia en el entrenamiento te acomete a ti.

Supongo que al decidir crearte la licencia te comprometiste con tu equipo. Dentro de ello, estará el asistir a entrenar cada día.

Sois un equipo, cada una de las cosas que tú haces influye y condiciona a los demás. Lo que se conoce como interdependencia, ¿recuerdas?

¿Qué quiero decir con esto? Que cada vez que te quedas en casa para estudiar, fastidias a tus compañeras. Tu mala organización no solo te está privando esta tarde de ir a entrenar, sino que esta haciendo que tus compañeras no puedan entrenar como siempre. Falta una jugadora, faltas tú.

No sé si te habré convencido, tampoco es mi idea, pero si quiero que entiendas que tomar la decisión de ir o no ir a entrenar no solo te influye a ti. Hay un equipo que espera tu asistencia, hay una entrenadora que ha creado unas tares que están adecuadas a ti, hay algo que ya no se volverá a trabajar de esa forma y tú no estás allí. Estás perdiendo un día de entrenamiento, un día en el que mejorar.

Si tomas la decisión de quedarte en casa a estudiar, quiero que lo siguiente te ayude para que sea el primer y ultimo día de tu ausencia a entrenar por estudiar.

Aprobar y entrenar, no tienes que elegir, puedes las dos

Lo primero quiero que dejes atrás todo tipo de excusas tal que así: «es que yo necesito estudiar mucho más que otros», «si no es el ultimo día no me concentro», «tengo mucho exámenes y deberes», «si voy a entrenar pierdo mucho tiempo».

Deja todo eso atrás. En numerosas conversaciones de La Charla PsicoDeportiva, deportistas de élite nos han contado como llevan sus estudios universitarios y sus entrenamientos diarios de 3-6h. Han sido y son jugadores de alto rendimiento que completan sus entrenamientos y estudios a la vez. Incluso, tuvimos la suerte de tener a una entrenadora que a su vez es opositora. No hay excusa, si esta gente no la tiene, tú tampoco.

Es decir, tengas las cosas que tengas, no estas a ese nivel. Y si estuvieses, ya sabes que se puede conseguir. Solo necesitas lo más importante.

Querer ir a entrenar.

Si quieres ir a entrenar, todo lo demás te va a ser mucho más sencillo. Tienes una motivación extra que te va a ser concentrarte como nunca antes.

Dejando esto claro, te ayudo a generar un plan organizativo para que llevarlo todo al día sea sencillo para ti.

  • Crea una rutina diaria. Si la tienes creada, genial. Sino idéala. Cada día, cuando llegues del instituto vas a sentarte a estudiar/hacer deberes todo el rato anterior a entrenar. Y cuando llegues también, tengas o no examen al día siguiente. Repasa lo que viste, adelanta trabajo, lo que sea. Pero cada día, siéntate antes y después del entrenamiento a trabajar en tus asignaturas. Hazte un horario, ya sabes tus días de entrenamiento y tus días libres. Ponle hora de inicio y final a cada tramo del que hablé. Sé responsable y trabaja cada día en ello. Esto te va a permitir no dejar nada para el último día, e ir a entrenar aunque tengas la semana llena de exámenes.
  • Ten un calendario a mano, pon en este cada nuevo examen y trabajo que te manden. Tenlo muy a la vista y de forma diaria revisa todas esas tareas que tienes que realizar. Aunque quede mucho, ponte a trabajar cada día en esas tareas. Adelanta trabajo para que no te pille nada sin hacer en el último día.
  • Fuera distracciones. Estudia en un sitio donde nadie te moleste, donde no haya mucho ruido. Si es así, usa unos auriculares para alejarte un poco de ese ruido. Eso te ayudará a centrarte más fácilmente en tus tareas. Pide a la gente que vive contigo, que mientras estés estudiando, no te molesten. Necesitas estar centrada en tus ejercicios, porque tiene poco tiempo pero éste tiene que ser de mucha calidad.
  • Móvil fuera de la habitación. Esta es la clave más importante. Da igual que tengas que preguntar cosas a tus compañeros, o buscar algo en internet. Tu móvil no puedes tenerlo al lado mientras estudias. Es la fuente más grande de distracciones que tendrás. Cada vez que lo coges, no es solo el tiempo que pierdes en él, sino el tiempo que necesitas después de dejarlo para volver a recuperar la concentración anterior a la hoja que tenías delante. Si tienes duda o algo que buscar, apuntalo en una hoja sucia y en uno de los descansos, sal de la habitación y realízalo. Pero, queda prohibido, llevar el móvil a la habitación. No entres a Instagram, ni a Tik Tok, ni a BeReal mientras estas estudiando o en tus descansos.
  • Toma pequeños descansos. Hay una estrategia muy útil que se llama Método Pomodoro, la cual te recomiendo. Consiste en trabajar durante un corto periodo de tiempo (25-30min) muy concentrado en la tarea, sin ningún tipo de distracciones y luego un descanso de unos 5 minutos para despejar un poco la mente. En esos 5 minutos es muy importante que el móvil este lejos. No es un descanso recreativo, sino un descanso para descansar la mente. Sal de la habitación en la que estabas, eso le dice a tu cerebro que hay un parón en la actividad que estabas realizando. Si sigues en la misma habitación, es muy posible que tu mente no entienda ese momento como descanso. Sal, ve al baño, toma agua, come unas nueces, estira y vuelve. Repite este proceso unas tres veces más. A la quinta haz un descanso más largo.
  • Trata de buscarle sentido a lo que estudias, no memorices sin más. Es muy aburrido sentarte y solo leer y releer eso que tienes que trascribir luego en un examen. Para el cerebro eso es algo muy aburrido, no le encuentra sentido y piensa que pierde el tiempo. Engáñalo, trata de darle sentido a eso que tienes delante, aunque no lo tenga. Relacionalo con algo que te guste mucho y trata de ver como eso que tienes delante te podría ayudar a ser mejor en tu deporte, en la relación con tus amigos, a la hora de conquistar al chico o a la chica que te guste. Lo que sea, pero dale sentido a eso que tienes frente a ti. Además, genera emociones positivas sobre lo que lees. Recordamos con mayor viveza aquello que nos hace feliz y nos trae buenos recuerdos. Úsalo a tu favor
  • No estar más rato sentada, no es estudiar más. Nuestra concentración no dura mucho más de 45 min. No creas que pasarte toda la tarde te ayudará a estudiar más y mejor. El cuerpo no esta hecho para estar sentado, ni mucho menos para pasarse el día leyendo cosas. Si te pasas una tarde entera estudiando, es muy posible que no la hayas aprovechado al completo, porque es muy difícil. Salir a entrenar te va a dar el oxigeno que necesitas para que estar estudiando sea productivo para ti.

