El líder(es) del equipo

Entre las diferentes responsabilidades que puede tener un entrenador, recae en él el poder de elegir al líder del equipo, al capitán. Esta figura tendrá que ser una extensión de él durante el partido. El capitán será aquel que mejor represente los valores e ideales que quiere el entrenador mantener e implementar en el equipo.

Pep Marí, psicólogo deportivo, nos habla en su libro Liderar equipos comprometidos (del cual se basa este texto) de que cada necesidad que contenga un grupo deberá ser resulta por un líder. Planteando así la implicación de varios miembros, no solo de uno, en la gestión y progreso del equipo.

Pep (2017) resalta dos aspectos imprescindibles en un líder. La primera de ellas, es que este sea útil para el equipo. La segunda, que sea el más útil de todos en la función que se le otorga.

Para el gironés existen cinco necesidades dentro de un equipo, y como antes dije, cada una de estas puede ser defendida por un miembro diferente del grupo. Por lo tanto, Marí nos presenta la opción de tener varios responsables cubriendo varios ámbitos importantes dentro del equipo. Los diferentes liderazgos que expone son:

  • Líder Social. Sería aquel deportista que se encarga de mantener activo y unido al equipo. Sería el gracioso, el que cuenta chistes, el que se encarga de integrar a las nuevas incorporaciones, el que coordina y organiza las comidas de Navidad o fin de temporada. Sería «el relaciones públicas» del equipo.
  • Líder Anímico. Este es el que tiene el poder de transformar el estado de ánimo del grupo entero. Si está desmotivado lo traspasará a todos los demás, si está contento, conseguirá que los demás también lo estén. Este sería el conocido como el capitán.
  • Líder Ejemplo de Compromiso. Es el que «tira del cargo», aquel que da todo de sí en cada ejercicio, el que se deja la piel y mantiene su autoexigencia en su pico más alto durante todo el trascurso del entrenamiento o partido. Genera y favorece el máximo esfuerzo colectivo.
  • Líder Estratégico. Es el jugador que entiende e interpreta el juego de la misma forma que lo haría el entrenador si estuviese en el campo. Sabe hacia donde se tiene que ir, y cómo hacerlo. Es aquel que pone solución antes de que el problema aparezca.
  • Líder Resolutivo. Aquel que tiene la mayor destreza en el juego, el que resuelve los problemas que otros cometen. Este es el que menos necesita al equipo.

Como vemos, cada necesidad corresponde a un aspecto diferente que contribuye al buen funcionamiento del grupo. Pep Marí nos muestra una serie de pautas para realizar la elección de cada líder. En su libro nos cuenta, que hay algunos de estos liderazgos que son incompatibles, como puede ser el social y el estratégico, o el estratégico y el resolutivo. La figura del entrenador en este proceso será coordinar y asignar los diferentes liderazgos que se determinen. Él propone que se lancen los diferentes puesto y que los jugadores propongan su candidatura hacia algunos de estos. Uno solo es líder, si realmente quiere serlo. Aquel que sus fortalezas estén en mayor sintonía con el papel que quiera representar y sus debilidades no sean una limitación, llevará a sus hombros dicho liderazgo.

Un solo jugador podría asumir el papel de cada uno de estos papeles, pero como bien nos explica Pep, es perder una bonita oportunidad de implicar a cuatro jugadores en el proceso de liderazgo y rendimiento que se planteen.

Estas son las necesidades que identifica Marí en un equipo. Puede ser, que tu equipo no tenga estas necesidades, pero si hayas detectado otras diferentes para las que necesites un representante. Exponlo a tus jugadores, abre la candidatura y elije aquel que creas que mejor puede desarrollar dicha función.

Bajo mi punto de vista, esta perspectiva que nos blinda el psicólogo catalán me abre una ventana de oportunidades para implicar a muchas de mis jugadoras en un proceso del que también son parte. Tendemos a elegir un solo capitán y cargarle con una serie de responsabilidades que quizás no son acorde a su personalidad o desempeño. No creo que tengamos que elegir un solo líder en nuestro equipo. Creo que identificar varios representantes según su personalidad y desempeño puede ayudar mucho a que se sientan cómodos con su función, pertenecientes al grupo y partícipes del rendimiento del este.

Es posible que esta cuestión pueda variar según el deporte que se realice. En el voleibol, la figura del capitán no es un mero representante. Este es la voz e imagen del equipo. Es el único que puede comunicarse y pedir explicaciones al cuerpo arbitral. Asimismo, se encarga de revisar y firmar el acta (documento que refleja todo lo ocurrido en el encuentro) al comienzo y al final. Por lo tanto, el capitán debe tener una buena gestión emocional, capacidad de comunicar de forma clara y concreta, y mucho respeto frente al adversario y los posibles conflictos que puedan surgir.

Marí cuenta, al final del capitulo de Líderes, la importancia que tiene hacer público estos liderazgos (entre todo el equipo). Hará que cada uno de ellos se comprometa de verdad con su quehacer. Dará una oportunidad a los demás participantes de que echen una mano al líder de cada aspecto si este lo necesitara.

El entrenador y los jugadores esperan de su líder «dirección, acompañamiento, exigencia, flexibilidad, empatía, respeto y generosidad» (Marí, 2017).

Si en algún momento, las necesidades de tu equipo cambian, también tendrán que hacerlo sus líderes. No tengas miedo a comunicarte con el representante de cada función. Sé claro con ellos. Cada uno de esos líderes debe tener presente que se espera de él y las consecuencias que tendrá fallar en ello.

Liderar equipos comprometidos es un libro totalmente recomendable para entrenadores o cualquier otro coordinador de equipos. Muestra de una forma muy clara y práctica diversas estrategias para llevar a cabo en cuanto a cohesión, motivación, gestión grupal y compromiso dentro grandes y diversos grupos.

