La toma de decisiones en el voleibol

Factores que influyen en una toma de decisión eficaz

Voy a empezar esta publicación dando gracias a quién me dio la idea. Gracias Álvaro, no estaría hablando hoy mismo de la toma decisiones sino fuese por tu mensaje.

La idea es desarrollar qué factores influyen en la toma de decisiones. Es decir, qué hay antes de que yo decida atacar línea o hacer un finta; colocar a tres o a cuatro; bloquear a la atacante o salirme a la finta.

Lo haré bajo un resumen del artículo Elementos que influyen en el proceso de toma de decisiones en deportes individuales de alto rendimiento: estudio cualitativo de Alejandro Almonacid-Fierro, Miguel Martínez y Manuel Almonacid-Fierro en el 2020.

Puestos en contexto, vamos al asunto.

¿Qué es la toma de decisiones?

A lo largo del artículo la denominan como proceso complejo e individual, en el cuál la autorregulación tiene mucho poder. Esta permite que la decisión pueda ser la más eficiente entre todas las posibles. Por lo tanto, Araujo (2011) citado por Almonacid-Fierro, A., Martínez y Almonacid-Fierro, M. (2020) dice que la toma de decisiones es una «cuestión compleja e independiente de varias variables que interfieren en la acción final».

Si me lo permites, yo te diría que la toma de decisiones es tener la capacidad de elegir la mejor de las opciones teniendo en cuenta el entorno y las posibles consecuencias de la acción.

Estoy muy de acuerdo, en que es un proceso muy complejo en el que intervienen muchas variables a nivel psicológico. Y cuanto más conscientes seamos sobre esos aspectos más adecuada será nuestra respuesta.

La calidad de nuestra decisión va directamente relacionada con su resultado. Es decir, lo que elija hacer tendrá un gran peso dentro del punto y mi tendencia decisional será clave dentro desarrollo del partido.

Por eso, aunque se trate de una variables individual, su resultado, en un deporte colectivo, acomete a cada componente del grupo. De ahí su relevancia y el interés por domar este proceso.

¿Qué ocurre antes de tomar una decisión?

Me parece muy interesante, antes de entrar de lleno en qué es lo que influye en la toma de decisiones, conocer el proceso a seguir que realiza nuestro cerebro para decidir.

En el artículo nos muestran dos perspectivas diferentes. Una está más relacionada con el área cognitiva (pensamientos) y el procesamiento de la información y otra más ecológica teniendo en cuenta el entorno.

Según el trascurso del juego y la velocidad de este, una perspectiva me será más útil en algunos casos y la otra en otros. Con esto quiero decir que no son excluyentes, sino que según el momento, una vía será más adecuada que la otra.

  • La perspectiva cognitiva, bajo el modelo de procesamiento de la información nos explica la decisión de la siguiente forma. Al percibir los estímulos trabajamos con ellos como si fuesen símbolos que se codifican y almacenan para ser usados luego. En este proceso se realizan microanálisis teniendo en cuenta lo que proviene del entorno, para ello usamos la memoria de trabajo y estructura de conocimiento. En este procesamiento de la información surgen los pensamientos e ideas acerca de lo que ocurre. Esto genera una serie de emociones que influirán en el acto decisional. Finaliza este proceso con la evaluación de las posibles consecuencias de la acción para verificar si fue adecuada o no.
  • La perspectiva ecológica, asigna mucho valor al ambiente y la interacción con él. En este caso el procesamiento es mucho más corto y se necesitan menos variables. Tras la percepción del estímulo la respuesta se emite teniendo en cuenta la propia información que procede del entorno, sin tener que procesarlo mentalmente. Es decir, yo decido mi respuesta ante lo que veo, sin necesidad de producir un pensamiento y un análisis sobre lo que hay y podría hacer. Esto hace que se pueda responder de forma muy rápida, inmediata y con mucha precisión y eficacia porque se adapta al juego en ese mismo momento.

Ya tenemos claras las dos vías por las que puedo tomar una decisión. Ahora, profundicemos en esos aspectos que condicionan mis respuesta.

¿Qué influye en mi toma de decisiones?

Los resultados de las entrevistas a los deportistas de alto rendimiento dieron como resultado los siguientes factores: la autoconfianza, autoeficiencia, motivación, emociones y concentración fueron los aspectos que más influencia tenían a la hora de tomar una decisión.

  • Autoconfianza: es el grado de seguridad que siente un jugador en el momento de tomar una decisión. Esta seguridad la conforma la experiencia del jugador, su percepción sobre sus capacidades y la calidad del entrenamiento de esa semana. También influye los conocimientos que tenga sobre el voleibol y los factores externos como puede ser el clima o la grada.
  • Autoeficiencia: es la percepción que tiene el jugador de sus capacidades para realizar una acción y que esta acabe dando el resultado esperado. Aquí podemos dividir la autoeficacia de la ejecución, es decir, querer hacer los movimientos bien hechos; o la autoeficacia de resultado, enfocada a tener un determinado logro tras la acción.
  • Motivación: lo que impulsará al jugador a mantener sus acciones hasta cumplir con el objetivo final. El interés por el voleibol, su superación personal y la ansia por conseguir logros personales hará definir el nivel de motivación del jugador.
  • Emociones: es la interpretación que hará el jugador de una acción en base a sus creencias que darán como resultado una emoción u otra. Las más comunes en el juego son la alegría, frustración, miedo, pena y rabia.
  • Concentración: es la capacidad de dirigir la atención solo a un objeto y evadirse de los demás estímulos irrelevantes que tiene alrededor. Es fundamental tener el foco de atención correcto y bien enfocado solo a lo que es necesario para tomar la decisión.

Almonacid-Fierro, A., Martínez y Almonacid-Fierro, M. (2020) afirman que todos los factores mencionados arriba están afectados por el estado emocional del deportista. Es decir, la concentración, la motivación, autoconfianza y autoeficiencia desarrollaran unas respuestas u otras dependiendo del estado de animo del jugador.

Conclusiones

Los investigadores concluyeron con algunas ideas que me parece muy interesantes recuperar.

Hemos visto que pueden darse dos mecanismo para llegar a tomar una decisión. Se cree que es posible que el jugador tenga «mayor facilidad para decidir en situaciones donde el componente racional es mayor, pero tendrían dificultades cuando el tiempo disponible para decidir es muy reducido» (Almonacid-Fierro, A., Martínez y Almonacid-Fierro, M., 2020).

Esto quiere decir que si yo tengo poco tiempo para decidir y lo hago por la vía del pensamiento, voy a tomar una decisión tarde. Hay momentos en el juego, en el que la acción debe ser rápida, si yo me quedo analizando y pensando qué hacer, es muy posible que el otro equipo ya me haya hecho punto.

Dentro de esto, se ha visto que los jugadores veteranos, aquellos con más horas de juego son capaces de adaptarse mejor al entorno, no pensando y actuando. Son capaces de tomar decisiones muy rápidas y efectivas porque su experiencia en el juego ya le dice qué ocurrirá y conocen las respuestas más acertadas.

En cambio, jugadoras novatas, como son las mías no tienen esta rapidez en el juego. Quiero decir que, ante una situación nueva mis jugadoras serán lentas porque tienen que ir procesando todo eso que está ocurriendo, porque es la primera vez que lo ven.

Esto se pudo comprobar bajo la mirada. Los jugadores expertos tenían una tranquilidad visual que les permitía anticipar lo que pasaría y ajustarse de forma muy rápida a lo que se va dando. Por el otro lado, los jugadores principiantes buscaban los estímulos según en el orden en el que creían que se darían.

Y como ya sabrás el voleibol aunque tratemos de volverlo predecible, es un deporte muy abierto en el que tienes que estar atendiendo al juego y a su presente desarrollo, no a lo que crees que podrá darse. Estar atento a las manos del colocador va a ser que puedas detectar su finta con mayor rapidez que si ya te encuentras en el camino hacia el bloqueo de cuatro.

Por último, los autores enfatizan la importancia de los aspectos motivaciones, ya que son aquellos que permiten un equilibrio y la toma de decisión eficaz (Almonacid-Fierro, A., Martínez y Almonacid-Fierro, M., 2020).

Mejorar la toma de decisiones

Llegados a este punto, me parece interesante darte algunas ideas para que puedas mejorar tu toma decisiones seas un experto o novato.

  • Tu autoconfianza va en relación a tu experiencia, así que trata de armarte con el mayor numero de puntos, partidos y categorías diferentes para acelerar esa experiencia propia. Sino puedes realizar esto, trata de ver mucho voley. Observa diferentes jugadas, de diferentes categorías, géneros y países. Toda esa información irá conformando un mayor conocimiento en ti que hará que pocas acciones te encuentren sin una reacción rápida y efectiva.
  • Mantén tu foco atencional en el juego y en los estímulos que realmente te darán información. Evádete de todo estímulo irrelevante en esa acción y ve modificando tu foco atencional dependiendo de la acción que se esté desarrollando (tienes una publicación que habla sobre los diferentes focos atencionales). El voleibol es rápido y no vale con reaccionar de forma efectiva, sino que tendrás que anticiparte al juego para ganarle el punto al otro. Para ello, tu atención debe estar en el juego y negarle la atención a análisis y pensamientos durante el trascurso del punto.
  • Aléjate del miedo, éste bloquea tu decisión haciendo que tengas dudas sobre ti y te genera inseguridad en tus movimientos. Lo que hará que toques la red, hagas dobles, mandes un free a la red, o cometas algún otro error no forzado.

Focaliza tu atención en el juego para actuar rápido y llénate de experiencias para actuar lo más efectivamente posible sea la acción que sea.

Ahora ya no tienes excusa para pasarte todo el fin de semana viendo partidos de voleibol. Espero que este post te haya sido muy útil. A lo largo de la semana haré un directo de esto mismo, profundizando algo más en algún tema y mostrando con esquemas como funciona nuestro procesamiento.

Sino sabes a que refiero con el directo es que aun no me sigues en Instagram: @mardurannn, hazlo tu perspectiva del voleibol cambiará y aumentará tu rendimiento cuando veas todo el contenido que tengo para ti.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Almonacid-Fierro, A., Martínez, M y Almonacid-Fierro, M. (2020) Elementos que influyen en el proceso de toma de decisiones en deportes individuales de alto rendimiento: un estudio cualitativo. Federación Española de Asociaciones de Docentres de Educación Física (READEF), (38).