Beneficios de ir a entrenar, aun teniendo examen mañana

Aquí te dejo algunos de los beneficios que Chat GPT ha recopilado para ti, a nivel emocional y cognitivo

Beneficios del deporte a nivel emocional:

  • Ayuda a liberar tensión y relaja el cuerpo, lo que nos permite reducir el estrés y la ansiedad frente a los exámenes y preocupaciones.
  • Aumenta la producción de los glóbulos rojos, lo cual ayuda a que el oxígeno fluya en el cerebro y te sientas más despejado y fresco.

Beneficios del deporte a nivel cognitivo:

  • Mejora la capacidad cognitiva, la velocidad de procesamiento de la información, la resolución de problemas y la atención.
  • Permite combatir el estrés y la ansiedad, canalizándolo en la tareas deportiva, a su vez libera endorfinas, que se encargan de hacernos sentir bienestar y felicidad.
  • Estimula la creación de nuevas neuronas y regiones como hipocampo, que relacionado con el procesos de memorización y aprendizaje.

Es decir, si el ejercicio te ayuda a mejorar la capacidad cognitiva, la velocidad de procesamiento de la información, la resolución de problemas y la atención, te va a ayudar, también, a mejorar el tiempo que pasas delante de los apuntes.

Y por si se te había olvidado, ir a entrenar te ayudará a socializar, sacar lo que te preocupa, a reír con tus amigas, te hará superar retos y gestionar la frustración del ejercicio que aun no te sale. Te sacará un rato de esas preocupación y estrés por el examen.

¿Aún tienes dudas sobre si quedarte en casa o ir a entrenar? Espero que todo lo anterior te haya ayudado a tomar una decisión más consciente.

Suerte para el examen.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀La Catalizadora Deportiva


La Comunicación No Verbal del Entrenador

Siempre estamos comunicando aunque no queramos comunicar

¿Somos realmente consciente de los que transmitimos? ¿Mi postura corporal, mis gestos, mis expresiones faciales son las mismas en un partido que en un entrenamiento?¿Deberían serlo?¿Cómo transmito confianza a mis jugadores?

Muchas veces emitimos un mensaje verbal que no corresponde con el corporal. ¿No te ha pasado como entrenador que pides calma alterado, y como consecuencia solo consigues que tus jugadores se pongan más nerviosos?

En este caso, si tuviese que darle porcentajes a la importancia de la comunicación no verbal y verbal, ¿a qué le darías mayor número?¿Cuál sería el resultado?

Albert Merhabain descubrió que cuando representamos emociones, es decir, cuando hay una situación emocionalmente intensa, el mayor porcentaje de lo comunicado recae en la comunicación no verbal. Es decir, tan solo el 7% de la comunicación sería lo hablado, las palabras. El 38% el tono de voz, el volumen y la entonación y 55% del mensaje en general sería el procedente del lenguaje corporal: postura, gestos, expresiones faciales y microgestos.

Cuando descubrí este experimento mi forma de comunicarme con los demás cambio totalmente. O eso intentaba. Digo intentaba porque, es complicado modificar algo que no sabes que tienes que modificar. Quiero decir, si no soy consciente de qué transmito o en cambio estoy segura de que transmito lo que quiero trasmitir (pero no es así), es muy complicado poder modificar algo de esto.

Por eso, la base de todo esto es poder ser consientes de qué queremos trasmitir y realizar aquello que transmita realmente esa emoción que queremos que traspase.

Durante el desarrollo deportivo, como ya comenté otras veces, la emocionalidad es el eje central. Continuamente el deporte nos hace sentir emociones intensas que no sabemos gestionar adecuadamente. Es muy típico ver como tras una recepción fallada o un saque fuera, el jugador se lamenta, zarandea sus brazos enfadado o se tapa la cara avergonzado por su equivocación.

Constantemente emitimos información con nuestro cuerpo, y como entrenadores, la mayor parte del tiempo nuestra comunicación se basa en ello.

En el trascurso de los partidos suele haber mucho revuelo, se oyen cánticos, palmas, silbidos, el pitido del árbitro. En un contexto así, comunicar algo con palabras al jugador suele ser una tarea complicada. Puedes decir algo, pero no sabes cuanta parte de esas palabras están llegando realmente al jugador.

Este pasado sábado en un amistoso con mis jugadoras, en un momento concreto, trataba de dar una instrucción a una de mis jugadoras, se la dí y ella asintió. Otra que estaba conmigo en el banquillo me dijo, Mar no se ha enterado, la mayoría de veces no nos enteramos de lo que nos dices. Y pensé, claro, si es normal.

Para empezar, están concentradas en el partido, tienen los ojos y la atención en el otro campo. Para centrar su concentración, tratan de obviar el ruido tan odiosos que a veces se crea, por lo que, es normal que cuando el entrenador trata de emitir alguna información, ésta no siempre llega de igual manera que se emite.

¿Porqué cuento esto? Por que imagínate que yo le estoy reforzando positivamente algo que acaba de hacer bien, pero hoy no descasé bien y mi rostro está apagado, ojeroso y cansado. No emito mucha efusividad en el mensaje ni le sonrío. Si ella no ha escuchado el mensaje, ¿creéis que se tomará ese mensaje como un elogio?

¿Qué tipo de mensaje llega a nuestros jugadores cuando nosotros estamos tensos? ¿Verdaderamente somos capaces de controlar e ir modificando nuestro lenguaje corporal en situaciones complicadas?

Grabo siempre los partidos de mis jugadoras, para analizar y poder sacar estadísticas sobre sus partidos. Es decir, no es con fin de grabarme a mí. Pero siempre salgo por ahí dando indicaciones. La primera vez que me vi en un partido, me sorprendí y casi asusté. De primeras me molestaba verme, lo que veía no me gustaba, porque estaba trasmitiendo algo que en ningún momento quería transmitir.