Marí, P. (2017). Liderar equipos comprometidos. Barcelona: Plataforma Editorial

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Mar Durán 🚀 La Catalizadora Deportiva

Nivel de activación


El nivel de activación es una de las variables psicológicas que más influye en el rendimiento deportivo. Al hablar de nivel de activación nos referimos a ese estado fisiológico y cognitivo en el que entra en juego nuestro sistema nervioso central. Es decir, ese estado interno que determina si estamos ansiosos, cansados, apáticos o contentos. Este estado es un continuo dónde en un extremo tenemos el sueño profundo y en el otro un estado máximo de alerta y tensión. Por lo que nuestra activación será mínima durante el sueño y máxima en estados de ansiedad o alarma.

El punto intermedio entre el estado de relajación y alarma, es el conocido nivel de activación óptimo o zona de máximo rendimiento. Este punto intermedio es la clave para el buen funcionamiento de las capacidades técnicas, tácticas y cognitivas de un jugador. Identificar este punto y tratar de alcanzarlo cuando no estemos en él, denotará la diferencia entre un jugador estable y efectivo, de otro impreciso e irregular.

Esto que te cuento aquí tiene su base en la U invertida descubierta por Yerkes y Dondson en el 1908. Estos dos investigadores hallaron que existía una relevancia entre el rendimiento y la activación. Comprobaron que el rendimiento de un jugador aumenta a la vez que lo hace su activación. Eso si, hasta un punto, en el que si la activación continua aumentando el rendimiento dejará de hacerlo y disminuirá.

Como vemos en esta imagen, el punto intermedio y alto sería el lugar de mayor rendimiento de nuestro deportista, coincidiendo con el nivel óptimo de activación. A la izquierda encontramos que su activación es muy baja, por lo que su rendimiento también. Por el lado de la derecha, hay un exceso de activación en el que su rendimiento no es adecuado.

Es decir, si estoy muy cansado, medio dormido o muy relajado (baja activación) mi rendimiento no estará en el punto que me permita sacar el mayor partido a mis habilidades como deportista. De igual forma, si la situación es muy estresante, mi ansiedad supera los estándares y no se gestionarla adecuadamente (máxima activación), acabaré debilitando mi rendimiento y no podré prestar atención a mi juego.

Tras esta pequeña introducción, creo que queda clara la importancia de identificar en que punto de la U invertida nos encontramos, durante el juego, y como trasladarlo al punto de mayor rendimiento. Como hacerlo, te lo cuento en las siguientes líneas:

  • Si tu activación es demasiado baja, tu objetivo será activarte. En este caso tienes dos opciones, y puedes elegir las dos. La primera sería hacerlo por la vía fisiológica, la del movimiento. Da un salto, grita, muévete, activa tu cuerpo. La segunda, sería a nivel cognitivo, con autoinstrucciones. Motívate, dite algo que te haga ponerte en acción. La intención es pasar de un estado relajado a uno más activo, cualquier cosa que pueda activarte será útil en este caso. Pero cuidado, no te pases de activación.
  • Si tu activación es muy alta, tendrás que desactivarte. En este caso, tenemos las mismas alternativas que en el momento anterior. Podemos hacerlo por la vía del cuerpo o de la mente. Repítete algo que te relaje, que te traiga calma, o respira profundamente. Un muy buen aliado en este caso es la respiración diafragmática, aquella que realizamos con el abdomen.

Si decides relajarte mediante la respiración diafragmática, te muestro unos pasos simples que te serán muy útiles.

  • Pon tus manos sobre tu barriga.
  • Cierra los ojos y pon tu atención en tus manos.
  • Inhala profundamente por la nariz, durante cuatro segundos.
  • Exhala por la boca a la vez que metes el abdomen hacia dentro. Trata de hacerlo durante ocho segundos.
  • Repite el proceso hasta que te sientas más relajado.

Si tu activación es muy baja, además del movimiento puedes activarte bajo la siguiente dinámica respiratoria (muy parecida a la anterior):

  • Pon tus manos sobre tu barriga.
  • Cierra los ojos y pon la atención en en el subir y bajar de tus manos.
  • Inhala profundamente por la nariz, durante ocho segundos.
  • Exhala por la boca a la vez que metes el abdomen. Hazlo tan solo durante cuatro segundos.
  • Repite el proceso hasta que te sientas más activo.

La idea es que cuando trates de relajarte, el tiempo de exhalación sea más duradero que el de la inhalación. Y que cuando trates de activarte, la inhalación sea más larga que la exhalación. Así conseguiremos que en el primer caso nuestro cuerpo tengo un mayor contenido de oxigeno en sangre que nos relajará; y en el segundo una mayor cantidad de dióxido de carbono que nos mantendrá activos.

Si tu estado es el optimo, tu única tarea será mantenarlo. Usa tu dialogo interior, autoinstrucciones motivantes o cualquier otro mecanismo que te permita mantener ese estado mental y fisiológico para así, seguir sacando tu mayor rendimiento durante la competición.

Como puedes observar, una vez que detectas en que lugar te encuentras, es relativamente fácil pasar de un estado al otro. En este caso, la tarea más complicada es identificar con exactitud de qué punto partimos. Para ello, pregútante, ¿cómo de activo me encuentro? Enumerar esa activación, te ayudará a establecer tu estado con más atino. El 0 sera la relajación profunda, el 10 un estado de alerta máximo. Según en el número en el que te encuentres tendrás que comenzar la fase de activación o de desactiviación. Si te encuentras en el punto optimo, enhorabuena, mántenlo, no dejes que se vaya.

Gestionar esta variable psicológica puede resultar sencillo con la práctica, pero al comienzo identificar el estado de activación puede ser una ardua tarea. En este caso, la psicóloga ayuda al deportista a identificar su estado y entrenar el traspaso de un extremo de la gráfica al nivel óptimo. Una vez que este proceso ya se tiene dominado, el jugador podrá usarlo de forma autónoma en mitad de un partido.

