¿Qué ocurre cuando hago un punto directo?

La euforia excesiva y la posterior desconcentración

Los que ya me conocéis sabéis que es imposible que observe un partido y no esté analizando qué pasa a nivel psicológico.

¿Te ha pasado que tras hacer un puntazo, te hacen un punto directo que ni ves venir?

He visto muchas veces, como cuando se hace un punto directo y este es celebrado eufóricamente, el siguiente punto es perdido de forma inminente.

Quiero decir, mi equipo acaba de hacer un bloqueo, lo hemos celebrado como si hubiésemos ganado el partido y en cuanto la bola se pone en juego, el otro el equipo nos hace punto. Pero no cualquier punto, sino un punto directo que no esperábamos.

Esto no es resultado de una causa-efecto, es solo la interpretación de un hecho al que lanzo la hipótesis que abajo desarrollo. No quiere decir que siempre pueda darse así, pero creo que en muchas ocasiones si puede influir. No obstante, está basado solamente en mi perspectiva como jugadora, entrenadora y psicóloga.

Nuestro cuerpo y cerebro tienden al equilibrio, es lo que conocemos como homeostasis. El cerebro busca seguridad y control, no le gusta las emociones desajustadas, ni aquello que sienta que no puede controlar.

Por eso, cuando hay un desequilibrio emocional de forma positiva, el cuerpo tenderá a desequilibrar la balanza para el lado negativo.

Si la celebración del punto es exagerada, mi nivel de activación subirá exageradamente. Tanto a nivel fisiológico como mental estaré sobreactivado.

¿Recuerdas que ocurría cuando el nivel de activación estaba por encima de la zona de máximo rendimiento? (Tienes una publicación concretamente hablando sobre esto😉)

Si lo recuerdas, enhorabuena, estás siendo un buen alumno.

Si no es así, te lo recuerdo. Cuando nuestro nivel de activación está muy elevado, nuestro cuerpo y mente están sobreactivadas, eso quiere decir que están recibiendo muchos estímulos que deben ser atendidos y procesados de forma correcta en un pequeño periodo de tiempo.

Volviendo a nuestro ejemplo, si acabamos de celebrar eufóricamente un punto, esa energía interna, aceleración fisiológica y mental van a reducir el rendimiento posterior de mi juego.

¿Por qué? Porque el cuerpo ahora tiene que regular ese desequilibrio emocional y actitudinal que acaba de desarrollar. La atención no podrá estar en el proceso de la información relevante como la bola, y el contrario. Sino que estará desarrollando su equilibrio emocional necesario para la supervivencia.

En la parte cognitiva, tras la emoción del «puntazo» que se ha hecho, vienen recuerdos de ese punto, desarrollando pensamientos como «qué puntazo, qué buenos somos, qué buen equipo».

A la mente aún le cuesta desengancharse de esa euforia y de ese momento tan bonito que acaba de pasar. En este momento si se sigue anclado a esa sensación y pensamientos la mente no podrá centrarse de forma adecuada al balón, ni a su relación con él.

¿Qué ocurre a nivel neuronal realmente?

Antes, te he hablado de la tendencia natural del cuerpo a mantenerse en equilibrio. En el aspecto psicológico pasa igual. La homeostasis psicológica, es la que se encarga de balancear nuestras necesidades a través de nuestra acciones.

Por eso, cuando generamos un exceso de dopamina, como respuesta el organismo segrega cortisol en contrapuesto de esta primera reacción.

Es decir, como acabamos de hacer un punto directo el cuál hemos celebrando eufóricamente. Nuestro cuerpo, está secretando dopamina como consecuencia de ese hecho. Te recuerdo que este neurotransmisor tiene funciones relacionadas con la motivación, el aprendizaje y la atención entre otras.

Un nivel óptimo de dopamina es necesario dentro del partido para que podamos tener ese interés competitivo y atencional. Pero si esta dopamina sufre un exceso. El cuerpo responderá a la inversa. En este caso, segregando cortisol, la hormona del estrés, que nos hará sentirnos un poquito menos felices que antes y reducirá nuestra atención.

En este momento, es cuando el otro equipo se aprovecha esta ventaja neuronal. Atacan y como nuestra mente aun anda procesando y equilibrando lo vivido, nos encuentran despistados y se suman un punto más a su marcador.

Normalmente, durante el partido los equipos experimentados suelen mantener un equilibrio emocional. Y es raro, que se sufra este exceso de dopamina. No obstante, es curioso observar como la celebración exagerada en momentos puntuales puede crear, posteriormente, más perjuicio que beneficio.

También he visto algo similar a lo largo de los partidos, en edades jóvenes. Aquí este equilibrio emocional aun no tan desarrollado y pasa que, al inicio del set se juega muy bien, pero no se es capaz de mantener esta dinámica durante todo el partido. Por lo que, a lo largo del mismo encuentro puedes encontrarte equipos muy diferentes en el juego, pero siendo los mismos.

¿Cómo gestionar esa euforia y continuar concentrado en el partido?

Lo primero, pon los pies en el suelo.

Has hecho un punto. Ha sido un buen punto, pero nada más. Se necesitan 25 para ganar el set y ganar 3 set de 5 para finalizar con la victoria a tu favor. Aun hay mucho partido.

Celébralo yendo al centro, choca a algún compañero o pega algún grito. Pero mantén esa celebración. Es importante que la euforia no sobrepase su limite. No proporciones un exceso de dopamina, porque le seguirá el cortisol.

La bola vuelve a estar en juego muy rápido. Así que más rápido tienes tú que volver a conectar con el juego.

Usa tu palabra de detención del pensamiento y rutina de pre-actuación para que reengancharte al siguiente punto sea mucho más fácil.

Tienes una publicación en la que te cuento como desarrollar esa detención del pensamiento. Si quieres ir un paso más allá, envíame un mensaje y desarrollamos juntos esta habilidad para que controles tu pensamiento durante el partido 💪

En resumen, quédate con lo que hiciste bien, date la enhorabuena y sigue currando.

  • Ve al centro a celebrarlo con el equipo
  • Choca la mano a alguien
  • Sonríe a tus compañeros
  • Vuelve a tu posición
  • Localiza la bola
  • Usa tu palabra de detención del pensamiento
  • Enfoca tu atención en la bola
  • Realiza tu rutina pre-actuación
  • Y haz el punto de nuevo

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

PsicoActiva. (s.f.). Psicología, Test, Inteligencia. Recuperado de https://www.psicoactiva.com/

Adaptabilidad del Entrenador

Hoy te traigo un fragmento de uno de los seminarios que imparto en mis formaciones a entrenadores.

Vamos a hablar sobre la adaptabilidad y flexibilidad del entrenador.

Antes de nada, ¿cuánto de flexible te consideras que eres? Es decir, ¿con cuánta eficiencia eres capaz de resolver eventos sorpresa? Si el 10 fuese 100% flexible y el 1 nada flexible, ¿qué número te darías? Escríbelo en los comentarios.

Ahora, metámos de lleno en el concepto de adaptabilidad y flexibilidad. Quiero explicártelo a través de una investigación que hicieron Sergio Jiménez y Alberto Lorenzo con entrenadores de baloncesto.

En este estudio entrevistaron a 16 entrenadores de éxito para identificar que era lo que les hacía ser flexibles y tener esa capacidad adaptativa ante cualquier evento, persona y situación.

Los mismos investigadores de esta intervención definen este concepto como ser capaz de interpretar las experiencias de una forma eficiente e innovadora frente al contexto. Y para mí, la adaptabilidad del entrenador se basa en saber responder adecuadamente según la situación, el jugador y el contexto en el que se dé el conflicto.


Resumen del estudio

El estudio esta hecho bajo una metodología cualitativa. No hay resultados numéricos, sino que se evalúan cualidades y características de la persona. Se trabaja bajo un mapa más interpretativo donde el investigador puede profundizar sobre la forma de actuar del entrenador.

Durante estas 16 entrevistas, que fueron transcritas después, sacaron tres apartados principalmente. La adaptabilidad en función de los jugadores, de la competición y del entorno.

Según los entrevistados, y como bien tú ya sabrás, el entrenamiento es un proceso inestable, muy dinámico, complejo y personal (Jiménez y Lorenzo, 2010).

Añadían, también, que debe desecharse la creencia de que existen unas normas concretas para resolver un entrenamiento. A menudo, esta rigidez va a estar en conflicto con otras limitaciones que pueden aparecer.

«Gestión de la incertidumbre» e «improvisación regulada» han sido dos conceptos muy nombrados por los entrenadores en sus intervenciones. Y a mi, particularmente, me parecen términos muy interesantes a tener en cuenta.

Los entrenadores cuentan que han desarrollado estrategias flexibles de planificación y rutinas que se adaptan a la incertidumbre y evolución propia de un entrenamiento. Durante este, hay una alta participación del primer concepto de este párrafo, la incertidumbre, y la práctica del entrenamiento es totalmente una improvisación regulada. Eso si, afirmaban que aunque un entrenamiento este lleno de incertidumbre e improvisación uno debe ir con su planteamiento diseñado y allí ir modificando. Nunca debería ir a la aventura e improvisar desde el inicio.

Los expertos en baloncesto nos relatan como ellos no abandonan su modelo de entrenamiento, sino que adaptan el suyo propio a la situación. Van incorporando nuevos conceptos al modelo que ya tienen, generando así una mezcla que coexiste con el nuevo entorno.

Muchos concluyen en que el concepto de adaptabilidad se da bajo la experiencia y comprensión del aprendizaje acumulado a lo largo de los años.