Tenia cara seria y tensa mientras les decía «muy bien». Me movía mucho y no paraba ni un segundo quieta mientras les pedía calma. Gesticulaba mucho y muy rápido, quería decir muchas cosas en poco tiempo y me trababa… Bendito, el momento en que me vi, porque empecé a ser consciente de cuentas cosas estaba haciendo sin saber que lo estaba haciendo.

A raíz de ahí, mientras entreno y estoy en los partidos trato de observar como me posiciono delante de ellas, como me muevo, qué expresión facial tengo y cómo emito aquello que quiero que realmente cale.

Cada situación es diferente, y mi comunicación no verbal debe ir variando. La intención es que haya una congruencia real entre lo que muestro y digo. Si somos capaces de poder mostrar eso que queremos decir, nuestros jugadores van a sentir que esa información es real y pueden fiarse de ella.

Aunque creamos que sí, no sabemos disimular lo que sentimos, podemos obviarlo e ignorarlo nosotros, pero por fuera se ve. Y no llega al otro de igual manera. Si digo «muy bien hecho» mientras sonrío y aplaudo el jugador sabrá que esa información es sincera y lo que se dice se piensa de verdad. Si le digo «muy bien» con cara seria, el jugador sabrá que en verdad, el entrenador no cree que lo ha hecho bien.

Nuestros jugadores confiarán en nosotros cuando nuestra información esté en sintonía, cuando lenguaje verbal y no verbal vayan en la misma dirección.


Perdonarme😅 Me lancé a hablar de comunicación no verbal sin hacer referencia a qué aspectos concretamente son los que forman parte de esta comunicación sin palabras. La comunicación no verbal, es definida por Teresa Baró (2020) como las diferentes formas en las que nos expresamos sin palabras. Baró afirma que, siempre estamos comunicando, a través de nuestro lenguaje no verbal, aunque no queramos o no seamos conscientes.

El lenguaje no verbal lo constituye lo siguiente:

  • Proxemia, nuestro espacio personal y el uso con el entorno. Es esa distancia que tomamos respecto a la persona con la que estemos.
  • Kinesia, es el lenguaje corporal dónde incluimos gestos (movimientos de la cabeza, brazos y piernas), postura corporal, contacto visual, expresiones (sonrisa) y microgestos faciales.
  • Paralingüística, es todo lo que hay alrededor del mensaje, el tono, el volumen, el ritmo, la entonación.

Como ves, no solo forma parte del lenguaje lo que digo, sino el cómo, el qué le acompaña y a la distancia que lo emito.

Por último, dentro de todo este conjunto de aspectos a tener en cuenta, creo que hay dos que pueden ser nuestros aliados. La mirada y la sonrisa.

La mirada es capaz de expresar sentimientos, emociones e incluso reflejar actitudes (Baró, 2020). Por lo que, puede ayudarnos en muchas ocasiones a diluir nuestro mensaje y a comunicarlo de mejor forma.

Asimismo, la sonrisa es una forma de estimular sentimientos agradables (Baró, 2020). Es un fenómeno social que se contagia, que nos ayuda a reducir el miedo, liberar estrés y disminuir el enfado. Si ves que tu jugador está tenso, sonríele, le calmará.


En resumen:

  • Comunicamos siempre aunque no queremos comunicar nada
  • Nuestra comunicación no verbal se lleva gran parte del peso si estamos en una situación tensa
  • Debemos ser conscientes de nuestro lenguaje corporal para poder modificarlo
  • La comunicación no verbal variará según el contexto (regañar, reforzar o tranquilar a alguien)
  • Identificar mi lenguaje no verbal me va a ayudar a identificarlo en mis jugadores
  • Si hay congruencia entre lo que digo y comunico la comunicación con mis jugadores será mucho más efectiva
  • Si mi cuerpo trasmite confianza y seguridad, mis jugadores estarán seguros y con confianza dentro de la pista
  • La sonrisa destensa y da calma

Este tema es uno de los primeros abordajes que he tratado con clubes a los que formo. Por si no lo sabías, trabajo como formadora de entrenadores a nivel psicológico y les imparto seminarios en los que les ayudo a desarrollar habilidades para aumentar su rendimiento como entrenadores. En este caso, estamos trabajando cómo ser consciente del lenguaje corporal, cómo identificarlo en los jugadores y cómo mostrar aquello que queremos verdaderamente quieren transmitir.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😉

Mar Durán 🚀La Catalizadora Deportiva


Referencias


Baró, T (2020). La guía del lenguaje no verbal. Barcelona, España: Editorial Planeta, S. A.


Ahora también puedes escucharme en La Charla PsicoDeportiva, cada martes a las 20h en directo en @mardurannn (Instagram) o los miércoles en Spotify.

De «ganar» a perder (del 2-0 al 2-3)

El juego de las expectativas en el trascurso del juego

Este post va a dedicado a una situación de juego concreta y las aportaciones son específicas a ella.

Esta idea salió de una de vuestras respuestas de la cajita de preguntas que hago a menudo en Instagram (@mardurannn). Paula Carpintero (@paulacarpin8) jugadora profesional de voleibol de la Liga Iberdrola (SuperLiga 1) del equipo Haro y ex jugadora de la selección española, me la propuso. Si tu también quieres que trate algún tema que te interese y quieras aprender cómo gestionar, házmelo saber. Estaré encantada de crearlo como publicación.

La situación es la siguiente, ¿cómo gestionar perder un partido 3-2 cuando ibas 0-2 ganando?

Primero quiero tratar el porqué se escapa un partido que se «tenía ganado» y luego qué hacer para reducir las probabilidad de que pase de nuevo.

Este análisis está basado en mis conocimientos actuales sobre cómo funcionan las expectativas frente a la autoconfianza y el rendimiento deportivo.

¿Porque se pierde un partido que se «tenía ganado»?

Por eso mismo, porque antes de ganarlo, ya se «había ganado».

Me explico, pongamos que estamos en el tercer set y el equipo A acaba de ganar los dos anteriores casi sin sudar. 

En el tercero la activación del equipo A ya no es la misma, han ganado muy fácil, hasta ahora. Y puede que el entrenador decida hacer cambios.

Es decir, el tercer set ya comienza diferente.

Pongamos que ese tercer set el equipo A lo pierde. Muy probable si contamos con cambios y baja motivación de los jugadores.

En el cuarto set, comienza lo interesante.