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Mar Durán | La Psicóloga del Voleibol

Buceta, J.M. (2020) Psicología del Deporte de Alto Rendimiento. Barcelona, España: Editorial Dykinson, S. L

42 segundos | Película

42 segundos se trata de una película española estrenada este pasado 2 se Septiembre. Dani De La Orden y Alex Murull nos permiten revivir las olimpiadas del 92. Durante el trascurso de la película, inspirada en hechos reales, podemos trasladarnos a la preparación del equipo de Waterpolo que defendía la bandera española en Barcelona durante los Juegos Olímpicos del 92.

Al verla varios aspectos de ella llamaron mi atención. Creo que se puede sacar una muy buena enseñanza de como se trabajó y de lo que se acabó consiguiendo con este equipo. Básicamente, es la historia del deporte, del compañerismo, del sacrificio y esfuerzo por tratar de conseguir un sueño.

Desde el comienzo, nos muestran un equipo bastante heterogéneo respecto a formas de entender el deporte y la vida. Parten de dos subgrupos que ya cuentan con conflictos de eventos pasados. Me sorprende como comienzan su primer partido, no quiero desvelar nada, pero es muy curioso como una mala cohesión puede impedirte acabar un encuentro.

Me ha hecho pensar mucho los métodos del entrenador para crear fortaleza mental en sus jugadores. Podrá parecer un poco «burro», pero creerme, no lo veo tan loco, aunque si cuestionables. Estamos en otra época y eso actualmente sería impensable, pero quizás eso dio pie a que se curtiera esa mentalidad ganadora en esos jugadores. Quizás por ello, actualmente somos tan sensibles y nuestra fortaleza mental roza el mínimo para mantenernos en equilibrio durante el juego.

¿Qué hizo a este equipo ser un equipo «ganador»?

Diría que cuando un equipo se convierte en ganador nunca lo es solo por una cosa. El cúmulo de muchos eventos, la suma de cada uno de los entrenamientos, cada momento de charla con el entrenador, cada aprendizaje, cada derrota, cada victoria. Todo ello influye a la hora de conformar a un equipo y la mentalidad de este. Cuando nos encontramos con la victoria, a menudo es muy arriesgado achacarlo a algo en concreto. Un solo evento no suele dar una victoria. El cúmulo de pequeñas cosas bien hechas, sí.

Cuando se llega al alto rendimiento, el conocimiento sobre el juego, la técnica y táctica conforman la base de cada competidor. Todo lo que hay alrededor de él, y como lo gestione será lo que acabe convirtiéndolo en un ganador.

El equipo español del 92 contaba con los siguientes aspectos a destacar:

  • Entrenador como líder. El entrenador tenía mucha autoridad, se le respetaba y era un referente para ellos. Es una figura que está por encima de los jugadores en conocimiento y métodos, es respetado y escuchado. Frente a una figura así, los jugadores se sienten seguros y confían en que están en buenas manos. Seguirán sus métodos y trabajarán junto a él para conseguir el objetivo común. Dragan luchó por desarrollar en ellos fortaleza mental, buscaba que entendieran que conseguir un oro olímpico tiene que hacerse bajo mucho esfuerzo, como él decía, no buscaba a jugadores, sino a gladiadores.
  • Cohesión a la tarea antes que cohesión social. No existía cohesión social en el equipo, no había buen rollo entre ellos. La mayoría se caían mal entre sí, y algunos de ellos no se soportaban. Pero tenían un objetivo en común. Eran los mejores y por ello estaban allí. Contar con un fin en común, un sueño que podría materializarse, hizo que se acabaran desarrollando una cohesión social. Esforzarse, luchar por el mismo objetivo, entender que eran un equipo y se necesitaban mutuamente, hizo que se formaran vínculos muy fuertes entre los jugadores. No había falsedad, se detestaban y eso permitió que el tiempo en común les diera la oportunidad de conocerse de verdad. Muchas veces pecamos de aparente buen rollo que no permite ahondar en las cosas que detestamos y permanecen ahí, dañando el fin común.
  • Esfuerzo físico para desarrollar fortaleza mental. En esta película hemos visto como se desarrolla una fortaleza mental construida a base de un esfuerzo físico impuesto. No digo que sea necesario un esfuerzo físico excesivo para conseguir fortaleza mental. Pero sí creo que en este caso, ese método usado les blindo una fortaleza mental que en otro entorno hubiesen tardado mucho tiempo en desarrollar.

Estos tres apartados son los aspectos que más llamaron mi atención a lo largo de la película. Creo que el liderazgo del entrenador, junto al desarrollo de la fortaleza mental enfocada a un fin común, sirvió de motor para luchar con determinación en la final por el ansiado oro.

Paralelamente a la historia deportiva, se relata la historia personal, en mayor profundidad, de uno de ellos. La cuál me dio mucho que pensar sobre la connotación que cada uno puede darle al deporte.

A veces el deporte es una forma de evadirnos de lo que nos ocurre. Pero si no afrontamos lo que ocurre fuera, llega un momento en el que ni el deporte nos ayudará a olvidar eso que tanto nos preocupa. Jaime Lorente da vida a Pedro García Aguado en la película. Como ya sabemos, Pedro consumió drogas durante su etapa deportiva, lo que no le benefició demasiado. Al principio su vía de escape fue el waterpolo, cuando eso se quedó corto, se pasó a las drogas. Pero el problema seguía ahí.

Usar el deporte para evadirnos puede ser una opción, pero siempre tenemos que volver y plantarle cara a lo que pasa, sino se quedará ahí. Para Pedro, el deporte le permitió salir de su adicción, y poder ir a la causa de su insaciable búsqueda de la evasión.

Si vas a usar el deporte como una herramienta para olvidar tus problemas, no te olvides de que tus problemas seguirán ahí. Ignorarles no los hará marchar, sino todo lo contrario, los engordará.

Para alguien como yo, que ama la psicología, la gestión de equipos y el deporte, 42 segundos es una película cien por cien recomendada. El final dará para otros posts. Mientras os dejo por aquí el tráiler (https://www.youtube.com/watch?v=2dI-iGoYhAw&t=81s ) y si queréis verla podéis encontrarla en Amazon Prime Video.