No te lo dije antes, pero todos los investigados tenían una media de 25’76 años de baloncesto a sus espaldas.

Y si lo piensas un segundo, tiene mucho sentido. Hemos dicho que la adaptabilidad es tener recursos y saber responder de la mejor forma a cosas que no esperábamos. Por lo que la soltura de esta habilidad la dará muchas experiencias y situaciones diferentes. Es muy coherente, que aquellos que mejor adaptabilidad y flexibilidad tengan al entorno sean lo más veteranos.

Y ahora dirás, Mar, pues, yo no llevo 20 años entrenando, ¿cómo desarrollo esta habilidad? Quédate tranquilo, al final de esta publicación te digo cómo hacerlo.

No obstante, sigamos con lo que te estaba contando.

Los exitosos entrenadores, creen que la filosofía propia también influye enormemente en el resultado de nuestra forma de entrenar y por lo tanto, en la rapidez de esa adaptación.

Con todo esto, entrenar se convierte en un proceso social, ya que es un lugar en el que ponemos en abierto nuestros valores personales, expectativas y presiones durante la interacción con los demás. Asimismo, el estilo de comunicativo del entrenador cobrará mucho valor en esta relación.

Acaban concluyendo nuestros científicos que la adaptabilidad es un rasgo fundamental para tener éxito. Este éxito consiste en ser diestro en la adaptación de su modelo de entrenamiento a las circunstancias especificas que se den y saber implementarlo en otras situaciones distintas.


Adaptabilidad emocional

A todo esto, quiero añadir algo sobre este concepto.

La adaptación no debería quedarse solo en aspectos sociales. Creo que sería muy interesante ir un poco más allá. Para que sea útil esa acción camaleónica, ésta debe ser completa. La respuesta del entrenador debe albergar aspectos a nivel emocional y cognitivo, además de sociales, claro está.

Quiero decir con esto, que tratemos de crear una interacción con el jugador algo más profunda, que no solo se base en el aspecto social y superficial que evocan las palabras, sino que se trate de un proceso de entendimiento real en el que se busca comprender que siente y piensa el otro para que así, la acción de adaptabilidad con el jugador sea más sencilla y efectiva.

Dicho de otra forma, a parte de saber cómo comunicarte y qué ejercicio modificar para que la tarea salga bien. Pienso que, un entrenador debe ser capaz de modular sus respuestas según el estado emocional y cognitivo de sus jugadores.

Por ejemplo, la intensidad que pidamos en un ejercicio debería depender del estado emocional y fatiga mental del jugador. Si tuvo un día estresado, discusión con su familia o lleva una mala racha a nivel sentimental, ese jugador tendrá la mente más dispersa que de costumbre. ¿O acaso tu eres capaz de rendir igual estando agotado que fresco? Esa carga emocional va a influir directamente en su rendimiento y como ser humano, no siempre podrá estar al cien por cien.

Por esta misma razón, identificar y adaptarte al nivel emocional de tu jugador le va a dar un mayor rendimiento y sensación de eficacia. En cambio, si el reto y tu exigencia son mucho mayor a lo que ese día él puede dar, acabará disminuyendo su rendimiento y autoconfianza en sí mismo.


¿Cómo desarrollar esta adaptabilidad?

Sencillo, enfréntate a muchas situaciones diferentes, con diferentes personas y en contextos distintos.

Cambia de equipo, de género, de club, de jefe, de competición. Proponte retos que te hagan desarrollar un pensamiento alternativo que dé luz a una perspectiva diferente y a una flexibilidad mayor.

Si no puede hacer esto, a bajo te muestro algunas ideas que pueden ayudarte sin que tengas que marcharte de tu club ni abandonar a tu equipo.

Baroody y Dowker (2003) citado por Jiménez y Lorenzo (2010) explicaban que el uso de estrategias flexibles y creativas son esenciales para el desarrollo de esta habilidad.

Te dejo aquí algunas ideas para que adaptarte a cualquier situación sea mucho más fácil.

  • Elabora rutinas propias que sean flexibles, que estén abiertas a diferentes contratiempos.
  • Modifica e innova mensualmente apartados de tu modelo de entrenamiento, añade algo que hasta ahora no hiciste.
  • Observa y analiza a otros entrenadores e integra las cosas que más te gusten de ellos en tus entrenamientos.
  • Crea un apartado destinado a cómo resolverías posibles situaciones extrañas que puedan darse cada vez que diseñes tu entrenamiento.
  • Sé creativo e ingenioso, no te pongas límites (caminar por la naturaleza te ayudará a desarrollar esto).
  • Observa y analiza el comportamiento de tus jugadores. Fíjate en sus rostros, ¿qué expresiones reflejan? Modula tu intensidad frente a ellos según sea el resultado de su desarrollo en el entrenamiento y su estado emocional.

En resumen, el estudio muestra como la adaptabilidad es una característica específica de aquellos entrenadores que desempeñan su trabajo en el contexto del alto rendimiento (Jiménez y Lorenzo, 2010). Es decir, es una habilidad que delata a un buen entrenador. Por lo que, tener en tu repertorio interno esta habilidad te va a hacer realizar un buen papel sea cual sea el contexto.

Así que, si ya cuentas con esta habilidad, enhorabuena. Estoy segura de que es el resultado de mucho trabajo a la espalda.

Si aun no, y quieres desarrollarla, envíame un mensaje y nos ponemos a trabajar en ella.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencia

Jiménez Sáiz, S. y Lorenzo Calvo, A. (2010). El buen entrenador como experto adaptativo que lidera al grupo. Revista de Psicología del Deporte, 19(1), 9-21. [1]

¿Por qué mi compañera me mira mal cuando fallo?

Las caras feas durante el juego ¿Para quién son realmente?

Hace un tiempo publiqué un post sobre el lenguaje no verbal en el voleibol. En él os explicaba los diferentes gestos paradeportivos y como estos podían afectar. A su vez, os contaba como actuar, a nivel de lenguaje no verbal, cuando una compañera falla:

Hoy quiero profundizar sobre este último aspecto.

Solemos suponer que cuando hay una mala cara en una de mis compañeras es porque algo de lo que yo hice no le pareció bien. Pero… ¿por qué crees que esa cara es para ti?,¿cómo sabes que esa «cara de asco» no se la está poniendo a sí misma?

Y pensaréis, pero Mar ¿qué dices?

Os cuento.

Como ya sabéis soy entrenadora de un equipo infantil. Las observo y analizo todo el rato. Como se miran, como se comportan, que se dicen sin palabras… Y trato de identificar que les hace actuar de una u otra forma.

Llevo tiempo viendo, y no solo pasa en mi equipo, como cuando una de mis jugadoras tiene un mal inicio de entrenamiento o empieza a cometer errores, pone malas caras. Entiéndase mala cara como rostro tenso, ceño algo fruncido, labios tensos y hacia abajo. No se le ve feliz, vaya.

Pone malas caras y se enfada con todo lo siguiente que hace.

Siento que el no saber gestionar ese enfado y frustración, por no obtener el resultado esperado, hace que no pueda contener esa rabia consigo misma y la expresan en su rostro y en sus gestos inconscientemente.

Como es un deporte colectivo donde se necesita a la otra, si a mi no me sale algo bien, y pongo mala cara. La otra tampoco tendrá buena cara.

Te lo cuento mejor en un ejemplo

Imagínate que estamos en una rueda de ataque.

La atacante lleva cometiendo varios errores a lo largo del inicio de la rueda. En la quinta colocación que remata a la red, ésta se cabreaba, pone mala cara, resopla y con aspavientos se va al final de la cola.

¿Tienes esa imagen en la cabeza? Retenla. Porque quiero que a raíz de ahí, analicemos como se quedan el resto de jugadoras, en concreto la colocadora.

¿Qué creéis que pensará la colocadora ante esa respuesta? ¿Pensara que esa reacción es porque la atacante esta frustrada o porque la colocación no fue buena?

Si has estado en esta situación, sabes que lo primero que piensas es que ese error fue culpa tuya y que esa cara iba para ti.

Pero como ves, realmente no fue así, la atacante estaba enfadada consigo misma. Y esa expresión no tiene nada que ver contigo es solo una mala gestión de la frustración e irá interna.

Lo que ocurre es que esto no se habla. Por lo que la colocadora cree que lo esta haciendo mal y la atacante piensa que no le sale nada bien.

¿Cuál crees que es el resultado de esto en el desarrollo posterior a la rueda y al partido?

Si tu ves esto desde fuera, verás a las jugadoras con cara seria, como enfadadas. Son causa de las neuronas espejo, contagiamos nuestro estado emocional a las demás.

Lo curioso es que si les preguntas porque no sonríen, no sabrían decirte, incluso pueden negarte la expresión que tú ves con tus ojos en su rostro.

No son conscientes pero este simple enfado con una misma, sin una comunicación al equipo, hace que se genere un clima turbio en el que no se sabe que pasa, pero donde la cosa no fluye.

¿Cuál crees que será el desarrollo en el partido con este escenario?

Para que no pase eso, te doy algunas ideas para tratar este tema.

¿Cómo solucionar esta situación?

Es complicada. Te soy sincera. Cómo entrenadora me he enfrentado a esto y es difícil solventarlo de forma rápida.

Para empezar, la que está enfada consigo misma suele negar que está enfadada. Y mucho menos te admitiría que tiene cara fea. La otra se quejará de que su compañera le pone mala cara. O, no te comentará nada de esto, pero rondará por su cabeza qué fue lo que hizo mal para que la otra le mirase de esa forma.