Cuando llega el tercer set, sienten (consciente o inconscientemente) que ya lo tiene hecho, les ha costado poco llegar hasta ahí y ya creen que será fácil ganar ese supuesto ultimo set. Ese clima de confianza esta basado en algo objetivo porque los set anteriores se ganaron por más de diez puntos de diferencia. En estos casos es normal que el entrenador realice cambios para el nuevo set.

A ha perdido uno y ganado dos con facilidad. El  cuarto set se comienza con la plantilla de los dos primeros, esos que se ganaron sin apenas esfuerzo.

¿Les resultará ahora igual de sencillo ganar?

Spoiler: ocurre todo lo contrario. Te cuento porqué.

El equipo A está con los ánimos bajos aunque vaya ganando aún. El equipo B tiene un ánimo más positivo ya que viene de ganar el último set.

En este momento entran en juego las expectativas y su relación con la autoconfianza y el rendimiento. Veamos que ocurre realmente:

Lo que pasa en el equipo A, el que va ganando.

Ya han ganado dos set, y eso les ha hecho desarrollar una autoconfianza realista basada en lo que ha ocurrido. Pero claro eso solo comprende lo que hasta ahora ha pasado con ese equipo y en ese estado.

El tercer set ya no es igual, ha habido modificaciones. Aun así se cree que el partido ya está ganado, aunque la plantilla e intensidad son diferentes, el pensamiento sobre el partido permanece igual.

Los que salen a jugar y los que repiten set, piensan que ya está ganado por lo que ha ocurrido, y no realizan un nuevo ajuste de expectativas sobre la nueva situación.

Lo que pasa en el equipo B, que va perdiendo

Ya han perdido dos sets por bastante diferencia. Sus expectativas, basadas en la realidad, les informan de que el equipo contrario es superior a ellos. Si quieren ganar tendrán que dar más de lo que hasta ahora dieron. En vez de sacar a suplentes (como el equipo A) se esforzarán por reforzar al equipo como sea.

En el cuarto set:

Aún el partido no acabó. Y la situación es la siguiente: un equipo ganador creyendo que ya lo tiene hecho y un equipo perdedor con mucho que pelear aun.

El A ya no sale motivado, el B todo lo contrario.

El equipo A, empieza a cometer fallos por exceso de confianza, falta de foco, intensidad y activación.

Es como si el partido en sí ya perdiera su gracia. Como se tiene por ganado, el cuerpo decide poner sus recursos en otra cosa que lo necesite más. Jugar ese partido, según las expectativas desarrolladas, no necesita la intensidad anterior. Por ello, el cerebro que quiere ahorrar toda la energía posible, rebaja la activación, sistema atencional y pone su sistema energético en otra cosa que sienta más importante en ese momento.

Por el contrario, en el equipo B, el que estaba perdiendo, ocurre todo lo contrario. Sus expectativas informan de que la energía, foco e intensidad anteriores no fueron necesarias, por lo que ahora hay que trabajar más centrados para poder ganar.

Con el foco puesto en el partido, las cosas empiezan a salir y se ponen por encima en el marcador. Al remontar sienten que tienen habilidades para poder ganar. Hasta ahora sus expectativas eran que iban a perder, por lo que, al ver que no, y que tienen opciones, su autoconfianza empieza a subir. Ahora ellos sienten que pueden ganar y lo otros comienzan a dudarlo.

Por otro lado, el equipo A, hasta ahora tenía su autoconfianza arriba. Sus expectativas se estaban cumpliendo, habían ganado los dos sets anteriores.

Sin embargo, acaban de perder el tercero. En este momento, sus expectativas dejan de cuadrar con el resultado. Lo que esperaban esta siendo diferente a la realidad. Esta discrepancia hace que la autoconfianza disminuya, lo que da una reducción de la sensación de control sobre la situación.

En lo que antes se tenía confianza, ahora hay duda. En las acciones que antes se arriesgaba ahora se asegura. Hay incertidumbre por lo que la dinámica se vuelve más lenta, dubitativa e ineficaz por el equipo A.

Ven que no tiene el mismo control que antes y se pone a pensar cómo hacerlo bien para no fallar. Y ahí, es donde se falla. Una vez comienzan a pensar, el sistema atencional se va del partido y se ocupa en la mente y desarrollo cognitivo. Lo que se conoce como parálisis por análisis. Mientras en el equipo A tenemos este panorama, el B sigue enfocado trabajando en hacer punto. Ellos si tienen todos sus recursos en el partido. Por esta razón, esas cosas que al principio no salían comienzan a salir. Han cogido una dinámica muy buena en la que lo que se piensa hacer, sale bien. El marcador lo corrobora están ganando. Su autoconfianza aumenta a la vez que la del equipo A disminuye.

B siente control y arriesga. A sienten incertidumbre y va lento. Lo que le hunde un poquito más en la débil autoconfianza del A.

Este proceso es muy probable que haya dado como resultado un 2-2 y ahora, en tan solo 15 puntos, se tiene que dar un ganador.

Venimos de partido en el que un equipo acaba de remontar y en el que otro, acaba de ser remontado. El estado emocional de los equipos, aparte de ser diferentes, es muy intenso. En ambas lados de la cancha la emocionalidad está a flor de piel y el cansancio empieza a verse.

Dentro del voleibol la toma de decisiones es un aspecto fundamental en el trascurso del juego. Para tomar una decisión, nuestro cebero lo hace a través de nuestras emociones, pues estas son las que nos permiten estar en contacto con nuestro alrededor y ayudarnos en la mejor opción.

Si el voleibol es toma de decisiones rápida en la que necesito ser eficaz y vengo de una situación que emocionalmente ha sido tensa y no me encuentro ni seguro ni cómodo, es muy probable que mis acciones no sean del todo las mas acertadas.

Algo similar a esto es lo que ocurre en un tie break (quinto set) y por eso suelen ser tan tensos, a parte de por su supuesto nivel similar, su emocionalidad y toma de decisiones estará sujeta a una presión extra que hará ganar al equipo que mejor sepa gestionar sus emociones.

En el ejemplo que hemos desarrollado, es probable que el trascurso emocional del equipo B le ayude a ganar el partido. Este comenzó bajo y fue subiendo poco a poco. Estando arriba es más fácil mantener esa mentalidad. El equipo A tendrá que remontarse y volver a recuperar esa autoconfianza del inicio del paortido. Y en este estado de fatiga física y mental es muy complicado.