La despersonalización del entrenador

La segunda vez que me desbordo en la temporada

Hoy quiero hablaros de mi experiencia personal y de como estoy viviendo todo lo que me está pasando.

En el titulo hago referencia a una alteración psicológica que pueda sufrir cualquier persona en cualquier situación. La despersonalización es cuando uno se percibe así mismo y a su propio cuerpo de forma diferente. No es que opine de distinta manera a los demás sobre si mismo, no. Si no que hay una alteración en las sensaciones de la persona que hacen que se sientan perdida, se notará diferente, como si estuviese en un sueño. En resumidas cuentas en cuando es cuando uno se siente desconectado de sí mismo y de su entorno.

Determinar o no este diagnostico debe ir de la mano de un psicólogo sanitario. No seré yo quien te diga que es posible que te esté pasando esto. Todo lo contrario. Solo quiero mostrarte una consecuencia que puede traer consigo el exceso de estrés, ansiedad e incluso la falta de sueño a tu día a día.

Os prometí arriba que os iba a hablar de mi experiencia personal. Normalmente me es fácil hacerlo, contaos qué hago y qué resultados tiene.

Pero esta vez es diferente. Le di muchas vueltas a este articulo y a su construcción. El único fin que tengo esta vez es poder mostrarte una historia que quizás hayas vivido o vivirás. Leer como otro lo pasó y resolvió ayuda enormemente en la gestión propia de ese u otros conflictos similares.

Lo que me hizo desbordarme no fue el voleibol. No ha sido mi trabajo, ni la gente que forma parte de él.

Esto es muy importante. Estate atento 👀

Todas estas cosas influyen, no voy a decir que no. No es lo mismo trabajar en un grupo donde las jugadoras están implicadas de verdad, tienen compromiso y van a entrenar con ganas, que un equipo en el que siempre falta gente y la implicación es nula.

No obstante, lo que está fuera de nosotros, no depende de nosotros. Son situaciones que están fuera de mi y de mi margen de control, pero yo si puedo influir en la respuesta. Aunque el resultado final no dependerá de mi.

Me explico, yo siendo entrenadora, soy responsable de mis acciones y de como respondo a cada cosa que hago. No será mi responsabilidad la forma en la que actúa un jugador en un momento determinado fuera del entorno deportivo. Pero si es responsabilidad mía la forma en la que yo educo, moldeo y dirijo el comportamiento de ese jugador.

Mi poder de control está en mis acciones y en ellas es donde yo tengo que actuar. Tratar de educar al jugador bajo mis propias acciones y ser el modelo adecuado de lo que yo quiero que sea.

Te explico esto porque, tendemos constante a atribuir las cosas malas que nos ocurren al exterior y las buenas al interior (no siempre, pero si a menudo). No has perdido porque los jugadores estaban con miedo en el final de set. Ni tampoco ganaste por que tus cambios y tu dirección del partido fueron adecuadas.

Dentro de esto, existen miles de causas y simplificarlo a una sola es quitarle valor y responsabilidad a todo lo demás.

Te estoy «soltando esta chapa» porque creo que es muy importante entender que como entrenadores, tenemos mucha más responsabilidad de la que pensamos. Realmente cada paso que damos influye directamente en como el jugador entenderá el juego y se comportará en él.

Y este poder, requiere una gran responsabilidad como dijo algún personaje de ficción, que no recuerdo.

La responsabilidad interna y externa

Y aquí es donde entra lo que antes quise explicarte. Somos responsables de lo que nuestros jugadores hagan, pero hasta un cierto punto. Siempre que estén en un entorno deportivo, si caerá bajo nuestra responsabilidad sus acciones. No por nada, sino porque lo enseñado en ese ámbito debe ir a cuenta nuestra.

¿Y que tiene que ver esto con un entrenador acabe desbordado?

Pues todo, porque ese desbordamiento, parte de esa responsabilidad.

Todo en esta vida parte de un enfoque. Según a donde mires y como lo mire, tendrás unos resultados u otros. Porque estarás dedicando tu energía a una tarea o a la otra.

Esta responsabilidad suele cargarnos de objetivos a largo plazo. De cosas que conseguir y de ansia por ser el mejor.

Pero, ¿todo vale?

En este punto es donde entra mi experiencia personal. No ha sido tanto en relación con el entrenamiento, pero si en relación con el voleibol.

Entre en un bucle en el que buscando hacerlo bien y tratar de conseguir cosas en la tabla final me olvide del proceso.

Me olvide de darle calidad y sentido a lo que día a día se iba haciendo.

Le quité valor a la sesión y se la di al conjunto.

¿Qué valor tendrá el conjunto si individualmente no hay calidad?

Pues ninguna. Y algo así creo que me pasó.

Llegué a un momento en el que no encontrar resultados me frustraba, al igual que a mis jugadoras cuando el balón se le quedaba en la red.

Me sorprendí al darme cuenta de que me comportaba como ellas en mis pensamientos. El no conseguir lo que yo esperaba me hacia sentir que no valía y que ese no era mi sitio.

Estaba teniendo un enfoque en el ego, me estaba centrando en un resultado irreal sujeto a sensaciones subjetivas sin una validez objetiva.

Sin darme cuenta la sesión perdía calidad, porque yo perdía la ilusión en el objetivo.

Quiero dejar claro que nunca se me marco ningún objetivo de resultado. Me lo autoimpuse yo.

Yo quería que mis jugadoras acabaran jugando de una forma determinada y mientras me centraba en el resultado no podía atender al proceso.

Ahí esta en el problema, en ese mismo punto.

Cuando nos olvidamos de la importancia del día a día, de trabajar y disfrutar del proceso. Nos obligamos a frustrarnos con un resultado, el cual podría alegarnos si tuviésemos el enfoque adecuado.

Llegados a este punto, te preguntarás:

¿Mar y cómo hago para centrarme en el proceso y obviar el resultado?

Ojalá pudiese darte una respuesta que fuese a solucionar tu problema. Pero no la tengo.

Si voy a contarte que hice yo, ya que a mi me funcionó, y quizá a ti también.

No te digo que yo estuviese en un periodo de despersonalización, ni que tu lo estés. Pero si me permite hacer un símil con ello (y además me hizo sentirme entendida saber que algunas de esas sensaciones mías podían darse y no estaba delirando).

Nos perdemos constantemente en el día a día, nos enfrascamos en la rutina, activamos el piloto automático y comenzamos a hacer cosas por que sí.

🛑Párate y pregúntate qué cosas de las que has hecho hoy, tenían un sentido real en tu vida y en tu propósito y cuales de ellas las hiciste por inercia y rutina.

Metidos en esa carrera de la rata, como suele decirse, es imposible tomar conciencia sobre nuestro estado, responsabilidad y mucho menos el cómo solucionar lo que se tiene entre manos.

He tenido y tengo la maravillosa suerte de ser de campo. De un pueblo precioso de Granada llamado Montefrío.

Mis padres tienen una casa en el campo y es ahí donde me conecto conmigo siempre que me pierdo.

Ese lugar es mi refugio. Siempre lo ha sido y lo será.

Y pensarás, claro Mar pero yo no tengo un campo donde irme a desconectar.

Y no lo necesitas, lo que yo hago allí es salir de mi día a día, leer y pensar. Dejar el móvil fuera, estar con la familia y pasear por la naturaleza.

Estas pequeñas cosas son las que nos hacen estar en paz, las que nos permiten parar y pensar porqué hacemos lo que hacemos.

Cuando nuestro trabajo nos desborda es porque el enfoque no era el adecuado. Estamos dedicando energía a cosas que no tienen importancia y se la estamos quitando a lo que sí.

Búscate un lugar, no tiene que estar lejos. Pero si estar fuera de lo que es tu día a día.

Ve allí cada vez que sientas que estás perdido y hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué estás haciendo?
  • ¿Por qué lo estás haciendo?¿Dinero, vocación, validez externa?
  • ¿Estás centrándote en proceso o solo el resultado final?
  • ¿Piensas más en el futuro o en el día a día?
  • ¿Qué fue lo que en un inicio te hizo empezar en este trabajo?

Imagínate que eres ese muchacho que con ilusión empezó el primer día. Añádele toda tu experiencia y sabiduría.

Remóntate a cómo lo hacías cuando empezaste, cómo solucionabas y veías los problemas.

Plantéate el problema desde ese lugar. Verás como comienza a ser más pequeño cada vez que tu yo del inicio toma poder en esa conversación.

En resumen

Nos desbordamos cuando nos olvidamos del sentido que tiene lo que hacemos, cuando miramos a los meses siguientes y nos olvidamos de esta tarde.

Claro que da miedo no saber que pasará en unos meses.

Pero ¿qué puedes hacer hoy para que en 3 meses todo sea mejor?

Estar hoy trabajando con amor e ilusión por mejorar un aspecto pequeñito que ayudará que en unos meses el esfuerzo se vea reflejado.

Si te quedas preocupado en que pasará en unos meses, y no trabajarás en cómo mejorarlo desde hoy, llegaran esos tres meses y tu avance será nulo. Tu preocupación fue tan grande que te impidió lo único que podías hacer, trabajar en el proceso hoy mismo.

➡️Si te preocupa el futuro, trabaja en el presente, es la única forma de controlar tu fututo.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


El KIT Anti-Frustración

Antes de hablar de la frustración en sí, quiero hablaros de lo que creo que es su opuesto: La MOTIVACIÓN.

Teniendo esta en condiciones optimas, conseguiremos que la frustración ni aparezca. De eso mismo va el artículo de hoy.


¿Qué es realmente la motivación?

La motivación viene del latin movere, que significa mover. Es decir, hace referencia a qué es aquello que hace que las personas se muevan.

Sin embargo, reducir la complejidad de la motivación a solo «lo que nos hace movernos» me parece demasiado atrevido.

Los motivos solo representan una pequeña parte de lo que es en realidad el concepto de motivación.

Aquí está lo interesante de la cuestión es que la motivación explica el porqué de una conducta, por lo que, para saber porqué alguien realiza o no algo, tenemos que tener en cuenta aspectos contextuales e individuales que incluyen autopercepciones (cómo creo que soy, cuál es mi eficacia).

¿Qué quiere decir esto?