Todo lo que lees aquí no deja de ser mi humilde opinión. Estaré encantada de leer tu comentario sobre qué te pareció la película y qué aspectos fueron los que llamaron tu atención.

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Mar Durán | 🚀 La Catalizadora Deportiva

Comunicación Entrenador(a)-Jugador(a)

En las presentes líneas voy a tratar de explicarte en qué debe basar un entrenador su comunicación frente a sus jugadoras y porqué este tema tiene relevancia en el desarrollo del rendimiento del equipo y en cada una de ellas.

En primer lugar, el entrenador debe entender que debe predicar con el ejemplo. Este debe ser el primero en cada actitud o comportamiento que quiera implementar. Si quiere un equipo comprometido, el deberá encargarse de ser el primero en comprometerse de verdad con ello. Todo «se pega» y créeme que la actitud es uno de los aspectos más contagiosos que de los que podemos encontrarnos.

El entrenador es la figura de referencia para los jugadores, es ese líder que se va a encargar de guiarles en el desarrollo deportivo y personal. La comunicación será la unión entre ambas partes. Según sea la calidad de esta, será la calidad de la relación. La calidad de la relación será el fruto de la calidad del progreso y rendimiento de los jugadores.

¿Cómo debería un entrenador comunicarse con sus jugadores?

Antes de todo, debe conocer la importancia de su lenguaje no verbal y la influencia que puede tener este en ellos, sin que el primero (entrenador) se percate de ello. Cada gesto, mirada, postura, sonido será interpretado de forma subjetiva por cada jugador, dependiendo de como se sienta ese jugador frente a su entrenador o la situación, será su interpretación.

Por lo que, lo primero, debe cuidar todo lo que no sean palabras, cada microgesto facial, postura y tono de voz, ya que serán más importantes que las palabras que contenga su discurso. Frente a una situación de gran intensidad emocional (el deporte se basa en ello) el lenguaje verbal solo tendrá un 7% de la importancia del mensaje que se trasmite. Toda la demás información que saca el jugador tiene que ver con el lenguaje no verbal. Y este nunca miente, nuestras palabras si, pero nuestro cuerpo no.

¿No te ha pasado que ver a alguien enfado contigo, te ha hecho enfadar? Pues eso mismo ocurre, ante un estado de mucha intensidad emocional, el cerebro no es capaz de interpretar el contenido verbal, se queda tan solo con lo que ve. Si ve a alguien calmado se relajará, porque sentirá que no existe peligro. Si lo que descubre es a un sujeto ansioso, angustiado o enojado, lo imitará. Quizás haya algún peligro y nuestro cerebro no quiere que eso le pille desprevenido.

Tampoco podemos olvidar que, incluso cuando no comunicamos nada, también estamos comunicando.

Como dije antes, el entrenador es la figura referente, por esto mismo, cada palabra de él se tomará como referencia. Un entrenador debe ser lo más honesto posible con sus jugadores, nunca debe mentirles. Si les miente, perderá credibilidad, y congruencia.

Sé claro con tu jugadores, aunque eso pueda «hacerles daño». Si tienes un jugador que aun no tiene nivel para salir de titular, hablalo con él. Hazle saber esta información, pero sobre todo, hazle saber que necesitas tú como entrenador para ponerle de titular. Es muy importante que él sepa qué necesita mejorar o hacer para jugar. Eso va a mantener su motivación y ganas de ir a cada entrenamiento para mejorar.

El entrenador tiene un poder de trasmisión de energía y emocionalidad increíble. Este tiene el poder, de regular y cambiar el estado emocional de sus jugadoras. Si quiere que haya calma, tan solo tiene que mostrarse calmado, las neuronas espejo ya harán lo demás.

Además de comunicar de forma autentica y clara el entrenador no se puede olvidar de escuchar, de escuchar de verdad, prestando atención. Si mostrar un mensaje coherente y congruente es esencial, más lo es mostrar interés, escucha activa y validación emocional al jugador. Después de todo, somos humanos y necesitamos el afecto y atención de los demás.

Por último, un entrenador debe cultivarse primero así mismo. Debe autoconocerse, mostrar seguridad y confianza en sí mismo. Sus jugadores deben verle como una figura firme, atenta y con la que poder debatir. Para eso, debemos trabajar antes debilidades internas, debemos mostrarnos abiertos, aunque la última palabra siempre será la nuestra.

En resumen, la comunicación entrenador-jugador debería basarse en algo así:

  • El lenguaje no verbal importa, cuida cada expresión al igual que cada palabra.
  • honesto, congruente, auténtico y claro.
  • Muestra confianza en ti mismo y en ellas.
  • empatico, abierto, escuchales con interés.
  • Gestiona tus emociones, tu estado emocional será su estado emocional.
  • Sé concreto con qué esperas y necesitas de ellos.

Por último, no podemos hacernos cargo de lo que alguien interprete sobre lo que hacemos o decimos, pero sí podemos tratar de que nuestra información sea lo más congruente, clara y autentica posible para que no haya opción a otras interpretaciones.

Si quieres desarrollar herramientas para gestionar de mejor forma tu equipo o ti mismo, envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un MD por Instagram: @mardurannn, te guiaré para que lo consigas.

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Mar Durán | 🚀 La Catalizadora Deportiva

¿Cómo hacer que el arbitraje no me afecte?

El otro día estuve presenciando un partido de fútbol y la reacción de los jugadores frente al arbitro me hizo pensar.

Mientras se esta en un partido, cualquier cosa que ocurra a nuestro alrededor, sino tiene una buena gestión, acaba afectando a la atención, activación y emocionalidad del deportista.

Partimos de que las decisiones del arbitro son eventos ajenos que no dependen de ti, pero si te afectan. Es decir, no controlas lo que el arbitro decide sobre la jugada, por lo tanto, ¿para qué gastar energía en debatir sobre ello?

Estamos de acuerdo en que algunas acciones son claras aunque el colegiado no lo vea así y en algunos momentos esto puede «hervirte» la sangre.