¿Qué hacer para no perder un 2-0 que voy ganando?

  • Repítete que el partido acaba de empezar, no lo des por acabado hasta no sea el final
  • Mantén tu intensidad, atención y activación en un 85% durante todo el partido
  • Genera confianza haciendo cosas que sabes hacer
  • Ajustar constantemente las expectativas según cambien los puntos, el set, el estado de ánimo del otro y el de tu equipo
  • Arriesga solo cuando el marcador te lo permita

Si necesitas recuperar confianza por que ya perdiste:

  • Busca acciones que te den seguridad recuperar el control
  • Sé honesto con sensaciones que te trasmite el partido y actúa para cambiarlas
  • Acepta que estas siendo inferior
  • Trata de crear incertidumbre en la otra pista, eso te dará el control que necesitas

Los partidos en los que el rival es mucho más inferior, hablando de nivel, mantener la intensidad es complicado. El rival no te tiene alerta, y te desconectas con facilidad del partido. Estás desactivado, relajado y en ese estado el otro puede hacerte puntos muy tontos. En estos partidos, el equipo superior tiene que tratar de ir motivándose y activándose el solo sin depender del contrario, porque este no podrá hacerlo por su nivel.


¿Te ha pasado alguna vez algo similar? Te leo en los comentario


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Bibliografía

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional (edición en castellano). Barcelona, España: Editorial Kairós, S.A.

Las Expectativas

¿Qué son las expectativas?

Las expectativas son eso que respondemos a ¿qué esperas que pase? Es decir, son ese tipo de pensamientos, emociones, ideas o sensaciones que tenemos preestablecidas sobre un evento o situación futura. Lo que yo creo que va a pasar antes de que eso pase.

Dentro de estas ideas podemos tener expectativas realistas (se asemejan a la realidad) y poco realistas (se distancia de la realidad).

Las expectativas realistas se basan en un análisis objetivo sobre mis habilidades pasadas y actuales, y el estudio de la situación en la que me encuentro. Lo que me permite tener sensación de control sobre la situación. Dicho de otra forma, tener autoconfianza en ti e ir seguro al partido, al entrenamiento o a cualquier otra situación.

En cambio, las poco realistas debilitarán tu autoconfianza y harán dudar de aquello que supones hacer bien. No son objetivas y hacen desconfiar de nuestras capacidades como jugador.

Por lo tanto, las expectativas van a ir totalmente relacionadas con el resultado. Me explico, según sea la diferencia/congruencia existente entre expectativa y éxito así será mi estado emocional tras el encuentro.

Buceta (2020) afirma «cuánto mayor sea la discrepancia entre expectativas, más duro es el golpe que se lleva la autoconfianza».

Así funcionan las expectativas

¿Cuánto crees que puede influir lo que piensas en lo que acaba ocurriendo?

Las expectativas van a influir directamente en tu autoconfianza y éxito. Es decir, si piensas que vas a ganar el partido 3-0 (expectativa) y el resultado (logro) es 0-3 tu autoconfianza bajará ya que la diferencia entre lo que esperabas y sucedió fue muy grande.

Sin embargo, si piensas que quedaas 3-2 y finalmente quedas 3-1 tu autoconfianza aumentará porque lo que esperabas no fue muy diferente a lo que ocurrió, con esto ayudas a potenciar tu sensación de control sobre la situación (autoconfianza).

Como hemos visto, la incongruencia entre lo que espero y el resultado puede dañar mucho tu autoconfianza, a la hora de establecer metas o pensamientos debemos ser precavidos ante esos eventos. La idea es evitar un fracaso que debilite la confianza en uno mismo por haber establecido expectativas demasiado altas. Buceta (2020) nos invita, a que en casos como este, le demos más valor y peso a las experiencias y oportunidad que si sabemos que son congruentes (resultado y pensamiento inicial).

Para afianzar una buena autoconfianza y alejar la falsa autoconfianza debemos diferenciar entre expectativas poco reales y las realistas (explicadas anteriormente), y que las realistas predominen frente a las poco realistas.

Pero, ¿y cómo crear expectativas realista?

Generar expectativas realistas (Buceta, 2020):

Para crear expectativas realistas, José María Buceta (2020) nos proporciona la siguiente estrategia.

Generalas respondiendo a partir de estos aspectos:

  • Qué he hecho hasta ahora

Es decir, tengo que pensar sobre cual es mi recorrido como jugador hasta ahora. En qué sitios jugué, cómo he jugado, cómo he sabido gestionar los partidos, cómo actúo ante la presión, o la falta de presión…

Debo ser honesto y tener en cuenta que hice hasta ahora. Partir de aquí me ayudará a saber qué puedo exigirme en futuras actuaciones.

  • Cuales son mis cualidades actuales

Ya sé que he hecho hasta este momento y ahora tengo que descubrir qué puedo hacer ahora. Quizás haya mejorado, o empeorado. Puedo estar sufriendo una lesión o saliendo de ella. O incluso puedo estar pasando un periodo de baja autoconfianza e inseguridad en mí. O una mala situación personal.

Conocer esto será muy importante porque este aspecto es clave para que la expectativa que he armado sea suficientemente congruente para no haya distancia con el resultado final.

  • En qué situación me encuentro

Y por último, sabiendo que he sido hasta ahora y qué soy en este momento, tengo que tener en cuenta en qué situación estoy. Con esto me refiero a que no todos los partidos son iguales, influye mi estado y también el entorno. No es lo mismo jugar contra el primero de la liga, que contra el ultimo. Hay diferencias entre un partido amistoso y una final del Campeonato de España. Al igual, que no es lo mismo tener a toda la plantilla, que a los jugadores principales lesionados.

Contar con estos detalles a la hora de imaginarme cómo será el partido son fundamentales para poder sentir control sobre la situación y desarrollar autoconfianza en mí y mi equipo.

Como ves, son muchas las cosas que influyen en nuestros pensamientos. A la hora de crear expectativas de forma inconsciente no siempre tenemos en cuenta todos estos aspectos, pero eso no quiere decir que no acaben impactando en el resultado.

Generar de esta manera expectativas realistas te ayudará a ser mucho más consciente de qué te rodea y cómo usarlo para que te potencie.

Por lo tanto, «obligate» a que estas expectativas partan de objetivos alcanzables que puedan estimularte hacia el logro de tus metas marcadas.