Que cuando vayamos a hablar de si un jugador está o no motivado no podemos argumentarlo tan solo observando su conducta. Para entenderlo tenemos que aventurarnos en conocer cual es su contexto y cual es el mapa a través del cual entiendo el mundo.

Pero antes de esto, quiero indagar sobre el éxito. Más en concreto sobre cómo afecta el significado del éxito en cada jugador y en su relación con el fracaso y la frustración.

Lo descubriremos a través de la Teoría de Meta de Logro de Merhr Y Nicholls (1980) citado por Castillo y Álvarez (2023)

El significado de éxito | La teoría de la Meta de Logro

El éxito en una situación depende de la capacidad/habilidad que tenga el jugador. A su vez, esta capacidad está relacionada con la dificultad, la suerte y el esfuerzo. Dependerá de estás tres últimas la calidad de la primera.

Si mi jugador es una persona habilidosa, su esfuerzo será menor. Si no es tanto, el esfuerzo y la dificultad se duplicarán teniéndolo más complicado que el otro.

¿Quién crees que tiene más opciones de frustrarse en una ronda de ataque, el habilidoso o el que no es habilidoso?¿Cómo afecta eso al jugador?

Pues va a depender del enfoque que hace el jugador hacia esa tarea. Puede ver su habilidad desde la comparación con los demás (implicación al ego) o desde la autorreferencia y la mejora personal (implicación a la tarea).

Y ahora estarás pensando, Mar, ¿qué me estás contando?

Déjame que me explique mejor.

La forma en la que cada uno de nosotros entiende el éxito y el fracaso tiene que ver con la relación que se tiene ante el resultado final de la acción (ganar o perder).

Dicho de otra forma, cuanto me fastidia el perder tendrá que ver con la idea de negativa que me ha ido enseñando la vida de que perder es ser un fracasado.

O por el contrario, si mi relación con el fracaso está enfocada en que al perder aprendo, cada derrota será un aprendizaje aunque de primeras no me guste perder. Es decir, perder no me hará sentirme un fracasado. Sino que me motivará a seguir buscando la forma que me dé mejores resultados en le juego.


Vamos a ir desarrollando esta idea, y para ello te necesito atento. En especial a PADRES y ENTRENADORES de edades adolescentes.

Cuando se es adolescente, la sensación de ser incompetente en un entorno se vivencia como que algo a nivel personal no va bien. Mejor dicho, que si yo cometo un error, yo empiezo a creer que el problema ha sido mío y que «no sirvo» para eso.

Por esto, los sentimientos de incompetencia que se desarrollan en estas edades cuando el voleibol aun no se domina, tienen efectos negativos sobre la autoestima, el aprendizaje y la ejecución.

La sensación de no alcanzar el objetivo o necesitar mucho esfuerzo desarrolla sentimientos de incompetencia. Y uno se siente incompetente cuando no es capaz de hacer algo que otros si pueden hacer, o tiene que esforzarse más para el mismo resultado.

Me sentiré incapaz e inútil cuando trate de rematar el balón que me colocó mi colocadora y me sentiré así porque veré como a mis compañeras le es fácil hacerlo.

Si a ninguna de mis compañeras le saliera rematar esa bola, no me sentiría incompetente.

Y aquí viene parte del Kit Anti-Frustración.

Si al construir nuestro concepto de capacidad, tenemos dudas sobre nuestra propia capacidad confiaremos menos en el poder del esfuerzo para aumentar nuestra realización en comparación con otros. Este sentimiento nos llevará a quitarle valor a las actividades que podrían demostrarnos nuestra incompetencia y evitar su realización

Si siento que no soy capaz de rematar, empezaré a odiar y evitar atacar cada vez que toque en el entrenamiento. Y además sentiré que da igual lo que me esfuerce porque no servirá de nada.

En este punto, creo que me entiendes bastante. Estoy segura de esto te resulta familiar y que has tenido que presenciar como a una jugadora ya no le salía x acción y por ende, empezó a querer dejar de hacerla.

¿Implicación a la TAREA o al EGO?

A lo largo del post hemos hablado de la importancia que tiene el como veo y enfoco la tarea que mi entrenador prepara para mi. Aquí voy a contarte que dos enfoques principales pueden darse y como afectan a la relación éxito-fracaso con el jugador.

Una de ellas tiene especial relación con los sentimientos de frustración, ¿me adivinas cuál?

  • Implicación a la tarea: el objetivo de la conducta es dominar la tarea y aumentar los sentimientos de competencia. El interés esta en el deseo de conseguir una mejorara personal a través del esfuerzo. Son las tareas desafiantes que requieren un gran esfuerzo.
  • Implicación al ego: se caracteriza por intentar demostrar la competencia comparándose con otros. El interés esta en la realización de la tareas en las que poca gente haya conseguido éxito para poder así hacer referencias de una capacidad

La implicación dará lugar a una orientación determinada de la actividad, por lo que, las dos orientaciones quedarían tal que así:

  • Orientación a la tarea: se juzga el nivel de capacidad según la autorreferencia. Unido a la idea de hacer la tarea lo mejor que uno pueda. Se cree que cuanto más esfuerzo, mayor será la mejora. Los fracasos no se entenderán en términos de sentimientos personales de falta de competencia, sino como una falta de dominio y aprendizaje. Esta orientación favorece la perseverancia en una actividad. El jugador elegirá retos moderados que le harán desarrollar compromiso e implicación a largo plazo. Este estado de implicación a la tarea es la basa para una motivación optima y conductas adaptativas.
  • Orientación al ego: se preocupa por validar su capacidad y se percibe como competente si demuestra que es superior en comparación a otros. Se esfuerza por evitar demostrar una falta de capacidad al compararse con los demás. Si percibe dudas sobre su nivel de competencia presentara un patrón de conducta de logro muy bajo, reduciendo su esfuerzo, dejando de realizar intentos o manifestando menos interés. Tener esta orientación es la base de posibles complicaciones y dificultades futuras en relación con el logro.

¿Qué implicación usas tú en tus entrenamientos?¿Estás ayudando a que el jugador se compare con otros?¿o le alientas a que busque su mejora personal?

¿Hacia donde estás enfocando tu visión del mundo?¿Buscas ser el mejor?¿O buscas cada día aumentar tu aprendizaje y valía profesional?

Entonces, ¿cuál crees que te hará frustrarte?

Ambas se interesan por ganar (ego y tarea), lo que las diferencia es la importancia del resultado de la competición y el efecto psicológico devastador asociado con perder.

El KIT Anti-Frustración

Por lo tanto, a modo de resumen en Kit Anti-frustración se basará en lo siguiente.

  • Genera actividades que estén enfocadas en ser mejor cada día, donde la referencia sea mi yo de ayer. “Ayer metí dos saques directos, hoy haré tres”
  • Evita comparaciones y ejercicios que lleven a validar la propia habilidad en comparación a otros. “Soy buen jugador porque metí más saques que Juan”
  • Ajusta el reto y la habilidad. Quizás el enfoque está en la tarea, pero ese desafío es mucho mayor a lo que el jugador puede responder. “El saque en potencia aun no me sale porque no domino el remate todavía”
  • Haz que prevalece el esfuerzo y que se busque avanzar poniendo foco en mejorar aspectos técnicos y tácticos. “Bateé la bola porque no cogí el balón delante”
  • Alude a expectativas de fracaso, donde el error se ve como una falta de dominio de la tarea, no como un ataque personal a la propia habilidad. “Aun me falta dominar esta acción por eso me suelo equivocar”
  • Permanece atento, y si un jugador no quiere realizar una actividad, es que su ego y capacidad están en peligro. Cambia el enfoque, para que se aventure a intentarlo. “Siento que no quiero hacer este ejercicio porque a otros les sale, trataré de centrarme en como hacerlo bien”

La forma en la que te enfrentas a la actividad denotará tus sentimientos frente al resultado de esta. Céntrate en la tarea y en hacerlo cada día un poquito mejor.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Duran 🚀La Catalizadora Deportiva


Referencias

Castillo, I. & Álvarez, O. (2023). PSICOLOGIA SOCIAL de la actividad física, el deporte y el ejercicio. McGraw Hill.

¿Qué te hace jugar al voleibol?

La historia de Zeus Paris – Jugador del Primera Nacional UGR

«Mi abuela» fue la respuesta que hizo que quisiera hacer este post.

Conozco a Zeus desde hace unos dos años. Tuve la suerte de conocerle en un torneo de voley playa en mi pueblo. Lo vi jugar y lo siento, pero F L I P É. En ese entonces era juvenil.

Juvenil de primer año y acababa de ser el mejor juvenil de toda Granada.

A la temporada siguiente, compartimos club y pabellón. Eso quiere decir, que pasaba mucho tiempo con él. Cuando yo terminaba de entrenar a mis jugadoras, el ya estaba por allí preparado para su entrenamiento.

En algunos de estos ratitos yo me acercaba y hablaba con él. ¿Sobre qué? Sobre la vida, sin más.

Pero en una de estas, no recuerdo bien el porqué, quizás le pregunté que desde cuando jugaba, o vete tú a saber, porque siempre pregunto muchas cosas y a mucha gente.

La cosa es que, sin yo pretenderlo, el me contó su historia. Una historia, que honestamente me emocionó. Y la piel se me puso de gallina.

Me la sigue poniendo al recordarla, lo confieso.

En esa historia él me contaba cuál fue el motivo que le hizo empezar a jugar y mantenerse jugando.

Es curioso, porque veo que la mayoría de jugadores, siempre se frustran mientras están en el juego y muchas veces, su atención deja de estar en el balón y se va a otra parte.

En Zeus nunca vi eso, siempre lo vi muy enfocado, siempre lo vi jugando muy bien, sin apenas errores. Jamás lo vi cabrearse consigo mismo en exceso ni con malas caras.

Y cuando hablé con él y me conto su porqué lo comprendí.

La historia de Zeus Paris

«Cuando era pequeño estaba apuntado a multideporte» me empezó a relatar. «Mi abuela era la que me llevaba a esas clases. La mayoría de veces se quedaba allí viéndome mientras jugaba» continúo diciéndome Zeus.

Su abuela se quedaba viéndole porque le encantaba el deporte y allí podía disfrutar un ratito de su nieto viéndolo jugar.

Su relación con su abuela era maravillosa, «es la mujer que más amo» me confesó.

Hablaban de muchas cosas en esos ratitos que pasaban juntos.

En un día de esos, su abuela le contó sobre su deporte favorito.