Entre ellas no van a hablar. Y si lo hacen, quizás no tenga buen resultado. Se reprocharán que le miro mal y como no es consciente de esa expresión involuntaria, se sentirá ofendida.

Esto es la explicación de lo que ocurre. No una justificación.

Otro tema a tocar es que, a veces somos realmente sensibles a la respuesta de los demás sobre lo que nosotros hacemos. Es decir, ponemos nuestra valía como jugador según lo que comentan o dicen de mi. No sobre lo que yo opino o mis resultados objetivos.

Y esto surge por una baja autoconfianza, en la que siento que no tengo los recursos y que no soy lo «suficiente» para esa acción.

Por lo tanto, para reducir el clima mustio durante un entrenamiento o partido, ten en cuenta lo siguiente:

  • Habla todo con tus compañeras. Confía en ellas, comentarles lo mal que te sientes por no tener un buen día. Se honesta emocionalmente contigo y con ellas sobre lo que sientes.
  • Pide disculpa por tus caras y actitud. Son inconscientes y si aún no sabes cómo gestionarlas, estarás mostrando una expresión interna al exterior que realmente no quieres mostrar.
  • Observa que expresiones se manifiestan en tu rostro cuando te enfadas y analízate cuando ocurra algo parecido. Si encuentras alguna de ellas, relaja el rostro, así se irán difuminando.
  • No te tomes a lo personal lo que ves o escuchas. No eres tan importante como para que todas las caras vayan a ti, ni todos los comentarios. Relativiza todo y más en momentos de tensión.
  • Y a ti entrenador. Ten paciencia, haz que se comuniquen y traten de ser consciente de sus malas caras y de lo incómodo que es trabajar en un clima serio, rumiante y con tendencia a la frustración

Por lo tanto, quiero que te quedes con siguiente. Durante el entrenamiento y el juego mostramos mil expresiones. Estamos en relación con nuestras compañeras y es normal que en momentos de tensión se den conflictos. Esto es lo natural, ahora hay que tratar de reducir el conflicto innecesario lo máximo posible.

Recuerda que las caras, gestos y acciones que hagan los demás no tienen porqué ir para ti. No te tomes a personal esa cara o gesto.

Y si es al contrario y eres tú la que suele ponerlas. Cámbiala. Relaja el rostro, trata de ver gestionar el enfado y frustración de una forma en la que solo te incumba a ti y trata de no cargar a lo demás con tu ira. Deja ayudarte por tus compañeras van a intentar animarte.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Cuatro estrategias para controlar tu mente cuando estás cansado o dolorido

Quiero mostrarte una serie de herramientas que pueden serte útiles para controlar tu pensamiento.

Controlar tu autodiálogo mediante lo que te dices es esencial en cualquier especialidad deportiva.

Este recurso va destinado para aquellos periodos en los que la competición es larga o muy intensa (una carrera, triatlón, hockey sala) y la actividad es bastante explosiva, monótona o aburrida. También puede ser muy útil para momentos de pausa dentro del juego.

Por lo tanto, la idea es tener el poder de controlar las sensaciones de cansancio o dolor y la actividad cognitiva negativa que se desarrolla alrededor de esos sentimientos de incomodidad: «con este dolor no sé si podré llegar, «estoy que no puedo más», «me rindo».

Está claro, que estas sensaciones y pensamientos pueden tener una base real que no se debe ignorar.

Por esta razón la intención es favorecer al deportista para que continúe en la competición controlando su pensamiento, ya se encuentre cansado, dolorido o desmotivado.

Técnicas atencionales

Lo que te presento a continuación son cuatro categorías que relacionan las demandas atencionales de la situación deportiva (correr, nadar, etc.) y la atención/distracción a la sensación que se desea controlar (cansancio, dolor, pensamientos negativos). Es decir, mezcla la atención que debo tenerle al desarrollo de la actividad con los pensamientos negativos que surgen a causa del cansancio, dolor o errores.

Estas categorías son:

  • Atención-Distracción; el deportista se centra en el desarrollo deportivo y se distrae del cansancio/dolor. Debe enfocarse intensamente en los estímulos y respuestas que son relevantes para rendir (la zancada al correr, la situación de los rivales, el feedback del pulsómetro). «Céntrate en cada pisada», «vas bien de pulsaciones», «en esa bajada me dejo caer y acelero», pueden ser algunos de los pensamientos que mantendrán al deportista atento a su demanda deportiva.
  • Atención-Atención; el deportista dirige su atención a las demandas deportivas y a las sensaciones de cansancio/dolor. Asocia las sensaciones del rendimiento deportivo a su estado físico. «Estoy cansado, pero voy muy bien»; «me duelen las piernas, pero un último esfuerzo y llego»; «sabía que sería duro, pero sigo corriendo bien», son los pensamientos que acompañan a esta categoría.
  • Distracción-Atención; el deportivas aparta su atención de las demandas deportivas y atiende solo a las sensaciones cansancio/dolor. Evalúa el grado de cansancio/dolor usando una escala de 1-10 de para trasformar esas sensaciones en estímulos más agradables (imagina que es un masaje; imagina que es un proceso que controla el dolor (anestesia). «Me duele pero puedo controlarlo si me concentro en ese dolor», sería el pensamiento ideal para acompañar a esta estrategia.
  • Distracción-Distracción; el deportista aparta su atención de las demandas deportivas y del cansancio/dolor. Se centra en imágenes o pensamientos ajenos a la actividad; habla con un compañero; se centra en la música que oye en unos auriculares; (si es posible) aplica algún ejercicio de relajación; o piensa en cosas que entretienen su atención.

Es importante que el deportista junto con el psicólogo, elija y perfeccione las técnicas que crean que más útiles les será para usar. a utilizar.

Normalmente, es apropiado que disponga de al menos dos de estas categorías para poder combinarlas en el trascurso de la competición.

Así, cuando aparezca el cansancio o el dolor, podrá decidir seguir centrado en el rendimiento, ignorar la sensación o asociarla; luego, puede distraerse de ambos para mantenerse dentro de la carrera.

El deportista debe aplicar las técnicas que considere más eficaces. No obstante, una buena estrategia es pasar de una categoría a otra.

La misma actividad de cambiar y poner en práctica distintas técnicas es un trabajo mental muy productivo que conduce a contrarrestar y reducir la actividad mental negativa relacionada con las sensaciones de cansancio o dolor


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.

¿Cómo trabajar en equipo con alguien que me cae mal?

Seamos sinceros. Dentro de un equipo, no todo el mundo nos parece igual de amigable. Podemos tener una relación cordial con todos, pero no con cualquiera del equipo, te irías a ver una película al cine.

Esto es lo normal. Cada uno es afín a aquellas personas que tienen sus gustos, su forma de ver la vida y por ello tendemos a tener una mejor relación con determinadas personas.

Dicho de otra forma, no es un problema que alguno de tu equipo no sea tu mejor amigo. Es un problema, que sino es tu mejor amigo, no sepas trabajar en equipo con él.

Como he dicho, sois un equipo y aquí entra el juego un concepto que me encanta. La interdependencia, ¿Qué significa esta palabreja?

Pues según la RAE, interdependencia quiere decir dependencia recíproca. Sigues sin entenderlo, ¿verdad?

Me explico, la interdependencia es cuando las personas se necesitan mutuamente para conseguir un fin. Se podría decir que es una dependencia bidireccional donde un jugador necesita al otro para realizar correctamente su trabajo. En los deportes de equipo se precisa de la acción del compañero, para realizar la acción propia. Un atacante no puede rematar sin una colocación anterior. Y un colocador no puede colocar sin una recepción inicial.

Lo que hago influye en mi compañero, por eso ambos nos necesitamos. Mejoraré si el otro mejora.

Vale Mar, entendí la interdependencia, pero ¿ahora cómo hago para trabajar con el que me cae mal?

La respuesta te la daré bajo una historia real.

El psicólogo Pep Mari, en su libro, Liderar equipos comprometidos, nos cuenta una anécdota sobre cómo él solucionó un situación muy parecida a la que os planteo.

Cooperar con la persona que odio

Pep comenzaba esta historia tal que así: «quiero comentarte un caso que me abrió los ojos: el de dos remeros que, si remaban juntos, tenían serias opciones de conseguir medalla«.

A esto, añadí que solo había un inconveniente. Por temas personales, los deportistas se detestaban, o como el mismo Marí escribe «no podían ni verse en pintura».

Pep, realizó una entrevista con cada uno de ellos. Por supuesto, fue por separado.

  • PSICÓLOGO: ¿Es verdad que no tragas a tu compañero?
  • REMERO: ¡Cierto!
  • PSICÓLOGO: ¿Qué estás dispuesto a hacer para ganar una medalla?
  • REMERO: Todo lo que esté en mis manos…
  • PSICÓLOGO: ¿Incluso remar con tu compañero?
  • REMERO: Si solo es remar, sin hablarnos, sí.
  • PSICÓLOGO: Entrenador, ¿podrías escribir en un papel todas las tareas que debería ejecutar en el bote el día de la regata?
  • Entrenador: Ya lo traía preparado de casa, son estas.
  • PSICÓLOGO: ¿Estarías dispuesto a hacerlas?
  • REMERO: ¡Sí!
  • PSICÓLOGO: Vamos a repetir el mismo procedimiento con tu compañero, si acepta, tal como has hecho tú, en estas condiciones, ¿estarías dispuesto a remar con él?
  • REMERO: Así, sí…

Casualmente, coincidían en sus respuestas. Mientras que solo fuese remar, estaban de acuerdo. Remaron juntos, consiguieron la medalla pero no se saludaron, ni felicitaron, ni al comienzo, ni con la medalla en mano.