No sé si tu caso será diferente, pero yo he podido ver a lo largo de mi vida muchas quejas al cuerpo arbitral por parte del público y deportistas. Jamás vi que la opinión de este cambiara tras la intervención de los jugadores. Es más, vi como tras la intervención y el desacuerdo, la infracción cometida y la sanción se aumentaron.

¿Tu queja al arbitro alguna vez ha tenido el efecto que buscabas?¿Te ha servido de algo gritarle, maldecir y decirle que se equivocaba? Bajo el punto de vista de la psicología, el acto que realizan los jugadores de ataque hacia el arbitro solo hace que este último quiera aferrarse más a la decisión que tomó. El ser humano detecta afirmar que se confundió y más cuando se encuentra en una situación de»ataque».

Un arbitro es una persona como tú y yo, por lo que esta claro que se equivocará y como humano, no tiene más de dos ojos e interpreta los hechos bajo su perspectiva. Es posible que se cometa un error, pero, ¿tu intervención hará que eso cambie? La jugada ya ha sido parada, esa acción no va a volver a repetirse, no vas a volver a tener esa oportunidad, debatir con el arbitro no hará que vuelvas a tener esa ocasión que acabas de perder.

Como es muy posible que tu queja al arbitro no tenga los resultados que esperas te propongo lo siguiente:

  • Acepta la decisión arbitral
  • Céntrate en tu juego, en la bola y tu oponente
  • No gaste tiempo en discutir o hablar con él, no cambiará nada
  • Conserva la calma y energía para usarla en el juego
  • Trata de no enfadarte, te hará estar más nervioso y actuar con impulsividad
  • No te quejes, ni pongas excusas, eso te quita responsabilidad sobre tus acciones
  • Juega centrado y trata de no volver a comer ese error

Una decisión arbitral es algo ajeno a ti, no lo puedes controlar. Céntrate en ti, en lo que tú puedes hacer, en tu juego y en cómo mejorarlo. No le eches la culpa al arbitro ni al oponente. No trates de pagar tu frustración o decepción con una decisión arbitral. Si vas perdiendo es que quizás tú o tu equipo no lo estáis haciéndolo tan bien como esperabais. Trabaja duro, pon foco en el campo, en tu juego y conserva tu energía y calma para que te ayude a ganar.

¿Cuándo vas a comenzar a entrenar tu mente?

Puedo ayudarte a gestionar tus pensamientos y acciones dentro del campo. Envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un MD por Instagram: @mardurannn.

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Mar Durán | 🚀 La Catalizadora Deportiva

Autocontrol durante un partido

La cantidad de emociones, sensaciones, pensamientos, imágenes y ruidos que conforman un partido hacen que gestionar adecuadamente nuestro rendimiento se convierta en un reto.

Para comenzar un proceso de autocontrol, primero debemos saber que cosas podemos controlar y cuales no (las trataremos en los siguientes posts). Nos centraremos en aquellas que dependen de nosotros, las que podemos controlar.

Partiendo de nosotros mismos, podemos controlar nuestros pensamientos y nuestras acciones. Es decir, somos dueños de lo que hacemos y pensamos. Estos son aspectos que solo dependen de nosotros, aunque tengan influencias ajenas. Por otro lado, nuestras emociones y sensaciones físicas no pueden ser controladas. Se desarrollan de forma involuntaria ante eventos interno o externos. Solo podemos regular su intensidad y efectos una vez que ya están presentes. Pero nunca podemos evitar que aparezcan.

Con esto claro, podemos deducir lo siguiente. No podemos controlar emociones, pero si pensamientos. Es decir, a través de mis pensamientos puedo regular y trabajar la situación.

Te planteo la siguiente situación:

Es el inicio del partido, estás muy nerviosx, te sientes ansiosx, no puedes parar quietx y tienes la mente muy agitada.

Permiteme recordarte: esa emoción no puedes eliminarla, ya la tienes en el cuerpo. Puedes relajarla mediante tus pensamientos y acciones.

Te propongo lo siguiente:

Identifica la emoción, hablalo con tus compañerxs y entrenadorx. Ya sabes que estás nerviosx. Ahora, usa el poder de ser el dueñx de tus pensamientos y transmitete calma, eso te ayudará a entrar en un estado óptimo para dar el máximo rendimiento. Elabora algo que te baje las pulsaciones y te despeje la mente: «Es el primer partido, estoy nerviosx. He trabajado mucho esta semana, domino algunas acciones del juego, aunque no todas, pero algunas sí. Si estoy calmado, podré concentrarme en el partido, jugar «con cabeza» y ser precisx».

Dentro del juego, es muy importante encontrar calma, nos permitirá focalizarnos en el balón y dejar fluir el cuerpo. Si estamos muy nerviosos, la mente tiene mil cosas a las que acudir y le es imposible centrarse en el balón, el adversario y/o la jugada y hacer un buen papel.

Busca algo que te de calma, una palabra, una frase, un recuerdo, una imagen, o un lugar. Algo que al pensar en ello, te relaje. Úsalo cuando sientas la mente muy activa, cuando estés nerviosx y sientas que estás jugando sin ser consciente de que estás haciendo. Puede ser una herramienta útil para usar en mitad de un partido.

El autocontrol no es solo gestionar la parte emocional. Autocontrol es ser consciente, dueño de lo que estoy haciendo, por ello, lo primero es saber de donde partimos. Antes de tratar autocotrolarte, para y estudia como estas.

Observa tu cuerpo, ¿tiemblas, estás tensx, no puedes parar quietx?, ¿estas a gusto o incomodx?, ¿cómo te sientes?

Pasa ahora a tus pensamientos, ¿te están limitando, motivando?, ¿hay algo que podría ayudarte?

Fíjate en tus gestos, en tu postura, en como te mueves.

Sino sueles ser consciente de ti, ni tu cuerpo, tratar de realizar esto durante un partido es un suicidio. Te llevará mucho tiempo y te alejará del partido.