«El voleibol es un deporte que me encanta, pero nunca pude realizarlo» le contaba su abuela de camino a casa.

Cuando creció un poco más, Zeus comenzó a jugar a balonmano.

Pero lo dejó al enterarse de lo que había pasado.

Como te he contado, Zeus y su abuela tenían una relación maravillosa de cariño donde compartían el amor por el deporte.

Hace unos 7 años, ella murió…

Y como estaréis pensando, ese evento destrozó a Zeus. Él, en ese entonces, era pequeño y saber que ya no vería a su abuela más, le dolió mucho.

«Cuando falleció, me dolió como al que más. Y me costó mucho pasar ese dolor. Pero cuando lo pasé, tomé una decisión» me decía mientras notaba como empezaba a emocionarse.

«En cuanto pasé el dolor, me apunté a voleibol» me explicaba mientras hacía una pausa y me miraba con una sonrisa triste.

A esto me añadió: «me apunté por ella, era el deporte que siempre le gustó, y aunque yo estuviese en balonmano, quise probar en el voleibol, por ella. Sabía que le iba a gustar que me apuntara, y por eso lo hice».

En ese momento, se puso a buscar equipos de voleibol en su pueblo. Había uno, así que no lo dudó y empezó.

Desde ese entonces «he seguido creciendo y dedicándole todo lo que gano a ella y ella me da fuerzas para levantarme todo los días y decir vamos a entrenar para ser el mejor» me admitió, Zeus.

En ese punto, yo ya estaba con la piel de gallina. Me contó esto en un pabellón con ruido. Pero la historia me conmovió tanto, que solo le escuchaba a él.

Su historia me hizo comprender mucho de lo que veía de él, en el juego.

Encontrarle un sentido al voleibol

Cuando leí el libro de Viktor Frankl «El hombre en busca del sentido», descubrí lo importante que era otorgarle un porqué a eso que hacíamos.

Sino has leído ese libro, te lo resumo rápidamente. Viktor era un psiquiatra judío que sobrevivió a las concentraciones nazis de la Segunda Guerra Mundial. En su libro confiesa como a él y al resto que sobrevivieron les mantuvieron vivos algo que iba más allá de ellos. Todos tenían una razón, un motivo por el que salir de allí con vida.

Muchos de ellos, tenían que volver a casa a cuidar de esos hijos, algunos otros, prometieron a los que ya no estaban, que saldrían vivos.

Supongo que te habrá pasado, que cuando hay algo interno que te mueve a empezar cualquier cosa, no un simple «por que me gusta», esa relación con la tarea cobra un sentido y un bienestar que va más allá.

Nietzsche decía «quien tiene un porque puede soportar cualquier cómo». Y eso vi siempre en Zeus.

Su voluntad de sentido, como la llama su autor Viktor, es la primera fuerza motivadora del hombre, la lucha por encontrar un sentido a su vida.

Y en este caso, el voleibol. Si esa voluntad de sentido está cubierta, lo demás es «coser y cantar».

Siempre sentí que si uno tiene algo que va más allá de él ese recorrido se hace mucho más liviano. Es como si ese recorrido no se pasase solo, como si cuando algo va mal, hay una fuerza superior que siempre te hace seguir.

Zeus me confesó «por eso a lo mejor una derrota me sienta peor que a cualquiera, por que no me decepciono a mi mismo, sino que siento que a ella también». Concluyó diciéndome: «en resumen que lo hago todo y lo doy todo por ella, por que la amo mucho»🥹

«¿Qué es en realidad el hombre? El ser que siempre decide lo que es» Se preguntaba y respondía Frankl en su libro.

Y para mí, esa es la verdadera motivación intrínseca. El descubrir que te nace de verdad, de dentro. Ser consciente de que te llena y el porqué te llena hacer eso. Decidir lo que quieres ser.

Si tú eres el que toma esa decisión, lo que ocurra hasta llegar al final, será lo de menos, por que tendrás un porqué que te ayudará a seguir.


Por eso Zeus es tan bueno

Supongo que ahora entenderás el porqué tenía que contar esta historia. Este mes, quería dedicar las publicaciones a la motivación, ¿y qué mayor motivación que esta?

Zeus me decía, el porqué según a él la derrota le pesa más que a otro. Pero yo quiero confesarte lo que se ve desde fuera.

Quizás la derrota le pese internamente. Pero jamás le verás frustrado en el juego. Es un jugador que cuando falla lo que quiere es otra bola, no tiene saciedad.

Siempre quiere más, y si va mal, sigue.

Cuando descubrí su historia, le entendí.

En esos momentos cuando uno tiende a bloquearse por fallar, necesita que alguien pueda sacarle de ahí, o al menos que lo haga un motivo externo a él.

Y él lo tiene, siempre lo tiene. Su abuela es su motivo. Por su abuela sigue jugando y al fallar pide otra bola. Su abuela le hace estar concentrado en el partido y no salir de ahí.

Él va cada día a entrenar por ella, para mejorar y seguir creciendo. El seguir a pesar de los baches, es lo que le hace poder progresar y aumentar su calidad y rendimiento deportivo cada día.

Si tienes la suerte de ir a verle en algún partido suyo, verás como siempre la tiene presente. Se santigua y mira al cielo.

Su abuela es su porqué, es lo que e da sentido a su recorrido y al querer mejorar cada día.

¿Cuál es el tuyo?🤔


En resumen

Quería con este post dos cosas:

  • Una que la gente pudiese conocer la historia tan bonita de Zeus y su abuela.
  • Y dos, que pudieses ver desde una historia real lo importante que es darle sentido a lo que hacemos.

Si lo que haces te pesa demasiado y te cuesta avanzar, búscale un porqué, dale sentido a eso que haces, y verás, como por arte de magia, el continuar se vuelve algo que te sale de dentro.

Gracias Zeus por dejarme contar tu historia, gracias por contármela.

Gracias por tenerme tanto cariño y gracias por cumplir el sueño de tu abuela. Como ya te dije, tiene que estar muy orgullosa de la persona tan bonita que eres y del jugador tan extraordinario que vas a llegar a ser.

Y tú, por favor, que me estás leyendo, sino tienes un para qué, búscalo.

Te ayudo a encontrarlo, sino sabes cómo. Envíame un mensaje y empezamos.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀La Catalizadora Deportiva


Referencias

Frankl, V. E. (1985). El Hombre en Busca de Sentido (6a. ed.). Barcelona. Herder

Dejo el voleibol

¿Qué nos hace dejar de jugar al voleibol?

Dejar el voleibol cuando vamos creciendo es bastante normal. Al menos, en el entorno en el que yo me muevo.

Recuerdo, que cuando era pequeña, había muchas jugadoras de mi edad jugando conmigo. Conforme crecí, tan solo yo quede de las grandes.

Quiero indagar sobre lo motivos que creo que hacen que un jugador permanezca en un deporte y cuales, los que les hace irse de él. También te contaré parte de mi vida deportiva, el porqué yo lo dejé y qué me hizo volver.

¿Qué nos motiva a hacer ejercicio?

Isabel Castillo y Octavio Álvarez en su libro Psicología social de la actividad física, el deporte y el ejercicio, realizan una síntesis de varios estudios en los que nos muestran cuales son los motivos por los que una persona decide comenzar a realizar un deporte.

En general, existe un consenso. El principal motivo que hace que se comience a hacer deporte suele ser la forma física y la salud, teniendo mucha importancia para hombre y mujeres, pero un poco superior en estás últimas. Lo que hace que se continúe y se mantenga la adherencia a esa actividad es la diversión que aparece durante y tras la realización del ejercicio (Castillo y Álvarez, 2023).

Concretamente, estos psicólogos descubrieron que había tres grandes aspectos que nos hacían comenzar a movernos. Según el Consejo Superior de Deportes, Isabel y Octavio nos muestran los tres motivos principales:

  • Motivos de afiliación. Ejemplos: porque me gusta esta actividad, porque mis padres me apuntaron, para hacer nuevos amigos, porque lo hacen mis amigos
  • Motivos de salud. Ejemplos: por que me lo ha aconsejado el médico, para estar en forma
  • Motivos de aprobación social y demostración de la capacidad. Ejemplos: porque quiero ser deportista profesional, para mantener la línea

Antes de continuar, piensa ¿cuál fue el motivo que a ti te hizo empezar en el voleibol?🤔

¿Qué nos hace dejar de practicar nuestro deporte?

La información de la que te hablo a continuación está sacada a raíz de una encuesta de los hábitos deportivos de los españoles realizado por la MECD en 2015. Los aspectos que nos muestran Álvarez y Castillo son las respuestas que dieron a la pregunta: ¿qué nos hace dejar la actividad física?:

  • Falta de tiempo
  • Falta de interés
  • Motivos de salud
  • Por edad
  • Motivos económicos
  • Falta de instalaciones adecuadas cercanas
  • No tener con quién practicarlo

Tú que estás leyendo (por cierto, gracias por hacerlo❤️) ¿dirías que falta algún aspecto en esa lista? ¿Si tuvieras que decir porqué algunos de tus compañeros no están jugando actualmente entrarían en esas casillas?

No digo que esta encuesta está mal realizada, ni muchísimo menos, pero, sí creo que uno responde eso que los demás quieren oír. ¿Qué quiero decir con esto? Te lo cuento abajo.

¿Realmente, que nos hace abandonar el deporte?

Quiero empezar hablando de mí. Yo tomé la decisión de dejar el voleibol al finalizar mi último año de cadete, con 16 años, fue mi último año de la ESO.

Recuerdo vagamente que la idea que repetía a los demás era que tenía que dedicarle más tiempo a los estudios. Lo dejaba porque entraba a Bachiller y ya tenía que estudiar más.

Esto es lo que decía. Y lo que hubiese puesto si alguien me hubiese hecho una encuesta. Pero no era la verdad.

El motivo real, no era ese, sino un conjunto de ideas que se fueron instaurando en mi.

  • Me fui del voleibol porque me sentía la persona más inútil e incapaz del mundo.
  • Me fui porque me superaba
  • Me fui porque no podía seguir repitiéndome lo mala que era y dándome cuenta de que era así cada vez que tocaba el balón.
  • Me fui porque cada vez que salía del pabellón me sentía extremadamente mal conmigo misma.
  • Me fui porque sentía que mis compañeras no avanzan por mi culpa.
  • Me fui porque me sentía un estorbo.
  • Me fui porque yo no sabía jugar y daba vergüenza.
  • Me fui porque no quise que me vieran haciéndolo mal.