Concluía este apartado Marí diciendo que, bajo su experiencia, en los equipos cuanta más cohesión había mejor se entendían mientras competían. Esto ayudaba a que el compromiso estuviese al mismo nivel y el rendimiento fuese óptimo. No obstante, añadía que no hace falta un alto nivel de cohesión para conseguir los objetivos establecidos, como bien, estos dos remeros nos mostraron.

Entonces, ¿para rendir tengo que llevarme bien con mi compañero?

Leyendo sobre esto, te diré que aun no hay una verdad absoluta como tal.

Creo que es importante que antes de resumirte las ideas claves sobre cohesión y rendimiento, sepas las dos funciones principales de la cohesión.

Por un lado tenemos la cohesión social (orientada hacia el mantenimiento y desarrollo de las relaciones dentro del grupo) y por el otro, la cohesión a la tarea (orientada hacia lograr un objetivo). Definidas así por Isabel Castillo y Octavio Álvarez en Psicología social de la actividad física, el deporte y el ejercicio.

Estos autores, recopilan lo que se conoce hasta hoy sobre la relación entre cohesión y rendimiento.

Hay tres ideas principales, o como ellos dicen, el resultado de tres metaanálisis. Cada uno da una visión algo diferente y contrapuesta a la anterior. Vamos a verlas😉

En primer lugar tenemos a Carron (2002) que dice que no hay diferencias entre la cohesión social y tarea. Las dos aportan el mismo buen desarrollo al rendimiento. A más cohesión, sin importar cual, mayor rendimiento.

En cambio Filho (2014) dice que se produce más rendimiento en los equipos cuando la cohesión está enfocada a lo que sería la tarea. Y que cuando se trata de cohesión social, el rendimiento no es tan alto.

Rivio (2009), como ultimo aportador en este tema nos cuenta que, tras una investigación en un equipo de hockey hielo, se descubrió que en los grupos con una alta cohesión (tarea y social teniendo en cuenta la integración y la atracción hacia el grupo) daba lugar al conformismo dentro del grupo, baja calidad en la evaluación del rendimiento y disminución del rendimiento real. A su vez se desarrolló un proceso desadaptativo con pensamiento grupal y polarización del grupo. Es decir, que si te llevas demasiado bien con todo tu equipo puede ser algo contraproducente para el rendimiento de este.

Si te llevas mal con tu compañero, haz esto:

  • Elije a un intermediario, que hable con ambas partes como hizo Marí. Esta persona será la encargada de establecer los limites que cada uno de vosotros poneis sobre vuestra relación.
  • Deja muy claro el objetivo y las aportaciones con las que sí te sentirás cómodo y estás dispuesto a realizar.
  • Trabaja y coopera con tu compañero enfocado en ese objetivo. La interdependencia es saber que los dos os necesitáis y que el trabajo de uno influirá en el otro.
  • Si no os soportáis, no tenéis porqué entablar conversación, pero si realizar el trabajo que prometisteis.

En resumen

Es cierto que la cohesión influye en rendimiento y que siempre se trabaja mejor si se tiene una relación cordial. Pero, como hemos visto, no es tan importante esa cohesión social dentro de un equipo, ya que lo que prima en este es la consecución de los objetivos.

Claro esta, que esta aportación va orientada a los equipos que tienen que cumplir con un alto rendimiento. No sería igual en equipos de jóvenes en periodos de formación. En estos casos, si cobra la cohesión social un importante papel para la adherencia al deporte y el desarrollo de habilidades interpersonales (Castillo y Álvarez, 2023).


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀La Catalizadora Deportiva


Referencias

Castillo, I. & Álvarez, O. (2023). PSICOLOGIA SOCIAL de la actividad física, el deporte y el ejercicio. McGraw Hill.

Marí, P. (2017). Liderar equipos comprometidos. Barcelona: Plataforma Editorial

«Hemos perdido por mi culpa»

Lee esto siempre que creas que perdisteis por tu culpa

Ha pitado el árbitro.

Fin del partido.

Has perdido.

En tu mente, estalla una cascada de pensamientos que te hacen sentir extremadamente culpable.

«Qué mal jugué», «no hice nada bien, estuve fatal», «hemos perdido por mi culpa».

Sin darte cuenta estos pensamientos se han apoderado de ti. Te entran ganas de llorar y sientes mucha rabia. Te sientes incompetente, incluso inútil, super frustrado. Quieres mejorar y no sabes como podrías hacerlo.

Siguen esos pensamientos rondando tu cabeza y tú estás enredado en ellos. Tienes la mirada perdida y rostro triste. Se acercan tus compañeros, tu entrenador y tu familia a decirte que lo hiciste bien, pero tú solo sientes que te lo dicen para que no te sientas mal, porque no hiciste un buen partido.

Te vas al vestuario mientras tus pensamientos siguen destrozándote. Cada vez te sientes peor, y la frustración se va apoderando de ti. Tratas de animarte, pero esa voz interna, te calla trayendo a tu recuerdo las imágenes de todos los errores que hiciste. Aquella bola que se te quedó en la red, el remate que se fue fuera, esa bola que cayó delante tuya…


Es posible que este ejemplo te resulte familiar, probablemente te hayas sentido así alguna vez. A lo largo de la trayectoria de un jugador los partidos malos son frecuentes .

El fin de este artículo será tratar esta sensación de la mejor manera y sacarle partido a esa «aparente incompetencia» tuya.

Quiero que entiendas en primer lugar que este ejemplo no tiene por qué ser algo malo. Me explico, la frustración forma parte del progreso como jugador. Necesitamos sentir que no somos suficientes en algo para esforzarnos más y poner el enfoque en eso que buscamos. Por ello, de primero, esta situación no debe porqué suponer un malestar emocional que perdure.

El problema estará cuando este evento se repita continuamente, te impida motivarte y concentrarte en el entrenamiento, generalices tu resultado deportivo a tu vida (haciendo dudar de tu valía personal), o suponga un desequilibrio sobre tu autoconcepto y autoconfianza.

Dicho de otra forma, la frustración va a ser algo negativo si sobrepasa el límite en el que en vez de motivarte para ir al entrenamiento, te hace que no quieras enfrentarte al balón de nuevo.

¿Cómo gestionar la frustración y autoculpa tras el partido?

En primer lugar, recordarte que estas sensaciones que se producen tras un partido son emociones. Acuérdate, como ya conté en otras publicaciones, que las emociones son estados internos involuntarios, no podemos controlarlas una vez han aparecido. Pero si podemos controlar nuestra respuestas frente a ellas.

Quiero decir, no puedo evitar sentir rabia, enfado y tristeza al perder, pero sí soy responsable y dueño de qué hacer y cómo actuar ante esos sentimientos y pensamientos.

Estas emociones desagradables van a desarrollar pensamientos negativos y muy desagradables. Estos, si están bajo nuestro control y es nuestra responsabilidad controlarlos y modularlos.

Vamos a ello.

Te lo voy a hacer muy fácil. Solo van a ser cuatro pasos a seguir:

Déjate de culpas. Sois un equipo.

Se ha perdido, sí.

Has hecho cosas que podrían haber estado mejor, sí.

Has acertado en muchas cosas, sí.

Acepta que hiciste cosas mal, al igual que también hiciste cosas bien.

Tú realmente sabes que «lo hice TODO mal» no es una afirmación realista del partido.

Por eso mismo, lo primero es dejar de echarte todas las culpas. La ultima acción negativa puede que fuese la tuya, pero no fue la única. No sé perdió solo por esa acción.

Segundo, sientes rabia, sácala. Sin herir ni herirte, pero sácala. Busca la forma más sana que conozcas de sacarla de ti. Pero no la dejes dentro. Escribe, cuéntaselo a alguien, date un paseo, dibuja, cualquier cosa, pero haz que esa emoción desagradable esté fuera. No te muerdas los labios, aprietes los puños o niegues tu estado de ira. Esa contención atrapa la emoción dentro de ti. Sacar esta emoción te ayudará para realizar el paso tres.

Tres, vas a descubrir si realmente lo hiciste tan mal. Si tienes algún recurso objetivo (video o estadísticas), úsalo, te será muy útil poder tener una herramienta franca que alivie tu sensación subjetiva. De todas formas, tengas o no un extra objetivo vas a profundizar en el partido. Quiero que hagas lo siguiente. Elabora un análisis más detallado sobre tus acciones durante el partido.

En este punto es importante que entiendas que la memoria es prisionera de tu interpretación de los hechos, así que es posible que recuerdes que hiciste cosas mal, aunque no fueran así. Por eso, la importancia de que algo objetivo te muestre la realidad.

Volvamos al análisis que te pedí. Escribe aquellas acciones que más presentes tengas, y todas las que recuerdes. Clasificarlas en:

  • Acciones a mejorar
  • Acciones que mantener

Esta clasificación te ayudará a desarrollar críticas constructivas frente a tu desarrollo.

No te castigues por lo que hiciste, acepta y perdónate, actuaste de la mejor forma que sabias con los recursos y conocimientos que tenías en ese momento.

Una vez tengas esa clasificación hecha, entremos en el paso cuatro.

Coge todas las acciones a mejorar y trata de ver qué hacer para potenciarlas. Crea un mini plan para trabajar lo que fue mal durante el partido. Haz una guía de qué te gustaría trabajar, individualmente, en los entrenamientos de la semana próxima para evitar repetir los mismo fallos en el siguiente partido.