Comienza a hacerlo en los entrenamientos. Al comenzar y acabar trata de analizar como te sientes, y como te gustaría estar. Si comienzas muy apático, motivate. Si acabas muy activo, relájate. Entrenate en el autocontrol al igual que entras tus habilidades deportivas. Con la practica, será capaz de controlar tu mente en mitad de un partido en tan solo unos segundos.

El autocontrol se basa en el autoconocimiento. Es lo que somos, como nos encontramos y de que recursos disponemos para resolverlo de la manera más eficaz.

¿Cuándo comienzas tu entrenamiento mental en el autocontrol? Puedo ayudarte a entrenar tu mente pre, durante y post partido. Envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un mensaje directo a Instagram: @mardurannn

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Mar Durán | 🚀 La Catalizadora Deportiva

Filtro para Pensamientos Negativos

Tendemos a creernos todo lo que pasa por nuestra mente. Nos fusionamos con los pensamientos que nos invaden y nos los creemos sin cuestionarnos si pueden o no ser verdad. Creemos que lo que pasa por nuestra mente es real. Pero no es así. Nuestro sistema emocional, en ocasiones, trabaja ajeno a la parte lógica y racional de nuestro cerebro. Ésta está impulsada por el miedo, la duda, la inseguridad y trata de elaborar pensamientos para mantenernos con vida. Que nos mantengan con vida, no quiere decir que nos hagan bien. Si nuestro parte emocional interpreta que estando en el final del partido hay probabilidad de fallar y eso podría dejarnos mal ante nuestro entrenador y compañeros, va a desarrollar un pensamiento que nos haga sentir que fallaremos y que no somos capaces. Para así permanecer quietos y no fallar.

Este tipo de pensamientos pueden acabar estableciéndose como una creencia rígida que se establecerá en nuestro cerebro de forma permanente si no la detectamos a tiempo.

El problema de estos pensamientos es que suelen ser automáticos. Nuestro cerebro los desarrolla teniendo en cuenta nuestra visión subjetiva de la realidad, recordando situaciones similares o teniendo en cuenta la información de otros, en momentos parecidos.

Los pensamientos son nada más que eso, creaciones de nuestra mente, no tienen porque ser ciertas.

¿Qué hacer cuando mi forma de pensar se basa en pensamientos negativos automáticos?

Lo primero sería ser capaces de identificarlos y eliminarlos. Si aun no tenemos esa capacidad podemos pasarles un filtro a aquellos que se crean de forma automática, esto nos ayuda a separarnos y cuestionarnos aquellas ideas que nos invaden sin evidencias claras.

Te reto a que cuando aparezcan este tipo de pensamientos, le pases un filtro y realices un nuevo razonamiento alternativo que sí sea cierto.

El filtro que te propongo es el siguiente:

Ejemplo: «Fallo siempre, soy el peor deportista»

  • ¿Es un pensamiento REALISTAS?
  • ¿Te genera EMOCIONES SANAS?
  • ¿Te está siendo ÚTIL pensar así?
  • ¿Te genera COMPORTAMIENTOS PRODUCTIVOS?
  • ¿Te está acercando a tu META?

Si respondiste NO, crea un pensamiento ALTERNATIVO que pueda responder SÍ.

Ejemplo: «He fallado, no sabía como hacerlo mejor. Voy a trabajar para mejorarlo»

Otra técnica psicológica que podría ayudarte frente a pensamientos incómodos es la técnica de la defusión. Consiste en separarte de tu pensamiento. No somos lo que pensamos, y nos pasamos el día fundiéndonos con nuestro pensar. Cuando identifiques un pensamiento negativo o algo que te incomode, algún miedo o algo que te preocupa. Díte mentalmente algo como: «Hola pensamiento de miedo, ya estoy evaluando la situación, puedes marcharte, gracias por tu información». Esto te ayudará a identificar tu emoción, a separarte de los pensamientos que vendrán a continuación y a gestionar esas sensaciones de una forma más coherente y lógica que te acerque a tu objetivo final.

Trata tus pensamientos como lo que son, pensamientos. Puedes controlar cada uno de tus pensamientos, tú eres el/la dueño/a de cada uno de ellos. Tu pensamiento te hará mejor o peor, pero tu no eres tu pensamiento. Vuelvelo tu aliado.

Puedo ayudarte a ser el dueño de tus pensamientos, a separarte y cuestionar cada idea negativa que te nazca. Envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un MD por Instagram: @mardurannn

Tu post de cada lunes, nos vemos la semana que viene😏

Mar Durán |  🚀 La Catalizadora Deportiva

Autoconoce a tu «yo deportista»

¿Qué es lo que más te gusta de ti mientras compites?

Supongo que rara vez te hiciste una pregunta así. ¿Conoces que te ayuda a sacar tu mayor rendimiento?, ¿sabes qué es lo que te hace tener un mal partido?

El autoconocimiento es una herramienta muy útil que puede ayudarte en tu desempeño como jugador. Si te conoces bien sabrás cual es tu límite y que puede ayudarte a alcanzarlo.

El deporte permite mostrarnos como realmente somos. Si somos competitivos el deporte sacará nuestro lado más «guerrillero», si somos personas constantes podremos descubrir como tenazmente repetiremos una y otra vez lo que ansiamos lograr. Al igual que si tenemos un bajo autocontrol, cualquier acontecimiento nos sacará de nuestro estado de concentración y nos hará fallar

Tenemos mucha información sobre nosotros, pero ¿cuánta de ella es conocimiento?, ¿de cuánta información sobre mi yo podría usar para potenciar mi rendimiento como jugador?

Con este post quiero hacerte pensar sobre ti, invitarte a que te hagas preguntas.