Pero claro, eso no puedo ponerlo en una encuesta. No sería capaz.

Por eso, quiero abrir este tema aquí.

Hace poco, hable con una persona, que recientemente abandonó su deporte. Le pregunté el motivo, aunque ya lo sospechaba. Sospecha el real y el que me dijo.

  • «Mar, lo he dejado por los estudios. Ya he empezado en la carrera y claro, le tengo que dedicar más tiempo. Pero me he apuntado al gimnasio y estoy muy contento»

Os habéis dado cuenta vosotros también, ¿verdad?

El problema no es el tiempo que «puede quitar» el voleibol, porque se lo está echando al gimnasio. El problema es su relación con el voleibol y el mismo.

Yo al escucharle, sabía que el motivo no era ese. El me lo confesó sin quererlo durante nuestra conversación. El motivo por el que él abandonó fue su entrenador. E incluso me aventuraría a decir, la sensación de incompetencia e insuficiencia frente al equipo.

Ese, creo que fue el motivo real, pero no pude indagar tanto. No digo con esto, que el entrenador no tuviese motivos, sino al contrario. Creo que el entrenador fue el mismo que le hizo tener esta idea de sí mismo.

Más arriba hablábamos de que una de las ideas que hacía que una persona se mantuviese en el deporte es la diversión, el disfrute, el pasarlo bien.

Yo añadiría a esto, que una de las cosas que hace que nos mantengamos en un deporte, es la sensación de competencia, sentir que somos capaces de hacer eso que se nos pide.

Siento que cuando alguien se siente desbordado, sea real o no. Esa sensación es tan desagradable con uno mismo, que hace que ese evento no se quiera repetir.

Y más aversivo se vuelve aun, si tienes alguien ajeno, que te confirma esa incapacidad e incompetencia. Está claro que ahí no quieres continuar. Y más, cuando tu vida social y académica te piden más atención.

Pero creo, que el motivo de los estudios es solo una razón que está bien vista y con la que nadie debate. Por eso mismo es la que se comunica, pero no es la real.

Si se quiere permanecer en el deporte, lo académico no es ningún problema. Sino es un potenciador de la organización y aprovechamiento del tiempo. Numerosos jugadores profesionales de voleibol han sacado sus carreras académicas a la vez que lo hacían jugando en la máxima división de nuestro país (así me lo confesaron Paola Martínez, Patricia Llabrés o Javier Izquierdo entre otros).

Además, un caso más cercano, es un jugador que siendo juvenil, jugando con su equipo juvenil, junior y senior consiguió sacar su bachiller con notas muy buenas y entrar a la carrera de medicina.

¿De verdad, lo académico es el motivo real por el abandono del voleibol?

Permitirme la insistencia, pero creo que no.

¿Qué me hizo volver?

Honestamente, me hizo volver a jugar, la necesidad de comprender al jugador. Me pasó lo mismo cuando me metí en la aventura de ser entrenadora. Siento que para ser buena psicóloga debo tener información 360 para poder ayudar con mayor calidad.

Volví porque quería ayudar a mis jugadoras, quería conocer el voleibol y la mente desde esa misma postura.

Volví y me rompí la rodilla.

Un año y tres meses después. He vuelto de nuevo. El motivo de ahora, sigue siendo el mismo, pero le he sumado algo más. Quiero sentirme útil y capaz. Quiero poner en práctica eso que he aprendido como entrenadora.

Y me mantiene el sentirme capaz y el disfrute que siento mientras juego.

Adecuo los retos a mis habilidades actuales y muy soy paciente conmigo porque entiendo que no me saldrán a la primera las tareas que se presenten.

Justo lo contrario que creo que hace que un jugador abandone. El no disfrutar y el sentirse incompetente frente al reto que tiene delante.


-> Si estas en ese punto de incomodidad, quiero que sepas que tu valía como persona es independiente a tu valía como jugador. Eres más que un jugador y lo que hagas en la pista no determina lo que hagas fuera de ella. Quizás el reto no concuerda con tus habilidades actuales y eso no te hace ser menos. Simplemente que en este momento ese no es tu lugar, no que tú no valgas para eso.

Sé honesto contigo, haz un análisis de que lo que eres, has hecho y tienes que realizar. Mira a ver si todo está en equilibrio. Si es así ten paciencia, saldrá. Sino, busca un lugar, en el que el reto te suponga esforzarte, no castigarte.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Castillo, I. & Álvarez, O. (2023). PSICOLOGIA SOCIAL de la actividad física, el deporte y el ejercicio. McGraw Hill.

¿A qué se debe el éxito del Guaguas?

Análisis psicológico del CV GUAGUAS

Hace tiempo, quería analizar a este equipo.

Desde que lo conocí me gustó mucho su voley y todo lo que hay alrededor de este.

Actualmente son los campeones de La Copa del Rey, y son uno de los mejores ocho equipos de Europa. Desde aquí mi enhorabuena💘

Pude presenciar en directo La Copa del Rey y os prometo, que fue una locura vivirlo tan cerca de ellos.

Esta publicación tiene algo especial, porque no la hago sola. Para ello he tenido la ayuda de uno de los miembros de este equipo.

Sebastián Aguilar, asistente técnico del CV Guaguas accedió a darme su visión de cómo es el equipo desde dentro.

No quería que este articulo fuese una simple sensación mía, sino que quería que mis reflexiones tuviesen una base real que partiera desde el interior del funcionamiento de este equipo.

Sebas, gracias por aceptar, ser tan honesto conmigo y dedicarme un ratito de tu día.

Dicho esto, vamos al análisis en sí 😉

Competencia Sana – Ser equipo

Una de las cosas que más me gustó al estar cerca del Guaguas, fue su banquillo (os dejo un vídeo para que sepáis de que hablo).

La primera pregunta que le hice a Sebas fue: háblame del equipo.

«Competencia sana», fue lo que me respondió. Aunque no se juegue siempre se apoya al equipo y se trabaja como si se jugara aunque con antelación se sepa que no se jugará.

«Somos una familia, no hay egos» me seguía contando. El objetivo del equipo está claro, ganar y los jugadores saben que todos quieren eso. No reprochan ni le pelean al entrenador. Saben que el que está en pista, lo hará mejor en ese momento que cualquier otro.

Los que se encuentran en el banquillo quieren que a los de dentro les vaya bien.

El principio que mueve al equipo es el hambre de ganar, no el hambre de ser el mejor. Y eso hace, que cada uno pueda dar lo mejor de sí cada vez que sale. No por nada, sino porque el objetivo va mucho más allá de como juegue yo, sino de como lo haga el equipo. El individualismo se queda atrás y se trabaja por y para el equipo.

Cuando le pregunté a Sebas por el motivo del éxito del equipo me dijo:

  • Sebas: ¿A nivel deportivo?
  • Mar: A nivel de deportivo y de grupo, ¿qué dirías que hace que vaya tan bien el equipo?
  • Sebas: Para mí, lo deportivo y el grupo van de la mano. Sin el grupo, lo deportivo no vendría. Lo personal llevó a lo deportivo.

«Lo deportivo y el grupo van de la mano», permitirme que lo repita.

¿Cuántas veces hacemos referencia a esto como entrenadores?¿Y cuánto cuesta que se dé así?

Cuando lo escuché hablar, me encantó como él mismo, veía y sentía al equipo. Desde fuera yo lo notaba, no eran un equipo individualista. Era una familia. Y Sebas, me lo confirmó.

El día de la final, estaba justamente detrás de ellos. Y veía como el banquillo se volvía loco cada vez que dentro se hacía punto. Lo sentían como si fuesen ellos mismos los que acababan de hacer punto. En cada tiempo muerto, el banquillo iba con una sonrisa acercándose a los demás. Le chocaban la mano, daban alguna visión que desde fuera se veía de forma diferente, les animaban, y daban buenas vibras.

Y pensarás, que esto debería ser lo normal. Pero no lo ví de esta forma en otro equipo. O quizás no me percate de que fuese tan así.

Es curioso, porque otras plantillas, tienen jugadores que por escasa experiencia tienen más ganado el puesto de banquillo y su entrada al campo es pequeña. En este caso, el equipo contiene mucha calidad dentro y fuera del sexteto titular. Y esto mismo, es lo que me hace sorprenderme y alegrarme de que el ego no pese más que el equipo.

Eso sí, creo que eso no viene por casualidad, sino que el mismo entrenador es el encargado de generar esto. Abajo profundizo sobre el rol del entrenador.

Comunicación

«El inicio fue dudoso Mar» me contaba Sebas. Se fue desarrollando el equipo de menos a más, continuó contándome.

Me pareció curioso esto y traté de indagar. Mi curiosidad era saber cómo un grupo numeroso acababa generando confianza en cada uno de los integrantes.

  • Sebas: «Se comunican mucho, se habla sobre lo que se cree que el otro hizo mal»
  • Mar: ¿Y cómo se llega a ese punto?
  • Sebas: Con los viajes, la Champions nos unió mucho.

Cuanta razón tiene. ¿Realmente, qué une a un equipo?

El estar juntos, el compartir cosas. Ese tener que estar con el otro si o si, hace que la comunicación tenga que ser continua y asertiva. Hace que para poder mantener una convivencia, hable sobre lo que no me gusta del otro cuando este lo hace.

Los entrenamientos hacen que se comparta mucho del día a día.

Pero cuando uno viaja, pasa muchas horas en el bus, sale del partido, vuelve al hotel, come con el equipo, duerme con el equipo. Se desarrolla esa comunicación que genera confianza. Como se dice, el roce hace al cariño, y cuanto más roce haya en un equipo, más cariño habrá.

Sebas me contaba, que al principio esta confianza no esta en el estado actual. No se conocían tanto y hablar de lo que a uno le molesta no es fácil cuando no se conoce al otro. Sin embargo, todos estos viajes tan lejanos y de tantas horas han hecho que esa confianza florezca y la comunicación sea mucho más honesta, continua y real.

El liderazgo de Sergio Miguel Camarero

Unas líneas arriba hablábamos del hambre de ganar, de que el equipo va primero.

Mi intriga era saber si esto, venía de los jugadores, o alguien lo generó.

«Lo empezó Sergio», me afirmó Sebas.