En resumen, es muy importante que un deportista se enfrente a situaciones con expectativas realistas, donde tenga en cuenta, bajo efectos objetivos que realmente se puede esperar de él respecto a la situación concreta. Esta expectativa congruente ayuda a que esos objetivos se vayan logrando convirtiéndose en situaciones exitosas que aumentará la autoconfianza.

Por esta misma razón, es imprescindible que acompañemos estas expectativas de objetivos a corto plazo que nos den alegrías conforme nos acercamos a la meta final. Estos objetivos a corto plazo, no deben ser de resultado. Formula objetivos de realización en los que te centres en mejorar tu rendimiento olvidando el resultado y elevando la percepción de control del partido y la situación. Con esto, tus posibilidades de éxito están casi aseguradas.

Las expectativas son algo realmente subjetivo y personal. Influye en su construcción nuestra percepción e interpretación de la realidad. De ahí sacaremos una serie de pensamientos y emociones que son lo que influirá en el futuro ante esa situación.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L

¿Existe el Entrenador IDEAL?

¿Cómo ser un buen entrenador?

Luis Enrique exseleccionador español de fubol

Este tema me lleva rondando la cabeza mucho tiempo. Me resulta realmente interesante por que somos muchos llamándonos entrenadores, pero… ¿cuántos de nosotros somos realmente buenos?,¿qué diferencia un entrenador bueno de uno normal?,¿y de uno malo?,¿qué tiene que hacer un entrenador para ser malo?¿y cómo actuar para ser bueno?

Creo que un entrenador no solo debe entender del deporte que realiza. Pienso que aparte de ello, tiene que desarrollar el arte de entrenar que va mucho más allá.

Leyendo sobre este tema he descubierto que se han lanzado muchas teorías. Han estudiado la figura del entrenador desde varias perspectivas, la personalidad, la conducta y la interacción con los jugadores, entre otras.

El motor de estos estudios ha sido descubrir que cosas hacen a un entrenador convertirse en un entrenador excelente.


El entrenador

Pep Guardiola entrenador de Manchester City

¿Un buen entrenador es aquel que tiene éxito?, ¿tener éxito es ganar?, ¿es conseguir que los jugadores disfruten y aprendan?,¿es jugar bien?,¿es trabajar en equipo?

¿Existe el entrenador ideal?

Pérez, M.C (2002) lo tiene claro, no existe el entrenador ideal. Dice que el éxito depende de muchas cosas y afirma que el entrenador ideal no existe. El entorno deportivo está en relación con tantas variables que poder achacar el buen resultado a solo una de ellas es aventurarse demasiado.

Un entrenador es el reflejo de sus jugadores y la personalidad de él, lo que va a determinar la dinámica del equipo. El entrenador con su personalidad moldea, consciente o inconscientemente al jugador y al equipo (Pérez, M.C., 2002).

Pérez, M.C. (2002) recopila en una completa revisión los diferentes aspectos más estudiados sobre el entrenador y cuáles han sido las respuestas, estrategias y comportamientos más eficaces ante los entrenadores estudiados.

Personalidad del entrenador

Dentro de la teoría del rasgo se piensa que los lideres tienen ciertas características de personalidad innatas que son las que les hacen ser buenos. Algunas de las características que destacan son la inteligencia, la firmeza, la independencia y la autoconfianza, que les permiten alcanzar el éxito independientemente de la situación en la que se encuentren.

Ogilvie y Tutko (1970) citado por Pérez, M.C. (2002) afirmaban que los entrenadores de prestigio tenían cualidades como: mentalmente fuertes, autoritarios, dispuestos a soportar la presión de sus seguidores y de los medios de comunicación, emocionalmente maduros, independientes con respecto a sus opiniones y realistas en sus perspectivas.

Teniendo en cuenta la personalidad, los resultados indican que los entrenadores estudiados destacan por su bajo nivel de neuroticismo y su alto grado de extraversión, apertura a la experiencia, cordialidad y responsabilidad. En su mayoría: responsables, perseverantes, seguros, orientados hacia una meta, asertivos, cordiales y abiertos a nuevas ideas y experiencias.

Independientemente del deporte, Guillen y Bara (2007) vieron que las características comunes entre los diferentes estudios analizados, y sin importar categorías y nivel del deportistas las cualidades generales y personales más repetidas fueron: experiencia deportiva; mentalidad abierta; liderazgo; equilibrio emocional; organización, cooperación, responsabilidad, creatividad, motivador, trabajador, confianza, objetividad, energía, seguridad, interés por el deportista, disciplina/autoridad, cordialidad/empatía, exigencia, actitud positiva, dominio y activo.

Conducta y comportamiento del entrenador

Opuestamente a la teoría de rasgo, el enfoque conductual se declina por que los líderes no nacen, se hacen. Desde esta perspectiva, el funcionamiento del líder se caracteriza tanto por las relaciones interpersonales que establece como por proporcionar dirección, objetivos y estructura a su equipo.

Las conductas que hacen a un entrenador un líder efectivo son acciones como las siguientes:

  • Entrenamiento competitivo (ejecución y motivación);
  • Resolución de problemas utilizando métodos nuevos;
  • Funcionamiento interpersonal en el equipo;
  • Comportamiento social (interacción fuera de la práctica deportiva);
  • Representación (representación positiva del equipo en el contacto con otros);
  • Comunicación y organización;
  • Reconocimiento (feedback y refuerzo por el rendimiento y la participación) y
  • Entusiasmo general.

Aspecto fundamentales para ser un buen entrenador

Sarina Wiegman entrenadora de la selección femenina
de Inglaterra y ganadora de The Best de la FIFA como
mejor entrenadora de 2017, 2020 y 2022

Bajo mi punto de vista, las cualidades básicas que debe desarrollar un entrenador para realizar un buen trabajo son:

AUTOCOMPASIÓN

En ningún sitio la he oído nombrar como una habilidad de un entrenador, pero no puedo evitar querer plantearlo así.

La autocompasición es como reaccionamos con nosotros mismo a situaciones que nosotros mismos hacemos (Araya, C., & Moncada, L., 2016)

Dentro del entrenamiento, es principal la relación con uno mismo. Me explico, si yo como entrenador soy una persona que tras cada fallo que cometo me juzgo, autoculpo y me critico, en mi interacción con otros, reproduciré un papel similar. Proyectando eso que siento consciente o inconscientemente hacia mis jugadores.