  • Primero, párate. Analiza eso que haces a diario en tu juego, antes y tras él. Explora a tu yo deportista. ¿Qué piensas cuando tienes que ir a entrenar?¿Cómo entras a la pista? ¿Cuál es tu emoción predominante mientras estas enfrascado en tu deporte?¿Cómo sales tras acabar el entrenamiento?
  • Saca papel y boli. No quiero que lo hagas en el blog de notas, coge un boli y un papel.
  • Escribe en una lista, todas las cosas que se te dan bien como deportista, a nivel técnico, táctico, emocional, cognitivo, social. Escribe todo lo que se te de bien que tenga relación con tu deporte y tu desempeño y que solo dependan de ti.
  • Al paralelo, escribe tus puntos débiles. Eso que aun no te sale, eso que siempre se te dio mal. Mete aquí todo lo que no te gusta, te hace sentir incómodo o se te da mal. Son cosas que solo dependen de ti.
  • Completa tu folio con bloques más. Quiero que añadas debajo de tus fortalezas, esas oportunidades que tienes a tu alrededor. ¿Qué cosas externas te están ayudando? A su lado, pon los limitantes, las amenazas no te permiten funcionar bien. ¿Qué cosa ajena te impide alcanzar lo que quieres?

Mira este esquema que acabas de crear. Y lánzate a usarlo, te sugiero lo siguiente:

Interrelaciona los aspectos anteriores entre sí:

  • ¿Cuál de tus fortalezas vas a usar para sacarle partido a tus oportunidades?
  • ¿Cómo harás para que tus debilidades no afecten a tus oportunidades?
  • ¿Cómo usarás tus fortalezas para contratar a las amenazas?
  • ¿Qué vas a hacer con tus debilidades para que las amenazas tengan menos impacto en ti?
  • ¿Cómo usarás tus oportunidades para mejorar tus debilidades?

Además, te invito a que trabajes en ambos aspectos de forma diaria.

Coge tus fortalezas, y ponlas en un lugar visible donde puedas verlas cada día. Trabaja en potenciarlas, no dejes de trabajar eso que naturalmente se te da bien.

Ahora, «mete» mano a tus debilidades. Comienza por la que más miedo te da. Márcate un plan y formulalo en forma de reto. Establece que vas a hacer cada día para hacer tu debilidad un poco más pequeña. Usa una de tus oportunidades para hacer débil esta «limitación».

Dedica unas semana a observarte, ve añadiendo, completando o quitando facetas, capacidades o situaciones en cada una de las categorías que he mencionado. Dedícate tiempo a descubrir que tipo de jugador eres y que opinión y autoconcepto tienes tú sobre ti.

Permítete autoconocerte, y anticípate a las situaciones que ya sabes que no te harán bien y te impedirán llegar a tu objetivo.

Busca un plan alterno que te libere de ese «yo» que no quieres ver. Trabaja en disminuir tus debilidades, potencia tus fortalezas, agarra fuerte tus oportunidades, ábrete puertas y girale la cara a esas amenazas que no puedes controlar.

Te dejo aquí un esquema que puede ayudarte a empezar tu propia exploración:

Si crees que puedo ayudarte a que te conozcas, a que te explores e identifiques que te ayuda y te limita, envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o MD por Instagram: @mardurannn. Estaré encnatada de ayudarte en tu proceso de atoconocimiento, te verás de forma diferente cuando empieces a hacerlo.

Tu post de cada lunes, nos vemos la semana que viene😏

Mar Durán | 🚀 La catalizadora Deportiva

Soy entrenadora | Mi primer partido

Desde este septiembre he tenido la oportunidad de comenzar a trabajar como entrenadora en uno de los mejores clubes de voleibol de Granada, el Club Deportivo Universidad.

Hasta ese momento, mi experiencia como entrenadora se reducía a unos meses de prácticas con un compañero del club, por lo que, este mes ha supuesto todo un reto para mí, a nivel profesional, personal y emocional.

En estas dos últimas semanas he tenido cinco partidos amistosos, de los que saco mucho aprendizaje. Me he equivocado, he cometido errores graves y he tratado de con todos mis recursos hacer mi mejor papel.

En el este post quiero hablaros de lo «cómoda» que me sentí en momentos complicados emocionalmente para mis jugadoras. ¿Por qué me sentí tan «cómoda» en una situación así? Te lo cuento en las siguientes líneas.

A lo largo un partido, y más aún en los primeros partidos de la temporada, las jugadoras andan inseguras, desconfían de sus habilidades y aún no tienen suficiente seguridad en ellas como para coger el mando en acciones complejas. Emocionalmente, es un momento delicado, hay muchas emociones, situaciones y acciones que no se van a saber gestionar adecuadamente. Son adolescentes, son sensibles, aun no manejan el deporte, por lo que van a fallar, van a frustrarse y agobiarse infinidad de veces a lo largo del partido.

Una vez que he contextualizado de donde partimos, os cuento como actué.

Durante los partidos, me encontré con niñas que tenían lagrimas en los ojos mientras estaban dentro de este. Me vi con niñas que estaban tan agobiadas que les desubicaba el simple hecho de estar en su posición. En estos momentos, dí gracias a la psicología. Dí gracias a tener conocimientos sobre cómo actuar con esas niñas y qué hacer con su estado tan sensible.

Antes de nada, es sana esa frustración y debemos dejar que se frustren. Eso sí, si su manejo de la frustración no le permite hacer un buen papel dentro del campo, la frustración debe pasarse en el banquillo. Así no dañará el rendimiento del equipo y podrá gestionar su incómoda emoción adecuadamente.

Cuando el agobio era bastante alto y las notaba excesivamente reflexivas y desconcentradas, pedí cambio y las saqué del campo. Validé su agobio, les invité a que respirarán y se relajarán. Les pedí que cuando volvieran a estar bien, me avisarán y entrarían. Este proceso lo realicé varias veces.

De este ultimo fin de semana, me quedo con dos historias que me sorprendieron gratamente.

La primera: durante el primer partido, una niña, que era de mis mejores jugadoras, cometió varios fallos, en tan solo unos puntos, la vi muy agobiada, su cara estaba tensa, seria y su tez comenzaba a ponerse roja en señal de vergüenza. La saqué, lloró, se agobió y se calmó, pero aún así me pidió no entrar en el siguiente set. Aun no estaba bien.

En el siguiente partido, esta niña se comió la bola. Volvió con una ganas que me sorprendieron, luchaba cada bola a muerte, levantó al equipo y no se agobió en ningún momento (o supo gestionarlo internamente sin que yo me percatara). Era otra, pero tan solo había pasado una hora. Esta niña de tan solo unos 11 años, me demostró que aunque estemos teniendo un mal momento, tener la oportunidad de calmarnos y tiempo para ordenar nuestros pensamientos, puede ayudarnos a sacar nuestro mayor rendimiento actitudinal.

La otro historia, me hace especial ilusión. No es de mis mejores jugadores técnicamente, pero le echa más ganas que ninguna. Cada vez que le digo algo, sus ojos me miran tan atentamente que a veces me llegan a intimidar. Su recepción no es buena y no lo fue durante el partido. Todos los saques empezaron a ir a ella y ella los fallaba. Se agobió bastante y comenzó a fallar aún más. Sentía que estaba perdiendo la confianza en ella misma, en su rostro vi decepción y vergüenza. Pedí tiempo, le permití calmarse, validar su agobio y le recordé que ella sabía hacerlo. Le di algunas claves técnicas que le ayudarían a recibir mejor y volvió al campo. Esta niña que estaba perdiendo la confianza en sí, acabó pidiendo el balón en los últimos puntos del final del partido. No es buena atacante, durante los entrenamientos, sus ataques no siempre entraban. Pero ella se sentía con confianza aun habiéndolo hecho mal antes. Pidió la bola, remató e hizo punto. Acabó con una sonrisa su partido.

¿Que saco de este fin de semana?

Nuestras jugadoras son personas. Son personas sensibles emocionalmente y con analfabetismo en la gestión adaptativa de lo que sienten. Con validación emocional, empatía, tiempo y paciencia, una jugadora agobiada por sus fallos puede acabar reconstruyendo su propia confianza.

Observa a tu jugadora, identifica su emoción, validala (da importancia a lo que siente, para ella la tiene), dale tiempo y sé paciente.

Esta no es la mejor forma de actuar, es la forma en la que yo actué. Habrá mil formas más adecuadas de hacerlo, sin duda alguna. Pero me apetecía compartirla, por si puede servirte.

Si eres entrenador y crees que puedo ayudarte a gestionar tus emociones y las de tus jugadoras/es, envíame un mensaje a lacatalizadoradeportiva@gmail.com o un MD por Instagram: @mardurannn

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene😏

Mar Durán | 🚀 La Catalizadora Deportiva

Nadal y Federer | El valor del deporte

Rafa Nadal y Roger Federer en la Laver Cup

Esta imagen que vemos en la parte superior ha recorrido nuestros teléfonos móviles durante los pasados días. Y me ha hecho reflexionar sobre ella, el deporte y sobre el concepto de la rivalidad deportiva.

De primeras, la imagen puede llegar a sorprender. Nos encontramos con dos hombre adultos saliendo por la tele llorando y cogidos de la mano. Hasta aquí cualquier persona ajena al conocimiento y expresión emocional podría estar alarmada. Pero ahí más, esos dos hombres son rivales. Ambos han competido en numerosas ocasiones por quitarle el título al otro. Durante mucho tiempo, han peleado por ser mejor que el otro. Han sido rivales, de una rivalidad sana.

Nadal y Federer nos dan una clase de respecto, amistad y deportividad. Ellos han sido adversarios durante mucho tiempo, pero también han sido y son amigos. Competir durante tanto tiempo, contra la misma persona hace que puedas acabar creando un vínculo emocional muy intenso con dicha persona. Para mi, la rivalidad sana se basa en la admiración al contrario, en descubrir que hace mejor que yo y tratar de hacerlo mejor que él. Creo que la admiración es fundamental en este caso, la envidia solo te hará idear y soltar excusas que te alejarán de tu objetivo y te quitarán el foco de tu esfuerzo personal.

Cada vez que observo la figura de Rafa me doy cuenta de esto mismo. Es la constancia en persona, esfuerzo y tesón. Es trabajar hasta la saciedad por lo que pueda ocurrir. Es dar cada día un poco más de ti, por si acaso. Desde mi punto de vista, eso es lo que le hace tan talentoso y estar tan cerca de la excelencia. Creo que el deporte le ha blindado todos estos valores. La otra noche en la Laver Cup pudimos ser testigos de este referente como deportista. Jugó junto a su mayor rival el último partido de él y se desmoronó al saber que era el fin de una etapa como adversarios. El deporte te va a dar muy buenas cosas si sabes aprovecharlas, si estas abierto a sufrir y esforzarte en dar lo mejor de ti.

Es conmovedora la relación tan bonita y estrecha que han establecido estos tenistas que por muchos años han sido rivales.

Desde el punto de vista psicológico y emocional es un regalo ver a dos personas sintiendo, dejandose sentir. Nos han permitido observar y ser testigos de su vulnerabilidad, nos han hecho participes de su sentimientos y nos hemos conmovido con su propia emoción. No debería ser así, pero a veces, nos sentimos juzgados al mostrar nuestras emociones, es raro ver llorar a alguien desconocido en un sitio publico. En cambio, el deporte te permite sentir y expresar con libertad nuestras emociones. No juzgamos cuando vemos la euforia extrema, un cabreo desajustado o la desolación incontrolable tras un partido ganado, un error en mitad de un partido o una derrota.

Los humanos somos seres altamente empaticos y el deporte nos permite desarrollar esta habilidad tan poco entrenada en nuestro día a día.

El deporte es una maravillosa escuela de valores, hay que saber donde sacarle su jugo y gestionarlo adecuadamente para que puedas convertirte en una mejor persona.

La expresión emocional, la vulnerabilidad, la admiración al otro y la amistad son valores secundarios de gran impacto que nos da el deporte como resultado de formar parte de él. Cuando hagas deporte o lo veas, sé libre, expresa tu emoción sin herir a nadie y sácale todo el valor que puedas para que te sirva una vez estés fuera de él.

Tu post de cada lunes, hasta la semana que viene 😏

Mar Durán | 🚀 la catalizadora deportiva