Él desde el inicio habló de que lo importante era el equipo y ganar. Tenían que estar unidos y no se les podía ir la cabeza.

Sebas destaca la honestidad de Sergio. Cuenta que cada jugador tiene y conoce su rol. Cada uno tiene su función y el entrenador lo comunica de forma clara a ellos. También lo hace con la parte del staff, que es imprescindible para que el equipo pueda desarrollarse adecuadamente.

«Si el fisio no ayuda a la descarga, sino se pone la red, si no se crean las estadísticas… Todos somos importantes», me decía Sebas. Y esto, lo ha creado Sergio.

Pienso que, cuando un jugador ve como su entrenador es honesto, le mira de frente y le dice lo que hay, este se lo cree. Y eso siento de estos jugadores. Siento que van a donde Sergio diga y que si son suplentes, lo aceptan porque saben que Sergio quiere lo mismo que ellos, ganar.

Y cuando ese jugador que comienza en el banquillo tienen la oportunidad de jugar, lo hará dejándose el alma.

Y aquí tiene mérito el jugador con sus acciones.

Pero tener motivado al que juega y al que no. Hacer que el quipo vaya a una, sea lo que sea. Eso. Eso mismo, es mérito del entrenador.

El liderazgo dentro del entrenador es la habilidad más básica que debe tener. Y Sergio, es un gran líder.


Desde aquí, mi enhorabuena y admiración a la gestión de equipo del primer entrenador del Guaguas. Enhorabuena de nuevo al equipo y en especial a Sebas, por ayudarme a darle consistencia a este post.

Ahora, os dejo el punto final que les dio La Copa del Rey. Como veréis, se trata de una familia que celebra un logro juntos, porque cada uno aportó con lo podía.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán🚀 La Catalizadora Deportiva

¿Por qué el equipo A se cree superior al equipo B?

Dentro de un club, solemos tener varios equipos. A parte de por categorías suelen estar divididos por nivel.

Si dentro de una categoría infantil femenino hay muchas jugadoras, se seleccionarán y se crearan grupos de nivel y/o de edad. En esto, cada club tiene su método, pero normalmente la distinción es por nivel.

Me refiero con nivel a aptitudes físicas, características antropométricas, conocimiento y desarrollo técnico y táctico. No quiere decir que aquella persona que forme parte del equipo A vaya a tener un mayor progreso que quién esté en el equipo B.

Es posible que en este momento, esa persona pueda encajar mejor en un equipo A, que en el B, pero eso no quiere decir que esa persona tenga si o sí las habilidades para tener una carrera profesional, ni que dure realizando el deporte muchos años.

Te cuento esto, porque conozco historias cercanas que lo corroboran. Amistades, me cuentan que cuando eran pequeños su nivel era inferior al resto, debido a una maduración más tardía u otros acontecimientos. En esos inicios eran jugadores de los equipos B, pero con el tiempo, eso mismo ha sido lo que le ha permitido mantenerse en el juego más allá de los 20 años. Ambas amistades, han estado jugando en la tercera división de nuestro voleibol español, Primera Nacional. Recuerdo, habiendo estado en sus inicios en equipos B.

Por lo tanto, antes de nada, quiero que te quedes con esto. Formes parte del grupo que formes ahora, no dice nada de lo que será tu futuro como jugador.

La «superioridad» del equipo A

Quiero tocar este tema por que me parece realmente interesante y del que leí y escuché muy poco. Quiero relacionar esto con la falsa autoconfianza porque pienso que puede ser la causa que denota esa supuesta superioridad.

Eso sí, aclarar con esto, que no creo que todos los jugadores que formen parte de un nivel superior traten con inferioridad al resto. No creo, ni quiero creer que sea una tendencia general. Pero si conozco casos en los que se da y me encantará profundizar sobre ello.

Sobre la falsa autoconfianza ya hemos hablado aquí. Sin embargo, vamos a hondar un poco más sobre este tema concreto.

Definíamos la falsa autoconfianza como la apariencia de una autoconfianza muy débil. Es decir, cuando uno no tiene realmente seguridad en sí mismo pero quiere hacer creer a los otros que sí. Con su lenguaje sobre lo que hace o puede hacer y en el juego tratando de hacer esas cosas que, en realidad, no puede hacer.

Sería el polo opuesto de una real autoconfianza.

Teniendo esto más fresco, me surge la siguiente reflexión.

Si yo ya soy un jugador que forma parte del equipo A:

¿Qué necesidad tengo de presumir de eso mismo?¿Si tengo que presumir y hacer ver que estoy en el A será porque no me siento del A?¿Tengo que hacer al otro inferior para yo sentirme superior?

Estas distinciones de categorías suelen darse en plena adolescencia. Conocemos que en esa etapa de la vida es fundamental el reconocimiento del grupo y la integración dentro de este. Sentirse excluido del grupo superior puede tomarse como carencia en la valía personal. Pero, obviamente, eso no es así.

Y a la inversa, ocurre igual. Pertenecer a ese grupo «superior», no te hace valer más. No obstante, se sentirá así.

Y en los encuentros de ambos equipos puede haber conflictos. El A tiene más nivel que el B, eso es obvio y los del A quizás jueguen con esto de forma inmadura.

Lo he presenciado. He visto como jugadores dejaban de ser amigos por separarse de nivel, por no formar parte del mismo grupo.

¿Qué ocurre cuando pasa esto?

Como dije arriba, pero quiero recordarlo, lo que cuento aquí es una visión propia y reflexión del contenido que conozco y la explicación que yo daría ese problema.

Por un lado, el del A, quiere mantener su posición, quiere sentir que «está por arriba», tenga o no tenga la habilidad. Si la tiene, seguramente no presuma de ella, sino, tratará de hacerles a los otros ver que la tiene.

¿Por qué? Porque tendrá miedo de que se note que realmente esta ahí por estar y que no tiene el rendimiento y la habilidad que se pide. Por defensa propia, hará lo imposible para que pueda parecer que sí.

Y aquí es donde entra en juego, la falsa autoconfianza. Generada tras unas expectativas irrealista del jugador, donde predomina más lo que quisiera ser, que lo que es (Buceta, 2020).

Y por el otro lado, encontramos un jugador que se siente menos efectivo, porque objetivamente lo será. Y esto, nunca es un plato de buen gusto. Sentir que hay otros mejores y que tú por tus condiciones no puedes llegar ahí, molesta. Y más en una etapa rebelde en la que sientes que puedes y eres capaz de hacerlo todo.

En ocasiones esto hará que este último desarrolle el conocido «victimismo», donde ponga el enfoque en lo externo para quitarse responsabilidad interna y sentirse algo mejor. Si creo que estoy en el B porque el entrenador del A me tiene «manía», me sentiré mejor porque eso no depende de mi y no puedo hacer nada para cambiarlo. En cambio, si tomo la valentía y asumo que esa decisión si tiene que ver con mis capacidades y rendimiento, tendré que hacerme responsable y trabajar en ello. Y esto, es lo complicado.

En ambas situaciones, la falsa autoconfianza prevalece. Ninguno se enfoca en sus aptitudes de una forma realista, y achaca al otro su estado y nivel.

Lo digo mucho por aquí, pero creo que es una habilidad que el ser humano tiene que desarrollar.

HONESTO contigo mismo, es lo único que te va a permitir poder avanzar. Ser consciente de qué careces te ayudará a trabajar en ello e ir desarrollándolo con trabajo, paciencia y tiempo. Si vas de «chulo» y sientes que no tienes que mejorar nada, no te pondrás a trabajar en ello y te quedarás estancado culpando al resto porque no te dio la oportunidad que tu sentías que merecías.

¿Qué hacer si estoy en el A?

Disfrútalo. Hay alguien que cree que puedes tener un rendimiento y progreso mayor que el resto. Trabaja como el que más. Mira cada entrenamiento como una oportunidad que no cualquiera tiene en el que vas a mejorar mucho si pones de tu parte.

No presumas de nada. Que seas más habilidoso en ese deporte no te hace habilidoso en otras áreas, ni mucho menos, tu valía como persona aumenta. Tan solo eres una persona que su inteligencia procedimental y de movimiento en este momento, es superior al resto.

Usa eso que se te da mejor para ayudar al resto. Sirve de referencia, ayuda y acompaña a otros que no están a tu nivel a que puedan estarlo.

¿Qué hacer si estoy en el B?

Céntrate en ti, en ser mejor, no eches «balones fuera».

Hazte responsable de tus habilidades y proponte objetivos realistas que te hagan estar motivado. Habla de tu rendimiento actual y no del que te gustaría.

Estoy segura de que resaltas en muchas otras inteligencias, y en esta, con mucho trabajo, quizás también lo hagas.

Enfócate en ti, el problema no es que el entrenador tiene «favoritismo». La tarea es que tienes que hacer un extra para estar donde al habilidoso, en esta área, le sale innato.


Recuerda, tu valía personal no depende del grupo al que formes parte, depende de eso que eres capaz tú de hacer con los recursos y oportunidades que tienes frente a ti.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán🚀La Catalizadora Deportiva


Referencias

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L.

¿Qué decir durante un tiempo muerto?

La actuación del entrenador durante el partido

Durante el desarrollo del partido, la comunicación del entrenador puede ser mientras se da el propio juego, lo que sería una participación activa, o en los periodos de pausa, como el cambio de set o los tiempo muertos.

En este post, concretamente vamos a tratar esos momentos de pausa, cuando el juego se detiene. En un tiempo muerto, en un cambio de jugador del otro equipo o el propio.

El momento resultante entre el set que finaliza y el otro que comienza, da para otro post. Así que en las próximas semanas, lo tendrás😏. Coméntame «SET» para que sepa que lo quieres.

Sobre la actuación del entrenador durante un partido, ya tienes una publicación en la web.

La información que te daré aquí esta basada en las recomendaciones que da José María Buceta (2000) en su libro Baloncesto para jugadores jóvenes. Eso sí, estará adaptada a nuestro deporte, el voleibol.


Buceta (2000) comienza este apartado diciendo que los periodos de pausa son cruciales dentro del juego. Las pausa que son bien aprovechadas pueden ser muy útiles para que el jugador, aparte de recuperarse físicamente, pueda reconectar mentalmente para rendir un poco mejor.

Pero… mal usadas, pueden ser muy perjudiciales en el desarrollo posterior.