Si no soy capaz de tratarme con cariño y bondad a mí mismo no voy a ser capaz de hacerlo con mis jugadores.

Es como cuando en el avión nos explican que primero va nuestra mascara de oxigeno y que solo una vez puesta, podemos ayudar a los demás.

Pasa igual, un entrenador primero debe saber relacionarse adecuadamente consigo mismo y luego podrá hacerlo de una forma más coherente, acertada y adaptativa con sus jugadores.

Los estudios acerca de este concepto nuevo nos dicen que el que tiene autocompasión, desarrolla un efecto amortiguador sobre los acontecimientos negativos de la vida. Tendiendo así mayor satisfacción con la esta, más inteligencia emocional, vida social, menos ansiedad, depresión, vergüenza y miedo al fracaso.

Es más se sugiere que la autocompasión puede ser una estrategia que promueve el bienestar y funcionamientos psicológicos positivos y saludables. Esta es la razón por la que trabajo este concepto en la formación de entrenadores a nivel psicológico.

AUTOANALISIS y EMPATIA

Proponen Douge y Hastie (1993), Siedentop (1991) y Fairs (1987) citado por Pérez, M.C. (2002) el autoanálisis y la reflexión como aspecto efectivo frente al entrenamiento. Se referían con autoanálisis a la capacidad del entrenador a observarse constantemente, analizarse, evaluar y modificar su entrenamiento, comportamiento e interacción para poder cubrir las necesidades del deportista en esa situación.

El mismo Fair (1987) creó un modelo con el que trataba de mostrar como el entrenamiento es un proceso y no un conjunto de conductas. Este modelo tenía cinco pasos (basados en la autoreflexión) entre los que están: observación y recogida de información relevante, análisis de la información, utilización de ésta para la formulación de nuevas direcciones y metas, ejecución del plan de acción y repetición del ciclo.

Con este modelo el autoanálisis puede realizarse de forma más práctica y útil.

ADAPTACIÓN Y FLEXIBILIDAD COGNITIVA, EMOCIONAL y SOCIAL

El deporte es un ámbito cambiante, cada jugada es diferente a la anterior. Cada temporada, grupo y entrenamiento son distintos. Cada situación es única y concreta de ese momento.

Los jugadores son unidades individuales separadas de las del resto. Cada uno tiene sus necesidades, características, respuestas y ambiciones.

El entrenador convive cada día con momentos complicados que son independiente a todo lo que ha vivido antes. Y, o es capaz de ir adaptándose y modulando sus respuestas y decisiones acorde a cada situación y persona o la respuesta del entrenador será desadaptativa e ineficaz aunque anteriormente diese resultado.

La adaptación, bajo mi punto de vista debe ser global. No solo debe ser flexible en cuanto a situaciones diferentes entre sus jugadores, sino que también tiene que modular sus respuestas, pensamientos y gestionar sus emociones acorde a la circunstancia que tiene delante.

En resumen, el entrenamiento eficaz es la habilidad de los entrenadores para reaccionar correctamente a las características y necesidades de los jugadores (Pérez, M.C., 2002).

Hablaremos más en profundidad sobre estos tres últimos conceptos en futuras publicaciones. Si quieres que lo haga sobre cualquier otra, envíame un mensaje a @mardurannn o a lacatalizadoradeportiva@gmail.com


Tu post de cada lunes, nos vemos la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Araya, C., & Moncada, L. (2016). Auto-compasión: origen, concepto y evidencias preliminares. Revista Argentina de Clínica Psicológica, XXV(1), 67-78.

Guillén, F. y Bara, M. (2007) Psicología del Entrenador Deportivo. Editorial Deportiva S.L. https://www.google.es/books/edition/Psicolog%C3%ADa_del_entrenador_deportivo/cMcyCwAAQBAJ?hl=es&gbpv=1&dq=entrenadores+eficaces&printsec=frontcover

Pérez, M.C. (2002) Caracterización del entrenador de alto rendimiento deportivo. Cuadernos de Psicología del Deporte, volumen (2)

La mente de las leonas contra Italia

Selección Femenina Voleibol | ESP vs ITA | Octavos de final | EuroVolley2023

A raíz de este partido, ESP vs ITA, un amigo (IG: @settingtheball) me hizo la siguiente pregunta, ¿cuánto % crees que tiene la mente frente al resto (refiriéndose a todo lo que engloba el juego)? La pregunta la hacía a modo de reflexión tras disfrutar del partido.

Le advertí de que quizás no fuese lo suficientemente objetiva y me lancé a responderle (os lo cuento al final).

Como he dicho, el contexto de esta pregunta era el partido perdido pero bien luchado de España contra Italia. Italia tiene uno de los mejores equipos del mundo, a lo que voleibol se refiere. En la competición de las naciones (la copa mundial) quedó sexta cayendo 3-0 en cuartos de final contra la ganadora del mundial, Turquía. Es decir, no nos enfrentábamos a cualquier selección, nos enfretábamos a ITALIA, en mayúsculas.

Cuento esto, porque el rival al que nos enfrentamos, tiene un nivel y rodaje superior al que tenían nuestra jugadoras. No obstante, no es ningún tipo de excusa y así se vio en el partido.

Durante el primer set, las leonas consiguieron estar 6 puntos por encima de las italianas y en la «red zone» (a partir del punto 20) consiguieron estar por encima en un 22-19 (finalmente acabó en 23-25 perdido para España). El segundo set también lo jugamos muy igualadas y fuimos capaces de pasar de un 15-10 abajo a un 19-20 arriba. No obstante nos quedamos de nuevo a las puertas del segundo set (22-25). En el tercero, estuvimos algo más alejadas, pero no paramos de plantarle cara hasta el punto final. Aun así, no quiero hacer demasiado hincapié sobre el resultado de este partido, sino que quiero centrarlo en la actitud de las leonas frente al partido.

Os pongo en contexto, el pabellón estaba repleto, cosa que en España es inusual ver, asimismo, el oponente jugaba en casa con su afición en la grada.

Pero eso no fue motivo para que las leonas se achantaran. Es más sabían a lo que iban y así lo cuenta Pascual Saurín en la entrevista previa al partido: «estamos jugando ante auténticas estrellas», «vamos a salir a por nuestra oportunidad y pelear por el partido» comentaba para LaLiga+. Y eso pasó.