Haz este mini plan junto a tu entrenador, para que tu trabajo y el enfoque pueda desarrollarse en el entrenamiento al paralelo del objetivo grupal semanal.

De nada vale que te frustres si eso no te hace ir al entrenamiento con ganas de mejorar. Pon foco en lo que más te preocupa, pide ayuda y trasforma esa frustración en motivación y coraje para tratar de hacerlo mejor

En resumen:

  • Paso 1: Sois varios, no solo juegas tú. Hiciste cosas bien y cosas mal.
  • Paso 2: Saca tu rabia e ira de forma sana, camina, escribe, habla.
  • Paso 3: Haz una clasificación de las acciones más representativas del partido. Ayúdate de herramientas objetivas.
  • Paso 4: Crea un mini plan para enfocarte en lo que más te preocupa.

Como extra, busca una perspectiva diferente a la tuya, y por favor, no te autocastigues, acepta el partido, perdónate y ponte manos a la obra para hacerlo mejor.

Ponlo en práctica

Te invito a crees tu diario de entrenamiento. Quiero que este cuaderno forme parte de tu mochila de entrenamiento, al igual que lo son tus rodillas o tu stick.

Al final de cada entrenamiento, escribe cómo fue y cómo te sientes. Úsalo también en los partidos y ahí, clasifica las acciones y redacta el análisis que te pedí para gestionar tu frustración.

Este simple cuaderno te ayudará a ser mucho más conscientes de tu emociones, de tus pensamientos y de como estás evolucionando e interpretando lo que ocurre.

Además, será un bonito recuerdo cuando pasen los años y te recuerdes al leerlo


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Rendimiento deportivo en presencia de otros

¿Afecta el público a como se juega?

Vitali Kobzev lo tiene claro y así nos lo contó en La Charla PsicoDeportiva

Vitali Kobzev en La Charla PsicoDeportiva

Y ¿tú que opinas?

Ahora, vamos a ver que dicen las teorías sobre ello.

Para empezar, este rendimiento en presencia de otros tiene dos resultados, la facilitación o la inhibición social.

El primero en acuñar el término de facilitación social fue Allport en 1924. Con esta frase hacía referencia a esas situaciones en las que el rendimiento deportivo se mejoraba en presencia de otros. Por el lado contrario y años más tarde, Zanjonc (1967), nos habló de la inhibición social. Hacía alusión con este término al empeoramiento del rendimiento deportivo cuando hay otros a nuestro alrededor.


Este mismo autor, desarrolló una teoría que explicaba el modelo explicativo de estos dos conceptos. La teoría del drive, como la bautizó decía lo siguiente: «la presencia de otras personas aumenta tanto la activación como el impulso de la persona» (Zajonc, 1967, citado por Castillo y Alvaréz, 2023). Este impulso produce una mayor probabilidad de que la persona ejecute respuestas dominantes. Las respuestas dominantes son aquellas que prevalecen ante otras, las que se adquieren en presencia de un estímulo. Dicho con otras palabras, serían aquellos gestos que nos salen automáticos.

Retomando con la teoría del drive, la grada con gente hará que se desarrollen respuestas automáticas en tareas sencillas para el jugador, aumentando así su realización en estas, pero, hará que las respuestas más complejas se vean inhibidas (no se desarrollen).

Relacionando esto, con equipos en edades de formación podríamos entender lo siguiente. Un jugador joven durante el partido en el que hay público solo desarrollará aquellas acciones que ya tenga en su memoria como respuestas dominantes y automáticas ante un estímulo.

Imagínate que una de tus jugadoras tiene como conducta reactiva rematar fuerte, sea como sea la colocación. Si este chica se encuentra jugando ante el público es más probable que ejecute esa acción, dominante ante ese estímulo concreto. Lo raro será que desencadene el aprendizaje nuevo que comenzó a trabajar esa misma semana.

En esta situación, las tareas complejas son inhibidas (no se darán aprendizajes nuevos) y las acciones automáticas son facilitadas (se realizará aquello que ya se domina).

Lo contrario ocurriría en un jugador con mucha trayectoria y experiencia. En este caso, como nos contaba Vitali al principio, para él, que haya público siempre es mejor, es más bonito. El central ya tiene automatizados los gestos y acciones adecuadas ante cada estímulo, por eso él se ve beneficiado ante esa grada repleta.

En contraste, mis jugadoras (chicas que recién acaban de empezar a jugar) suelen ponerse nerviosas ante el público y no siempre quieren que haya. ¿La razón? La que te he comentado. Mis jugadoras aun no tienen los patrones correctos desarrollados ni sus respuestas automáticas son las que más correctas.

Son jugadoras que están aprendiendo, por lo que en el partido, como aun no tienen automatizados los patrones técnicos correctos, los ejecutarán como saben hacerlo. Es decir, jugarán peor de lo que entrenan.

Además le añadimos que su atención estará dividida y se sentirán evaluadas (te lo explico más adelante).

Y esto no quiere decir que lo que se trabaja durante la semana no esté surgiendo su efecto. Sino que, hasta que eso no forme parte de la respuesta dominante, mis jugadoras seguirán realizando conductas automáticas no muy acertadas.

Por lo tanto, sé paciente cuando tus jugadoras en formación estén en la pista. El público tiene este efecto en nosotros. Facilitará las acciones simples e inhibirá las complejas. Siendo complejas las que aun no están dominadas por el jugador. No obstante, en el entrenamiento, donde no haya público, si realizará esas nuevas acciones que aun no tiene automatizadas.

Este fenómeno se ve muy claro en la tanda de penaltis dentro del fútbol. Ante esa situación, el jugador tiene más tendencia a enviar el balón a donde hasta ahora lo ha enviado. Además, cuanta mayor transcendencia tenga el partido, más probabilidad tendrá de mantener esa tendencia propia hacia una dirección concreta.

Otros autores también nos habla sobre el impacto del público. Cottrel (1972) elaboró la teoría de la aprensión a la evaluación. Es decir, formulaba que la presencia de otros actúa como distractor para el juego, incrementando el impulso y la respuesta dominante, como ya nos contaba Zajonc.

Por otro lado, la teoría biprocesual del procesamiento de la información de Manstead y Semin en 1980 defendían lo siguiente. Las tareas automáticas tiene un desarrollo rutinario, por eso, en presencia de la gente aumentan su atención y su rendimiento.

Opuestamente, ocurre con las tareas controladas (esas que aun se encuentran en aprendizaje) que requieren una mayor atención y concentración para realizarse. En estas la grada ejerce una función evaluadora (siento que están juzgando y hablando sobre como lo hago) y por esa razón el jugador divide su atención entre la tarea y el público, lo que solo le permite desarrollar tareas que ya están automáticas, porque son las que necesitan menos concentración para que se den.

En último lugar, Paulus propone un modelo integrador uniendo a las anteriores teorías. El modelo cognitivo-motivacional nos dice que los efectos sociales en presencia de otros incrementa las consecuencias positivas y negativas. Estas consecuencias sociales afectan a los procesos individuales y al rendimiento personal frente a la tareas.

Dentro del modelo, se aprecian las consecuencias negativas y positivas de este efecto social.

  • Consecuencias negativas, se desarrollan ante la posibilidad de fracasar por no realizar bien la tarea y temer que la gente pueda recriminarlo y reírse ante ellos
  • Consecuencias positivas, tienen relación con el apoyo de la grada expresada a través de la aprobación y admiración de estos hacia el jugador.

En resumen, y a modo de recopilación, el rendimiento en presencia de otros:

  • Aumenta el rendimiento en tareas simple y automáticas
  • Disminuye el rendimiento en tareas complejas, aun por aprender
  • Puede actuar como distractor y dividir la tención entre tarea y audiencia
  • Afecta al proceso y rendimiento individual

El público desarrollará tanto consecuencias negativas como positivas. Va a estimular tu impulso facilitándote tareas sencillas y complicarte respuestas que aun no tienes controladas.

Por lo tanto, tu tarea como entrenador será minimizar el proceso de inhibición y reforzar los procesos de facilitación en tus jugadores.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Castillo, I. & Álvarez, O. (2023). PSICOLOGIA SOCIAL de la actividad física, el deporte y el ejercicio. McGraw Hill.

El Juego Interior | Los dos yoes que habitan en mí

Esta publicación trata de las ideas más importantes que encontrarás en el libro El Juego Interior del Tenis de Timothy Gallwey.

¿Juego interior?¿Qué es eso?

Gallwey, comienza su libro tal que así:

«Cada juego consta de dos partes, un juego exterior y un juego interior. El exterior se juega contra un adversario externo para superar obstáculos externos y alcanzar una meta externa (…) El juego interior tiene lugar en la mente del jugador, y se juega contra obstáculos como la falta de concentración, el nerviosismo, las dudas sobre sí mismo y la excesiva autocrítica» (Gallwey, 2017).

A este primer argumento le sigue la idea de que no se llega a ningún dominio en el deporte sin haber trabajado en las habilidades del juego interior.

Lo que pretende este libro y el desarrollo de esta idea es construir una concentración relajada en la que el jugador pueda sentir la verdadera base de la confianza en sí mismo. En este estado de calma mental (sin miedo, ni juicios) el cuerpo encuentra la forma de acercarse cada vez más al objetivo establecido.

Gallwey nos habla sobre la existencia de un proceso natural y efectivo para aprenderla. Es el mismo proceso que nos permite caminar y hablar, usando las capacidades intuitivas de la mente. Lo que presenta el tenista no es aprender un sistema nuevo complejo, «es desaprender los hábitos que interfieren en su funcionamiento y luego dejarlo que opere por sí mismo» (Gallwey, 2017)

¿En qué consiste ese proceso?

Timothy ha sido entrenador de tenis durante muchos años, además de jugador. En sus sesiones de entrenamiento observaba como al jugador le costaba mucho seguir el patrón y movimiento correcto. Se dio cuenta de como los jugadores tenían habituados movimientos que realizaban sin ser conscientes de que los hacían y sin poder modificarlos. A su vez, se percató de cómo estas acciones iban acompañadas de juicios propios y desconfianza.

Cuando se cometía un error, el mismo entrenador, trataba de forma verbal, reducir ese fallo. Con intervenciones habladas intentaba dar información al jugador de qué hacer y cómo hacerlo. Hasta el momento en el que decidió hablar menos y observar más a sus jugadores. Ahí, todo fue diferente.

Descubrió que en los entrenamientos que permanecía más callado, los errores que sus jugadores cometían se iban corrigiendo solos, sin que el joven fuera consciente de que lo había hecho mal. Es más, como él dice, fue un golpe para su ego, cuando apreció que sus intervenciones verbales hacían disminuir la probabilidad de que el ejercicio se corrigiese de la forma que le pedía.

¿Qué ocurre dentro de su cabeza desde que recibe la información hasta que golpea la bola? – se preguntaba curioso Timothy.

La respuesta se la dio uno de sus tenista en un entrenamiento. Durante éste, el chico trataba de esforzarse tanto por seguir la indicación de Timothy que no podía concentrarse en la pelota. Tenía en la mente demasiadas instrucciones.


Permíteme que haga un parón y te haga una pregunta:

Como entrenador, ¿estás más tiempo en silencio o hablando durante el entrenamiento?¿Te has parado a ver qué resultado tienen ambas acciones en tus jugadores?

Como jugador ¿Cuántas veces las instrucciones de cómo hacerlo te saturaron tanto la mente que no podías concentrarte en balón y en la anticipación del contrario?


Gallwey, en cuanto se percató de esto, decidió disminuir sus instrucciones verbales. En el entrenamiento siguiente, quería dejar la mente de su jugador despejada y ver qué efecto tenía.

Hizo lo siguiente, no le dijo nada verbalmente, y el mismo se puso a realizar el ejercicio que espera ver en su jugador. Le pidió que le observara mientras el lo hacía, sin pensar, solo tratando de capturar una imagen visual del gesto. Luego, la tarea sería imitar ese movimiento. En este caso, la única instrucción que le dio fue, trata de imitarme lo mejor que puedas. Antes de intentarlo, el joven le dijo a su entrenador, he visto como lo primero que hiciste fue mover los pies. Gallwey le invitó a intentarlo.

¿Qué crees que pasó?¿Fue capaz de copiar los movimientos?¿Qué piensas que hizo con los pies?

El resultado fue curioso. Cuenta Timothy como el jugador fue capaz de imitar casi a la perfección la acción de su entrenador. Excepto un detalle, los pies. Sus pies no se movieron durante el golpeo. Sorprendido cuenta el autor como lo único que trató de recordar fue aquello que no hizo. El resto de movimientos fue capaz de absorberlos y reproducirlos sin haberlos acompañado de una sola palabra.

Concluyó esa anécdota diciendo que las imágenes son mejores que las palabras y que mostrar es mejor que contar. Para los entrenadores de voleibol esto no debería ser nada nuevo. Aurelio Ureña ya basó el Método 5C en esta capacidad innata de aprendizaje por imitación.

Desde pequeños, como antes señalé, tenemos una gran capacidad de la imitación. Te darás cuenta como tu hijo pequeño empieza a sacar la lengua si tú lo haces, o reírse cuando tú, o a regañarte con los brazos sen jarras como le haces tú. El lenguaje se aprende de forma tan rápida, por esta misma función. En el día a día pasa igual, vemos como nos encontramos adolescentes actuando como sus ídolos, como se visten, hablan y se comportan de igual forma. En el proceso de aprendizaje de un patrón motor ocurre también. El cerebro aprende por imitación, a través de las imágenes.

Siguiendo con el hallazgo de Gallwey, éste vio que esos jugadores que estaban en racha, a los que todo le salía bien, actuaban como si una parte de su mente no estuviera activa, como si no pensaran.

En este estado, el jugador está plenamente consciente pero no está pensando, ni tampoco está intentado esforzarse demasiado. A esto mismo, el le llamó concentración relajada, también conocido como Estado de Flow.

¿Cómo estar conscientemente inconsciente? – se preguntaba el autor.

Con el tiempo descubrió que en ese momento, la mente constituye una unidad con el cuerpo y las funciones automáticas están operando sin la interferencia de pensamientos. En una mente totalmente concentrada no hay espacio para pensamientos sobre el desempeño del cuerpo y mucho menos para pensar cuál es ese desempeño.

En este proceso de descubrimiento, Gallwey apreció cómo los jugadores se comunicaban entre ellos mismo. Cuenta que escuchaba a sus jugadores decirse a sí mismos «Vamos, Tom, ve al encuentro con la pelota».

¿Con quién hablaba Tom?¿Consigo mismo?

«La mayor parte de los jugadores están siempre hablando consigo mismo» (Gallwey, 2017). Esto, es lo que en otras ocasiones hemos denominado como autodiálogo o diálogo interno.

Timothy continuaba sorprendido por cómo el jugador continuamente se decía cosas. Solía criticarse así mismo y reprocharse acciones anteriores. Él se preguntaba, ¿Quién hablaba con quién? Yo estaba hablando conmigo mismo le decían. ¿ Y quién es ese «yo»?, ¿y quien es ese «mí mismo».

Esta es la base del juego interior según el autor.

Afirma que ese «yo» y «mi mismo» son entidades diferentes, ya que sino, no podría darse una conversación como tal. Podríamos decir, que dentro de nosotros hay dos yoes. Uno que se encarga de evaluar la ejecución «yo 1» y otro que actúa, «yo 2», según lo que el «yo 1» diga.

Es decir, se genera un juego interno en el que «yo 1» no confía, juzga y critica al «yo 2». El «yo 2» que es el cuerpo, los músculos, el movimiento, y el que aprende a través de imágenes, se siente saturado ante tanta petición exigente que desarrolla tensión en sus músculo y una mala coordinación en el cuerpo. Lo que genera mayor desconfianza del «yo 1» al «yo 2». Traducida en frustración y bajo rendimiento del jugador.

¿Cómo hacer que estos dos yoes se comuniquen de forma efectiva? Silenciando al «yo 1».

Deja un me gusta en la publicación si quieres saber cómo silenciar al yo 1 para alcanzar la concentración relajada y una comunicación efectiva y productiva entre los dos yoes.


«Muchas veces somos nuestro peor enemigo. No es el adversario externo el que nos derrota, sino nuestras propias dudas, nuestro propio miedo y nuestra falta de concentración» (Gallwey, 2017)


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Mar Durán 🚀La Catalizadora Deportiva


Referencias

Gallwey, T. (2017). El juego interior del tenis. Málaga, España: Editorial Sirio, S. A.

La figura del Central en el Voleibol

El central desde el ámbito psicológico

Hoy te traigo una publicación especial. El post lo completan centrales profesionales de la Liga Española tanto femenina como masculina. Al final, encontrarás como ellos viven y sienten ser centrales.

Dentro del voleibol, como en la mayoría de deportes de equipo, cada jugador tiene una función concreta y especifica que trata de potenciar las habilidades del jugador. En este caso, el voleibol contiene diferentes posiciones según su lugar en el campo y sus acciones en el desarrollo del juego.

Hace ya un tiempo, hablamos del líbero. Esta función la llevaban a cabo los jugadores expertos en la recepción y defensa. Justamente, la figura del líbero es el reemplazo de la función de la que te vengo a hablar hoy, EL CENTRAL.

¿Quién es central? Y sus características

Su mismo nombre ya nos informa, de al menos, su posición en el campo. Es el jugador que se encuentra en el centro de la pista, concretamente en la zona 3. En ingles, se conoce como middle blocker, y este nombre nos da más información sobre sus propias funciones. Como bien dice la palabra inglesa, el central es el bloqueador del centro. Por lo tanto, una de sus principales implicaciones en el juego será la de bloquear. Al ser el jugador del centro, el peso del bloqueo recae en él, ya que es él mismo, el que dirige esta acción. Dentro del juego, estará ayudando a los extremos a la hora de bloquear.

Además de ser el capitán en el bloqueo, es el jugador más rápido en ataque. Con él, el colocador juega, el conocido primer tiempo o balón rápido. Esto quiere decir, que el jugador ya está en el aire cuando se posa el balón en los dedos del colocador. Esta bola rápida es complicada de cazar para el bloqueo del oponente, por ello, salir por el centro suele ser una buena opción.

Como ya comenté, el líbero juega solo en la parte zaguera de la pista y es el encargado de reemplazar a central. Dicho de otra forma, el central solo juega en la red. Exceptuando una acción, su propio saque y posterior defensa.

Es decir, como puedes apreciar, el central, es un jugador muy especializado en el ataque rápido y el bloqueo. Dejando a un lado acciones como recibir (que solo lo hará si es una bola corta) y defender, que tan solo contribuye a esto si él es el que saca.

Si no conoces mucho el voleibol, te estarás preguntando, si el líbero reemplaza al central, ¿dónde está el central cuando el líbero entra al campo por él?

En el banquillo. No es que jugó mal y el entrenador le sacó, no. Es que el juego es así. El central pasa las tres rotaciones delantera dentro de la pista y las tres rotaciones traseras en el banquillo.

Y está es la razón por la que la figura del central me es tan interesante a nivel psicológico.


¿Qué ocurre cuando el central es reemplazado por el líbero?

Hoy tengo la suerte de poder completar mi visión con el testimonio de jugadores profesionales sobre este ámbito, y eso hace que lo que te cuente tenga más valor.

Dentro del deporte, la concentración es una de las variables psicológica con más peso dentro del rendimiento del jugador. Esta concentración está basada en la capacidad atencional y enfoque que el jugador tenga en cada momento.

No es fácil llegar a tener la concentración óptima al principio del partido, como tampoco es fácil mantenerla a lo largo de este. Formar parte continua del juego ayuda a que la concentración esté en el propio juego. El central cada vez que acaba su función de saque, se va hacia el banquillo y permanece allí durante tres rotaciones más. ¿Cuánto tiempo es eso? Buena pregunta, por que dependerá de muchas cosas. Puede ser que en un par de minutos vuelva al juego, o que la recepción no funcione y pase más tiempo del que se desea acompañando a los suplentes.

¿Es fácil mantener la concentración en el partido estando fuera de él?;¿cómo me saco de la cabeza el saque que he fallado si ahora tengo tiempo para pensar en él?; ¿qué hacer para entrar enfocado cuando me toque ir a la red?; ¿cómo es pasar por la red y no tocar la bola?¿cómo es hacer un bloqueo al otro lado?

Estas eran parte de las preguntas que me venían a la cabeza al observar al central y su peculiar función. Las respuestas os la dan los profesionales de esta actuación:


Desde la propia experiencia. El Central.

Antes de leer sus respuestas, quiero contarte quienes son los que me han ayudado a que esta publicación sea tan especial. Y desde aquí, volver a darles las gracias por acceder a mis preguntas y permitirme que formen parte del post.

En primer lugar tenemos a Vitali Kobsev jugador del ConectaBalear Manacor, que ha formado parte de ligas tan importantes como la Italiana (Delta Voley Porto Viro) y belga (Envol Herve Mortoux), además de haber estado en equipos como CV Teruel, Unicaja Costa de Almería, FC Barcerlona y CD Cisneros Alter.

Le sigue Carla Jiménez, jugadora del actual equipo que encabeza la Liga Iberdrobla, Avarca de Menorca. También jugó en el CajaSol Voley Dos Hermanas y ha sido jugadora de la selección española realizando un papel muy importante dentro del EuroVolley23.

También, Jean Pascal, actual jugador del CV Guaguas. El muro de la selección española que mide 2,10m. Ha formado parte de equipos como tan importantes como CV Teruel, CV Melilla, Voley Palma y Unicaja Costa de Almería.

Y por último, Carlota García Conrado, actual jugadora del Heidelberg Volkswagen. Hasta este pasado año ha estado jugando en Bélgica ( E.S. Charleroi ) y formó parte del Avarca de Menorca que ganó la Supercopa, Cajasol Vóley Dos Hermanas y el Ocisa Haro Rioja. Asimismo, ha acompañado a Carla este verano en el EuroVolley23 como jugadora central de la selección española.


¿Cómo definirías al central?

Vitali: «la figura del central la explico como una posición sacrificada y poco «valorada» o recompensada. Al final hacemos un trabajo sucio, que estadísticamente no aparece. Hacemos un trabajo muy sucio, tocar bolas, controlar bloqueos, bloqueos defensivos, que son muy necesarios para el equipo y estamos saltando todo el rato, amagando, intentando llevarnos al central del otro equipo», me definía el mismo jugador.

¿Cómo afecta salir del campo cada tres rotaciones?

Carlota: «salir a veces te rompe el ritmo, pero desde fuera ves cosas que dentro no ves. Es algo positivo, porque tiene una doble visión, para regular emociones, para observar el bloqueo». Y acaba concluyendo, «la mayoría de veces es positivo».

Vitali: «después de jugar miles de años, la concentración no la pierdes, es más es un buen momento para analizar un poco por ti mismo o con los entrenadores que está pasando si el equipo esta trabajando con lo que se había estudiado y planificado». Durante ese periodo «sigues concentrado en el trabajo, pero lo ves desde otra perspectiva. Porque dentro del campo todo pasa muy rápido tu concentración a lo mejor esta más enfocada en alguna faceta del juego y hay cosas que no te das cuenta y te las hacen ver una vez que estas fuera«, concluía como punto positivo del salir.

Además añadía Vitali «es un buen momento para tomarse un respiro y bajar pulsaciones, porque es un trabajo muy físico, porque estas todo el rato bloqueando la red, corriendo de un lado para otro, en cada recepción y contraataque tienes que entrar a atacar te la den o no te la den«. «Es un momento para bajar pulsaciones y analizar todo desde otra perspectiva» sentenciaba el jugador.

Carla: «actualmente no me afecta tanto como antes, pero generalmente te puede afectar, porque tienes tiempo para pensar los fallos de antes»

¿Cómo es eso de fallar el saque y salir del campo?

Carlota: «lo de fallar un saque y salir, es horrible. Hay saques y saques. Pero si fallas sin ningún criterio, ahí quiero hacerme invisible».

Carla «lo que me va bien es no pensar en el fallo y seguir, después de fallar un saque pensar ya en la siguiente acción, lo importante es encontrar cosas que te ayuden a no perder la concentración porque esa es la clave».

Saltar todo el rato y no tocar bola

Carlota: «saltar y saltar, y por suerte golpear a tres bolas, es duro«. Ella ayuda a sus compañeras más jóvenes a que esto no les frustre demasiado, les indica que se centren más en dirigir el bloqueo. «Cuando se alcanza un mayor nivel, las recepciones no son tan buenas. Tu manera de sentirte útil en el campo es <oye he tocado esta bola> ya que bloquear es complicado, porque no solo depende de ti».

«He tocado esta bola, he saltado y he dejado a mi opuesta sola, eso no sale en las estadísticas, pero es un mini punto para ti» me decía Carlota que usaba como estrategia para sentirse útil aun cuando no aportaba en ataque. «A veces es muy complicado, tienes que jugar con eso, porque muchas veces pasas las tres rotaciones en red sin tocar la bola y encima vas a sacar. Tienes que tener bastante cabeza fría para ser central» acaba comentando.

Carla: «los centrales en, general, atacamos poco eso también hace que puedas perder la concentración porque no te sientes “dentro” del juego. A esto, ella lo llama «estar en el congelador». «Quieres dar mas y no puedes, o cuando te dan el balón después de entrar 30 veces (y no recibir nada), te puede venir de sorpresa«. Continuaba así, «pero llegas a un punto que ya no te pasa tanto y eso, porque tienes que estar concentrada en lo tuyo».

¿Qué es lo más complicado de ser central?

Vitali, «una de las cosas más complicada es estar leyendo el juego del rival y no perder la concentración en ese sentido«. A esto le seguía, es complicado «no entrar en la frustración debido a no recibir bola, a no hacer punto», añadía. «Hay mucho trabajo sucio que no esta reflejado y no hay que entrar en esa frustración de no me están dando balón. Por mucho que no estés haciendo ataques o puntos de bloqueo estas controlando bloqueo o te estas llevando al otro central» con las que Vitali concluía como las acciones mas complicadas.

¿Qué es lo que más te gusta de ser central?

Vitali: «la cosa que más me gusta son esos rallys interminables en los que estas todo el rato corriendo de un lado para otro, tocando balones, bloqueando. Las típicas jugadas largas y eternas de idas y vueltas que acaban con un bloqueo» afirmaba con tono alegre.

¿Qué siente un central cuando le bloquean?

Jean Pascal, nos cuenta que si le bloquean se enfada y que lo que quiere es que le vuelvan a colocar para superar el «gorro» que le habían puesto. Cuando se da esta acción «la jugada pasa y lo normal sería pensar en la siguiente, pero a mi se me queda ahí para intentar rectificar eso, para que no me vuelvan a hacer un gorro», acababa diciéndome. Eso si, Jean hace referencia a que también es acierto del otro que te bloqueen tu ataque, «te puedes equivocar pero el otro puede acertar también», sentenció.

¿Qué siente un central cuando bloquea?

A esto Jean respondió «es una sensación muy satisfactoria, ¿por qué? porque en el voley es muy complicado bloquear, estas intentando bloquear a alguien que no quiere que le bloques y va a intentar esquivarte». También pasa que «muchas veces bloqueas porque el otro se equivoca, o porque has acertado tú». «Entonces cada vez que bloqueas es una sensación increíble, muy satisfactoria, es como GUAY, lo logré» decía con una sonrisa. Y continuaba «es como una sensación increíble, porque además al ser central estar todo el rato de un lado para otro».


Como ves, la figura del central es realmente sacrificada. Como decía Carlota hay que tener la mente muy fría para serlo. Aun así, se notan que aman su función y que, dentro de ese juego sucio, como nos contaba Vitali, hay una enorme sensación de satisfacción tras cada bloqueo como nos decía Jean. Eso sí, como nos confesaba Carla, la clave del central es mantener la concentración y pensar en la bola siguiente.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Miedo a ser Bloqueado

Me encanta que me propongáis temas de vuestras curiosidades e inquietudes. Este post ha sido idea de David y desde aquí le doy la gracias, porque me parece un tema muy muy interesante.

Voy a explicartelo a través de un fragmento de la serie anime de voleibol Haikyuu en la que uno de sus jugadores abandona el voleibol por miedo a ser bloqueado de nuevo.

⚠️ El artículo de hoy contiene spoiler sobre la serie.

Lee hasta el fin, si eres de los primeros encontrarás un regalo en las últimas líneas😉

Antes, quiero contarte qué es el miedo.

¿Qué es el miedo?

El miedo se trata de una emoción primaria. Es una emoción desagradable que nos tensiona y nos prepara para la lucha o la huida. 

El miedo tiene una función adaptativa, viene a nosotros con un mensaje, un porqué. En este caso, nuestro organismo, que siempre está inspeccionando el entorno, se da cuenta de que hay algo que podría ser un riesgo para nuestra supervivencia y ahí desarrolla la sensación de miedo. Este miedo nos avisa de que tenemos un “peligro” cerca. Esta amenaza puede ser real o percibida como real (imaginada). En pocas palabras, el miedo aparece cuando quiere protegernos de algo.

Y, ¿qué sería el Miedo a ser Bloqueado?

Me gusta ser honesta con vosotros y hoy también quiero serlo. Desde que se me planteó este tema le he estado dando vueltas a él. He buscado información, artículos, investigaciones sobre este miedo a ser bloqueado. Pero como bien me dijo David, no había nada. No he encontrado nada que haga referencia a al miedo a ser bloqueado dentro del voleibol.

¿Por qué cuento esto? Porque lo que voy a hablar aquí no tiene una validez como tal. Es el resultado de una meditación propia y de la solución que se me ha ocurrido si tuviese que resolver el problema que se plantea.

Dicho esto, vamos a gestionar ese miedo a ser bloqueado💪

El miedo a ser bloqueado diría que forma parte del miedo a fallar. Ese miedo secundario que se tiene, no a la acción, sino a las consecuencias de esa acción. Quiero decir, cuando yo tengo miedo a fallar un remate, no me da miedo que la bola choque contra las manos del bloqueo y caiga en mi campo. Le tengo «miedo» a lo que puede venir detrás de ello (tener un punto menos y el contrario un punto más, que el entrenador me saque al banquillo, las malas caras de mis compañeras, el desplome de mi confianza y la continuación de errores). Es decir, esa emoción me dice que es posible que si cometo un error peligre mi supervivencia porque mi alrededor podría darme la espalda. Estoy en «peligro».

Leído así, parece un chiste. Pero es el razonamiento inconsciente que realiza mi cerebro ante las situaciones de miedo. Somos seres sociales y necesitamos de los demás para sobrevivir.

Nuestro sistema emocional fue creado cuando ser rechazado por la tribu era significado de la muerte, ya que cualquier león podría devorarnos fácilmente. Aunque la sociedad ha avanzado nuestro sistema emocional sigue siendo igual de primitivo.

En este caso, el bloqueo es la primera acción defensiva del otro. Es esa forma que tiene el contrario de ganar el punto sin tener la bola aun en su campo. Dentro del voleibol el que ataca, sobre todo en el alto nivel, tiene más ventajas para obtener punto que el que defiende.

Por eso, ser bloqueado puede dar tanto miedo. Es como sentir que no se es capaz de superar un obstáculo, que no se tiene las herramientas suficientes para ganar cuando las tienes todas contigo. Es como perder contra un niño chico, tú eres el que ataca, tú tienes ventaja sobre el otro y si los otros consiguen bloquearte, te están diciendo que están por encima tuyo, porque te impidieron el paso y llegaron antes que tú a tu propio camino.

El bloqueo es una invasión, es una forma de robar espacio, de entrar en el terreno personal del otro, en un lugar de seguridad (el campo propio). Esta invasión a nivel emocional es como sobrepasar un límite de distancia, te hace sentir vulnerable, porque te quedas sin opciones, sin espacio para actuar. Te han invadido una parte tuya, donde tu estabas trabajando para tener un resultado. Y te han impedido que eso pueda darse.

Leer un ataque es difícil, por eso bloquear produce tanta satisfacción. Para bloquear tienes que leer hacia donde va, llegar al sitio, saltar en tiempo y adaptarte a su muñeca en el golpeo final. El bloqueador lo tiene muy complicado. Si consigue hacerlo bien, el rematador, va a sentir que cuando lo tenía todo a su favor, no fue capaz de conseguirlo.

Esto que acabas de leer, son los pensamientos inconscientes que se generan en esta situación. Es obvio que fallar un remate no te hace mal atacador, ni al otro buen bloqueador. Hay muchas variables dentro de esto y mil situaciones diferentes. Pero si ocurre que ante un bloqueo, solemos pensar que el fallo ha sido nuestro. ¿Y si ha sido un acierto del otro? Al final del post tiene un reels de Fran Ruiz sobre esto mismo.

Miedo a ser bloqueado – Asahi en Haikyuu

En la famosa serie maga Haikyuu se representa eso mismo. El As del equipo (el jugador más talentoso y habilidoso) Asahi, deja de jugar porque en la temporada pasada fue bloqueado en varias ocasiones.

Esta sensación de incapacidad le hizo estar tan inseguro que decidió dejar de entrenar y abandonar el voleibol.

En el final del capítulo 8 y 9 de la primera temporada aparece esto que te voy a contar a continuación (puedes verla en Amazon Prime).

Los nuevos integrantes del equipo (Shoyo y Kageyama) fueron a hablar con Asahi (el que dejo de jugar por miedo a ser bloqueado). Querían convencerle para que volviera a jugar al voleibol con ellos. La explicación que dio el mejor jugador fue la siguiente:

  • Asahi «Ya no me siento capaz de imaginarme rematando si me enfrento a bloqueos altos. No lo visualizo, no puedo dejar de pensar en el miedo que me da que me bloqueen todo y desmoronarme mentalmente en la pista».

La conversación acabó ahí.

Pero a Asahi le pudo la curiosidad y se pasó a uno de los entrenamientos de estos nuevos chicos. Accedió a entrenar y en su primer entrenamiento tuvo que volver a enfrentarse a eso que tanto temía. En su primer ataque, el equipo contrario, le bloqueó. Pero el líbero, hizo una plancha y consiguió mantener la bola en juego.

El contexto es el siguiente. La bola esta en las manos del colocador, el cuál no sabe si colocar a Asahi. No quiere ponerle en un aprieto por si vuelven a bloquearle. Mientras que el colocador debate consigo mismo qué hacer.

El As, desarrolla el siguiente autodiálogo en el que se superponen frases de conversaciones anteriores.

  • Asahi: «el remate se hace posible porque la bola se coloca arriba. (Colocador:) deja que vuelva a colocar para ti . Se coloca arriba, porque la recepción lo ha conectado, (Líbero:) yo he mantenido la bola en el aire, no tienes derecho a rendirte. Yo no soy el único que remata esa bola, todo el mundo cumple con su función, pero yo… (Kageyama:), esta claro que no se puede ganar solo, (Shoyo:) y por eso eres el As, (Capitan:)si aun te gusta el voleibol, vuelve a pedir que te coloquen»

Tras esta reflexión:

  • Asahi: Sugaaaaar (nombre del colcoador), una más».

Mientras la bola vuela para ser rematada por este, su reflexión interna continúa:

  • Asahi: «el guardián que siempre que cubre la espalda, las bolas fáciles de rematar que me colocan, lo tengo todo, me había olvidado de lo mas básico , lo más simple, no estoy luchando solo, el que atraviesa todos los obstáculos… es el As»

Remató, consiguió vencer al bloqueo e hizo punto.

¿Cómo gestionar el miedo a ser bloqueado?

¿Cómo se supera el miedo al bloqueo? Siendo bloqueado.

Hace unos años realicé mi Trabajo Fin de Master sobre esto mismo. Desarrollé un Programa destinado a trabajar el Miedo a Fallar en deportistas.

¿En qué se basaba?

Consta de cinco sesiones en las que se gestiona poco a poco el miedo mientras que se desarrolla la autoconfianza necesaria para afrontar la próxima situación.

Se comienza identificando y nombrando a las emociones, aceptándolas y tomando contacto con las diferentes sensaciones. En la segunda sesión se trabaja la conexión con el miedo. Se descubre a qué se siente peligro y de qué nos informa realmente. Luego, entramos a descubrir las creencias que han sustentado ese miedo y generan unas nuevas. Para mantener estas, en la siguiente sesión se lleva a cabo nuevas rutinas y hábitos para poder asegurar estas nuevas creencias. Y por último, se trabaja en potenciar esa autoconfianza que se comienza a conseguir.

Ahora quiero conectar esto con el episodio que os acabo de comentar. ¿Qué hizo Asahi para superar ese miedo? Se puso delante del bloqueo y lo hizo. Da miedo, sí. Pero no hay otra, para que se vaya el miedo, la situación tiene que dejar de ser «peligrosa» y para eso tiene que se familiar.

Algunos jugadores tienen la mentalidad suficiente para no achantarse ante esto. Pero no siempre se tiene esta seguridad. En eso se basa el programa, en volver a conectarte con el jugador seguro que eres.

Quiero ayudarte a que generes seguridad en ti

Tiene GRATIS el Programa Gestión del Miedo a Fallar (completo) las DOS primeras personas que me envíen MIEDO a @mardurannn (Instagram). A las cinco siguientes se le queda a mitad de precio🤭


EXTRA ¿Cómo ve Fran Ruiz un bloqueo?:


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Bellido, J. (2022). Bienestar centrado en las emociones. Madrid, España: Grupo Editorial Luis Vives

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional (edición en castellano). Barcelona, España: Editorial Kairós, S.A.