Para hacer un mal uso de estas pausas tan solo es necesario introducir pensamientos o imágenes negativas, como algún comentario poco apropiado de un compañero, un reproche del entrenador o un mal gesto.

Detención del juego

Será aquel momento en el que el balón esté parado por cualquier circunstancia, exceptuando el tiempo muerto o el cambio de set.

Cuando la bola del sacador está lejos, el árbitro llama al capitán, hay un cambio de jugadores, alguna lesión cercana a la red, entre otros.

Para que este momento de parón pueda ser beneficioso para el jugador y equipo, el entrenador tiene que tener en cuenta que:

  • Lo que emita tiene que ser algo muy claro, específico y con mucha relevancia en ese momento.
  • La intención debe ser centrar la atención de los jugadores en un aspecto clave que ocurrirá cuando reanude el juego. Las acciones pasadas déjalas atrás, no hables de ellas
  • Al hablar ten un propósito en mente. No es nada conveniente que hables cuando no es necesario. Si estás enfadado, canaliza esa furia de otra forma. Pero no añadas gritos a tus jugadores, le hará tener que estar alerta a estímulos extra que no son imprescindibles en ese momento. Ni mucho menos, grites al otro entrenador o árbitro. Además de por respecto, por el rendimiento efectivo de tu equipo.
  • No te dirijas continuamente a los jugadores. Estos necesitan autonomía y estar pendiente del entrenador no le ayudará. Algunos pueden sentirse incómodos si el entrenador continuamente le está corrigiendo, pudiendo aumentar su ansiedad respecto a su ejecución. Si le es incómodo esto obviará cada palabra que le diga su entrenador, sea o no útil para él.
  • Lo que si es muy útil es reforzar el esfuerzo que se está dando, tanto a nivel individual como colectivo.
  • Si se ha cometido un error, anímales a seguir intentándolo de una forma más efectiva, buscando nuevas soluciones.
  • Obvia todo comentario despectivo que pase por tu cabeza. Y por supuesto, no uses ese momento de pausa para criticar el trabajo del jugador.

Recuerda que no es un tiempo muerto, solo es un parón en juego. Todas estas ideas no pueden darse. Son una guía qué cosas y que no puedes decir mientras la bola está parada pero tus jugadores siguen en el campo.

De aquí, quiero resaltar un apartado. Habla solo si tienes algo que decir de mucho valor. Si es algo importante que les ayudará a focalizar su atención, hazlo. Sino, permanece en silencio.

Tiempo muertos

¿Qué decir durante esos escasos 30 segundos?

Buceta (2000), lo que nos recomienda es que, ya que tenemos más tiempo en estos momentos, realicemos una rutina de funcionamiento como entrenadores.

¿A qué se refiere con rutina de funcionamiento?

A una serie de acciones que siempre se repitan en el mismo orden. Para que así tanto tú como el grupo sepan como actuar en esos momentos. Esta rutina dará calma y familiarización a la situación.

Como sugerencias importantes, nos muestra las siguientes:

  • Acostumbra a tus jugadores a que se acerquen rápido al banquillo.
  • Deja 15 segundos para que los jugadores beban agua, se relajen mínimamente mientras el entrenador escoge las palabras que quiere decir.
  • Solo habla el entrenador. Que el resto del staff permanezca callado para que la atención de los chicos solo esté en un de ellos. Es poco tiempo, cuanto menos estímulos tengan, más calará esa información en ellos.
  • No quieras decir muchas cosas, sé muy claro y breve.
  • Habla con energía, no te pases de velocidad y no te atropelles hablando. Di frases que estén completas y que sean comprensibles por los jugadores. Serán momentos tensos, asegúrate de estar calma cuando emitas tus palabras.
  • Si vienen de un error, hacer un comentario breve para que se olviden y se enfoquen en los aspectos que vendrán.
  • Refuerza las acciones que vistes más destacables.
  • Si vienen de una racha muy buena, refuerza ese esfuerzo, cooperación y concentración que se está dando.
  • Una vez que el refuerzo esté dado, focaliza la atención de ellos en las acciones que van a darse en cuanto se reanude el juego.
  • Acaba con palabras de ánimo para que entren con ganas en la pista.
  • Y por último, trata que la atención este en las acciones, no el marcador.

José María Buceta (2000) acaba este apartado diciendo: «los tiempos muertos son grandes oportunidades para formar a los jugadores, ayudándoles a mejorar individualmente y como equipo. Por lo tanto, no deben malgastarse sino utilizarse eficazmente».

En resumen, y como bien concluye nuestro querido psicólogo deportivo, aprovecha el tiempo muerto para formar a tus jugadores. Asegúrate de estar calmado y tener en mente las palabras adecuadas para que pueda ser útil esa detención del juego.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Buceta (2000) Baloncesto para jugadores jóvenes, cap 5 La actuación del entrenador en los partidos.

¿Qué decirle a mi jugador para que haga punto?

Cuando acabes de leer esta publicación tendrás herramientas que te van a hacer mejorar tu comunicación de forma exponencial. Tanto como entrenador, como jugador.

Principalmente te voy a explicar porqué:

  • Decir frases con la palabra NO te harán conseguir lo contrario
  • Debes mostrar más imágenes y menos palabras
  • Es muy importante qué tipo de expectativas tienes frente a tus jugadores
  • El refuerzo positivo puede jugar en tu contra

Antes de nada, contarte que este artículo está destinado a la comunicación entrenador-jugador. No obstante trata temas básicos y fundamentales sobre el diálogo. Dicho de otra forma, te ayudará mucho usar este tipo de indicaciones cuanto hablas contigo mismo y cuando tienes que comunicarte con tu compañero dentro del campo.

La forma en la que debe dirigirse un entrenador a un jugador, debería ser la forma en la que tú te hablas y le hablas a tu compañero.

Sin más dilación, vamos a ello.

Nunca digas «no falles» porque le hará fallar

De inicio, cualquier frase que contenga un NO puede dar pie a confusiones y no siempre será tan clara como se querría.

Un entrenador debe comunicarse de forma muy clara, breve y concisa, y más si estamos en un partido. En el trascurso de este, el jugador tendrá que acudir a muchos estímulos. Añadir más información compleja por parte del entrenador hará que el jugador tenga un desgaste excesivo fuera de la pista.

Pero, ¿porqué decir «no falles» hace que falles?

Pues esto se lo debemos a James W. Pennebaker. Pennebaker descubrió que cada palabra del lenguaje es procesada por nuestro cerebro a través de imágenes. Es decir, procesamos las palabras visualizando eso a lo que hace referencia. Por lo que si me dicen pelota, mi cerebro no traduce P-E-L-O-T-A, sino que se aparece en este la imagen de una pelota.

¿Qué pasa con el NO? Pues que la palabra «NO» no tiene representación gráfica en nuestro cerebro. Si yo te digo «No pienses en un elefante rosa» tu cerebro se habrá imaginado algo grande y rosa sin haberse dado cuenta. Ya que, el NO, no tiene una representación visual en nuestra mente.

Por lo tanto, siempre que usemos una frase con la palabra «NO» nuestro cerebro se imaginará haciendo aquello que en verdad no querías realizar.

El lenguaje positivo como solución al NO

Para resolver el problema del NO, la idea es hablar en un tono afirmativo-positivo. Haciendo alusión a eso que realmente si se quiere conseguir. Si lo que quieres es que tu jugador meta el saque en el otro campo, dile: «Saque dentro»; en vez de: «No falles el saque».

Usa en tu lenguaje las palabras de las acciones finales de eso que quieres conseguir. Si quieres que tus jugadores estén concentrados en el juego, no les digas «no pienses en nada». Diles, eso mismo que quieres que hagan «pon los ojos en la bola y anticipa al contrario».

Las ideas que rondan por nuestra cabeza predisponen a nuestro cerebro. Nuestra mente busca que haya correspondencia entre la forma en la que se entiende la realidad y lo que pasa en verdad. Por lo que, si tienes una idea, sea posible o no, tu cerebro se encargará de manipular y generar esa acción para estar en consonancia con esas ideas.

Esta es la razón, por la que el autodiálogo, y la forma en la que nos hablamos y hablamos a la gente es tan importante.

¿Y cómo afecta lo pienso en lo que se hace?

Quizás te suene más el Efecto Pigmalion, identificado por primera vez por el psicólogo Robert Rosenthal y el educador Lenore Jacobson en 1968. Y en él, nos explican la importancia de las expectativas propias sobre los demás y cómo afectan al resultado de las acciones de estos.

Llegaron a esta conclusión tras un famoso experimento. Dividieron una clase en dos categorías, los que tenían buenos resultados académicos y los que no. Esta información la sacaron de unos test que hicieron con antelación al grupo.

Los resultados fueron conocidos por los profesores.

Al final del curso, se descubrió que los que formaban parte de la categoría de los «inteligentes», obtuvieron buenas notas. En cambio, los que formaban parte de la otra categoría, tuvieron como resultado peores calificaciones.

Lo realmente curioso de este experimento es que era mentira.

No era cierto que esos niños tuviesen mas capacidad que los otros, eso fue invención de la propia investigación. Pero los profesores actuaron en función de esos resultados con los alumnos. Comportándose diferente según sus capacidades.

Se descubrió así, que la expectativa que tenemos frente a una situación o persona contribuye a que eso mismo sea lo que acabe ocurriendo.

¿Y tú, tratas diferente al que crees que puede tener un mayor rendimiento en el juego?

¿Es posible que tu jugador no esté evolucionando por que tu pensamiento no le deja?

Quizás le estas robando a un jugador oportunidades que otro puede estar desperdiciando.

Honestamente, escribiendo esto, me doy cuenta, que yo también caí en esto. Es complicado no tener una idea de nuestros jugadores en mente y no actuar respecto a ella.

Esto no quiere decir que yo tenga que quitarle progresión al que por sus condiciones físicas puede llegar más lejos. Sino que, tengamos cuidado, respecto a quién le estamos dedicando más tiempo y porqué.

Que si un jugador no evoluciona sea por su propia causa, no por que nuestras expectativas le cortaron su progreso.

¿Cómo pensar entonces respecto a nuestros jugadores?

Diría que con apertura. Que en ningún momento aparezca en tu cabeza la idea de: «esta persona no está preparado para eso, no sabe, no va a poder hacerlo». Dale un voto de confianza. Dale los mismo recursos y oportunidades que le das al que crees que sí lo tendrá.

Darle alas y usar el refuerzo positivo puede ser una muy buena alternativa. Pero también tendrás que tener cuidado con éste.

El refuerzo positivo puede jugarte a la contra

Sabemos, que el refuerzo positivo es la forma en la que tiene que comunicarse un entrenador. Está demostrado que los castigos no contribuyen realmente a la realización de la acción como tal, y genera mucho perjuicio a largo plazo con la actividad en sí. Además de tener al niño en una alerta constante por miedo a ser castigado.

Teniendo claro esto, es importante que el refuerzo positivo, entiéndase refuerzo positivo como, aquellas frases y palabras que hablan positivamente de lo que realizó el jugador y le animan a seguir por ese camino, no nos juegue una mala pasada con su exceso.

Este lenguaje es el que desarrolla la motivación en el jugador: “¡Excelente trabajo! ¡Ese saque fue muy bueno! ¡Estoy orgulloso de ti!”,

Aristóteles ya decía que «en el término medio está la virtud».

Me explico, abre bien tus ojos👀, esto es importante.

Cuando nosotros emitimos una frase que conlleva aspectos positivos frente a la actuación del jugador desarrollamos una cierta emoción en él que le hace sentir que ese es el camino por el que debe ir. Le hace entender que si vuelve a repetir eso, volverá el reconocimiento de su entrenador.

¿Pero, qué ocurre?

Ante este continuo feedback positivo, nuestro cuerpo desarrolla una cierta tolerancia. Si este refuerzo positivo se excede, el jugador necesitará un extra de este refuerzo, ya que la simple frase que antes le motivaba, ya no lo hace. Perderá su efecto puesto que se volvió algo natural a cualquier acción que realiza.

Si continuamente emitimos un refuerzo positivo, este perderá su validez cuando realmente sea necesario. Dicho de otra forma, si cuando mi jugador está rematando, o intentándolo y no pasa la bola al otro lado, y mi respuesta es «muy bien hecho» y esto lo repito cada vez que lo hace, ¿qué efecto crees que tendrá cuándo realmente diga «muy bien hecho» porque si le pasó la red?

Si mi efusividad y lenguaje es el mismo haga algo bien o mal, el jugador no notará una diferencia entre las respuestas de sus diferentes acciones.

El refuerzo positivo para que pueda ser realmente efectivo debe usarse de manera selectiva y específica. Usa un lenguaje que ayude al jugador a seguir intentándolo. Pero trata de no decir, «muy bien», cuando no este bien.

El jugador no es tonto, él sabe cuando hace las cosas bien y cuando mal. Si tu le dices que lo hizo bien, cuando lo hizo mal, es posible que no te tenga muy en cuenta la próxima vez, porque sentirá que solo quieres animarle por que sí.

En mis inicios, caí en el exceso de refuerzo positivo. Todo el rato iba diciendo «muy bien, muy bien». Pero llegó un punto en el que me di cuenta de esto mismo. Estaba diciendo «muy bien» a cosas que no estaban muy bien. Quería que las chicas pudiesen seguir intentándolo y no se desanimaran, pero esa no era la acción correcta. Así, conseguí que cuestionaran mis palabras cuando las emitía.

Usa el refuerzo positivo siempre y cuando esa acción quieres que sea repetida de nuevo por tu jugador. Anímale siempre a seguir intentándolo, y ten cuidado con el exceso del «muy bien».

En resumen

De este post quiero que te lleves en claro lo siguiente:

  • Habla en positivo a tus jugadores. Olvida la palabra no e indicales aquello que sí quieres que hagan.
  • Hazte amigo de las imágenes y úsalas en mayor medida que tus palabras.
  • Cuida las expectativas sobre tus jugadores y ten cuidado en no limitar a ninguno de ellos por tus expectativas frente a su rendimiento. Confía en tu trabajo y en que evolucionará.
  • Usa el refuerzo positivo de forma selectiva y específica. Tan solo cuando sea una conducta que quieres volver a ver

Ahora, ya sabes que tienes que decirle a tu jugador para que haga un punto.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán🚀 La Catalizadora Deportiva


Cómo disminuir el enfado durante el partido

¿Me enfadan o me enfado?

La primera idea que tenemos que tener muy clara es que nadie nos enfada.

Covey en su famosísimo libro de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, nos dice que el ser humano es proactivo. Dicho de otra forma, «somos responsables de nuestra propia vida» (Covey, 2004). Nuestras respuestas y actuaciones están en función de las decisiones que tomamos. Y esta elección, aunque puede ser influida por muchos aspectos, es una elección consciente que hace cada uno bajo su responsabilidad.

Da credibilidad Covey a estos argumentos recordando una frase muy conocida de Roosevelt «Nadie puede herirte sin tu consentimiento».

¿Estás de acuerdo con ella?

Sé que cuando estamos enfrascados en el enfado, es difícil entender que aunque haya un árbitro, un contrario o un compañero que hace lo posible para cabrearnos, nosotros tenemos el poder de no caer en ese juego y alejarnos del enfado.

«Lo que nos hiere o daña no es lo que sucede, sino nuestra respuesta a lo que nos sucede» (Covey, 2004).

Comprender esta idea será básica para que sientas tú el poder de tu emocionalidad. Si crees que otro es el que hace que te enfadar, ¿cómo harás tu para desenfadarte, si el control lo tiene el otro?

Para poder modificar algo, debes sentir que esa responsabilidad es tuya. Tienes que ser honesto contigo y aceptar que estás en ese punto solo por las elecciones que has tomado hasta ese instante. En el momento que puedas asumir que el único que te trajo ahí fuiste tú y tu decisión, tendrás la oportunidad de elegir otro camino.

Me explico, cuando comprendas que el enfado ha sido porque te sentiste ofendido e inseguro ante el error de tu remate, podrás interpretar los próximos comentarios como una ayuda, no como un ataque. Saber que tus acciones fueron las que te llevaron a enfadarte, te permitirán, elegir otras para no enfadarte.

Ahora que ya entendimos que nadie nos enfada y que nosotros podemos gestionar esa emoción, vamos a disminuirla.

¿Cómo disminuir mi enfado?

Voy a contarte como Juan Bellido, psicólogo y coach sevillano nos hace entender y ver las emociones en su libro Bienestar centrado en las emociones.

En otras publicaciones hemos estado viendo la importancia de identificar la emoción como primer paso para gestionar eso mismo. Si yo no sé que estoy enfadado, no puedo gestionar ese enfado.

Por ello, partiendo de que ya fuimos consciente de esa emoción, vamos a tratar de disminuirla bajo la medición exacta de la intensidad de ese enfado.

La idea consiste en poder identificar cual es la gravedad del enfado. Si yo soy capaz de precisar qué nivel tiene mi enfado, podré redudirlo de mejor forma.

¿Crees que es lo mismo estar molesto con alguien que perder los nervios?

Encontrar ese matiz que diferencia cada grado de enfado será la herramienta de hoy.

¿En qué escalón estoy?

Para ponerte en contexto, este post forma parte de uno de los seminarios de autogestión emocional que imparto a los clubes a los que formo.

Volviendo al enfado. Quiero que entiendas que, como cualquier otra emoción, el enfado tiene niveles. Esos niveles tendrán una intensidad emocional diferente, lo que hace que sus pensamientos y acciones también lo sean. Esta es la razón por la que, descubrir en qué escalón me encuentro me ayudará a bajar un peldaño y disminuir mi enfado.

¿Y ahora, cómo me relajo?

Una vez hemos identificado en qué escalón estamos, vamos a tratar de conectar con ese enfado. Es decir, descubrir y comprender qué me hizo enfadar. Si me posiciono en el escalón adecuado y averiguo porqué estoy enfadado, podré usar mi parte consciente y racional para tomar la respuesta correcta.

Para entender el enfado, tengo que saber que este me informa de una injusticia. Dicho de otra forma, como cada emoción básica, el enojo trae un mensaje consigo cuando aparece en nosotros. Siempre que sintamos ira es porque hay una situación que nos ha parecido injusta. Ya sea de forma real o percibida por nosotros. Pero siempre aparece cuando sentimos que algo no fue justo.

Ahora ya sabes en qué escalón estás y que algo te hizo en enfadar por injusticia.

Vamos a tratar de hacerle preguntas a esa emoción para ver cuán de injusta es.

  • ¿Qué te hizo enfadar concretamente?
  • ¿Por qué te parece injusto?
  • ¿Qué decisión hubieses preferido?
  • ¿Honestamente esa es más justa que la impuesta?

Dialogar con el enfado hará que la parte emocional e instintiva tome coherencia. Este dialogo hará hacerte entender qué te hizo realmente enfadarte y poco a poco te ayudará a calmar esa furia.

¿Y si me encuentras en la fase del acaloramiento?

Bellido (2022) te propone lo siguiente:

  • No traigas a tu recuerdo acciones o momentos pasados.
  • Relaja el entrecejo, procura que no esté fruncido y relaja el rostro entero. No aprietes dientes, relaja la mandíbula, los brazos y puños.
  • Baja la voz y deja de hacer aspavientos tan enérgicos y moverte de un lado a otro.
  • No te dirijas al arbitro ni al equipo contrario
  • Toma distancia y aléjate de eso hasta que la adrenalina baje un poco. Si lo necesitas pide que te saquen del campo.
  • Acepta que las cosas son así y cada uno puede ver y sentirlo de forma diferente
  • Céntrate en las soluciones posibles que tienes delante de ti

Si te encuentras en esta fase es muy probable que estés bajo el secuestro de la amígdala. Esta es una estructura muy primitiva en la parte interna de nuestro cerebro. Actuará bajo la intuición buscando únicamente la supervivencia. En ese momento tu parte racional aun no se ha dado cuenta de lo que pasa. Esta estructura ha cogido el control. Por eso, hay muchas veces que cuando se nos pasa el enfado nos arrepentimos de lo que hicimos y dijimos. Ahora ya sabes, que no eras conscientes.

Esto lo explica, pero no justifica lo que hagas con ese enfado.

Cuando sientas que estas en estos escalones superiores (fase del acaloramiento). Pide a tu entrenador que te saque del campo. Si estás en el banquillo, ve al baño.


Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😉

Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva


Referencias

Bellido, J. (2022). Bienestar centrado en las emociones. Madrid, España: Grupo Editorial Luis Vives

Covey, S. R. (2004). Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Paidós.