He aquí donde comienza lo curioso e interesante a nivel psicológico.

Al inicio os he comentado que esta publicación salió a raíz de una pregunta, ¿cuánto % le das a la mente frente al resto? Mi respuesta fue: «dependiendo de a qué categoría o nivel nos refiramos, hablaremos de un porcentaje u otro». Bajo mi punto de vista, en un campeonato europeo, la base técnica y táctica de las jugadoras suele ser muy similar. Algunas tienen más potencia, más experiencia en juego o un mayor número de recursos, pero la diferencia suele ser poca.

Ahora bien, creo que lo que marca la diferencia en este nivel de juego es el estado mental de cada jugador y cómo se trabaja en equipo, como conjunto.

Dicho de otra forma, la estabilidad mental ante un parcial con 5 puntos abajo; la seguridad en los movimientos; la decisión correcta; la capacidad de arriesgar; la precisión; el enfoque que permite anticiparse. Eso, es lo que pienso que diferencia el nivel individual del jugador de alto rendimiento.

La gestión cognitiva y emocional, el saber gestionar la presión y tomar decisiones eficaces en periodos pequeños de tiempo, es el matiz que hace a un deportista eficaz.

En competiciones de este tipo, los favoritos son los que más tienen que perder. Asumen una gran presión que no siempre saben gestionar. En cambio, los no favoritos van libres, a disfrutar sin ninguna presión, el caso de España en este partido.

Ese estado en el que no tienen que demostrar nada a nadie permite jugar como vimos la otra tarde. Una España espectacular que nos sorprendió a todos con una actitud y enfoque maravillosa dentro de la pista.

Hace tiempo hablábamos del Estado de Flow y eso mismo fue lo que vimos en este partido por parte del conjunto español.

Las jugadoras estaban enfocadas, disfrutando, fluyendo. Se respiraba confianza y certeza en lo que hacían. Se les veía en la cara que estaban disfrutando y no paraban de sonreir mientras estaban en la pista. Jugar sin presión les permitió jugar dando su mejor versión. Actuaban bajo instinto, no pensaban de más y disfrutaban del resultado.


Paralelamente, quiero poner en valor la importancia de las expectativas y el establecimiento de objetivos realistas.

España lo ha sido, su objetivo era pasar de grupos y sabían que si lo conseguían era complicado avanzar en las rondas siguientes. Llegar a octavos era su premio, según contaba Saurín para LaLiga+. Los objetivos estaban marcados frente a su estado actual, teniendo en cuenta al rival y el contexto que les rodeaba junto con el pasado de ambos equipos.

Este objetivo realista ha permitido a las leonas salir al campo tranquilas, su cometido ya estaba conseguido y ahora les tocaba disfrutar jugando.

Hubiese sido diferente si el objetivo no hubiese sido realista. Si las leonas se hubiesen puesto como objetivo ganar el europeo, el final del partido contra Italia hubiese estado cargo de frustración, cuestionamiento y autoculpa. Aunque estuviésemos en la misma situación, si la idea inicial era tan elevada, la sensación final no sería nada agradable, pese a haber jugado igual de bien. Es más, me aventuro a decir que si ese hubiese sido el objetivo (ganar el europeo), España no hubiese hecho un partido tan bueno como el que hizo frente a Italia.

En cambio, el objetivo era coherente y eso les facilitó hacerse grandes ante un gran rival. Les ofreció jugar sin presión.

Establecer un objetivo acorde a lo que se puede dar crea unas expectativas realistas, garantiza jugar con control y confianza por que se sabe que lo que se puede hacer se hará bien y se asume que hay cosas que no se podrán realizar bien y no pasa nada.

En voleibol jugamos contra otro equipo. No jugamos solas. Al igual que nosotros hacemos punto, ellos también. No siempre que se falle, fue un error nuestro, sino que el contrario tuvo éxito.

Como no es de extrañar mi respuesta frente al % de lo mental fue superior a un 75%, me aventuré a decirle que podría incluso ser parte del 85% del resultado de un partido de este nivel.

Quizás este confundida, no sé. Lo que sí sé es que la mente tiene mucho más poder del que queremos asumir dentro del juego. Siempre que podamos estar con la sensación de control sobre nuestras acciones nuestro rendimiento será mucho mayor. Y eso, fue lo que les pasó a nuestras leonas.

Desde aquí mi enhorabuena al equipo de Saurín, a cada integrante del cuerpo técnico y cada una de las jugadoras que nos permitió disfrutar de un ritmo de juego divertido, emocionante, cambiante e inesperado.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Formación de entrenadores a nivel psicológico

He desarrollado un proyecto en el que ayudo a los clubes a formar a sus entrenadores a nivel psicológico.

En este proyecto se plantean diferentes tarifas según cuanto de específico se quiere trabajar con el entrenador.


¿Por qué trabajo con la formación de entrenadores?


Porque cada equipo es el reflejo de su entrenador y cada club es el reflejo de sus equipos. Si se pretende mejorar un club, es muy interesante hacerlo desde el desarrollo individual de cada equipo. Es decir, desde la persona que gestiona cada grupo, su entrenador.

¿Qué se trabaja?


Se trabaja desde la globalidad del individuo, teniendo en cuenta al entrenador como persona y como líder. Partiendo de esto, nos centramos en cuatro perspectivas: personalidad, conducta, potencial e interacción con los jugadores.

¿Cómo se trabaja?


El proceso consiste en llevar al club a un sitio mejor del que está. Se parte de un punto A, que es el estado actual y con ayuda del proyecto de formación, se llega al punto B, que es el sitio donde el club y el entrenador quieren estar.

El proyecto se adapta al estado actual del club y cada entrenador, buscando proporcionar herramientas individualizadas que puedan ser útiles y prácticas para cada uno de ellos. En el desarrollo de estos recursos se tiene en cuenta el estilo de liderazgo, forma de comunicación y metodología de trabajo, entre otras, del entrenador.

Este proyecto ya está en funcionamiento con otro club. Tengo algún hueco más para trabajar con un club.

Me encantará comentarte todo esto en mayor profundidad durante una breve reunión. En ella podrás contarme todas las dudas que tengas sobre el proyecto y su proceder.

Envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com con tu disponibilidad y te cuento todo por ahí 😊 También puedes contactarme por IG: @mardurannn.


Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva